
31.08.08 @ 07:34:53. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Árbol seco. Acuarela de José Mª Arévalo. 32x43)
Dejo los “Recuerdos” de Drito, para hacer realmente de relator de cuanto, las más de las veces, fui testigo audiovisual de esta nueva etapa en la Dehesa. Aunque el tiempo en el campo, digo, no se mide por el mismo rasero que en la capital (tardó incluso en aceptarse la llamada hora oficial), los años pasan. Pasaron muy deprisa para el señor Rufo y don Nuño que, labradores hasta el fin, marcharon a recoger la nueva “presura”, la definitiva. Cumplido con total sentido el mandato divino –y no castigo- de trabajar la tierra, fueron llamados, como tantos otros castellanos, a rendir la última cuenta: a presentar ante el único Amo y Señor, hoja por hoja, el libro completo de su vida.
Junto con el nuevo “amo”- Drito- y un nuevo cachicán –el señor Julio-, corren por la Dehesa aires nuevos, renovadores. Además del relincho de las caballerías y las diferentes voces de los ganados, se oye cada día un sonido nuevo en el corral del caserío: son las explosiones del tractor, que al ponerlo en marcha el señor Julio a la salida del sol, sobresalta a las aves bobaliconas, que escarban incesantes en los montones de basura junto a las ventanas de la cuadra.
Mariano Fogato, el tantas veces mentado mayoral de muleros, se estableció por su cuenta con una pequeña labranza próxima a la capital en tierras del vino clarete. Los vaqueros Aurelio y Basilio, marcharon con sus respectivas mujeres e hijos a las provincias del norte donde trabajan en industrias florecientes.
>> Sigue...
|
29.08.08 @ 16:00:39. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Pinar de Antequera. Acuarela de Antonio Arévalo bajo la tutoría de F. Buendía.12x22)
En el artículo que publicaba el pasado 20 de julio, sobre “ El canon griego” incluí un texto de E.H. Gombrich en “Arte e Ilusión. Estudio sobre la psicología de la representación pictórica” que se refería a una cita especialmente interesante de F.C. Ayer: “Muchos dibujantes deficientes en su surtido de esquemas pueden dibujar bien copiando otro dibujo, pero son incapaces de dibujar del natural”. Hace unos días volví a recordar esta idea, charlando en su estudio con Pedro Alonso, el fiel alumno de Castilviejo, que me enseñaba sus últimos trabajos y comentaba que la gente, a juzgar por la prisa e insistencia de sus clientes, se cree que una vez concebida la idea, el cuadro se acaba de dos brochazos. Me gusta todo lo suyo, ya lo he comentado en artículos anteriores, pero especialmente me encantaron varios lienzos con temas de hombres del campo que tiene dibujados, rostros donde se reflejan los surcos y las inclemencias del tiempo, en los que aún no ha empezado a manchar. Las rectificaciones en la posición de un brazo, en dimensiones y gestos, eran manifiestas. “Se tarda mucho en conseguir algo convincente, solo en el dibujo”. Pedro, como su maestro, el gran Castilviejo, pinta el tipo clásico del labrador castellano, que ya se ha convertido en su estereotipo, yo diría más aún, su paradigma.

(Esquema de pino piñonero. Apunte a la acuarela de F. Buendía)
Como Pedro tiene cogido el esquema del labriego de estas tierras, en sus diversas actitudes, tenemos que tener esquemas de cómo se pinta una casa molinera desde diferentes ángulos, los pinos, el reflejo en el agua, las nubes, los matorralillos del primer plano; cómo se “tallan” los troncos de los árboles para que salgan las luces, etc., etc.. Todos tenemos algún amigo o conocido que gusta de dibujar, mientras asiste a una clase o conferencia, a una reunión o tertulia, caras de la gente, rincones de la sala, lo que se ve por la ventana o incluso monigotes inventados sobre la marcha. Es una afición de la que carezco, pero reconozco que es muy recomendable para tener esos esquemas de que hablamos. Dos de mis hijos hacen esos dibujitos, desde pequeños, así que les estoy animando a que se metan en la acuarela. El mayor, Antonio, ya ha venido un día a pintar al campo con los tres o cuatro que venimos saliendo, y tuvo la suerte de que mi compañero Buendi le ayudara – bueno, algo más que ayuda- con su primera acuarela, con la que ilustro este artículo. Ya que íbamos a pintar al Pinar de Antequera, le enseñé antes el esquema de cómo es un pino por estos pagos, un pino piñonero, que me había hecho a mí Buendi hace tiempo y que guardo como oro en paño, y que también incluyo, aun a sabiendas de que a mi amigo no le gusta figurar.
