Alegría singular del “Domingo de Resurrección”
12.04.09 @ 08:03:46. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Nuestro Padre Jesús Resucitado. Escultura de Ricardo Flecha Barrio, que procesiona en Valladolid desde 1994)
El domingo anterior –les decía- acabé triste, muy triste, tras la alegría singular del domingo de Ramos. Se me ocurrió ver toda la representación de la Pasión en mi Parroquia (Virgen de san Lorenzo) y pasó lo que pasó: tristeza. Por una sola vez, y sin que sirva de precedente, tristeza entonces, tristeza inmensa, pesar, dolor.
Hoy no. Hoy todo es alegría, incluso por lo más terrible pasado, porque podemos darle su mayor y auténtico sentido: total sacrificio de Dios-Hombre, Por nuestras miserias. O sea, y sin rodeos, nuestros pecados. Sin comentarios (salvo que quieran, claro.¡Viva la libertad!) ¡¡Felices, pues, Pascuas de Resurrección!! , Pascuas de Rosquillas, (en muchos de nuestros pueblos), o Pascua Florida, como muchos de nosotros –mayores- estudiamos en “el Astete o Ripalda”.En los que, por cierto, se nos prescribía confesar y comulgar. Perdonen la pregunta: ¿lo han hecho?, yo sí; que falta me hacía.
Iba en cierta ocasión el apóstol Pedro, con sus compañeros de pesca en su barca, cuando entre brumas y dos luces del día que comenzaba, en la orilla del mar de ¿Tiberíades? vieron como una figura humana. No podían distinguir bien de quién. Pero la fe de Pedro (san) más que la vista, cansada tras una noche infructuosa de continua brega, y sobre todo después de oír “la voz” y pescar un disparate de peces, distinguió -¡¡imposible!!- al que había muerto en la Cruz.
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