
30.04.09 @ 07:31:18. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Nordafrika. Acuarela de Hans Ulrich Kekow,en hu-kekow.de/impressum.php)
La reunión de mujeres en diferentes grupos, fue norma habitual desde el incidente con el centinela del Destacamento de Artillería. Sin ordenar nada la Superioridad al respecto, pues no se inmiscuye en la vida privada de la guarnición, sí favoreció tal iniciativa; pues nada más cierto que una mujer sola en casa podría encontrarse en peligro, aunque no fuera más que por el frecuente afán cuando menos de robo, que llevaban a cabo bandas sin control. Para muestra de lo dicho, bien vale el atentado sobre la casa en que vivieron los Aguirre, providencialmente desalojada -sabido o no por los atacantes- pocos días antes de que resultase del todo destruida.
La situación es, pues, que bien por la instrucción de reclutas u otros servicios que los oficiales y suboficiales prestan con frecuencia, en cuanto una mujer queda sola, de inmediato recibe la compañía de otras en similares circunstancias. Como A'karrat se llevó un grupo numeroso de maridos, no menos de doce “mujeras” tratan de animarse mutuamente y de presentar un frente disuasorio que, casualidad o no, surtió efecto.
Así como fueron frecuentes los atentados en lugares por así decir masculinos, jamás hubo hecho armado alguno contra los grupos femeninos. Cierto que cada una siente miedo y más que añoranza por la ausencia; cierto también, que acusan las privaciones e incomodidades de una situación que hoy se llamaría de máxima alerta. Mas en grupo reina la alegría, incluso bulliciosa, en amables tertulias que tienen por centro las cocinas donde cada una aporta su saber.
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29.04.09 @ 07:34:19. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Ellington Colliery Band. Acuarela de Ken Hayes en kenhayes.net)
Recibí de la red un artículo de Luis María Ansón sobre los ataques al Papa por afirmar que la mejor forma de combatir el sida en África es la monogamia y la fidelidad. “Quienes combaten el sida en Africa – continúa Ansón el artículo después de explicar cómo conoció a la Madre Teresa de Calcuta-, quienes atienden a los enfermos son las misioneras, los misioneros católicos. Escuché en una tertulia de radio a un simpático homosexual cebarse con el Papa y despotricar contra la Iglesia. Se me ocurrió aclararle: «Dicen que el sida está especialmente extendido entre los homosexuales aunque afecte ya a los heterosexuales. Seguro que tú nunca te pondrás enfermo. Pero ten por seguro que, si así fuera, quien te atenderá con amor y dedicación en el hospital será una monja católica». Se quedó callado como una puta el simpático gay y los tertulianos se apresuraron a cambiar de tema”.
Me pareció magnífico el artículo, así que lo reenvié a más contactos de lo habitual. Un compa pintor me contestó que no le mandara estas cosas, que ya sabía yo que no comulgaba con ellas. Cuando recibo información con la que no estoy de acuerdo, en vez de molestarme, veo una oportunidad de contestar con argumentos o informaciones oportunas. Eso me ha hecho otro compañero, pasándome la noticia de que el brasilero Paulo Teixeira, responsable del programa en ese país de combate al Sida, de la Organización Mundial de la Salud criticó la postura de la Iglesia Católica, que predica la fidelidad y la abstinencia sexual como forma de impedir la transmisión del virus, y cuestiona la eficacia del preservativo. Texeira resaltó la eficacia del método, que protege y evita la infección, lo que dijo está probado científicamente en un 95% de los casos. Frente a ello, la Asociación Brasileña de Médicos Católicos ha vuelto a cuestionar la eficacia de los preservativos en la prevención de la enfermedad. Sexo con preservativo no es totalmente seguro, aunque es sexo menos arriesgado, informan en su declaración.
Así que de nuevo le contesté con el envío de un reciente informe de Aceprensa: “La práctica de tener varias parejas sexuales simultáneamente – comienza el artículo -,es uno de los factores más importantes de la alta tasa de prevalencia del VIH en el África subsahariana. De ahí que en nueve países de la región esté en marcha desde hace meses una campaña bajo el lema “Un solo amor”, que intenta favorecer la monogamia y la fidelidad como medio de lucha contra el SIDA.”
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28.04.09 @ 09:02:07. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Belkiz and the Saharawi. Acuarela de Hans Ulrich Kekow, en google.mini20)
Hablar de feministas es empresa siempre arriesgada, ya que, se escriba lo que se escriba, se correrá el riesgo de que se le echen a uno encima y le fustiguen con el anatema que corresponde a lo políticamente incorrecto. Sin embargo, en el caso que nos ocupa, yo, siempre tan iluso, abrigo la tenue esperanza de que esto no llegue a ocurrir, o que, al menos, el correctivo me sea aplicado en un grado lo más atenuado posible, y la razón que aduzco es que me referiré más al exceso que a la esencia. En todo caso es bien sabido que nadie debe fiarse de un movimiento terminado en “ismo”; así que lo que haré será ofrecerles un ejemplo concreto. Ustedes lo ven y ya me dirán qué les parece la cosa.
Pues bien, la cuestión es que me ha venido a la memoria un hecho que no ha tanto suscitó la indignación y la protesta del “colectivo” – término ya usual por cierto, pero que en mi antiguo diccionario correspondía a: “en Argentina, autobús”.
Se trataba del curioso descubrimiento - no me vengan a preguntar ni quién ni cómo lo consiguió - de que el conocido oso del madroño que ostenta el escudo madrileño no era en realidad un oso, sino una osa, o dicho en otros términos, que el animal pertenecía al llamado sexo débil.
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26.04.09 @ 08:00:12. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Marokko. Acuarela de Hans Ulrich Kekow, en google.mini20)
Llegó preocupante el comienzo de la instrucción de reclutas en el campamento de A'karrat; con él, la consabida estación de las lluvias. También llegaron a la hasta entonces tranquila Ciudad Santa los primeros brotes de violencia. La garita del centinela en la puerta Sur del Regimiento, voló una noche en mil pedazos tras el lanzamiento de un potente explosivo. No hubo que lamentar ninguna desgracia personal, pues advertido con antelación el mando -¿por Stito?- se dio orden de vigilar a cubierto, pero desde fuera de las garitas. También la primera casa, como ya dije adosada al Regimiento, fue asaltada y destruida, sin que por tan sólo unos días sufriera ningún daño el matrimonio. La vivienda de tan buenos recuerdos, no será la nueva dote o precio de compra para ninguna otra “álmara”, mujer del moro.
Poco antes de partir hacia A'karrat, la galería de tiro en el “53” tuvo una clientela insólita: las mujeres de los oficiales, que sin escatimar valor y como medio de defensa personal, aprenden el manejo del arma reglamentaria; allí hacen las prácticas de tiro que cada marido estima convenientes.