>> Sigue...
|
28.08.08 @ 07:41:47. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Afloramiento de agua. Acuarela de José Mª Arévalo. 32x43)
Nadie como Drito, para narrar lo acontecido antaño y que servirá para humanizar los trabajos hogaño. Copio, pues, íntegro de sus “Recuerdos”, continuación de “la guerra de las remolachas”.
Después de muchos meses de trabajos, y total porque lloviera un poco... (¡chuzos de punta!), las remolachas no se quedarán en las tierras. Por el camino que conduce al cacho de la Encina –hoy más bien laguna de la Encina- camina el señor Rufo acompañado de Lucio; el vaquero lleva detrás su par uncido al carro, más ligero éste que el de mulas de Mariano. Sin preparativo alguno y sin darlo la menor importancia, entra en la tierra. Las grandes pezuñas de las vacas se abren por el esfuerzo, y aunque un poco sí se hunden, la huella tiene más superficie de apoyo que la del ganado mular y, despacio, a pulso, llegan hasta el segundo montón de remolachas; las echan al carro, y enseguida comienza otro nuevo calvario. Con una potencia increíble, las vacas se acercan hasta donde estuvo el que cargó Fogata el mulero; pero allí entran en los profundos roderones, y por más que tiran hasta casi romper el yugo, cuya madera se queja peligrosamente, no pueden salir del atolladero.
Lucio pica a los animales que, clavados en el barro removido, llegan a rozar el suelo con la barriga y dan mugidos que espantan. Arrastran el carro unos metros, para detenerse de nuevo sin que de nada valgan ya la pica, ni los gritos del vaquero.
-¡A las ruedas, a las ruedas! –vocea Lucio alterado para que los hombres acudan en su ayuda.
>> Sigue...
|
26.08.08 @ 08:00:48. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Día gris. Acuarela de Manuel Prieto Hernández.32x44)
Acababa de colgar en este blog el artículo sobre el gazpacho que ha salido el martes pasado, cuando me llega un emilio de esos que no queda más remedio que atender, porque la cuestión que plantea clama al cielo. Y como estamos en verano y va de cuestiones culinarias, además de reenviarlo a los amigos, como pide la afectada, creo que merece un sitio en el blog, y general conocimiento, especialmente en estas tierras vallisoletanas que tanto pondera mi compañero “foramontano” Carlos Bustamante, y yo también, donde se ha producido el conflicto; la excepción confirma la regla. Y aprovecho para destacar la importancia de este nuevo medio de comunicación que son los Rv y Fw del correo electrónico, cada día más frecuentado, ya complemento indispensable para saber lo que pasa por el mundo. Aclaro que no veo inconveniente en publicar la receta, pues pide su actual propietaria, a la que le ha salido un poco cara, difusión, lo que es muy de agradecer si, como parece, son tan buenas.
