Desde la orilla. Primer cambio de casa
23.04.09 @ 07:42:05. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Tunesien. Acuarela de Hans Ulrich Kekow, en google.mini20)
Fátima, la tercera esposa de Mojamed y asistenta que fue de los Aguirre, progresó en el negocio. Si primero pudo prescindir de las cien pesetas, chusco y huevo, que fue su sueldo durante unos meses, dejó luego la venta ambulante, para establecerse, con más pretensiones, en un comercio muy bien situado en el Zoco de Chauen. Cuando al fin la mora se despide muy amable, Leticia respira con alivio. Pese a la intranquilidad dicha, nunca constituyó Fatíma un peligro real. No puede decirse lo mismo de los sucesos muy graves en todo el Protectorado; acontecimientos que intranquilizan en gran manera a cuantos europeos viven en Chauen; o dicho mejor, a cuantos españoles viven en Marruecos.
Cierto que desde años atrás, cualquiera pudo detectar el ambiente enrarecido. No importa que España gaste sumas enormes de dinero en carreteras, servicios y ayuda económica; dinero cantante y sonante entregado a las gentes del país en general muy pobres; porque, pese a ello, los que habitan en los pueblos, los de la ciudad, y tal vez más los moros de las kavilas, ansían la independencia. Sin necesidad de adivinar nada, por las miradas que lanzan al cruzarse con europeos, queda patente esta impresión. Desde hace años, y en mayor grado a partir de los momentos presentes, esto se traduce en relaciones si no violentas - que no con excesiva frecuencia pero también a veces-, en un trato cada día más tenso. Si es prudente extremar las precauciones en el cuartel, por similar motivo deben tomarlas cuantos de alguna forma pertenecen al Regimiento: mandos, tropa y familias.
Mojamed, que ya no es dueño de la "casa del moro" pues la entregó a su sexta mujer en el contrato de bodas, apremia para que la desalojen. Es lástima, porque además del cariño que tiene el matrimonio al primer hogar (esto en serio), se une (y esto broma) la pérdida de la cosecha de higos y melones, próxima la madurez y con ella la recolección compartida...
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