Drito y su amigo artillero, al fin marcharon a sus respectivos campamentos. Las mujeres de ambos, con miedo pero a la vez animosas, pasaron a vivir juntas a la casa nueva. Tienen la pistola en la mesilla de noche y aunque el saberse defender les da cierta confianza, despiertan sobresaltadas cada vez que pasa la ronda o se oye con claridad la voz:
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25.04.09 @ 08:04:25. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Cuenca. Acuarela de Luís Labrador, que me inició en el Hartismo, premiada en la CCM de 2008)
El pasado domingo dábamos, la familia, una vuelta por el Campo Grande vallisoletano, buscando un poquito de sol. Uno de mis hijos –vallisoletano y profe él, en otra ciudad- me preguntó por los monolitos de colorines que pueblan estos días la zona, las esculturas de Gabarrón. Le expliqué y tuvimos una larga conversación sobre el arte contemporáneo, donde repetí lo que a ustedes les voy contando en este blog que él no tiene tiempo, se escusa, ni interés, digo yo, para seguir. Gabarrón es artista oficial, premio Castilla y León de las Artes 2000, murciano pero asentado aquí, “pintor olímpico por excelencia, decorador de la ciudad y gran dinamizador de la cultura” como dice de él un folleto que publicó la prensa local precisamente el domingo, patrocinado por la Junta. “Desde 1968 experimenta con nuevas técnicas”, añade. Pues sí. Yo creo que es un ejemplo de lo que critica el Hartismo cuando se refiere al “arte oficial”. Sus monolitos son decorativos, coloristas, pero poco más, para mi gusto, y ni como tales los aprecio. Pero como hay manifestaciones que producen más hartura, me uno a la campaña Hartista que ahora se inicia, y me olvido de estos otros experimentos como los de Gabarrón, que otros tanto valoran. Les cuento.
Precisamente el domingo pasado el Hartismo cumplió seis meses. Coincidiendo con este primer medio año de existencia, los Hartistas –entre los que me incluyo, aunque no estoy en la organización del evento- presentamos dos grandes novedades para el Movimiento Hartista que nos servirán para celebrarlo: El nacimiento del grupo hartista de México, D.F., que es el primer grupo o "célula autónoma" más o menos independiente del grupo principal fuera de España, y será liderado por Avelina Lésper, crítica de arte y columnista del suplemento Laberinto de Milenio Diario. Y, además, la primera "acción anti-anti-arte" en la calle. Después de seis meses actuando sobre todo en la red, salimos a la calle con nuestra primera acción anti-anti-arte. Consistirá en utilizar pegatina del dibujante y pintor Abel Zemogleba, que generosamente ha accedido a compartir con todos nosotros, "Don't take me into a gallery", ganadora de un premio de los Sticker Awards en 2007, que pegaremos en bolsas de basura e inmundicias varias. Los "artistas" conceptuales, quizá víctimas del "Síndrome de Diógenes", suelen llevarse la basura -literalmente- a galerías y museos de arte. Nosotros queremos que se les dé una oportunidad a las "anticuadas" artes que todavía tantísima gente practicamos (pintura, escultura...). Con estas pegatinas se trata de dificultar que la basura se lleve a las galerías y museos.
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24.04.09 @ 08:06:47. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Amenaza tormenta. Acuarela de Luis Labrador en su exposición del Torreón de Lozoya, Segovia, de abril 2009).
Aun a costa de perder una buena parte de mi prestigio intelectual, aprovecharé la intimidad de este rincón informático para confesar las dificultades que indefectiblemente encuentro al intentar comprender y asimilar algunas de las cosas tenidas hoy por habituales. Por ejemplo, lo del cambio de hora. Yo me digo: “Supongo que por muchos cambios que hagan, el sol seguirá saliendo más o menos como antes”. Y ahí comienza el desasosiego mental a que yo mismo me someto intentando imaginar lo que sucederá con el cambio.
Mis dificultades crecen, sobre todo, cuando pretendo analizar las supuestas ventajas que aportará a nuestra maltrecha economía tan arriesgada decisión administrativa. Entonces me doy cuenta de lo antinatural que resulta manipular una dimensión que es, por naturaleza, inexorable. Luego viene lo de la hora a la que nos aconsejan realizar el cambio en el reloj; que ahí ya no cabe dudar de una intención aviesa, que no puede ser otra que, sencillamente, fastidiar.
También me tiene bastante perplejo lo del cambio climático. Nada más lejos de mí que presumir de listo y aplicado, pero sepa mi improbable lector que siempre me atrajeron estas cosas, y que incluso hubo un tiempo en el que me interesé espacialmente por las glaciaciones; tanto que hasta recuerdo sus nombres: Günz, Mindel, Riss y Würm. Y aunque ya entonces nos contaban cosas duras de tragar, como que el eje de la tierra oscila y a veces hasta cambia de polaridad, yo lo admitía sin la menor reserva. Claro que entonces nos puntualizaban que este tipo de fenómenos se produce a lo largo de ciclos de miles y miles de siglos, con lo cual me quedaba bastante más tranquilo.
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23.04.09 @ 07:42:05. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Tunesien. Acuarela de Hans Ulrich Kekow, en google.mini20)
Fátima, la tercera esposa de Mojamed y asistenta que fue de los Aguirre, progresó en el negocio. Si primero pudo prescindir de las cien pesetas, chusco y huevo, que fue su sueldo durante unos meses, dejó luego la venta ambulante, para establecerse, con más pretensiones, en un comercio muy bien situado en el Zoco de Chauen. Cuando al fin la mora se despide muy amable, Leticia respira con alivio. Pese a la intranquilidad dicha, nunca constituyó Fatíma un peligro real. No puede decirse lo mismo de los sucesos muy graves en todo el Protectorado; acontecimientos que intranquilizan en gran manera a cuantos europeos viven en Chauen; o dicho mejor, a cuantos españoles viven en Marruecos.
Cierto que desde años atrás, cualquiera pudo detectar el ambiente enrarecido. No importa que España gaste sumas enormes de dinero en carreteras, servicios y ayuda económica; dinero cantante y sonante entregado a las gentes del país en general muy pobres; porque, pese a ello, los que habitan en los pueblos, los de la ciudad, y tal vez más los moros de las kavilas, ansían la independencia. Sin necesidad de adivinar nada, por las miradas que lanzan al cruzarse con europeos, queda patente esta impresión. Desde hace años, y en mayor grado a partir de los momentos presentes, esto se traduce en relaciones si no violentas - que no con excesiva frecuencia pero también a veces-, en un trato cada día más tenso. Si es prudente extremar las precauciones en el cuartel, por similar motivo deben tomarlas cuantos de alguna forma pertenecen al Regimiento: mandos, tropa y familias.