El correo aparece encabezado con el tenor habitual: From: Eva Lopez García Sent: Friday, August 08, 2008 12:18 PM
Subject: GALLETAS DEL RESTAURANTE "LAS TINAJAS". Y ya en el texto se lee:
“Mi hija y yo acabábamos de terminar una ensalada en Las Tinajas, en Villanueva de Duero, un restaurante muy 'exclusivo' que tiene fama por su carne y sus galletas y decidimos pedirlas de postre.Las galletas eran tan exquisitas que pregunté si podían darme la receta, contestando el camarero con una pequeña mueca: 'me temo que no'. Bueno, dije, ¿me permitiría comprar la receta? Con una sonrisa encantadora, dijo 'sí'.Pregunté cuánto costaba y respondió 'dos cincuenta'... , 'es un gran trato' dije con aprobación, 'cárguelo a mi tarjeta'. Treinta días después recibí mi estado de cuentas, comprobando que la factura del restaurante era desmesurada. Revisé nuevamente y recordé que solo había gastado 57,50 euros por las dos ensaladas y las galletas deL postre. Al buscar más abajo en el estado de cuenta vi lo siguiente: receta de galletas, 250 euros'.
>> Sigue...
|
25.08.08 @ 08:57:28. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Cerros al atardecer. Acuarela de José Mª Arévalo. 32x42)
No se me alarmen, que no les voy a endosar mi novela –inédita- que lleva parecido título. Sin que se dieran cuenta (o sí), ya lo he venido haciendo, si bien de forma puntual, y reducida a simples artículos en algunas de las narraciones pasadas. Quiero hoy cumplir, muy gustosamente, la recomendación de un extraordinario amigo, que me indicaba la conveniencia –puesto que tan bien conocía yo el campo castellano- de extenderme algo más en alguna descripción paisajística, estilo “delibiano”. Nada más grato, ya se lo dije, aunque me puso un listón demasiado alto. Como al que hace lo que puede no se le debe pedir más, lo intentaré. Espero que sus críticas –de él y de ustedes- a tal empeño, no sean demasiado severas.
Encuadrado en la tercera parte (“Regreso a la orilla”) de lo que algún año de éstos espero sea una novela, utilizo la imagen de Drito, que tantas veces contemplé en la Dehesa:
Cuando terminaba de cumplir sus “deberes labradores” o haciendo un alto en ellos, acostumbraba a sentarse en un sifón para el riego, desde el que dominaba la vista inigualable (para él y para muchos castellanos de estos pagos) de las laderas peñalberas, el cerro donde muere el páramo, el derrumbe del mismo en las míticas Derroñadas, donde Drito “recordó” o se inventó, que no lo sé, la famosa batalla que lleva su nombre en la guerra contra los invasores del Islam (Reconquista), o la cabaña que construyó su hermano Íñigo en un rellano de la ladera, contrapendiente del páramo. Lugar donde existiera y existen restos de un castro celta (Vacceos del valle del Duero). Como permanecía absorto, más o menos media hora de la tarde, un día le pregunté…
>> Sigue...
|
22.08.08 @ 09:57:26. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Las semillas sagradas. Acuarela de Julia de la Rúa, “Yulia”)
Artistas de todo el mundo han donado obras para la exposición de arte contemporáneo que se va a celebrar en Australia del 13 al 21 del próximo mes de Septiembre bajo el título "El tesoro de las semillas”. La relación de pintores, y sus aportaciones, puede verse en http://treasureofseeds.linsket.com/. Se trata de recaudar fondos para apoyar la puesta en marcha de un silo en el Ártico donde guardar semillas. Mi amiga Julia de la Rúa, pintora y escritora de Arte Solidario, de la que hemos hablado en estas páginas, que ha participado en varias exposiciones para ayuda de los niños necesitados en el mundo, lo hace ahora con tres cuadros, de los que incluyo un par de fotos, además del cartel de la expo. La importancia de la exposición y del objetivo lo merece. Julia de la Rúa sigue generando arte y cultura, impulsada por sus principios solidarios, que forman parte de su sensible personalidad. Enhorabuena Yulia –como la llamamos en Hispacuarela- por esta nueva aportación.
