¿Confianza a pesar de todo?
04.09.08 @ 07:24:58. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Desde la Fuente de la Mora. Acuarela de José Mª Arévalo. 32x42)
Acababa de finalizar el Congreso del PP en Valencia. No sé ustedes, pero yo sentí como un sabor agridulce. Fenomenal que, después de tantos devaneos de unos y otros, parece que al fin se pusieron de acuerdo para reanudar una oposición interrumpida absolutamente –para satisfacción sociata- en el momento más fácil (por desgracia-¡ay nuestra España!-) e inoportuno. Como parece que el Presidente piensa reanudar con nuevos y mayores bríos, o sea con más de “eso”…, pues, repito, fenomenal.
Agridulce el sabor por algo que me inquieta, no sé si con o sin razón: en el aspecto político, del que sin ser lego, la verdad, sé poco, porque, ¡qué quieren que les diga!, desconfío de lo positivo del posible acercamiento al PNV. ¿No creen ustedes, que han dado suficientes pruebas de ser proetarras? O, al menos, ¿no es claro o taimadamente independentista el malhadado Presidente de Vascongadas? ¿Tiene razón la valiente San Gil? ¿Y Ortega Lara? Dudas, muchas dudas, seguramente infundadas, para los que toda una vida entregada a la Patria, sabemos poco de los intrincados recovecos de la política, donde parece que a veces dos más dos no son cuatro.
Habrá que esperar, supongo, a que, si no es demasiado tarde, se clarifiquen las aguas que veo todavía turbias. Sabor agrio.
¿Será verdad, que para “centrarse” más vayan a admitirse barbaridades como la de los “matrimonios” gays? Pues miren ustedes, no creo que sea yo sólo quien tuerce significativamente el gesto por la grave “deriva”. ¿Es preciso ceder en esto para recuperar otra cosa? ¿Cuál…? Sabor muy agrio.
Entiendo el “ceder sin conceder, para luego recuperar”. ¿Pero se puede ceder sin conceder tamaño disparate? ¿Se podría en mi estamento (la milicia vocacional) entregarse a España, incluso con la vida y el derramamiento total de sangre, cediendo en su unidad e independencia? ¿Cómo se condimenta aquí “ceder sin conceder”? Y ¿cómo luego recuperar? ¡Señores políticos! ¿Es que quieren volver a las andadas, al principal motivo (me refiero al religioso principalmente), no nos engañemos, del -¿nefasto?- Alzamiento Nacional?
¿Van a ceder, sin conceder también, en el tremendo ataque que actualmente sufre la Iglesia en España? ¡¡Señores políticos!! Ésta no es la España por la que dieron su vida tantos de nuestros antepasados. ¿Van a hacer el “juego” a los que quieren denodadamente que los cristianos volvamos a las catacumbas o, más sibilinamente, al interior sólo de nuestras conciencias? Pues va a ser que no, oigan. Con toda claridad y caridad: ¡a la porra –con perdón- esa “progresía”! E incisivo: si éste es “el mejor presidente de la democracia española”, ¿cómo será el malo? Horroriza pensarlo. Sabor muy, muy agrio.
Esperanzador ¡vamos, ya era hora! Que haya verdadera unidad en las filas populares. Fundamental para que, con verdadera oposición frontal a tanto disparate, se ganen las próximas elecciones. Con mayor motivo que en el fútbol y las Olimpiadas –digo yo, forofo del deporte-, todos unidos. Y si no ¡a por ellos!, que, pacíficamente, a lo mejor, sí: ¡¡basta ya!! Sabor dulce. ¿Seguro…?
Preocupantes de verdad los datos y pronósticos de nuestra ya maltrecha economía. Parece y es, digo, esperanzador, que sea este flanco tan débil por el que parece dispuesto el PP presidencial si no a atacar, sí, a demostrar, con hechos, lo peligroso de las fantasías sociatas con las cosas de comer de los españoles. Dilapidada a velocidad de vértigo la despensa heredada de la “derechona”, hasta los ciegos verán la necesidad de un completo cambio de rumbo, el que, muy dulce, parece dispuesto a tomar el recién reelegido Presidente que antes y con más “punch”… pudo ya ganar. ¿No?
Salvo imprevistos -más difíciles que lo previsible-, a la impepinable inteligencia de Rajoy, no se le puede escapar esta nueva y desgraciadamente inmejorable oportunidad. Apoyos, dulces apoyos, no le van a faltar si somos coherentes. Y aunque en política dos más dos a veces no sean cuatro, en las matemáticas gallegas sí se contempla esa posibilidad… Si con seguridad pudiéramos creer que cede sin conceder… sobraría, claro, el interrogante de mi encabezamiento. Dios lo quiera. Somos muchos- por favor, téngalo en cuenta Sr Rajoy- los que hemos depositado en usted nuestra confianza. Si no nos defrauda: ¡¡Oé, oé, oé, oé!!
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