Mojamed, que ya no es dueño de la "casa del moro" pues la entregó a su sexta mujer en el contrato de bodas, apremia para que la desalojen. Es lástima, porque además del cariño que tiene el matrimonio al primer hogar (esto en serio), se une (y esto broma) la pérdida de la cosecha de higos y melones, próxima la madurez y con ella la recolección compartida...
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22.04.09 @ 07:44:51. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Zamora, desde las aceñas de Cabañales. Acuarela de Manuel Prieto Hernández. 32x44)
Cedo hoy mi turno a una colaboración de mi amigo Manuel Prieto Hernández, con el que había programado el viaje a Zamora del fin de Semana de Pasión sobre el que escribí el Miércoles Santo, pero por razones familiares él hubo de posponerlo dos días. Lo que cuenta, o muy parecido, también me ocurrió a mí el Sábado de Pasión, 90 euros de multa por aparcar cerca del paso de la procesión, con todos los accesos bloqueados, sin posibilidad de circulación. Me adhiero a cuanto dice, incluidas comas. Yo espero no tener que hacer descargo, una vez reciba la regidora zamorana el de Manolo.
Te cuento, caro José María, sobre estos días semanasanteros. Acabo de volver de Zamora a mi domicilio de Valladolid después disfrutar, un año más, de su hermosa Semana Santa, es decir, de mí Semana Santa y de mi amada tierra, de mis raíces y de todo lo que más profundamente llevo en mi corazón. He pasado ocho días paseándola, pintándola, viviéndola, disfrutándola y percibiendo cada segundo el lujo espiritual enorme de tenerla y sentirla tan cerca. Tan cerca, que aún siento que no he vuelto del todo y que otro poco de mí se ha quedado enraizado allí profundamente. Así sucederá, hasta que ya no quede nada por incorporar, porque mi sede final será su tierra. Salvo mi familia, creo que nada hay para mí tan caro ni tan añorado cada día. Ahí, en Zamora, se encuentran todos los elementos que han hecho de mí lo que soy, y, si soy como soy, lo es, en grandísima parte, gracias a ella. Resultaría indigno, sin más, no estarle debidamente agradecido. Por eso quiero para mi Zamora todo lo mejor, entre lo cual se encuentra conservar y cultivar su manera de ser amable –amable del verbo amar, claro, que es tanto como decir la siempre amorosa Occellum Durii- y acogedora, que es condición tan rara que no debe perderse. Y he comprobado, José María, que existe cierto riesgo de ello, aunque se podría evitar mediando la intervención de la Regidora Municipal de tan noble pueblo como lo es el zamorano. Pero vaya por delante mi agradecimiento hacia aquella por cuidar de Zamora para todos nosotros. De verdad, señora Alcaldesa: muchas gracias.
Esta confesión ditirámbica e íntima no es una justificación de lo que pudiera ser una crítica. Es la verdad más pura, ya que, sí, hay una mácula que, a mi juicio, no debe prevalecer. Verás, José María. La semana ha discurrido como acostumbra, es decir, con brillantez, luz, fervor, aglomeración, devoción, lluvia, emociones intensas…. Y la mácula de una noche. El Martes Santo, cuando llegaban ya Cristo y su Madre a sus templos de invierno, cabe el puente de piedra, la calle Entrepuentes se encontraba inimaginablemente abarrotada de coches aparcados. Sólo un zamorano sabe lo que se cuece ahí ese día del calendario y a esa hora de la noche. Ya puedes figurarte que se deja el automóvil donde se puede y no pasa absolutamente nada, como ahora se dice, puesto que el tráfico está cortado para que desfile la procesión del Vía Crucis y -no lo omitamos- pueda ser vista tranquilamente por los miles de espectadores que abarrotan el extremo Este del puente de piedra. Podrían contarse allí por docenas los automóviles mal aparcados en los lugares más increíbles.
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21.04.09 @ 07:47:04. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Acuarela de Pedro Cano en la exposición de la Galería Forni, Milán, “De Abril, a septiembre”)
Esta Semana Santa volví a plantar mi huerta. Hay quien dice que plantar una huerta es lo mejor que se puede hacer para ser feliz. Llevaba yo unos pocos años sin ella porque el momento debido me cogía siempre con el pie cambiado, y las buenas hierbas - porque no creo que las haya propiamente malas - crecieron dentro de ella hasta igualarla con el resto del terreno.
En otro tiempo puse mi ilusión en conseguir cierta variedad, y esto me aconsejó anotar concienzudamente todos y cada uno de los datos pertinentes en una especie de cuaderno de bitácora. Solía entonces traer semillas y plantones de Rada, o sea de un poco más allá de Colindres, donde hay una instalación de categoría industrial a gran escala. Así fui experimentando con toda clase de hortalizas, desde el humilde rábano hasta las refinadas coles de Bruselas. Sin embargo, esta vez compré los plantones en Santoña, junto al Mercado. Allí se instala una especie de sucursal del gran mercadillo local de los sábados que atrae a la gente de la comarca, incluidos Bilbao y alrededores, y me limité a productos bien sencillos, como berzas, pimientos, cebollas, puerros, acelgas, calabacines y patatas. Sólo un poco de cada cosa, porque ya hace casi un año decidí reducir el tamaño de mi huerta.
En efecto, disminuí sus dimensiones hasta dejarla en un mero tercio de su tamaño habitual, y sobre ella extendí un amplio hule negro para ahogar las hierbas y sus raíces. El truco dio resultado. Mi vecino Germán me echó una mano removiendo la superficie con su rotonosequé, y la tierra quedó tan limpia y esponjosa que daba gloria verla. Luego esparcí herbicida alrededor del rectángulo arado para dificultar el avance de los caracoles y las babosas, que, encaprichados sobre todo por las berzas que ilustran el rico cocido montañés, se acercan a los surcos con la aviesa intención de zampárselas. Luego, un atractivo y granulado veneno anti-limacos me sirvió como línea defensiva de última instancia. Ya no queda más que mantener el terreno limpio de hierbas y regarlo si viene el tiempo seco, porque allí el problema suele ser más de excesos que de carencias hídricas.
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19.04.09 @ 07:57:22. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Almacén. Acuarela de Marc-Folly en marc-folly.com)
El mismo día de la boda, Chauen celebra el de fiesta propio del Islam. Al contrario que en la Península, los comercios están todos abiertos y se vende en ellos cantidad y variedad de mercancías con animación inusitada; ocasión que ni pintada para efectuar algunas compras. El primer comercio en el que entran está abarrotado de telas, alfombras y géneros primorosos de “nylon”, más atractivos por cuanto llegó, sí, su fama a la Península, pero aún no los artículos, o tan solo algunos a un coste muy elevado, introducidos de contrabando.