Efectivamente, el pasado 26 de Febrero se inauguraba en en Svalbard, Noruega un silo acorazado y excavado en la roca que albergará 100 millones de semillas. El objetivo es convertirlo en un arca de Noé, un enorme almacén que contenga muestras de las plantas necesarias para que el ser humano reinicie la conquista de la Tierra si se produjera un desastre ecológico, bien sea por causas naturales o bien por la acción del hombre. Se trata de conservar la biodiversidad para asegurar la supervivencia de las especies. En apoyo de este proyecto, además de colaborar en la exposición, Yulia ha publicado un artículo titulado “El tesoro de las semillas” que lo explica mucho mejor que yo:

“En pleno siglo XXI Ciencia y Arte se unen o se alían en un éxodo de esperanzas donde recuperar y donar al futuro el alimento legado por la naturaleza a nosotros los humanos.
Desde tiempos ancestrales en los que el “homo sapiens”, a través de su espíritu primitivo fue tomando conciencia de su Yo existencial y fue descubriendo semillas que creaban un sustento y que además no tenían que obtenerlas a la fuerza si no cultivándolas en la tierra llena de minerales que las dotaron de vida al igual que el alimento que recibían de la madre.
>> Sigue...
|
21.08.08 @ 07:54:59. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Hacia Boecillo. Acuarela de José Mª Arévalo.34x54)
Poco antes de amanecer, al fin cesó la lluvia. De nuevo el numeroso grupo de castellanos camina alegre hacia el trabajo con aceptación ejemplar en la dura brega que les ocasionan las remolachas, cuyo trabajo es raro el día que no depara alguna sorpresa, normalmente desagradable. Mariano Fogato, silencioso sobre la burra, es quien parece más preocupado; lo expresa en gestos significativos, cada vez que mira las tierras del todo encharcadas. La cuadrilla de mujeres se quedó en el pueblo, pues con el agua caída, les sería imposible “escular” remolachas. Mas no estarán inactivas las castellanas mientras haya alguna habitación que enjalbegar en la casa, cemento o baldosas en el zaguán donde dar almazarrón.
En el caserío, el señor Rufo advierte a los muleros que al cargar las remolachas de los montones, no echen muchas en los carros para que no se atasquen por el peso.
-¡“Quisió” si no nos quedaremos todos en el cacho! –dice Mariano, al que no se le ha quitado la cara de preocupación que ya traía desde que salió del pueblo.
Al poco tiempo dos carros marchan ligeros, con el ganado chapoteando en el camino que es todo un charco; de momento no tienen problemas, porque ruedan sobre el firme bien compacto de grava apisonada. Cuando llegan a la tierra, aquello parece una laguna, y los pequeños montones de remolachas, islotes dentro de ella.
>> Sigue...
|
19.08.08 @ 07:29:18. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(El Rocío. Acuarela de José Mª Arévalo.2002.34x54)
Contaba mi mujer, Concha María, que en una ocasión, la calor sevillana le produjo una lipotimia a Marcelina, la chica que tenían. Marcelina era parte de la familia, tanto que cuando casó, salió vestida de novia de la casa de la sevillana Plaza de Cuba, que era desde hacía muchos años la suya. De Marcelina era el dicho aquel de “¿Sola?, sola la cigüeña, y está en la torre”. Y el otro de “Más vale vestir santos que desnudar borrachos”. El susto –de la lipotimia, no de la boda, digo- fue mayúsculo porque cayó en el suelo de la cocina, de loseta, cuan larga era, y pudo partirse la crisma. El médico de la familia estaba cerca y acudió presto. No había pasado nada. ¿Medicación?. Que tomara gazpacho, que era bueno para la tensión. Para subirla, claro. Supongo que sería cargadito de ajo, aquel gazpacho. Cuando me "arreglé" con Concha M., y la llamaba por teléfono, Marcelina lo cogía y daba una voz, tomandonos el pelo a mi novia y sobre todo a mí: “Es Josemaríasss desde Valladolissss”. Aquí no hace tanto calor como en Sevilla o en el Rocío, o se nota menos porque es calor seco, pero también hace falta el gazpacho en verano.
