Jiménez Losantos
15.04.09 @ 08:01:08. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(En la barbería. Acuarela de Joaquín Ureña)
Parece, cuando escribo estas líneas, que hoy, cuando se publiquen, vamos a saber si seguirá Jiménez Losantos en la COPE, en el programa de la noche, a medias con Vidal. A mi no me va a servir esa solución, porque de noche prefiero ver alguna peliculilla o los debates de Libertad Digital –espero encontrarlo en estos, ahora, con más frecuencia- o de Telemadrid. Mejor que se quede, algo sería algo. Creo que están llegando a la COPE a millares la adhesiones a Federico; la mía se la doy a través de este blog. Más me gustaba Luis Herrero de conductor de La Mañana, tan ponderado él y no menos incisivo, pero Federico ha sido, para mí como para tantos, adictivo, y no me pregunten exactamente por qué. Quizá porque Federico ha dicho, estos últimos años, más verdades que el resto de comentaristas políticos juntos, ha destapado insidias a mogollón, y descubierto feas jugadas tanto de la izquierdona como de la derechuela. Para moderado, Herrera, para atractivo, Federico. Al final los dos decían lo mismo, Federico con mucha más garra.
¿Qué alguna vez se pasaba?. Yo creo que no, las verdades como puños hay que decirlas dando con el puño en la mesa, si no, no se entera nadie. Ninguna de las reprimendas que los Tribunales le han propinado me ha parecido, a mí como a tantos, razonable, ni mínimamente fundada. Ladran luego cabalgamos. Aquí les dejo un par de artículos suyos, de su blog, sobre las dos más sonadas, la de Zarzalejos y la de Gallardón. Media España supo que estos dos personajillos estaban dándonosla con queso, y caro lo han pagado gracias a Federico.
Sobre todo agradezco a Federico su defensa de la libertad, de la de opinión y de todas las demás. Hasta me ha enseñado a no estar de acuerdo con él cuando no lo veía claro. Como en el caso de las últimas críticas a Rajoy. Pero no puedo olvidar la “mañana” en que comentó aquella declaración de Mariano de que no cabíamos los liberales en el PP. Menos mal, pensé en aquel momento, que no me afilié al PP, tras la infamia del PSOE quebrantando el día de reflexión para las elecciones del 14 M. Estuve a punto. Por entonces me hice adicto a Federico, y ahora creo que voy a tener mono matutino.
En fin, mucho que agradecer a Federico. Así que aquí van los dos artículos que publicó en http://blogs.libertaddigital.com/blog-de-federico, en los dos inolvidables episodios de ataques de la derecha contra él, que he guardado como oro en paño. Sirva de desagravio por tanto insulto que ha recibido, como aquello de “víbora de la radio”, de cuyo autor no quiero acordarme, aunque lo sigo escuchando cuando hay anuncios en “La Mañana de la COPE” y “Herrera en la Onda” a la vez.
LA INDEFENSIÓN ABSOLUTA O LA DICTADURA MEDIÁTICO-JUDICIAL QUE SE NOS VIENE ENCIMA
30 de Julio de 2008 - 00:15:26 - Federico Jiménez Losantos
Tras mi condena por la jueza Remírez en el caso Zarzalejos, y dados los términos en que se produce, a mi juicio radicalmente incompatibles con la libertad de expresión según la define y defiende el artículo 20 de la Constitución, debería proclamar la absoluta indefensión en que me coloca esa sentencia. Pero creo que ni a eso me deja derecho. ¿Puedo criticar a la jueza? No lo sé, pero diríase que no. Dada su poca, por no decir nula, comprensión de la función de los medios de comunicación en la sociedad democrática, es de temer que se saque de la manga alguna forma de desacato, que es algo así como el honor de los jueces visto por los jueces mismos, y me crucifique después de apalearme. Sí, me considero una víctima de esa sentencia que considero injusta, y lo soy hasta tal punto que ni siquiera sé si tengo derecho a defenderme. Según la sentencia, creo que no.
