¿Nos quedamos sin la Factoría de Montaje?
07.10.08 @ 08:17:29. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Acuarela de José Luís Alonso Villafruela, actualmente en exposición, en Caja Círculo, calle Rastro; a quien dedico este artículo)
Conste que no tengo información alguna al respecto, ni siquiera rumores procedentes de compañeros “faseros”, como se decía antes de que FASA RENAULT S.A. se convirtiera en RENAULT ESPAÑA S.A.; y mucho después de que se dijera por aquí aquello de “la Fasa de don Renault”, que he comentado en artículos anteriores. Precisamente porque no tengo información particular, me adelanto a escribir este artículo, porque podría ser desleal por mi parte tanto difundir información obtenida desde dentro, como rumores con algún fundamento concreto. Pero los rumores y temores – cuando el río suena, no se sabe si lleva agua o es un desagüe, o incluso un pis- están en la calle y en los medios de comunicación, y la historia antigua ya se puede contar, con lo que paso a interpretar aquellos a la luz de ésta, por cuanto se trata de un asunto de interés general, y en Valladolid más que general, particular de todos.
Dos conversaciones en las que he intervenido me dan la pauta del comentario, una sobre qué interesa más a los franceses, y otra sobre el reciente cese del gerente, Fernández Sevilla. En la primera, me decía un amigo funcionario que no hay que preocuparse de que los franceses nos jueguen una mala pasada, porque los costes salariales y de producción son mucho mayores en las factorías francesas que en la españolas, y me decía que cuenta con datos que lo avalan. Gran ingenuidad la de mi amigo si se cree que por tener salarios más bajos o conseguir mayor calidad en el producto - como hace mucho que es de dominio público por aquí- en estas tierras que en las propias, la multinacional va a mantener una factoría aquí. La productividad no cuenta cuando las vacas son flacas, porque donde éstas pacen no se gana suficiente, más bien se pierde, y naturalmente, puestos a perder dinero, uno prefiere gastarse lo que tiene, antes en el propio país que en el ajeno. Por otra parte, si a la empresa le conviniera trasladar su producción a países con salarios más bajos que el nuestro, este sería un momento que ni pintado para preparar el salto, cerrando ahora aquí, justificadamente, y abriendo dentro de unos años en otras latitudes.
El argumento de mi amigo, pues, no me vale. Me vale, sí, la experiencia de que el patrón francés es mucho más sensible, más caballero, menos pesetero, que por ejemplo el americano, y le importa mucho su prestigio, más que las razones puramente económicas.
Por otro lado está la importancia de las instalaciones con que cuenta en Valladolid, aunque es verdad que en el automóvil se amortizan rápidamente. También se desvalorizan a la misma velocidad: hace pocos años el rumor que cundió afectaba a la Factoría de Palencia, decían que porque las instalaciones de Montaje-Valladolid eran más modernas (acababa de renovarse completamente Pintura). Ahora deben ser más modernas las de Palencia. Pero los terrenos del complejo pucelano ya no son tan privados como los del antiguo Montaje 1, hoy ciudad de la Comunicación, que debieron suponerle una pasta gansa a la empresa propietaria, sino que hubo para obtenerlos muchas expropiaciones por interés público. Claro que también los terrenos de la plaza Juan de Austria habían sido donados al municipio solo para uso deportivo. Tengo entendido; que los herederos de la donante perdieron la reclamación, salió en la prensa.
En cuanto al cese como Gerente de Juan Antonio Fernández Sevilla, un compañero jubilata de la Renault me comentaba que era mal presagio. Todos esperábamos que se jubilara al cumplir los 65, como hiciera su antecesor Juan Antonio Moral. Pero lo hace a los 64, antes de lo que preveíamos. Recordábamos ambos el cese de Diego Molina, predecesor de Fernández Sevilla en su anterior cargo de Director de Asuntos Sociales. Molina, que ya falleció, era un caballero, y cuando el patrón francés le planteó que había que reducir la plantilla a la mitad, Diego prefirió irse con una buena indemnización, en lo que demostró ser buen negociador. Mejor negociador todavía fue Fernández Sevilla, eso no lo discute nadie, con nuevo estilo. Lo resolvió consiguiendo que la empresa invirtiera en la operación lo suficiente para asegurar el enorme plan de bajas incentivadas. De 22.000 quedamos 12.000. Ciertamente fue duro para los afectados, al principio, toda una vida entregada a la empresa ya ves cómo te paga. Pero igual que la letra con sangre entra, las penas se llevan mejor con el bolsillo colmado, así que pronto empezó la gente a apetecer el pase a mejor vida, que todavía persiste, tengo entendido.
No sé si ahora además de negociador ha sido también caballero, o los caballeros han sido los franceses, como decía, que no han querido encargarle la tostada, si es que hay tostada, en agradecimiento por los servicios prestados, que desde luego han sido muchos y en tiempos difíciles. Yo soy de los agradecidos a Juan Antonio –más aún a Diego Molina, al que mucho eché de menos cuando se fue-, me fue muy bien con él, lo reconozco. Aunque también soy de los que echamos la vida en la empresa y ella me echó con cincuenta y tantos años. Tuve ocasión, y lo hice, de decírselo todo a José Antonio, lo que me parecía bueno y lo que malo, porque nos invitó a comer, a otro compañero y a mí, antes de irnos, un detalle. Me escuchó con paciencia, lo que fue más detalle todavía. Y en compensación habló, con gran confianza, del futuro, que ya se veía complicado, pero no tanto.
A algunos de los del plan de bajas nos queda un dinerillo para complementar la pensión de la seguridad Social, gracias a aquel plan, aunque no sé si podremos mantenerlo con la crisis que no quiere reconocer el señorito Zapatero. De ello tendremos que hablar en otro capítulo, quiero decir escribir, en próximo artículo.
Criticamos mucho a aquel trabajador, compañero de Motores, “señor trabajador” como se puso de moda decir entonces, un especialista que cogió su indemnización y se la fundió en una semana en el Casino de Boecillo. Parece que la mujer no se enteró hasta meses después, cuando ya no trajo el dinero de la nómina, porque él seguía saliendo a las cinco y media de la mañana con el bocata bajo el brazo como si fuera a la fábrica. Fue parecido el caso de los que invirtieron en el Forum Filatélico, yo estuve a punto pero me dio un algo en la nariz, menos mal.
A lo peor resulta que nos hemos jugado todos la indemnización como el del Casino y los del Forum, invirtiendo donde creíamos que podíamos invertir, o guardando en una caja de zapatos el dinero que se desvaloriza igual. Hay tanta incertidumbre para los activos – de uno de ellos, el compañero José Luís, es la acuarela con la que ilustro el artículo-, como para los pasivos, o sea que el que no se contenta es porque no quiere. Bueno, no creo que sea para tanto. Las florecillas del campo no se preocupan de cómo van a vestir en el invierno que se avecina, Dios se cuida de ellas. Y además, Rajoy puede echar una mano. Que Dios nos oiga.
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