Veinte años después empecé yo a prepararlo, bajo las órdenes de Concha M.. Tuve que irlo rebajando en sucesivas ediciones, porque también me gustaba cargadito de ajo, pero al resto de la familia le repetía. Yo tengo estómago de hierro, como se verá cuando cuente lo de los pimientos de Zamora, pero ese es otro tema. Se ve que esto de la gastronomía tradicional da para mucho. Lo explicaré cuando vuelva don Manuel Prieto, comentarista habitual de estas páginas, casi un Foramontano más, de sus vacaciones zamoranas, cargadito, me ha dicho, de pimientos. A ver si es verdad, Manolo. Lo cierto es que conseguí hacer el gazpacho de Concha María, así que ya desde hace años delegaba en mí. Acabó siendo mi segunda especialidad, después de la paella, pero seguía siendo el de Concha M., que se ha hecho famoso por estas tierras castellanas, pues ella era muy “pública” –como le decía en broma- . Y cada cuatro o cinco gazpachos andaluces, gazpachos de Concha M., porque cada maestrillo andaluz tiene su librillo, por ejemplo el también famoso de mi comadre, Maryló, que lo hace extra pero sabe distinto, yo creo que le pone alguna especia; digo que de vez en cuando hago el de mi madre, el “gazpachuelo” de la abuela Rosa, que me encanta, pero más a mí que a mis hijos. Pues vamos a explicar cómo se hacen los dos. Hay otros estupendos, como el ajoblanco, que no domino todavía, pero me lo va a enseñar la tía María, que vamos a ver en Punta Umbría ya pronto.
>> Sigue...
|
17.08.08 @ 07:32:37. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Hacia Renedo. Acuarela de José Mª Arévalo.34x54)
No hace muchos días le decía a mi amigo Foramontano y compañero de blog, José Mª Arévalo, que había encontrado un filón de oro en bruto con el título general “La falsa paz del desorden”. Considerando múltiples aspectos que la podían producir, tenía “corte” -le decía- para todo el “largo y cálido verano” (según nos anticipan estos días los hombres del tiempo). Y que, si Dios es servido y como todos los años últimos -6-, paso con mi mujer en la españolísima y bella Lanzarote, tan afortunada entre nuestras Islas Afortunadas; y afortunado el que suscribe por estar en ella. Pues va a ser que no (lo del filón). De un “internetazo” (antiguamente llamado plumazo ¡o calamazo!), con el título de hoy, me cargo todos los temas y resumo (eso no me lo creo ni yo) todos los que me rondaban y sus consecuencias, con el presente artículo. De él espero al menos la virtud, de que su aburrimiento sea de una vez por todas, y no todo el santo verano dándoles la matraca con los que, le decía al antes mentado, me salían a borbotones. Sin más, comienzo:
-¿ No te digo que ahora va el Papa y dice que ya no hay infierno…? –me espetó quien hasta el presente me había manifestado importarle un rábano esto y tantas otras cosas “pías”. Como por lo general ocurre con los resabiados disconformes.
Y no fue sólo éste “pájaro”; sino que diferentes medios de comunicación verbal y escrita -“aves” también que se apuntan a un bombardeo-, los que se despacharon a gusto con las “mentiras temerosas” que nos habían inculcado los doctores de la Santa Madre (omitían, claro, títulos tan rimbombantes) Iglesia.
>> Sigue...
