Ley de Plazos
01.02.09 @ 07:52:54. Archivado en Artículos
Por Javier Pardo de Santayana

(La Esgueva. Acuarela de José Mª Arévalo. 34x44)
La estremecedora noticia que nos llega en los telediarios es que ha aparecido un bebé recién nacido en un contenedor de basura. Al oírla sentimos un estremecimiento, casi una náusea, y eso que no es la primera vez. ¿Cómo puede alguien cometer un acto tan abominable? No entendemos circunstancia, ni razonamiento, ni situación que pueda justificarlo. ¿Agobio, incapacidad, presión familiar? Nada puede justificar algo así.
Al día siguiente nos dirán que ya se ha localizado a los padres y que éstos han pasado a disposición judicial. Bien hecho, pensamos todos, porque no hay derecho a lo que hicieron. Y unas imágenes nos mostrarán a un hombre y una mujer con sus rostros inclinados hacia abajo, o con la cabeza cubierta, entrando en las instalaciones policiales, mientras el espectador intenta descubrir en ellos algún rasgo revelador de su personalidad, porque el aspecto de persona normal no cuadraría con la realidad de sus actos.
Yo reflexiono y caigo en la cuenta de algo que me produce perplejidad y escándalo. Efectivamente, ese hombre y esa mujer están bien donde van a estar: sometidos a la justicia y, previsiblemente, en la cárcel. Al fin y al cabo pocos crímenes pueden ser más despreciables que el de matar al propio hijo. Pero entonces me planteo lo qué habría pasado a esos padres si, en vez de matar o dejar morir al hijo en el contenedor de basura, lo hubieran matado unas horas, unos días o unos meses antes, troceándole o ahogándole en agua salada dentro del cuerpo de la madre. Pues seguramente no les habría ocurrido nada. Incluso habrían obtenido el plácet de una buena parte de la Sociedad del Bienestar y desde luego de las feministas a ultranza y de todo el coro más o menos farandulero de la progresía.
autor
Contacto