El dueño del establecimiento es un indio de color moreno cetrino, envuelto como el local en fragancias de sándalo que se quema sin llama en palos muy finos distribuidos con profusión en el interior. El tendero ofrece sus mercancías en un idioma tan curioso como es el español-indio (de la India) arabizado; prendas que las señoras miran recatadas y que el indio, sin pudor alguno, muestra tanto a las interesadas como a los curiosos y viandantes que circulan por delante. Nueva ocasión en la que fue preciso buscar precipitadamente un servicio para las dos rubias muertas de risa.
Aquel día el oriental hizo su agosto, pues alto él, moreno él -guapísimo dicen ellas-, les endosó cuanto precisan y mucho más que a buen seguro no usarán en la vida; luego visitaron otro comercio, éste más ordenado y con los artículos más avanzados de la industria alemana, americana, japonesa... , a muy buen precio; sin duda a menos de la mitad que los mismos en la Península. Compran la inevitable máquina fotográfica y salen de allí a toda prisa. El hebreo, vendedor nato, nariz aguileña, marcado de viruela y vestido a la europea, a poco que se descuiden no tardará en convencerles, para que carguen con mucho más que tampoco les hace falta en absoluto.
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18.04.09 @ 08:10:36. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Racimo. Acuarela de Jose Ato en su actual exposición “La viña de papel”, en el Mueso del vino de Bullas, Murcia)
He conocido la obra de Pedro Cano, uno de los top españoles de la acuarela, y yo diría que también mundiales, a través de Hispacuarela, el portal de los acuarelistas hispanohablantes, donde sus alumnos José Ato, José Toledo y varios más, son alma del debate pictórico y maestros de los que empiezan este difícil arte de la acuarela y de los que luchamos por perfeccionar nuestra técnica. Hace poco comentaba la falta de representación de esta y otras escuelas, tan importantes, en la I Bienal Iberoamericana de Madrid que ha concluido hace una semanas. Por estas fechas también, hasta el 30 de este mes de abril, expone Jose Ato una muestra que titula “La viña de papel”, en el Mueso del vino de Bullas, pueblecito de Murcia al sur de Cieza, donde vive Ato. Le pedí me enviara fotos, y mucho le he agradecido que lo hiciera, porque son una delicia. Les comento.
A veces encontramos la belleza, en la naturaleza, donde menos pensábamos hallarla, en lo más pequeño y sencillo. En esos racimos de uvas que describe José Ato en esta exposición, está sintetizado todo el humano quehacer de sacarle a la tierra lo mejor de sí misma al servicio de la vida. Sigue así Ato la escuela, ya universalmente famosa, del gran maestro que es Pedro Cano, de una estética informalista, se ha dicho, dedicada al encuentro con lo pequeño, de donde se obtienen matéricas abstracciones y rugosas texturas. Como la transparencia es en cada vino don con distintas cualidades, así la transparencia de la acuarela define al pintor y su nivel de dominio de esta difícil técnica, a la que saca José Ato el mayor partido. En sus manos es medio excepcional para describir tanto lo general como lo particular del fruto de esta tierra, del que, nos convence, sale el mejor vino que hemos conocido nunca. Así que recomiendo ambos, la exposición y, después, el vino.
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17.04.09 @ 07:25:44. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Óleo de José Navarro Llorens (1867-1923) en youtube.com/watch?v=K9Wth0Lqs_o)
La cosa debe ser grave, porque se han reunido los líderes de las naciones más poderosas del mundo acompañados por los gobernantes de las potencias emergentes y de otros países destacados por su influencia o por su carácter representativo. El motivo de la reunión, que tuvo lugar en Londres, era que todos ellos se habían encontrado con la casa patas arriba y en un desorden casi caótico.
Esto sucedió, como quien dice, de un día para otro. ¡Vaya sorpresa! Y nosotros que creíamos que todo funcionaba tan bien… Vimos surgir rascacielos y grandes autopistas, cómo el hombre alcanzaba la Luna y enviaba sondas al planeta Marte, cómo se extendía una red universal de comunicación en tiempo real y cómo acertábamos a construir una sociedad que consideramos casi perfecta: la Sociedad del Bienestar Por eso, ¿quién diría que acabaríamos por descubrir, casi por sorpresa, que el sistema no funcionaba? Quizá lo estiramos demasiado: veíamos brillar los doblones en el saco repleto, y su resplandor nos fascinó. Quisimos más y más, y mucho más, y todavía más. Y claro, como vivíamos en un mundo virtual…
¿Qué fue entonces de todos aquellos señores tan listos que siempre nos hablaban ex-cátedra? Los recordarán: solían predicarnos desde sus sillones y nos miraban por encima del hombro; que hasta parecía que nos tomaran por tontos. Cuando descendían a la calle lo hacían para arrancarnos un puñado de votos y presumir de demócratas. Pero no se sabían el precio de un café.
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16.04.09 @ 08:02:56. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(El balcón de atrás. Acuarela de Joaquín Ureña)
Con tan solo dos palabras como enunciado, cualquier escritor avispado escribiría montañas de folios. Como soy de Infantería y ya saben nuestro infantil grito de guerra (“¡¡aaavispaaa…alcornoquee... !! ¡fuego, movimiento y choque!: ¡¡In-fan-te-rí-a”!!), me quedo sólo con lo de “alcornoque” que, para mí, nada tiene que ver con las cualidades de las avispas… Pues ya en serio: Si en algo se diferencian los “interesantes” tiempos que nos ha tocado vivir con anteriores, creo que, en parte muy importante y no excluyente, es en la falta de confianza. O sea, penúltima broma: “it is the cuestion” (creo).
Cuando en un matrimonio, por ejemplo, uno o ambos desconfían, se fastidió. Y como ahora es tan fácil y encima “se lleva por la gente pija” el divorcio (¡¡mentira, mentira!!), pelillos a la mar. Y, lastimosamente, tragedia mayúscula. Y paganos, ente otros -ellos mismos incluidos-, los hijos.
Si no hubiere confianza entre padre e hijos, por excesivo autoritarismo o por la contraria, cómodo permisivismo, también se jorobó (y perdonen) el invento. Hijos malcriados, padres abatidos, pesimistas, amargados, e hijos inútiles de por vida, como por desgracia ahora vemos con harta frecuencia.
