Los “Encuentros” de Valladolid
11.04.09 @ 07:43:51. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(El Señor atado a la columna. Escultura de Gregorio Fernández, de 1619, en la iglesia de la Cofradía de la Vera Cruz, de Valladolid, que procesiona también la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Atado a la columna)
Me va a permitir mi compañero foramontano, Carlos, que le ponga como ejemplo de lo que ocurre en esta ciudad de nuestros amores con la Semana Santa. Como los demás titulares de este blog, Carlos ha preparado dos artículos para esta Semana Santa, y le ha tocado publicar nada menos que el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección. Me ha llamado la atención el hecho de que no mencione las procesiones vallisoletanas, nuestra Semana Santa declarada de Interés Turístico Internacional, el mejor museo de escultura policromada del mundo, en nuestra calles. Son dos artículos profundos, de contenido doctrinal, pero no menciona nuestras procesiones. Para mí, zamorano de nacimiento y crianza, y vallisoletano de madurez, imposible, inimaginable. Pero es lo clásico en Valladolid, en estas fechas, dar tanta relevancia a lo, como diría, fervoroso quizá, que lo artístico queda un poco relegado. No se busca tanto la estética en las procesiones, como el culto, y –permítanme la exageración- se corre el riesgo de contar con demasiados “rosarios de la aurora”. Me encanta el sermón de las Siete Palabras, el Viernes Santo, aguanto la hora larga – por la radio, parte en casa y parte in situ con auriculares, porque en la Plaza Mayor es difícil atender en esos momentos-. Pero es que aquí te encuentras un sermón y un rosario, en la procesión, en cuanto te descuidas.

(Jueves Santo en Medina de Rioseco. Acrílico de Miguel Pascual Aranda, en su actual exposición en esta villa)
Todos los años tengo estas discusiones con los amigos vallisoletanos, a los que no les hace mucha gracia la comparación – mis hijos, que lo son todos, ya pasan de mí, aunque, como vemos casi todos los años las zamoranas, en el fondo lo reconocen -. Podíamos tener en Valladolid la mejor Semana Santa del mundo mundial, pero las multitudes están en Zamora y, sobre todo, en Sevilla, claro. Zamora, en los años cuarenta, copió mucho de Sevilla, y así de bien le ha ido. Los Alba y demás maestros semanasanteros, eran gente de la calle, enamorados eso sí, de su tierra y tradiciones. Y muy religiosos. En Valladolid, por aquellas fechas, también se refundó la Semana Santa, pero lo hizo el Obispo Gandásegui, al que no se lo agradeceremos bastante. Así que salió un poco escorada hacia lo pío. No digo a lo espiritual, que la belleza de las maravillosas obras que tenemos también lo es, y lleva a tantos a la fe, a apreciarla o a mejorar su vivencia.
Y ahora llega el señor Alcalde y, ante la polémica sobre el pregón de Martín Garzo en la Catedral, dice que se trata de un acto secular, no religioso. Aquí es nada, en Valladolid. Me alegro, aunque no comulgue con la afirmación, por el varapalo, a ver si espabilan algunos cofrades, que falta hace. Como no he podido encontrar el pregón en la red, no me pronuncio del todo. Sí aparece que solo asistieron representantes de diez de las 19 Cofradías procesionales de la ciudad, ya que el resto de ellas se ausentó para protestar por la designación de Martín Garzo, “debido a artículos en prensa en los que criticó a la Iglesia y se manifestó agnóstico en cuanto a creencia religiosa”.
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