Desde la orilla. El “chorreo” de Stito
28.02.09 @ 07:21:16. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Sight in the West. Acuarela de Guan Weixing en www.guanweixing.com)
Tras la subida por la cara norte, los brazos de los montañeros colgaban como los badajos de las campanas, consecuencia de escalar a pulso una y mil veces. Mas, durante la bajada, son las piernas las que, dobladas y tensas en movimiento continuo de ballesta, al contener el peso del cuerpo inclinado hacia adelante por la inercia, se "rilan" no ya como los grandes badajos, sino como las pequeñas “cencerras” que llevan al cuello las funas, que, con la mentada sorpresa de los escaladores, pastaban en lo más alto del Titshuka.
Los que permanecieron en el refugio hasta la recuperación total del accidentado, esperan junto al Raselmá; lugar al que llega la expedición, fantasmas en la noche que precisan iluminar el sendero con linternas. Tal es el desgaste sufrido, que a la vista del agua, como un solo hombre se arrojan de bruces, para beber del caudal que se abre camino entre las peñas, incontenible y purísimo.
“Nacimiento del Agua”, otra vez nieve en la espuma, que rompe y desaparece varias veces bajo la roca viva hasta el alumbramiento definitivo en los aledaños de Chauen. Cuando al fin atraviesan las calles de la ciudad, las sombras que pasan lentas a su lado, chilabas en silencioso movimiento, les acusan veladamente de hollar un terreno que sólo a ellos pertenece, y que Alá -Dios- el mismo día que lo creó, dijo de él que era bueno, muy bueno y bello.
autor
Contacto