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15.04.09 @ 08:01:08. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(En la barbería. Acuarela de Joaquín Ureña)
Parece, cuando escribo estas líneas, que hoy, cuando se publiquen, vamos a saber si seguirá Jiménez Losantos en la COPE, en el programa de la noche, a medias con Vidal. A mi no me va a servir esa solución, porque de noche prefiero ver alguna peliculilla o los debates de Libertad Digital –espero encontrarlo en estos, ahora, con más frecuencia- o de Telemadrid. Mejor que se quede, algo sería algo. Creo que están llegando a la COPE a millares la adhesiones a Federico; la mía se la doy a través de este blog. Más me gustaba Luis Herrero de conductor de La Mañana, tan ponderado él y no menos incisivo, pero Federico ha sido, para mí como para tantos, adictivo, y no me pregunten exactamente por qué. Quizá porque Federico ha dicho, estos últimos años, más verdades que el resto de comentaristas políticos juntos, ha destapado insidias a mogollón, y descubierto feas jugadas tanto de la izquierdona como de la derechuela. Para moderado, Herrera, para atractivo, Federico. Al final los dos decían lo mismo, Federico con mucha más garra.
¿Qué alguna vez se pasaba?. Yo creo que no, las verdades como puños hay que decirlas dando con el puño en la mesa, si no, no se entera nadie. Ninguna de las reprimendas que los Tribunales le han propinado me ha parecido, a mí como a tantos, razonable, ni mínimamente fundada. Ladran luego cabalgamos. Aquí les dejo un par de artículos suyos, de su blog, sobre las dos más sonadas, la de Zarzalejos y la de Gallardón. Media España supo que estos dos personajillos estaban dándonosla con queso, y caro lo han pagado gracias a Federico.
Sobre todo agradezco a Federico su defensa de la libertad, de la de opinión y de todas las demás. Hasta me ha enseñado a no estar de acuerdo con él cuando no lo veía claro. Como en el caso de las últimas críticas a Rajoy. Pero no puedo olvidar la “mañana” en que comentó aquella declaración de Mariano de que no cabíamos los liberales en el PP. Menos mal, pensé en aquel momento, que no me afilié al PP, tras la infamia del PSOE quebrantando el día de reflexión para las elecciones del 14 M. Estuve a punto. Por entonces me hice adicto a Federico, y ahora creo que voy a tener mono matutino.
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14.04.09 @ 07:26:32. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Barcas muertas. Acuarela de Humberto Alonso, Grupo Niebla, Asturias, en la I Bienal Iberoamericana de Acuarela Madrid marzo 2009)
Vengo de pasar la Semana Santa en la marisma; en el encuentro del río con el mar. El mar es el Cantábrico, que aquí abandona su furia de galerna para tornarse familiar y amigo. Entró por la bocana, entre los dos peñones, y casi se da de bruces con la playa de Laredo, que avanza hacia Santoña partiendo la ría en dos con su larga espada de arena.
Uno de los peñones se llama Buciero, que es nombre como de caballo mítico, y en él está Santoña, bien arropada por su sombra, casi sin sitio para rebullir. De ella salen los marineros para pescar el bocarte, que luego se convertirá en anchoa con las antiguas técnicas.
Santoña, acogedora y casi siempre bulliciosa, se estira en el Pasaje: el interminable paseo que va desde las dársenas del puerto hasta el fuerte de San Martín. Desde él se nos ofrece uno de los más bellos paisajes que conozco, con la perspectiva en cinemascope de la ría y con los montes cántabros al fondo, aquellos por los que se precipita impetuoso el Asón con su carga plateada y su rumor de piedras.
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12.04.09 @ 08:03:46. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Nuestro Padre Jesús Resucitado. Escultura de Ricardo Flecha Barrio, que procesiona en Valladolid desde 1994)
El domingo anterior –les decía- acabé triste, muy triste, tras la alegría singular del domingo de Ramos. Se me ocurrió ver toda la representación de la Pasión en mi Parroquia (Virgen de san Lorenzo) y pasó lo que pasó: tristeza. Por una sola vez, y sin que sirva de precedente, tristeza entonces, tristeza inmensa, pesar, dolor.
Hoy no. Hoy todo es alegría, incluso por lo más terrible pasado, porque podemos darle su mayor y auténtico sentido: total sacrificio de Dios-Hombre, Por nuestras miserias. O sea, y sin rodeos, nuestros pecados. Sin comentarios (salvo que quieran, claro.¡Viva la libertad!) ¡¡Felices, pues, Pascuas de Resurrección!! , Pascuas de Rosquillas, (en muchos de nuestros pueblos), o Pascua Florida, como muchos de nosotros –mayores- estudiamos en “el Astete o Ripalda”.En los que, por cierto, se nos prescribía confesar y comulgar. Perdonen la pregunta: ¿lo han hecho?, yo sí; que falta me hacía.
Iba en cierta ocasión el apóstol Pedro, con sus compañeros de pesca en su barca, cuando entre brumas y dos luces del día que comenzaba, en la orilla del mar de ¿Tiberíades? vieron como una figura humana. No podían distinguir bien de quién. Pero la fe de Pedro (san) más que la vista, cansada tras una noche infructuosa de continua brega, y sobre todo después de oír “la voz” y pescar un disparate de peces, distinguió -¡¡imposible!!- al que había muerto en la Cruz.
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11.04.09 @ 07:43:51. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(El Señor atado a la columna. Escultura de Gregorio Fernández, de 1619, en la iglesia de la Cofradía de la Vera Cruz, de Valladolid, que procesiona también la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Atado a la columna)
Me va a permitir mi compañero foramontano, Carlos, que le ponga como ejemplo de lo que ocurre en esta ciudad de nuestros amores con la Semana Santa. Como los demás titulares de este blog, Carlos ha preparado dos artículos para esta Semana Santa, y le ha tocado publicar nada menos que el Jueves Santo y el Domingo de Resurrección. Me ha llamado la atención el hecho de que no mencione las procesiones vallisoletanas, nuestra Semana Santa declarada de Interés Turístico Internacional, el mejor museo de escultura policromada del mundo, en nuestra calles. Son dos artículos profundos, de contenido doctrinal, pero no menciona nuestras procesiones. Para mí, zamorano de nacimiento y crianza, y vallisoletano de madurez, imposible, inimaginable. Pero es lo clásico en Valladolid, en estas fechas, dar tanta relevancia a lo, como diría, fervoroso quizá, que lo artístico queda un poco relegado. No se busca tanto la estética en las procesiones, como el culto, y –permítanme la exageración- se corre el riesgo de contar con demasiados “rosarios de la aurora”. Me encanta el sermón de las Siete Palabras, el Viernes Santo, aguanto la hora larga – por la radio, parte en casa y parte in situ con auriculares, porque en la Plaza Mayor es difícil atender en esos momentos-. Pero es que aquí te encuentras un sermón y un rosario, en la procesión, en cuanto te descuidas.

