Desde la orilla. La gran familia.
30.04.09 @ 07:31:18. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Nordafrika. Acuarela de Hans Ulrich Kekow,en hu-kekow.de/impressum.php)
La reunión de mujeres en diferentes grupos, fue norma habitual desde el incidente con el centinela del Destacamento de Artillería. Sin ordenar nada la Superioridad al respecto, pues no se inmiscuye en la vida privada de la guarnición, sí favoreció tal iniciativa; pues nada más cierto que una mujer sola en casa podría encontrarse en peligro, aunque no fuera más que por el frecuente afán cuando menos de robo, que llevaban a cabo bandas sin control. Para muestra de lo dicho, bien vale el atentado sobre la casa en que vivieron los Aguirre, providencialmente desalojada -sabido o no por los atacantes- pocos días antes de que resultase del todo destruida.
La situación es, pues, que bien por la instrucción de reclutas u otros servicios que los oficiales y suboficiales prestan con frecuencia, en cuanto una mujer queda sola, de inmediato recibe la compañía de otras en similares circunstancias. Como A'karrat se llevó un grupo numeroso de maridos, no menos de doce “mujeras” tratan de animarse mutuamente y de presentar un frente disuasorio que, casualidad o no, surtió efecto.
Así como fueron frecuentes los atentados en lugares por así decir masculinos, jamás hubo hecho armado alguno contra los grupos femeninos. Cierto que cada una siente miedo y más que añoranza por la ausencia; cierto también, que acusan las privaciones e incomodidades de una situación que hoy se llamaría de máxima alerta. Mas en grupo reina la alegría, incluso bulliciosa, en amables tertulias que tienen por centro las cocinas donde cada una aporta su saber.
autor
Contacto


