Desperdicios
26.09.09 @ 08:02:06. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Al borde del camino. Acuarela de Francisco Roldán. 30x42)(*)
Si hubiera que buscar un logo representativo de nuestra “Sociedad del Bienestar”- cuyos usos y costumbres aún colean pese a la famosa crisis - éste bien podría concretarse en la imagen de un contenedor de basuras. Ahora verán ustedes por qué. Aunque, claro, según van las cosas, podríamos, simplemente, dejarnos de logos y rebautizarnos como “Sociedad del Desempleo”.
Dice la física que “la materia ni se crea ni se destruye, sino simplemente se transforma”; principio que hoy tiende a ser sustituido por el de “la materia no se crea ni se destruye, sino que simplemente se recicla”, y ahí nos tienen despiezando los yogures para tirar cada parte en la bolsa que corresponde. Pero lo que de verdad ocurre a la materia, sobre todo a la de carácter alimenticio, es que se transforma en puro desperdicio maloliente. A veces este hecho se hace especialmente visible, como en los casos del botellón o de la fiesta del orgullo gay, cuando el éxito de la juerga se mide en toneladas de basura. Y es que, reconozcámoslo, los españoles tenemos la mala costumbre de tomar la calle por una especie de basurero municipal.
Pero, según dicen, en el Reino Unido se tira a la basura un tercio de los alimentos que se compran, y aunque esto lo hagan en los contenedores y no en plena calle, tampoco parece que esté demasiado bien. Por lo menos así lo cree el gobierno británico, que piensa hacer algo al respecto porque la cantidad de desperdicios equivale nada menos que a veintiocho millones de carritos de la compra cargados hasta los topes o al peso corporal de toda la población británica junta.
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