(Jueves Santo en Medina de Rioseco. Acrílico de Miguel Pascual Aranda, en su actual exposición en esta villa)
Todos los años tengo estas discusiones con los amigos vallisoletanos, a los que no les hace mucha gracia la comparación – mis hijos, que lo son todos, ya pasan de mí, aunque, como vemos casi todos los años las zamoranas, en el fondo lo reconocen -. Podíamos tener en Valladolid la mejor Semana Santa del mundo mundial, pero las multitudes están en Zamora y, sobre todo, en Sevilla, claro. Zamora, en los años cuarenta, copió mucho de Sevilla, y así de bien le ha ido. Los Alba y demás maestros semanasanteros, eran gente de la calle, enamorados eso sí, de su tierra y tradiciones. Y muy religiosos. En Valladolid, por aquellas fechas, también se refundó la Semana Santa, pero lo hizo el Obispo Gandásegui, al que no se lo agradeceremos bastante. Así que salió un poco escorada hacia lo pío. No digo a lo espiritual, que la belleza de las maravillosas obras que tenemos también lo es, y lleva a tantos a la fe, a apreciarla o a mejorar su vivencia.
Y ahora llega el señor Alcalde y, ante la polémica sobre el pregón de Martín Garzo en la Catedral, dice que se trata de un acto secular, no religioso. Aquí es nada, en Valladolid. Me alegro, aunque no comulgue con la afirmación, por el varapalo, a ver si espabilan algunos cofrades, que falta hace. Como no he podido encontrar el pregón en la red, no me pronuncio del todo. Sí aparece que solo asistieron representantes de diez de las 19 Cofradías procesionales de la ciudad, ya que el resto de ellas se ausentó para protestar por la designación de Martín Garzo, “debido a artículos en prensa en los que criticó a la Iglesia y se manifestó agnóstico en cuanto a creencia religiosa”.
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10.04.09 @ 07:55:32. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(La Quinta Angustia. Piedad de Gregorio Fernández en la iglesia de S. Martín; Cofradía de la Piedad. ww.diputaciondevalladolid.es/turismo)
El hombre que está clavado en la cruz tiene los brazos abiertos. Quizá no se hayan dado cuenta de ello sus verdugos, pero al clavarle en el leño le han brindado el gesto del abrazo. Sin embargo, en esta tarde de Jerusalén pocos pueden imaginar el incendio que se extenderá desde este símbolo de humillación, porque el hombre que en ella está clavado es un perdedor: las autoridades le han querido hacer morir como un vulgar bandido y los suyos le han abandonado a la soledad.
Pero se producirá el milagro y algunos serán sus testigos. Alguno tendrá, incluso, ocasión de meter los dedos en el costado de su cuerpo, y quienes le abandonaron en su muerte se extenderán por el orbe para dar testimonio de lo que vieron. Varios lo harán hasta el extremo del sacrificio de sus vidas, y quien le negó tres veces será la piedra angular de este grupo de hombres sencillos que se transformarán en titanes de la fe. Y el fuego que parecía consumirse en este monte del Gólgota recobrará su fuerza hasta incendiar el mundo.
Por el momento sólo vemos esta rústica cruz que se eleva hacia un cielo plomizo, y un hombre muriéndose, y una madre que llora serenamente. La voz del moribundo ha dicho: “Señor, perdónalos porque no saben lo que hacen”, y ahí, en ese gesto inmenso de misericordia, nos ha mencionado a todos. En esta cruz salpicada de sangre inocente está todo el amor del mundo.
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09.04.09 @ 07:58:45. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Sol sobre un lago. Óleo de John Mallord William Turner, en ibiblio.org/wm/paint/auth/turner. 1840. Tate Gallery, London. 91 x 122.5)
Es uno de los tres que, decíamos, “relumbran más que el sol”… A punto de finalizar “Desde la orilla” con el fin, también, de Stito, aprovecho para que algún “improbable lector” considere conmigo la festividad del día. Maestro de nada, pero observador de mucho –ventaja de ser mayor-, voy a proponerles compartir, libremente, mi particular punto de vista en lo que de sobra es conocido por todos. Luego, me vendrán, como de costumbre, los “chorreos” en tan duros como bienintencionados comentarios.
Muy atareados debían estar el Señor (Jesucristo) con sus discípulos, para preparar cuanto era preciso en la fiesta tradicional de la pascua judía.
El agobio de los que acompañaban al Maestro, desapareció cuando Éste les indicó el lugar, sin más que seguir al portador de un cántaro de agua. Lo hicieron. Verían, con sorpresa, seguro, “una sala grande y bien aderezada” donde, como ya sabido por el propietario, prepararon todo: cordero, panes ácimos, ensalada “amarga”, vino… Con el Señor, los doce cenaron deprisa, “como quien está de paso”, conmemorando, como saben, la precipitada huída de Egipto. Luego, y a poco de terminar la cena normal, se hizo el silencio. Y es ahora cuando les pido que me acompañen a lo ocurrido cuando, muy serio y solemne el Señor, fijos todos los ojos en Él, tomó pan e hizo y dijo lo que ustedes están diciendo para sus adentros. Con una copa de vino luego, en la que había una miaja de agua, dijo e hizo eso mismo que tampoco hace falta les repita, porque lo saben mejor que yo, mediocre “relator”.
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08.04.09 @ 07:48:22. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Zamora, desde la orilla izquierda, entre puentes. Acuarela de José María Arévalo. 34x46)
Tenía yo pendientes, en Zamora, dos asuntos que eran ya una verdadera necesidad: ir a pintar Zamora, y ver las dos procesiones nuevas, viernes y sábado de la semana de Pasión, como siempre hemos llamado allí, no sé si con mucha precisión, a la semana anterior a la Santa. Empecé a los quince años a pintar Zamora, mi tierra natal, en mis primeros óleos, muy expresionistas, de los que he conseguido hacer un álbum que llevo a mis exposiciones de ahora para que se vea la trayectoria. A los dieciocho ya casi perdí el contacto con mis raíces, cuando me fui a estudiar a Madrid y después a Barcelona, y no digamos más tardee, ya profesional. Reconozco que en mis visitas esporádicas posteriores tuve la impresión de que se me había quedado pequeña para pintarla, o quizá lejana, ya no era la mía. Así que tenía la necesidad de reencontrarme con mis raíces. Lo de conocer las procesiones nuevas –que llevan ya veinte años saliendo, pero para mí son nuevas-, casi ha sido el pretexto, porque en ninguno de mis compas zamoranos había percibido entusiasmo por ellas. ¡Que sorpresa me he llevado¡. Les cuento.
Zamora está espléndida. El casco antiguo bellísimo, muy cuidado, con nuevas construcciones que, en su simplicidad, no chocan demasiado con el entorno –con alguna excepción, como el monstruo que se está construyendo, creo que por la Junta, en la plaza de la Catedral-, como siempre extraordinario, ahora más limpio y aseado. Más problema para ponerse a pintarlo allí, porque no hay facilidades para aparcar, como es lógico. Así que lo pinté, los dos días, desde el nuevo parque que hay en la orilla izquierda del Duero, con muchísimo tema de aceñas, el Puente de Piedra, las murallas, etc. Una gozada. Y por la noche, las procesiones.

