Empresas privadas de recolocación
24.06.09 @ 07:25:16. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(En el bosque. Acuarela de Enrique Ochotorena, en la XI Exposición Internacional de Acuarela, Segovia, Junio 2009. 50x70).
Leo una noticia que me choca enormemente. Parece que el Ministerio de Trabajo está pensando en regular las empresas privadas de recolocación, para “terminar con el monopolio de los servicios públicos”. ¿Y que son las Empresas de Trabajo Temporal, ya reguladas hace años, más que eso, empresas de colocación?. Me temo que esta es otra de las bombitas de agua a que nos tiene acostumbrado el Gobierno para decir que hace algo. Como lo de los ordenadores para todos los niños escolarizados, cuando aún no ha cumplido su promesa de antaño de ordenador por cada dos alumnos. O la promesa de reducción de impuestos, que ahora le explota en la cara con la subida de los de carburantes y tabaco.
Las ETT tuvieron sentido propio cuando los salarios de los trabajadores que proporcionaban podían ser más bajos que los de sus compañeros en la empresa a la que se cedían. Cuando las ETT podían funcionar con convenio colectivo propio, Era muy fuerte, mismo trabajo pero distinto salario, así que no duró un año la situación. Enseguida se modificó para que todos cobraran igual, como era lógico. Pero entonces, ¿para qué acudir a una ETT, para qué servían ya?. Pues para funcionar como empresas de selección, para buscar trabajadores, que eso es la “recolocación”, dicho con palabras que suenen a colocar a los que han perdido empleo, que es lo que los cuatro millones de parados actuales y cinco a fin de año, están pidiendo a gritos al Gobierno. Ellos y todo el mundo mundial, que ya resulta vergonzoso que seamos el país con más paro de Europa (algo he oído de que solo Lituania está peor, en cuanto a porcentaje de incremento del paro).
Creo no desvelar nada confidencial si cuento que la Renault francesa presionaba, antes de prejubilarme, hace ocho años ya -¡como pasa el time¡- a las fábricas españolas para que usaran a los que llaman ellos “interimaires”, que allí son, la gran mayoría, temporales cedidos por empresas de trabajo temporal. Esta figura se usaba muchísimo en Europa, decían. La Renault, que contaba con buenos servicios propios de selección – que después “desafectó” en buena parte, es decir, encomendó a empresas de selección – temía, en España, que las ETT no hicieran con corrección, jurídicamente bien, esa labor de reclutar temporales, y prefería contratarlos directamente. No compensa ahorrar cuatro empleados en cuestión tan delicada, en la que los sindicatos están muy atentos.
Eso, claro, en las empresas grandes. Las empresas pequeñas han usado las ETT para lavarse las manos en materia de forma de contratación, pensando que la Inspección de Trabajo confía más en las ETT que en ellas. Cuando es lo cierto que, en esta materia, el problema es que sea ajustado a la legalidad el tipo de contrato temporal; y la correcta causa de la temporalidad – exceso de pedidos, razones de temporada, sustitución de enfermos, etc – la tiene que proporcionar la empresa principal a la ETT, ya que ésta no conoce sobre ello más que lo que le diga aquella. Pero es verdad que la Inspección de Trabajo tiene más o menos controladas a las ETT, y se presupone que lo que ellas hagan está bien hecho. Pero no es verdad, como digo. Cuando se investiga la causa de la contratación, la ETT dice lo que le han dicho, y la empresa usuaria de sus servicios se hace la ignorante. Lo que no pueden hacer las empresas grandes, con servicios jurídicos propios o contratados, como los de formación.
Yo creo que los franceses no volvieron a presionar más, ya que por aquellas fechas salto a su prensa precisamente una defectuosa contratación de varios miles de “interimaires” de varias ETT, con posibles consecuencias penales, que allí estas cosas se llevan muy en serio –cuando se descubren-. No fue a mayores el problema porque los sindicatos propios defendieron la contratación a través de las ETT como panacea universal, así que acordaron con la patronal unos miles de ingresos, y punto pelota, que dicen mis hijos.
En fin, que empresas de selección y formación, de trabajo temporal y análogas, son prácticamente lo mismo. De hecho, hay muchas empresas que utilizan los trabajos temporales, con o sin ETT, para ampliar el periodo de prueba, dejando fijos a los que trabajan mejor, que es otra forma de selección. Hasta las chachas se encuentran a través de empresas de selección. Oiga –me puede decir alguien- pero selección no es recolocación. Pues sí lo es, mire usted. O sea que no me vendan la burra de que van a hacer algo importante, que ya existe.
¿Y que desaparezca el INEM?. Pues me parece que no es posible, porque siempre habrá que tramitar las prestaciones de desempleo y proporcionar formación gratuita a los parados. Puede ahorrarse este Instituto unos cuantos funcionarios si se suprime la obligación de renovar la tarjeta de demandante de empleo, eso sí. Un trámite burocrático que de poco sirve –que se lo digan a los jefes de personal y a las mismas ETT-, y que se puede eliminar sin tantos fuegos artificiales.
“Los sindicatos UGT y CC. OO. – dicen las agencias de prensa- prefieren la reestructuración de los actuales SPE. El Ministerio de Trabajo e Inmigración defiende la regulación de las empresas privadas de recolocación que saquen provecho económico por su labor y tengan incidencia positiva en el mercado laboral. Así lo ha dejado claro la secretaria general de Empleo, Maravillas Rojo. Este tipo de compañías opera ya en España pero sin soporte legal.” Pues soporte legal tienen, como empresas de selección y formación, que no es actividad vedada a lo privado. Se les ve el plumero a los sindicatos y al Gobierno. ¡Que no nos vendan otra moto, ya está bien¡.
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