La Virgen de la Angustias, de Juni, coronada.
02.10.09 @ 08:00:36. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Nuestra Madre de la Angustias. Escultura de Juan de Juni en la iglesia de la Cofradía vallisoletana del mismo nombre)(*)
Civitatis Dómina, se titula la exposición abierta en el Calderón, hasta el 18, entre los muchos actos que se están celebrando en nuestra ciudad, con motivo de la coronación canónica de la imagen de Juan de Juni, Nuestra Madre de las Angustias, maravillosa representación, para mi gusto la mejor, de nuestra Mater Dolorosa, a la que Valladolid tiene enorme devoción, yo diría a la que más, de tantas como nos han legado nuestros mayores. Como dicen los sevillanos, advocaciones de la Virgen hay muchas, pero la Virgen de verdad es la de las Angustias, y tiene su casa en la iglesia de la ancestral cofradía, frente al Calderón, aunque estos días la hemos trasladado a la Catedral, donde será coronada mañana, precisamente después de celebrar la fiesta de los Santos Ángeles. Pienso que el Custodio de Juni tuvo que ver bastante con la perfección de esta obra.
Cuando llegué a Valladolid, hace cuarenta años, y la ví, me quedé impresionadísimo. Venía de Salamanca, todavía con el recuerdo de las imágenes de Fernando Gallegos, que quizá fue el más destacado, entre los primitivos castellanos, en retratar a la Virgen con modelos de aldeanas de nuestra tierra, rostros fuertes y grandiosos, como es nuestra tierra. No hay dolor como su dolor. Y confianza total en los designios del Altísimo. Nuestra Madre, de Juni, además, es la joya del manierismo. Valladolid es manierista, como titulábamos en nuestro artículo de este blog, el 31.08.07. Y además, Valladolid es mariano y manierista, lo que volvimos a titular el 8 siguiente. Pero vamos antes a la exposición. Aunque Martín González dijo que Juni se inspiró en la Virgen de los Médicis de Miguel Ángel, lo que puede ser en el hombro adelantado como ésta, la versión de Juni fue de tal originalidad que se convirtió en verdadero icono de la época, que fue imitado mil veces, como ocurrió con el Atado a la columna de Gregorio Fernández.
La exposición ofrece algunas de estas esculturas sedentes que, siguiendo a Juni –que la entregó a la cofradía en 1571- se repitieron en años sucesivos. Excepcionales, aunque no tanto como la de Juni, las de Salamanca –de Felipe del Corral en 1714-18- la de Astorga- 1706, José de Pozas-, Medina de Rioseco -1720, atribuida a Tomás de Sierra- o la palentina, de Becerril de Campos –de un seguidor de J.J. a finales del XVI-.
Pero la fuerza expresiva de la de Juni, no solo en el rostro de la Virgen sino en todo el cuerpo, sedente y retorcido a la vez, tan típico de su manierismo, y la magnífica proporción de las formas, que también recuerda al gran Miguel Angel, no se encuentra en ninguna. Yo no sé si muchos de los vallisoletanos son conscientes de la importancia de Juni y el manierismo. Ya escribí, en aquellos artículos, de la extraordinaria relevancia que les da el gran historiador del arte, Arnold Hauser, en “Historia Social la Literatura y el Arte”. Afirma Hauser – no me importa repetir lo que comentábamos entonces, hay que asimilarlo- que el Manierismo es un movimiento tan trascendental para la evolución del arte como el Impresionismo, cada uno en su época, y que los momentos más importantes de Cervantes y Shakespeare – a estos autores sí los valoramos - fueron manieristas. El imperio de lo subjetivo que defendieron los impresionistas frente a la objetividad de las formas clásicas, y que sigue siendo la clave de los mil y un movimientos artísticos contemporáneos, tuvo un precedente muy significativo en el movimiento manierista del que son figuras destacadas nuestros Alonso Berruguete y Juan de Juni. Efectivamente la crítica, valorando su distanciamiento de los cánones del Renacimiento y su aportación al Barroco, ha puesto de manifiesto no hace mucho la decisiva influencia del Manierismo.
Arnold Hauser, para quien son manieristas no solo Tintoretto, el Greco y Bruegel, sino el Miguel Angel tardío, y elementos predominantes de Cervantes y Shakespeare, lo presenta como movimiento comparable al Impresionismo, tanto por su extensión internacional, que no alcanzó el Renacimiento, como por su significado de oposición a la corriente naturalista que cíclicamente ha dominado el mundo de la creación artística. Así, para explicar el tardo reconocimiento del Manierismo, señala que solo nuestro tiempo, cuya problemática situación frente a sus antepasados es similar a la del Manierismo respecto del Renacimieto, podía comprenderlo, y valorar el afán estilístico manierista dirigido a romper la sencilla regularidad y armonía del arte clásico.
Motivos de espiritualidad - el alargamiento de las figuras en Berruguete y el Greco, la contorsión en Juni -, o un intelectualismo extremado que lleva a lo bizarro y abstruso – Bruegel-, impulsa a nuestros autores a buscar rasgos más sugestivos y subjetivos. Coincide ello con la transición desde la tradición artesana, el dominio del mercado del arte por los talleres-escuela, a la que podríamos llamar “pintura de autor”, por complejas razones socioeconómicas de entrada de la burguesía en la adquisición de obras de arte, antes exclusiva de la nobleza y la Iglesia.
En cuanto supone, además, una nueva teoría del arte, es el Manierismo la primera orientación estilística moderna. Por primera vez se habla de libertad de la creación artística y de inexistencia de reglas. De donde se obtiene una mezcla de elementos realistas y fantásticos, que llevan, por ejemplo, a El Greco, en sus últimas creaciones, a desmaterializar la realidad, disolviendo las figuras en la luz, sombras pálidas en un espacio irreal y abstracto.
Que nuestro pueblo haya sabido valorar la aportación de Juni, viendo a través de ella a Nuestra Madre Dolorosa por excelencia, es una gran satisfacción para los amantes del arte, y más aún para los creyentes. Especialmente ahora en que se cuestiona la presencia de imágenes en lugares públicos por algunos políticos ignorantes.
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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Comentarios:
¡qué negra es la negra noche de tu pelo perfumado/no quiero ver más el día/si Tú te vas de mi lado! El Albaycín canta y llora Tu dolor en la guitarra...
Cuando es tan bella la Virgen,y también la canción, les aseguro que, a los arpegios de la guitarra, la noche en el Albaycín, tiene todo el embrujo de la Alhambra desde el mirador de la Lona, junto al Carmen de las Maravillas.Privilegio singular del visitante.
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