(Cristo gótico de la Iglesia del Espíritu Santo, de Zamora, en la procesión del Viernes de Dolores)
La procesión de la Hermandad Penitencial del Santísimo Cristo del Espíritu Santo, el viernes por la noche, para mí que es una de las grandes zamoranas. Acierto completo. En la línea de la famosa de las Capas pardas, con hábito ceñido que las recuerda por el tejido fuerte, de estameña blanca y con amplia capucha también muy trabajada, en grueso, con filigranas. Las capuchas son todas iguales, a diferencia de la variedad que tanto resalta en las capas de pastor alistano, el Miércoles Santo. Como ésta, transcurre por el Sillón de la Reina y las calles de la zona de la Catedral. Impresionante su paso por la calle del Troncoso, mí primer óleo de juventud, con la cabalcavía del convento que asoma a la Catedral.
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07.04.09 @ 07:23:11. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Óleo de Joan Martí, “Petronio”)
Mi amigo se sienta ante la televisión. Sé que es poco aficionado a lo militar. Da la impresión de que, como otros muchos, se siente en la necesidad de expresar de alguna forma su antipatía hacia la Milicia. Yo tengo que confesar que nunca entendí ese tipo de actitud. Es como sentir la necesidad de decir si a uno le gustan o no los periodistas, o los arquitectos, o los ingenieros de caminos. Por eso pienso que algo especial tendrá el mundo militar para producir esa especie de radicalismo afectivo.
Mi amigo y yo estamos frente a la televisión, donde acaba de empezar un reportaje. En la pantalla se ven unos soldados españoles en Afganistán, o en Bosnia, o en Kosovo, o en el Líbano. Yo qué sé. De pronto me sorprende oír decir casi en un susurro: “¿Cómo se entenderán estos muchachos en esos países donde se hablan idiomas tan raros? ¿Y cómo sabrán quién es quién? Pero si aquello es un caos… ¿Y cómo conseguirán ser neutrales en un lugar donde todos andan a la greña?”
Ahora presentan una secuencia en la que se ven soldados repartiendo alimentos; luego atendiendo a unos enfermos, más tarde armados con sus metralletas. Mi amigo comenta: “Verdaderamente la cosa no deja de tener mérito, porque esos muchachos no están ahí haciendo turismo”. La expresión de mi amigo revela que está haciendo un esfuerzo por ponerse en la piel de estos hombres. Parece preguntarse: ¿Sería yo capaz de estar a la altura de las circunstancias? Y yo compruebo que no andaba descaminado en mi suposición, porque a renglón seguido, le oigo decir en voz alta: “Supongo que para sobrevivir en esas condiciones habrá que tener todo el aguante del mundo”.
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05.04.09 @ 14:17:39. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Domingo de Ramos. Óleo de Joan Martí, “Petronio”)
En la iglesia donde se venera la Virgen de san Lorenzo, Patrona de Valladolid, hay una exposición de lo que en tiempos de Navidad, llamaríamos “Nacimiento” Hoy y ahora, tiempo de Cuaresma e iniciada en este día la Semana Santa, representa al detalle en pequeñas grandes figuras la Pasión completa del Señor. Si supiera, acompañaría a mi artículo de hoy, en el que por supuesto no hablaré de mis chorradas, una buena fotografía de lo dicho. Si les sirviera como a mí -¿fantasioso?- me ha servido, les aseguro, que no podrían ser “simples” (exigencia del guión) espectadores e cuanto “sucedió” estos días hace, más o menos dos mil años, sino verdaderos protagonistas –ojalá no verdugos- de semejantes acontecimientos, que rememoramos.
Comencé el recorrido de la bella obra de arte (gracias a la Asociación belenista castellana y a don Jesús Mateo, nuestro Párroco), uniéndome -un chaval más- a los muy alegres de Jerusalén que cantaban alabanzas al Señor, portando, alborozado, rama de palmera o ramo de olivo, cogido en las inmediaciones de la gran muralla.
Pese al atentado ecológico, imperdonable, no me remordió la conciencia, por ser, para, pese al estropicio, hosanar al Personaje que se trataba.
Ya con anterioridad había visto entrar en la ciudad –mi Jerusalén terrestre- a grandes personajes montados sobre animales (burros) “acostumbrados al yugo”; pero Éste, tenía un algo tan especial, una majestad y señorío tan grandes que, solista en el coro de mi escuela, el cántico potente y entusiasta, de buen cantor, brotó de mi garganta sin el menor esfuerzo vibrante y sonoro -no se porqué- como nunca: ¡¡ “Gloria en las alturas, bendito el que viene en nombre del Señor, hosanna en las alturas !!... Nadie me lo había dicho, pero lo sabía, ni aún ahora, adulto, lo comprendo muy bien, pero lo sabía…
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04.04.09 @ 07:27:56. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(Dos luces. Acuarela de Joaquín Ureña. 1987.70x100)
Le confieso a usted, mi querido lector, que esto del ministerio de igual da me está decepcionando profundamente. Porque lo que yo observo de su trabajo es que se aído orientando, más que a fomentar la igualdad, a favorecer la discriminación. Esto no lo he inventado yo; que se lo han inventado los/las del ministerio al reconocer sin tapujos que están nada menos que practicando la discriminación positiva. Pero a mí no me la dan con queso, porque discriminación es discriminación por mucho que intenten disfrazarla añadiéndola un adjetivo. ¿O es que la discriminación positiva no es tan discriminación como la negativa?
Y con ese artificio se hinchan a promover la desigualdad. Por ejemplo, tenemos una ministra. Y yo digo: ¿no deberíamos tener un dúo de ministra y ministro, y referirnos a ellos/as citándoles alternativamente en este orden y en el contrario? Eso sí que sería igual da. Luego abordan la cuestión de la violencia doméstica e imponen más pena al violento/a si éste/a pertenece al género masculino que si pertenece al género femenino. Y conste que estoy de acuerdo en que la violencia suele venir del lado del hombre, que eso nadie lo puede negar, pero no creo que el factor cuantitativo deba influir hasta ese punto a la hora de legislar. Además ¿se puede saber qué criterio hay que seguir en el caso de que uno/a u otra/o pertenezca al género ambiguo o intermedio?
Luego veo una evidente y escandalosa exaltación del sexo femenino, que suele ir acompañada por una denigración del sexo contrario, presentado éste como enemigo. No veo, y de verdad lo digo, un tratamiento igualitario en tal aspecto. Los que profundizan en este tipo de cosas dicen que la cuestión de fondo es que nuestros/as dirigentes están inspirados/as por una extraña ideología que - agárrense ustedes - no reconoce la existencia de sexos diferentes, porque para ellos lo del sexo es simplemente una cuestión de educación. Por eso enredan llamándole “género”, que la cosa tiene bemoles.
