¡Je, je!…
15.09.09 @ 07:25:34. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Acuarela de Rafael García Bonillo en su exposición de 1980 en la Caja General de Ahorros de Granada)(*)
Por mucho que nos empeñemos los mayores de integrarnos en los tiempos de nuestros jóvenes, siempre quedarán resquicios que o no comprendemos del todo o nos pasa inadvertido el verdadero significado de ciertas palabras o expresiones. Nada importante si no fuera porque surgen a veces tan malas “traducciones”, que levantan ampollas en forma de suspicacias, piques, disgustillos o disgustazos, que joroban, con perdón, incluso buenas amistades.
Tal es el caso del Je, je, que titulo:Cuando de niños o adolescentes, leíamos, devorábamos, tebeos, pulgarcitos, popeyes, carpantas, guerreros del antifaz, robertos alcázar y pedrín o los más modernos mortadelos y filemón, el “¡je, je!”, era interjección malvada, de desprecio perverso… o vaticinio de “¡te vas a enterar de lo que vale un peine”...! En cualquier caso, cínica expresión sin augurio alguno de broma, sino de velada amenaza preventiva, aunque taimada.
Pues ¡héteme aquí!, que ahora, nada que ver con lo de nuestros tiempos. Y susceptibles tal vez por la edad o complejos, si alguien nos lo aplica, reaccionamos-reacciono- como al que le ponen banderillas... ¡de fuego! Y parece que no es eso.
Resulta, que es expresión “electrolítica” (informática) de broma, de coña graciosa.
Pues digo yo, que si existen suficientes palabras o palabros en nuestro román paladino idioma, “a qué ton” interjecciones de, cuando menos, doble sentido para los mayores… Hasta me cabreo por ello y no vale la pena, que bastantes disgustos trae consigo cada mañana la prensa, radio y televisión como para añadir otros nuevos con chorradas.
Pero por favor jóvenes o quienes conviven con ellos y se les pegan tales expresiones, ténganos en cuenta a los antediluvianos, que los cabreos nos soliviantan y ya no estamos para muchos trotes…
A propósito y para no hacer dramas donde no les hay, copio la carta que ayer nos llevó el más veterano de mi tertulia (99 años: Juan Rubio Moscoso) y que, sobre lo dicho, nos hizo pasar un rato de lo más agradable y de verdadera broma:
¿Du llu spic ingliss?
Esta es la carta que escribió una señora al programa de Luis del Olmo para que la leyera en directo:
“Desde que las insignias se llaman pins, los maricones gays, las comidas frías lunch y los repartos de cine castings, este país no es el mismo: ahora es mucho más moderno.
Antaño los niños leían tebeos en ves de comics; los estudiantes pegaban postres creyendo que eran carteles; los empresarios hacían negocios en vez de business; y los obreros, tan ordinarios ellos, sacaban la fiambrera a mediodía en vez del tupper-ware.
Yo en el colegio, hice aerobic muchas veces, pero tonta de mí, creía que hacía gimnasia. Nadie es realmente moderno si no dice cada día cien palabras en inglés. Las cosas, en otro idioma, nos suenan mucho mejor. Evidentemente, no es lo mismo decir bacon que panceta, aunque tengan la misma grasa, ni vestíbulo que hall, ni inconveniente que handicap…Desde este punto de vista, los españoles somos modernísimos. Ya no decimos bizcocho, sino plum-cake, ni tenemos sentimientos, sino fellings. Sacamos tickets, compramos compacs, comemos sándwiches, vamos al pub, practicamos el rappel y el raffting; en lugar de acampar hacemos camping y, cuando vienen los fríos, nos limpiamos los mocos con kleenex.
Esos cambos de lenguaje han influido en nuestros show, bien distinto, como saben ustedes del anticuado espectáculo; si el show es heavy, es que contiene carnaza y si es reality, parece el difunto diario El Caso,pero en moderno.
Entre medias, por supuesto ya no ponen anuncios, sino spots que, a parte de ser mejores, te permiten hacer zapping.
Estas cosas enriquecen mucho.
Para ser ricos del todo y quitarnos el complejo tercermundista que tuvimos en otros tiempos, sólo nos queda decir con acento americano la única palabra que el español ha exportado al mundo: la palabra “SIESTA”.
Espero que os haya gustado…yo antes de leerlo, no sabía si tenía stress o es que estaba hasta los cojones”.
Para terminar y con vuelta a lo mío anterior: qué distintas interpretaciones para el je, je, dicho. Ja, ja, de risa abierta, sincera. Ji, ji, de pijín pitagorino. Jo, jo, del bonachón. Ju, ju..ni idea. Y todo, todo, clarísimo. ¡Y sin consecuencias…!
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(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
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