Mis amores. Con el sudor de tu frente.
11.09.09 @ 07:32:06. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Tapial. Acuarela de Frutos Casado en casadodelucas.blogspot.com)(*)
Como a andar se aprende andando, igual a cazar. Poco pueden enseñar los libros, si se trata de seguir por laderas peligrosas y empinadas a un bando de perdices para “madurarlo”. Hay que aprenderlo de las propias patirrojas, porque ellas son las que toman la iniciativa, las que desarrollan cien artimañas para salirse por un costado; ellas son las que se desperdigan por los perdederos cuando se cansan y el cazador parece empeñado en seguir acosando.
Pasados los años adolescentes, el primero de los cazaderos, Tras las Casas, que comprende los cachos de los dos morales, Grande y Pequeño, se les quedó pequeño.
Por las pasadas andanzas con los vaqueros Miguel y Emilio en la primitiva cacería, conocían muy bien el por entonces mentado Redondal. Este terreno tiene dentro de sus límites la ribera del canal del Duero, muy enmarañada y prácticamente unida en muchos tramos a la del río. Los conejos, que no pudieron ser totalmente descastados gracias a la defensa que les ofrecía la gran espesura, pasaban allí como el rayo de una a otra maleza.
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