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03.04.09 @ 08:10:30. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Cadaqués. Acuarela de Alvaro Castagnet, Uruguay, en la exposición actual de la casa de la Moneda, Madrid)
Acabo de mandar por “emilio” fotos del catálogo de esta exposición, en la Casa de almoneda de Madrid, que concluye el próximo día 5, domingo de Ramos. Claro que la noticia la envié antes, para que diera tiempo a no perdérsela. Impresionante muestra de casi cien acuarelas, de muchos de los buenos acuarelistas que tenemos en los países de habla hispana. Como no podía ser de otra manera, algunos, bastantes, de Hispacuarela, el portal de los acuarelistas hispanohablantes: el más importante, número uno a nivel mundial, Alvaro Castagnet, la estrella de la exposición, con una acuarela de su curso en Gerona, impactante, imposible de reproducir en foto, ya lo he comentado en aquel envío. No obstante, no me resisto a ilustrar con ella este comentario.
La otra acuarela que más me ha impresionado, y que también incluyo más abajo, la de Francisco Esteve Botey, fundador (en 1945) de AEDA, la Asociación Española de Acuarelistas, que ha organizado la exposición. Junto a las tan llamativas muestras de la técnica actual, la de Esteve, con una infinidad de matices en seco, sombras llenas de pinceladas con mucho agua, para evitar la opacidad y mantener la limpieza, nos hace dudar de si hemos avanzado mucho desde entonces. Hemos avanzado, claro que sí, y ahí está lo que hoy se lleva: trabajo en húmedo la mayoría, maestría en dejar correr el agua con el pigmento haciendo maravillas, en otros, en más casos de lo que esperaba, infinidad de atrayentes texturas. Se busca, sobre todo, el efecto impactante, los contrastes de luz y sombras, de colores complementarios. Para no perdérsela.

(Bebedor. Acuarela de Francisco Esteve Botey en la exposición actual de la casa de la Moneda, Madrid)
Naturalmente, como me dice una colega en contestación agradecida al envío, ni son todos los que están ni están todos los que son. Pero, a falta de algunos maestros que se hacen mucho de rogar, podemos ver lo mejor de los acuarelistas hispanos: números uno como Castagnet y Manel Plana, y además todos los que vienen empujando, toda gente que suena, los segovianos Labrador y Casado, Aurora Charlo y Ochotorena, Visconti, Lozano Saorín, Piedad Santamaría, y un largo etcétera. Es el resultado de un fenómeno poco común en otras técnicas, las asociaciones de acuarelistas, que permiten comunicar fácilmente con los mejores espadas de cada región. Entre los que faltan, algunas escuelas como la del murciano Pedro Cano, la del balear Mandilego, en Tarragona Joaquín Ureña, y acuarelistas que triunfan como Castro, Olivé, Lola Catalá y algunos más, no muchos. Y sobre todo –es broma- que no está representada nuestra asociación de acuarelistas de Castilla y León. En Valladolid tenemos dos maestros indiscutibles, Paco Roldán y Buendía. Espero que en la próxima tengamos representación.
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02.04.09 @ 07:53:54. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(El silencio, puerta de esclavitud. Acuarela de Hildemary Vizcaya, Venezuela, en la exposición actual de la casa de la Moneda, Madrid)
Algunas reacciones a un artículo de otro foramontano especialmente crítico con la Constitución española me impulsan a echar mi cuarto a espadas sobre la polémica suscitada. Es mi experiencia que quienes discuten suelen estar bastante más de acuerdo en el fondo de lo que ellos mismos creen, y que las aristas se refuerzan y agudizan por el afán que cada uno tiene de hacer comprender a su interlocutor las razones que le asisten para la discrepancia. Además, la mayor parte de los asuntos tienden a ser abordados de distinta forma según se pongan de manifiesto unos u otros aspectos de la cuestión e incluso según sean los estados de ánimo del momento.
Evidentemente nuestra Constitución tiene a su favor algunos logros fundamentales, como el de integrar a todos los españoles y reconocerles la plenitud de sus derechos, o el de restaurar la monarquía como símbolo de la unidad de España y de la continuidad de nuestra Historia, o la descentralización de la organización territorial para favorecer una atención más cuidadosa y cercana a determinados problemas. Pero es igualmente cierto que la necesidad de consenso sometió a una presión excesiva a nuestros legisladores, y que éstos acabaron por ceder en determinadas cuestiones fundamentales. No hace mucho, uno de nuestros próceres de entonces confesaba que todavía se despertaba sudando al recordar como él mismo optó por aceptar que la educación pudiera caer en manos de los gobiernos autonómicos. La incorporación del ambiguo término de “nacionalidades” al texto constitucional fue también otro gran error. Y así sucesivamente.
Lejos de mí el presumir de clarividencia, entre otras razones porque supongo que muchos pensarían igual que yo, pero no mentiré si digo que desde el principio fue para mí evidente que aquellas debilidades de nuestros legisladores acarrearían graves problemas a la nación. Es lo mismo que se podría decir también - por ejemplo - de la instauración de las “ikastolas”, cuyos perniciosos efectos podían ya entonces augurarse sin necesidad de ser una lumbrera en prospectiva.
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01.04.09 @ 08:00:50. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Avenida. Óleo de Joan Martí, “Petronio”)
De verdad que seguro no lo sé, por eso me pregunto y si me permiten les pregunto, ¿no estaremos en un País de locos?
Sin ser exhaustivo, les diré porqué:
-Se protege de tal forma la flora y fauna (encomiable) de nuestro querido planeta azul en peligro, que atentar contra él constituye, legalmente, delito; penado incluso con cárcel. Y se legisla despenalizando (inconcebible-detestable) el asesinato de seres humanos concebidos y aún no nacidos, pero vivos –que lo vemos en las pantallas de la moderna tecnología- y con todos los órganos propios desarrollados o en desarrollo y con movimiento y caracteres propios, sólo unidos a la madre para mantenimiento (también los ya nacidos) y desarrollo (idem los ya nacidos). Se les mata, se les succiona, enteros o fraccionados, o tal vez, que casos se han dado, como ¡todos! sabemos, se les tritura y/o hacen ¡¡cosméticos!! Por favor, es o no es esto locura…
-Se protegen ciertas especies de animales por peligro de extinción y se favorece –increíble pero cierto- la extinción de niños con padre y madre (cómplices de los verdugos) aunque por falta de relevo generacional, la población envejezca con los problemas consiguientes para ayudar a nuestros mayores, a quienes debemos todo, con una digna seguridad social.
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