Ante todo, igual da
04.04.09 @ 07:27:56. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Dos luces. Acuarela de Joaquín Ureña. 1987.70x100)
Le confieso a usted, mi querido lector, que esto del ministerio de igual da me está decepcionando profundamente. Porque lo que yo observo de su trabajo es que se aído orientando, más que a fomentar la igualdad, a favorecer la discriminación. Esto no lo he inventado yo; que se lo han inventado los/las del ministerio al reconocer sin tapujos que están nada menos que practicando la discriminación positiva. Pero a mí no me la dan con queso, porque discriminación es discriminación por mucho que intenten disfrazarla añadiéndola un adjetivo. ¿O es que la discriminación positiva no es tan discriminación como la negativa?
Y con ese artificio se hinchan a promover la desigualdad. Por ejemplo, tenemos una ministra. Y yo digo: ¿no deberíamos tener un dúo de ministra y ministro, y referirnos a ellos/as citándoles alternativamente en este orden y en el contrario? Eso sí que sería igual da. Luego abordan la cuestión de la violencia doméstica e imponen más pena al violento/a si éste/a pertenece al género masculino que si pertenece al género femenino. Y conste que estoy de acuerdo en que la violencia suele venir del lado del hombre, que eso nadie lo puede negar, pero no creo que el factor cuantitativo deba influir hasta ese punto a la hora de legislar. Además ¿se puede saber qué criterio hay que seguir en el caso de que uno/a u otra/o pertenezca al género ambiguo o intermedio?
Luego veo una evidente y escandalosa exaltación del sexo femenino, que suele ir acompañada por una denigración del sexo contrario, presentado éste como enemigo. No veo, y de verdad lo digo, un tratamiento igualitario en tal aspecto. Los que profundizan en este tipo de cosas dicen que la cuestión de fondo es que nuestros/as dirigentes están inspirados/as por una extraña ideología que - agárrense ustedes - no reconoce la existencia de sexos diferentes, porque para ellos lo del sexo es simplemente una cuestión de educación. Por eso enredan llamándole “género”, que la cosa tiene bemoles.
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