Hasta la borla del gorro
25.02.09 @ 07:51:40. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante.

(Camino de Geria. Acuarela de José María Arévalo. 45x34)
No hace muchos días se publicó en este blog, en el que me siento honrado con el permiso de colaborar, un artículo con parecido título, pero “sin borla”. Los acontecimientos de enorme importancia, se producen casi a diario y con tal velocidad y trascendencia que da verdadero vértigo. Así pues, a lo mejor me equivoco, pero percibo la obligación-necesidad de darlos salida de alguna manera para, al menos, tener el necesario desahogo. Perdonen pues mi insistencia crítica. Les aseguro que me complacería más seguir con la narración de Stito en “Desde la orilla”; pero, aún pisando un terreno que no es el mío, ni de militar alguno en activo, me tomo esta licencia apoyado en el natural retiro por edad y demás acontecimientos que, por suerte o desgracia, me correspondieron vivir.
Tuvimos en España un rey cuyo recuerdo estimo en mucho. No por sus aciertos o errores de gobierno, que no son, insisto, de mi incumbencia y por tanto no juzgo para bien ni para mal, sino que me place por su incondicional apoyo al ámbito cultural.
A los de mi profesión nos legó un valiosísimo “testamento” en forma de concisas y acertadas RR., claro, Ordenanzas: Las RR.OO. de Carlos III han estado vigentes hasta el día de hoy o de “ayer”, que seguro aún no lo sé. Y en la milicia se cumplieron -como es costumbre en esta “religión de hombres honrados”-según el agradable título con que nos alabó, más bien con razón que sin ella, el inolvidable don Pedro Calderón de la Barca- a rajatabla.
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