Si yo no temiera la arbitrariedad de la Justicia española en general y de ciertos jueces o juezas en particular, podría decir que una sentencia que se lanza sin un solo argumento serio a castigar con multas estratosféricas el supuesto "daño moral" infligido en un área tan nebulosa como la del "honor" al director de un medio de comunicación por el director de otro medio de comunicación enfrentado políticamente con él no es compatible con una sociedad democrática y un Estado de Derecho digno de tal nombre. Pero como no tengo ninguna confianza en una justicia politizada hasta el tuétano y aún menos en un caso político de cabo a rabo y que sigue paso a paso el Caso Gallardón, no puedo ni siquiera pedir justicia. Porque esa sentencia me condena a la total indefensión.
Puedo apelar, claro, pero la condena infligida por esta sentencia a mi honor personal, a mi familia y a mi prestigio profesional, ¿me la pagará la jueza Remírez si una instancia superior la revoca? Lo dudo. ¿Me la pagará el director de ABC en el momento de los hechos, que de forma astutamente torticera y lacrimosa ha presentado una típica pelea política entre medios de comunicación como el asalto a un pobre padre de familia indefenso por parte de un periodista omnipotente y malvado? Zarzalejos, personalmente o a través de su periódico, ha atacado mi honor personal, sea lo que sea esa figura, y mi integridad profesional en centenares de ocasiones. Pero, lo mismo que hay clubes que ganan en los despachos lo que pierden en el campo de fútbol, hay periodistas que si no ganan al enemigo político en un debate de opinión lo intentan aplastar en los tribunales sin dejar de atacarlo en sus medios. Y a veces les sale bien.
Si los zarzalejos, cebrianes o gallardones, piezas de un mismo bloque político y mediático que está dispuesto a cambiar el régimen constitucional español sin consultar a los ciudadanos y machacando a los pocos medios de comunicación que nos oponemos a su dictado, acuden a los tribunales para continuar en los estrados la misma campaña de destrucción personal y profesional que llevan a cabo en sus medios, no lo hacen sólo por jugar a la lotería de las fidelidades político-mediáticas de las distintas familias judiciales, sino porque en el ámbito de la Justicia ha cundido también la especie de que todo vale y de que hay que hacer méritos ahora para prosperar en el régimen que viene. Y porque hay jueces que se arrogan por sí y ante sí la capacidad de decidir lo que es necesario o innecesario, insultante o no, pertinente o no en un debate político dentro de los medios. La jueza Remírez va aún más lejos que la jueza del Caso Gallardón y dicta que no puedo criticar a Zarzalejos por nada de lo que haya hecho –sea hundir el ABC o tratar de hundir la COPE–, como si yo fuera un maltratador de periodistas contra el que se dicta orden de alejamiento. Así que, con todo el respeto que merece, y si me atreviese a decirle algo, yo le rogaría a la señora Remírez que me diga de qué puedo hablar y qué adjetivos puedo usar, así como el tono que debo utilizar en los micrófonos.
Si una Justicia desnortada cuanto implacable impone la vuelta a la censura previa o a la autocensura, yo prefiero la primera. Pero sin la benéfica orientación censora uno se siente, sobre indefenso, perdido en un sombrío bosque embrujado, o sea, enrevesadamente judicial. Como hay una sentencia divertidamente clásica de un juez de lo mercantil, que hizo la lista de adjetivos que se podían o no podían decir a Zarzalejos, y aunque luego fue revocada de forma drástica en una instancia superior y más sensata, yo me atrevería a pedir a la jueza, si no temiera su justicia, que me dijera también los sustantivos y adjetivos que puedo utilizar contra los periodistas y medios que, como Zarzalejos, se meten conmigo salvajemente a diario. Y si mi único derecho es el de callar, también agradecería que se me dijera. ¿Pero a quién llamo? ¿A Cándido, cuyo representante respaldó la demanda del otrora director de ABC, y al que en un día de ferocidad insultadora llamé "malo"? ¿O a Bermejo, aunque osé llamarle Bermejinski? La verdad es que, sobre estar indefenso, temo fundadamente que me corten el teléfono.
