Cuestión de confianza
16.04.09 @ 08:02:56. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(El balcón de atrás. Acuarela de Joaquín Ureña)
Con tan solo dos palabras como enunciado, cualquier escritor avispado escribiría montañas de folios. Como soy de Infantería y ya saben nuestro infantil grito de guerra (“¡¡aaavispaaa…alcornoquee... !! ¡fuego, movimiento y choque!: ¡¡In-fan-te-rí-a”!!), me quedo sólo con lo de “alcornoque” que, para mí, nada tiene que ver con las cualidades de las avispas… Pues ya en serio: Si en algo se diferencian los “interesantes” tiempos que nos ha tocado vivir con anteriores, creo que, en parte muy importante y no excluyente, es en la falta de confianza. O sea, penúltima broma: “it is the cuestion” (creo).
Cuando en un matrimonio, por ejemplo, uno o ambos desconfían, se fastidió. Y como ahora es tan fácil y encima “se lleva por la gente pija” el divorcio (¡¡mentira, mentira!!), pelillos a la mar. Y, lastimosamente, tragedia mayúscula. Y paganos, ente otros -ellos mismos incluidos-, los hijos.
Si no hubiere confianza entre padre e hijos, por excesivo autoritarismo o por la contraria, cómodo permisivismo, también se jorobó (y perdonen) el invento. Hijos malcriados, padres abatidos, pesimistas, amargados, e hijos inútiles de por vida, como por desgracia ahora vemos con harta frecuencia.
Qué decir del gobierno y de los gobernados: es tal el follón que se monta entre la “ciudadanía” cuando la confianza brilla –según dice la sabiduría popular (del pueblo…)- por su ausencia, que el gobierno se transforma, como por arte de magia, en desgobierno descomunal. ¿Qué no? Miren por fa, al actual y díganme si no es éste el principio -¿del fin?- de todos los males. Si el uso de la fuerza no vence y si lo hace, no convence, ¿qué no serán tantas sonrisas mezcladas con rotundas falsedades? Falta de confianza: desconfianza segura y el caos. ¿De acuerdo? Sino lo estuvieran, díganmelo, si no es mucha molestia, en razonados comentarios.
Y en asuntos más triviales, mas no por ello sin importancia, qué decir cuando falla la confianza entre trabajadores y empresarios… Imposible que el negocio “vaya”; y sino va, ¿de dónde los salarios? O entre amigos, ¿será posible la normal convivencia, si les falla la confianza? Confianza, me refiero, no a que no lo sean (amigos), sino de la otra: de no fiarse uno de otro. Tiranteces, asperezas, discusiones, disgustos… Aunque la vida y dulzura sea, por lo general un tópico, si se confía, los diferentes y normales puntos de vista, duran menos que “un caramelo a la puerta de un colegio”.
Y entre superiores y subordinados… En fin, y para no ponerme pesado, pongan ustedes cuantos ejemplos no enumero y casi seguro coincidirán conmigo, en que la confianza es una cuestión de primer orden.
Sólo por su vital importancia, me detengo en el maremagno que tenemos montado en España con la falta de confianza entre las diferentes regiones españolas. El porqué yo menos ayudas presupuestarias y tú más. Que se compre o no productos –españoles de distintas “Autonomías”- (¡vaya coña-otra vez perdón- marinera!), porque no se confía en su españolidad.
Siete cerrojos en cada puerta del propio domicilio, porque no confiamos en la integridad de lo nuestro, con o sin ausencia. Vigilancia exhaustiva en comercios, bancos, negocios, porque la delincuencia, cada vez mayor, campa por sus respetos… Falta de confianza en este propio medio (Internet) porque la ayuda solicitada para un caso de espeluznante tragedia, puede ocultar un timo mayor que el de la estampita. Falta de confianza: desconfianza. Bis, bis, hasta decir basta. Y Basta es lo que a continuación hago, no sin decirles que de verdad, de verdad, hay un Amigo que nunca traiciona y que es del todo fiable. No podemos, pues, perder la esperanza de un mundo mejor, de una España mejor, habiendo, como también hay, muy buena, buenísima gente. Con Stito (a ver si es verdad) nos vemos… Y dejo intacta la cuestión de confianza.
¿O no?
Pues para que sea “o no”, les incluyo lo que al respecto dice la RAE :
Cuestión de confianza
La cuestión de confianza o moción de confianza es el instrumento político del que dispone el Presidente del Gobierno o el primer Ministro en los regímenes democráticos para afrontar una situación de debilidad del poder ejecutivo frente al Parlamento, y mediante la cual el Gobierno pide el expreso respaldo a una política concreta o a un programa. La pérdida de la moción lleva generalmente aparejada la dimisión constitucional del Presidente y la elección de uno nuevo, bien de forma inmediata, bien tras unas elecciones.
La moción de confianza resulta también en algunos sistemas el contrapoder del ejecutivo frente a una posible moción de censura.
Diferencia con la moción de censura
La cuestión de confianza es esencialmente igual en su contenido a una moción de censura. Se solicita al Parlamento que dictamine si el Presidente del Gobierno sigue teniendo o no su confianza y, por tanto, puede gobernar.
El matiz es político: la cuestión de confianza parte del propio Presidente del Gobierno y su fin es conseguir el sí del Parlamento, normalmente ante alguna situación de crisis política que le haga necesitar ese respaldo. La moción de censura, por su parte, nace del Parlamento, normalmente de algún grupo de la oposición política, y su finalidad es conseguir la retirada del apoyo al Presidente.
En algunos sistemas parlamentarios, la pérdida de una cuestión de confianza no exige necesariamente la dimisión del Gobierno. En cambio, la pérdida de una moción de censura sí suele implicar la obligación de dimitir.
Además, dado que la finalidad de la moción de censura es censurar y hacer dimitir al Presidente sustituyéndolo por otro propuesto por la oposición (moción de censura constructiva), en ocasiones se exige que se proponga la alternativa, cosa que no se exige nunca en la cuestión de confianza.
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