La joya de Castilla y León
06.09.09 @ 08:00:35. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(San Pablo, Valladolid. Acuarela de José María Arévalo.42x56)(*)
Todos los días hay noticias sobre nuestro patrimonio histórico, enorme, maravilloso. Que se han recuperado para la Universidad de Salamanca unas sinopias de 'El cielo de Salamanca', el extraordinario fresco que ilumina la bóveda de una de las salas de las Escuelas Menores. Que han aparecido documentos también sustraídos de nuestras más antiguas bibliotecas. O que se han restaurado tantas obras deterioradas, como las expuestas este verano en la séptima edición del ciclo denominado «Del olvido a la memoria», en la Sala del Palacio de Pimentel, procedentes de varias localidades vallisoletanas. Junto a este Palacio podemos ver también, recién descubierta, la fachada de San Pablo, la joya del isabelino. Y detrás de ésta, el Museo de Escultura Policromada, que nos dicen estos días está a punto de abrirse.
Todas son joyas de nuestro patrimonio, pero esta del Museo de Escultura Policromada, en el extraordinario marco del Colegio de San Gregorio, donde empezó la primera universidad española, a mí me parece la mejor joya. Me ha venido esta idea al recordar que hace ya unos diez años, Julián Marías accedió a dar una conferencia en el colegio Pinoalbar –del que era entonces directora mi mujer, Concha María-, con la condición de que le llevara a visitar Santa Clara de Tordesillas, del que dijo era la joya de Castilla y León. Hace unos días he vuelto a verla, incluidos los baños moros, calcados a los de La Alambra. Por cierto, me dice, a su vuelta de vacaciones, mi quiosquero, que se esperaba más de La Alambra; lo he achacado a que la visitó en plena canícula, a las tres de la tarde y sin guías. La “caló granaina” es famosa en estas fechas.
No sabemos lo que tenemos. ¡Qué razón tenía el gran maestro¡. Santa Clara es incomparable. Y ahora, tras nueve años de clausura del Colegio San Gregorio, siento ya necesidad de volver a entrar en nuestro más importante museo, la joya de los museos castellano leoneses. Espero que haya valido la pena tanto tiempo de obras. Y sobre todo, que doten de suficientes ujieres o vigilantes las plantas y salas, para que se puedan admirar los conjuntos procesionales que en él se guardan, y que hasta ahora no se podían ver por falta de personal. Entre el museo de San Gregorio, la Vera Cruz y tres o cuatro iglesias próximas a ésta (Las Angustias, la Catedral, Jesús, San Miguel, San Martín), se puede ver toda, o casi toda, la riqueza escultórica que atesora Valladolid, sin esperar a la procesión del Viernes Santo. ¡Tanta belleza e historia no puede reservarse para contemplarla una sola vez al año¡.
Mucho me temo que tengamos que esperar algo más. La noticia de que las esculturas del Museo están abandonando ya el Palacio de Villena, donde han sido expuestas todos estos años, y trasladadas a su sede de siempre, en el que se podrán ver ya a partir de este mes de septiembre, viene acompañada de un matiz: que la sede recuperada permitirá exponer solamente un 30% de los fondos de la colección. Y no porque el resto se vaya a exponer en el Palacio de Villena, ya que, al parecer, éste se convertirá en sede de exposiciones temporales desde comienzos del próximo año, además de centro administrativo, de investigación, fotografía, biblioteca y restauración.
Me parece muy bien esta modernización. Y que San Gregorio vaya a contar con nuevos servicios para el visitante, como guías audiovisuales, catálogos, nueva web o elementos multimedia en algunas de las salas, como las tres destinadas al Retablo de Alonso Berruguete, que los desamortizadores quitaron a San Benito. Pero lo importante es recuperar nuestra imaginería del XVI y XVII, en su mayoría encargos realizados por las Cofradías penitenciales para procesionar en Semana Santa, función que se ha ido recuperando con tanto acierto, pero que solo permite contemplar puntualmente tan importante conjunto escultórico, el más importante del mundo, sin duda alguna.
Las tres mejores gubias, Alonso Berruguete, Juan de Juni y Gregorio Fernández, ya contaban, en las antiguas salas, con un marco muy digno. Que ahora se mejore, estupendo. Pero nueve años para solo eso son demasiados años. Confiemos en que los responsables del museo no nos defrauden, que no haya sido una “faena de aliño”. Y que no hayan hecho la fechoría que ha perpetrado Patromonio Nacional– el museo creo es también suyo- en el Castillo de Simancas, muy “modelnizado”, eso sí.
---
(*) Para ver la foto que ilustra este artículo en tamaño mayor (y Control/+):
http://farm3.static.flickr.com/2458/3852755269_13f3c9a454_o.jpg
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