ESPAÑA ESTÁ MADURA PARA LA DICTADURA GALLARDONITA
28 de Mayo de 2008 - 21:03:44 - Federico Jiménez Losantos
Hay experiencias que aunque poco satisfactorias en términos absolutos resultan extraordinariamente instructivas, "ejemplares" diría Cervantes, sobre la condición humana y las debilidades propias de la especie. Suele suceder la primera vez que te acuestas con alguien sin intención de dormir y sucede infaliblemente cuando frecuentas los tribunales de justicia en España, como a mí me sucede de un año y medio acá. Pese a todo, aún estoy boquiabierto tras el juicio de Gallardón contra mí que, en realidad, es una garantía liberticida para cualquier político contra cualquier periodista molesto.
Es una pena que del juicio vaya a quedar la imagen de la deserción de los liberales ante Ambiciones, que sin duda sale fortalecidísimo de la heroica actuación de sus presuntos enemigos políticos. Porque en la sesión de la mañana tuvieron lugar los testimonios más importantes. Alcaraz como presidente de la AVT, donde se reúne el mayor número de víctimas del 11-M; Pedro Jota que fue quien comparó a Gallardón con Giuliani y se preguntó si alguien podía imaginar al alcalde de Nueva York "pasando" de la investigación del 11-S como el de Madrid dejaba el 11-M para su "equipaje sentimental"; y Luis Herrero, que ha relatado cómo Gallardón fingió que quería hacer las paces conmigo en una entrevista en La Mañana.
De creer al abogado de Gallardón y al propio alcalde, sus palabras en el Foro de ABC pidiendo al PP "obviar el 11-M" fueron manipuladas por el entonces director Zarzalejos, porque Gallardón ha sido el más incansable defensor de que se investigase el 11M hasta las ultimísimas consecuencias. O sea, que la culpa de toda la política gallardonita de "obviar el 11-M" fue una perversa o torpe tergiversación de Zarzalejos, que ha conseguido engañar durante dos años a todos los medios españoles y sin que Gallardón rectifique tamaña manipulación de su decir y su sentir. Todos saben que Gallardón ha tomado infinidad de iniciativas para perseguir implacablemente la verdad y no ha respaldado nunca la calamitosa instrucción y la penosa actividad de la fiscal, cuyas deficiencias quedan acreditadas en la sentencia de Gómez Bermúdez: los tres autores intelectuales y materiales según la fiscalía, absueltos por absoluta falta de pruebas. No han pasado diez días desde la última vez que Gallardón respaldó la "impecable" o "perfecta" actuación de Valeyá, pero seguramente estaba abducido por Zarzalejos, porque él lo que quería era apoyar a Fernando Múgica y Luis del Pino en sus investigaciones de los agujeros negros del 11-M. Nadie menos sociata que él.
Naturalmente, eso es falso, pero cualquier juez que quiera hacer carrera en el futuro, naturalmente gracias a los partidos políticos, deberá tener en cuenta lo sucedido este miércoles: cualquier político importante puede sentar en el banquillo a cualquier periodista por importante que sea, ya que el honor del político no sólo está por encima del honor del periodista sino, sobre todo, de las víctimas del 11-M, que las pobres no tienen honor ni derecho a justicia ni nada de nada. Son una molestia cuando se "mira hacia el futuro", que por lo visto es en lo que coinciden Gallardón y sus presuntos enemigos del PP, repentinamente aquejados de súbita y dramática amnesia.
A la salida de la sesión, hasta los de las televisiones zapaterinas y, por ende, gallardonitas, aparecían demudados. "¿Se siente usted traicionado por sus testigos?", me preguntaban. Y yo les dije lo que siento: "Si me fiara de los políticos no sería liberal." Pero la causa de las víctimas del 11-M, de la verdad y de la Justicia sigue valiendo la pena. España parece ya madura para la dictadura gallardonita y el PP listo para Bulgaria, pero no todos los españoles. Yo, como dijo Sancho, "abrenuncio". Vamos, que ni hablar.
Comentarios:
¿Cree usted que la CEE sabe ya de la firmeza de alguna resolución judicial?
¿Por qué cree usted que la CEE le invita a marcharse?
QUEDAN 2 TELEDIARIOS AQUI EN PD POR
ESCRIBIR A FAVOR DE LOSANTOS (EL UNICO
EN ESTA CASA).EL DE DIEGO ESE Y EL DE
LOS ANGELES CAIDOS NO SE LO PERDONARAN
GRACIAS DE TODAS FORMAS POR LOS SEGUIDORES DE LOSANTOS QUE SOMOS LEGION.
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