Mosqueado
24.04.09 @ 08:06:47. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Amenaza tormenta. Acuarela de Luis Labrador en su exposición del Torreón de Lozoya, Segovia, de abril 2009).
Aun a costa de perder una buena parte de mi prestigio intelectual, aprovecharé la intimidad de este rincón informático para confesar las dificultades que indefectiblemente encuentro al intentar comprender y asimilar algunas de las cosas tenidas hoy por habituales. Por ejemplo, lo del cambio de hora. Yo me digo: “Supongo que por muchos cambios que hagan, el sol seguirá saliendo más o menos como antes”. Y ahí comienza el desasosiego mental a que yo mismo me someto intentando imaginar lo que sucederá con el cambio.
Mis dificultades crecen, sobre todo, cuando pretendo analizar las supuestas ventajas que aportará a nuestra maltrecha economía tan arriesgada decisión administrativa. Entonces me doy cuenta de lo antinatural que resulta manipular una dimensión que es, por naturaleza, inexorable. Luego viene lo de la hora a la que nos aconsejan realizar el cambio en el reloj; que ahí ya no cabe dudar de una intención aviesa, que no puede ser otra que, sencillamente, fastidiar.
También me tiene bastante perplejo lo del cambio climático. Nada más lejos de mí que presumir de listo y aplicado, pero sepa mi improbable lector que siempre me atrajeron estas cosas, y que incluso hubo un tiempo en el que me interesé espacialmente por las glaciaciones; tanto que hasta recuerdo sus nombres: Günz, Mindel, Riss y Würm. Y aunque ya entonces nos contaban cosas duras de tragar, como que el eje de la tierra oscila y a veces hasta cambia de polaridad, yo lo admitía sin la menor reserva. Claro que entonces nos puntualizaban que este tipo de fenómenos se produce a lo largo de ciclos de miles y miles de siglos, con lo cual me quedaba bastante más tranquilo.
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