Crisis: ¡La que está cayendo!.
30.10.08 @ 07:20:40. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Sin trabajo. Óleo de Luís González Lefort. Fondos del Ayuntamiento de Valladolid, actualmente en la sala municipal de exposiciones de la calle de la Pasión)
Antes de que nuestro Presidente Herrera anunciara, a comienzos de este mes, el presupuesto para el año que viene, con recortes “de responsabilidad”, ya un amigo me había llamado asustado por las noticias de posible insolvencia de una de nuestras Cajas de Ahorro en la que había puesto su indemnización por cese. Herrera dice que el nuevo presupuesto no reduce el actual, a base de llegar al tope de endeudamiento autorizado del 1%, pero cree que habrá dificultades, tal y como están los mercados financieros, para colocar la deuda autonómica. No hay dinero, y el que hay invertido está en peligro, no se sabe muy bien por qué. Zapatero tiene ideas para solucionar la crisis mundial, pero no la nuestra, y encima no le quieren escuchar los países ricos. En todos ellos se han garantizado depósitos bancarios, no está muy claro qué depósitos. En todo caso ha sido una medida insuficiente. La Comisión del Mercado de Valores está investigando el carácter de los depósitos administrados por algunos de nuestros bancos, sus compromisos y la información que dieron a sus inversores. Y el depositario medio, ante todo ello, no entiende que está pasando y cómo funciona esto del mercado.
Mi amigo, que se quedó más tranquilo con el anuncio de la garantía de los depósitos, ahora tiembla otra vez porque no tiene muy claro qué depósitos están garantizados. Hace seis años, cuando yo cobré mi indemnización por cese en la empresa que nos prejubiló a los dos - a él un año más tarde -, los depósitos en aquella Caja, que había garantizado pocos meses antes el 4,20 de intereses, aseguraba solo el 3,55. Así que me tuve que buscar otra solución, unas acciones preferentes y un seguro de vida. En otra Caja, claro. ¿Y por qué mi amigo, que cogió una nueva subida, va a tener garantizado su depósito, y yo no?. ¿Por qué van a garantizarse con mi dinero – con el de todos, también el mío – las inversiones de otros y no las mías?. En aquella situación desfavorable que encontré al cesar, estuve a punto de invertir en el Forum Filatélico; no lo hice porque me ofrecían el 7%, que me pareció “demasié”. Pero los del Forum no creo tengan ahora ninguna garantía de estas de la crisis, por haber entrado en ella antes, hay que fastidiarse. Encima parece que la inversión estatal en los bancos - ¿también en los que están dando beneficios estos días?-, para salvar la situación, puede suponer ampliación de capital de estos, y por tanto reducción del valor de sus acciones. Yo tengo, y supongo no soy el único, muy mala experiencia de las ampliaciones de capital.
Efectivamente, hace unos años la familia decidió, por primera vez, invertir en Bolsa – jugar a la Bolsa, dijimos – un milloncete de pelas de una herencia, que estaban colocadas en un depósito con muy bajo interés. Así que consultamos a nuestro Banco y nos recomendó unas acciones segurísimas que en ese momento estaban bastante bajas por razones coyunturales de esa compañía, no generales. Todavía bajaron un poco más, pero no mucho, o sea que nos pareció una jugada acertada. Meses después la compañía amplió capital, de forma que el valor de nuestras acciones quedó reducido a la mitad. Bien es verdad que después se ha recuperado y ahora tenemos más o menos lo mismo, pero los intereses aquellos que queríamos mejorar, han volado en estos años. Vamos que si no hubiéramos movido el dinero, había dado lo mismo.
Tengo entendido que las acciones preferentes no están sujetas a las fluctuaciones de la Bolsa, y lo he comprobado cuando he tenido que desprenderme de algunas para hacer frente a las bodas de mis hijos, me las ha vendido la Caja al mismo precio, ni un duro más ni uno menos. En los papelines que me mandan para declaración de la renta no aparece el valor en mercado, como ocurre con las acciones normales. O sea, que a lo mejor sí son “depósito” y están garantizadas. Hasta un límite, claro, pero ese límite no lo traspasamos, ni en broma, los jubilatas con lo que tenemos para sobrevivir estos años, espero que al menos para cubrir el contínuo alza de los precios.
Y así están las cosas. Menos mal que la mayoría no tenemos que vender ahora. Pero hay del que tenga que hacerlo. Todavía me quedan hijos por casar y espero que no se decidan hasta que pase la crisis, si es que pasa. En el 93 estuvieron también las cosas muy feas, el señor Aznar dio confianza y salimos de la crisis. Ahora se dice que esta es peor que aquella, la peor que ha conocido el señor Solbes, vaya cara que tuvo en las elecciones, no se como no se la hemos partido – políticamente, quiero decir- todavía.
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