Los fondos del Ayuntamiento de Valladolid
24.10.08 @ 16:00:21. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo
(San Juan Bautista. Óleo de José de Ribera. Fondos del Ayuntamiento de Valladolid, actualmente en la sala municipal de exposiciones de la calle de la Pasión)
Si usted no ha pasado por el museo de la calle de la Pasión para ver la exposición del centenario de la Casa Consistorial, todavía le quedan unos días, hasta el 2 de Noviembre. A mí me parecieron más interesantes, en su día, los fondos de nuestra Universidad, me refiero a pintura, que es de lo que más hablamos en este blog. Más representativos, sobre todo, de la pintura vallisoletana de los últimos cien años. Pero la del Ayuntamiento tiene también gran interés. La Universidad ha sido más afortunada en donaciones de nuestros pintores en esos años, como es natural, todos estamos orgullosos de ella, y el Ayuntamiento funciona más de encargo y pago. El Ayuntamiento tiene joyas históricas, como el Ribera que nos enseña, con el que ilustro este artículo. En adquisiciones, por lo que parece, se ha limitado últimamente a presupuestar las del concurso de pintura al aire libre, por San Pedro Regalado. Tampoco estaría mal otra exposición con los cuadros premiados en estos concursos de pintura rápida. A lo mejor alguno de los autores –incluido el que esto suscribe, cuya acuarela premiada me han dicho puede verse en el centro cívico del Campillo- llega a ser famoso. No creo que Castilviejo concursara, así que ni en la actual ni en la futura que propongo, podemos verlo reconocido; menos mal que sí tenemos en la presente a Cuadrado Lomas, el más representativo, de estos últimos años, que tenemos vivo. Así queda más de manifiesto la deficiencia de nuestro Museo de Arte Contemporáneo, que –como venimos denunciando repetidamente en este blog- no cuenta ni con uno ni con otro, ni con otro ninguno de los grandes castellano-leoneses, ni Vela Zanetti, ni Meneses, ni Pedrero.
Menos recomiendo el catálogo de la exposición, no por los cinco euros que te cobran, sino porque solo aporta cuatro o cinco fotos de los fondos expuestos, ni siquiera los menciona a todos. Es pura propaganda de la política municipal. Así lo reconoce nuestro Alcalde, que concluye su presentación del catálogo: “Y que con ánimo agradecido sepamos reconocer el esfuerzo y poner en valor todo lo que el hecho municipal encierra y supone para nuestra cómoda y confortable vida cotidiana”. Encaja todo muy bien con el estilo de la decoración de la Plaza Mayor que tenemos que soportar durante esta conmemoración, una verdadera horterada. Y con que el “baranda” municipal valore los cuadros y esculturas expuestos en la “flamante Sala de la Pasión”, no por su calidad, sino porque estas obras “habitualmente están conservadas en lugares poco frecuentados por el público en general, lo cual las convierte en obras que sin duda conseguirán sorprender a una mayoría de los vallisoletanos”. Bueno, populismo que no falte. Como espectaculares, los dos cuadros de Felipe Gil de Mena que pintó la Plaza Mayor en 1656, en las fiestas de la cofradía de la Vera Cruz. Y como impactante en las actuales circunstancias de crisis económica, el óleo “Sin trabajo”, de Luís González Lefort, con el que espero ilustrar pronto un artículo sobre la que está cayendo.
También son impactantes el antiquísimo retrato del conde Pedro Ansurez, y los de busto solo del mismo y su esposa, de cuando se hizo el nuevo edificio municipal, hace solo cien años, y sin embargo anónimos. El conjunto de los de esa época, finales del XIX y principios del XX, es bastante notable, incluidos los de tres de los alcaldes de la época. Supongo que alcaldes posteriores también habrán sido inmortalizados con sucesivos retratos por encargo del consistorio, y que, o no había sitio para ellos en la sala, o son de menor calidad. Pues a mí también me gustaría verlos juntos, que quiere usted que le diga, don Francisco Javier, incluso el suyo.
Muy interesantes los de autores más contemporáneos, el ya mencionado Cuadrado Lomas, muy representativo de su estilo, Eduardo García Benito y Anselmo Miguel Nieto. Personalmente me quedo con el óleo de García Lesmes, “Alrededores de Madrid”, lleno de matices, de luces y sombras; un paisaje de pinos que, aunque no sean los nuestros, es un ejemplo de cómo hay que pintarlos, uno de los más difíciles ejercicios que tenemos que abordar por estas tierras con tantos “mares” de pinos.
Puede ser que sobren algunos de nuestros contemporáneos, como parece sugerir el catálogo al no mencionarlos siquiera, como por ejemplo el de Gabarrón. Del de Gonzalo Martín Calero, en cambio, igualmente abstracto, aunque más colorista, el catálogo incluye foto, no sé por qué se ha preferido ésta a la del de Cuadrado Lomas, un decir.
Y finalmente, para redondear, el autor anónimo del catálogo refiere: “Y también espléndidas acuarelas de Francisco Sabadell”. Lo que quiere decir que no ha visto siquiera lo que se expone, porque hay una sola acuarela y es sencillita, nada del otro mundo. Imagino que será representativa. Para ser de los años 50 es interesante: está trabajada, en la simplicidad del tema que aborda, bastante en húmedo. Pero claro, muy lejos de las de Infante, que tan ricamente reflejó Valladolid, pero sin que se enterara el Ayuntamiento.
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