Temporada de exposiciones: muy buen comienzo
03.10.08 @ 16:00:33. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Fuente Dorada. Acuarela de José Luís Alonso Villafruela, en la exposición de Caja Círculo)
El año pasado por estas fechas - un poco más tarde- les decía en esta páginas que la temporada comienza en nuestra ciudad con dos exposiciones concurso, la de la Unión Artística Vallisoletana (el Salón de Otoño en la Sala municipal de exposiciones del teatro Calderón, y, al acabar éste, el Taller de Otoño en la sala de la Cofradía de Las Angustias), y a continuación el concurso exposición de Acor (“Comienza la temporada de concursos” publicado el 30.11.07). Pues bien, este año creo que ha empezado mejor aún, pues a la tradicional del Calderón, el Salón de Otoño, que se ha inagurado el pasado miércoles, se ha adelantado la de los acuarelistas Isabel Menéndez y José Luís Alonso Villafruela, en la sala de Caja Círculo de la calle Rastro, junto a la Casa Cervantes, que vale la pena ver –hasta el día 12-. Respetando el orden de edición, empiezo por ésta.

(Acuarela de Isabel Menéndez, en la exposición de Caja Círculo)
Isabel y José Luís, ambos miembros destacados de la Asociación de Acuarelistas de Castilla y León, bien conocida ya en nuestra ciudad, tienen en común el uso frecuente de la acuarela en húmedo sobre húmedo, del que también hemos hablado en artículos anteriores. Entre nosotros, en la Asociación, solemos comentar de esta técnica que es lo que más se lleva ahora, y luchamos contra la enorme dificultad de controlar la pincelada que se expande por la superficie húmeda. Y discutimos de que no es lo mismo húmeda que mojada, hay un punto óptimo de humedad a descubrir, nuestra peculiar “piedra filosofal”. Pues bien, tanto José Luis como Isabel nos ofrecen en esta exposición un buen repertorio de conseguidas acuarelas con ese punto bien calculado. José Luís Alonso añade el uso de fuertes contrastes de color, amarillos con violetas o azules, y rojos, con los que ha obtenido unos contrastes espléndidos. Consigue muy bellos degradados, con intensa pigmentación pero sin perder transparencia. Sobre todo en las figuras humanas con que acompaña el paisaje urbano. Es este otro de los motivos que hemos trabajado en la Asociación, y que no es frecuente encontrar en las exposiciones, por su complejidad. José Luis los borda, como suele decirse con expresión clásica, quizá la menos apropiada en el trabajo en húmedo, donde se difuminan los detalles. Isabel Menéndez presenta magníficos paisajes, más generales, en que se aprecia una labor muy importante de síntesis. Obtiene, con manchas en húmedo, un arbolado francamente creíble, que no sería tal sin la perspectiva y ambiente con que los rodea. Decir mucho con las menos pinceladas posibles, esa es la conversación de Isabel. Y una variedad de tonos en un color dominante en cada acuarela. Variedad de grises, tan importante, o de violetas o de azules o de naranjas. El agua es especialmente, en Isabel, propuesta favorita, a la que saca el máximo partido. Enhorabuena a ambos.
En la exposición de la Unión Artística Vallisoletana, el Salón de Otoño en el Calderón, solamente hay dos acuarelas, la de Troyano - que presenta también un óleo, que es la técnica que más frecuenta- y la mía, de la tan vallisoletana casa Mantilla. También trabaja la acuarela de vez en cuando Miguel Ángel Soria, aunque lo suyo es el óleo, como lo acredita el tercer premio obtenido en esta exposición con “Ritmos”, en el que dos tiradores de esgrima dejan ver el movimiento del tronco en imágenes superpuestas de sucesivos instantes.
Como nos hemos extendido en la exposición de los acuarelistas, y la exposición del Calderón merece un comentario amplio, dedicaré otro artículo a ella, y cierro éste con la cuestión de la aceptación de las acuarelas en el Salón de Otoño en el Calderón, en lo que espero haber abierto brecha para bien de futuras exposiciones (y generaciones de amantes de esta difícil técnica). Lo cierto es que las normas del Salón de Otoño hacían, hasta ahora, prácticamente imposible que concursaran acuarelas. Como es sabido, la acuarela necesita estar protegida por cristal, y además llevar paspartous, para separar el papel del cristal, tanto por razones prácticas como estéticas. El cristal, además de proteger, da un relieve especial, una vistosidad a la acuarela equivalente al barniz que se usa sobre los óleos. Pues bien, en las normas de la exposición, desde hace ya cuatro o cinco años que se realiza en el Calderón, al objeto de evitar excesos en el enmarcado, solo se admitía, hasta el año pasado, la protección de un junquillo de dos o tres centímetros, como marco. Por otra parte la del Calderón es una sala muy amplia y alta, por lo que las obras a exponer deben ser en su mayoría de formato grande, lo que llevó a los organizadores a establecer unos tamaños mínimos poco usuales en las acuarelas.
Desde el principio planteé este problema, y el año pasado ya desistí de colgar en el Salón, a ver si de esa forma me hacían caso. Y, efectivamente, gracias a Concha, nuestra Secre y premiada fija en los últimos años, en la edición de éste, recientemente inaugurada, se han reducido algo los tamaños mínimos y se ha permitido el uso de paspartous y cristal para las acuarelas. Sin duda ha colaborado a ello el que los organizadores han tenido un contacto más frecuente con los socios pintores, gracias a la celebración de reuniones varias para la puesta en marcha de las exposiciones en la calle, la de Navidad en la plaza de Portugalete y las de los segundos domingos de primavera y otoño en la marquesina de la Plaza de España. Pero de todo ello les contaré, con más detalle, los próximos días.
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