|
15.08.08 @ 10:35:15. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Imagen de la Virgen del Transito, en el Convento de La Magdalena de Zamora)
Vaya, Carlos, que se nos ha pasado a los foramontanos, con esto de las vacaciones, dedicar un artículo a la Asunción de la Virgen, fiesta grandísima en estas tierras nuestras en fechas importantes para los castellanos, quizá la más importantes del año, cuando se recoge la cosecha de la que se vive todo él y asegura el siguiente. O recogía, porque hoy día ya hace algunas fechas que se ha recogido, con esto de las cosechadoras. No me digas, Carlos, que no da el tema para mucho. Además yo tengo varias Asunciones en la familia, como debe ser; ya le he dicho a mis hijos y sobrinos que a ver si ponen Mª Asunción a alguna de sus hijas, que ya son buen número y llevan otros nombres, la mayoría, gracias a Dios, tradicionales (je,je). Pero no se dejan. Mis mejores recuerdos de este día, además de las celebraciones familiares, se refieren a la preparación de la fiesta, la comida que nos llevábamos los chavales en el pueblo de mi padre, Carbonero el Mayor, cerca de Segovia, hasta el río, para en éste lavarnos bien y estar limpitos el día de la Virgen de Agosto. Pero el corazón se me va a Zamora, a la Virgen del Tránsito, de la que también voy a contar algo, tomado de Internet, donde está todo, dada la premura de tiempo para resolver esta omisión tan culpable. Lo que no encuentro es si nuestra Patrona está en la famosa iglesia románica de La Magdalena, donde recuerdo haber hecho de jovencillo algún rato de oración delante de esta imagen, o en la que hay justo enfrente, que recuerdo como iglesia del Tránsito. Debe ser el alzheimer, que escarba, o que la imagen estuvo temporalmente trasladada. Ya les diré.
En aquellos años, los cincuenta, la única casa que tenía cuarto de baño en Carbonero era la de mi abuelo. Mis primos y amigos curraban en las eras del pueblo a modo, y yo con ellos, conduciendo las parejas de machos sobre el trillo y tragando polvo de trigo y cebada en abundancia. Lo que no se tragaba, se pegaba al cuerpo entero, traspasando la ropa, y sobre todo en el cuello. Este sí se lavaba de vez en cuando, pero en cuanto al resto, se dejaba para el baño en la víspera de la Virgen. En uno de estos baños colectivos, en el río Pirón, al que íbamos en las caballerías, se nos olvidó llevar navaja –cosa rara, porque la llevábamos todos entonces, con una cadena, al cinturón- y mientras tratábamos de abrir una enorme lata de chicharros con piedras, empezamos a beber de la garrafa de vino, que no podía faltar, así que cogimos una moña tremenda, y nos tirábamos al agua entre carcajadas inusitadas. Teníamos en torno a diez, doce años, o sea que fue mi primera borrachera, o simplemente "moña", simpática –alguna más hubo, en las fiestas de Septiembre-. En Carbonero el Mayor, como en toda Castilla, se celebraba por todo lo alto la Virgen de Agosto, aunque las fiestas eran en la de Septiembre, las de la Virgen del Bustar, la patrona, a cuya ermita nos íbamos en carro, habrá que contarlo por esas fechas.
>> Sigue...
|
14.08.08 @ 07:22:08. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Primavera en el páramo. Óleo de José Mª Arévalo. 1982. 44x52)
El 3 de agosto pasado falleció en Moscú Alexander Solzhenitsin (1918), como titulaba la prensa, el escritor que reveló al mundo el interior del terror soviético. Pero también quien denunció la indiferencia con que Europa contemplaba la terrible masacre de Stalin, y, cuando pudo volver a su patria, tras la caída del telón de acero, la nueva plaga del materialismo y una sociedad sin valores que había copiado la ya presuntamente democrática Rusia. A pesar de haber recibido, aunque entonces no pudo recogerlo, el Premio Nobel de Literatura en 1970, tras publicar en 1973, en París, su gran obra de denuncia, Archipiélago Gulag (donde descubre los secretos más terribles del gulag, la red de campos de prisioneros en la que millones de rusos murieron durante las purgas de Stalin), el enfrentamiento con el gobierno ruso llega al máximo y en febrero de 1974 será arrestado y expulsado de la Unión Soviética, desposeído de su nacionalidad. Exiliado con su familia, con cuatro años de retraso, Solzhenitsin recibe el premio Nobel en Estocolmo.
Vuelve a Moscú en 1994, después de residir durante veinte años en los Estados Unidos, y denuncia la corrupción de la nueva democracia rusa. Así dicen ahora los obituarios que fue un disidente en los dos mundos. En el exilio, acabó siendo molesto en Occidente, cuyas miserias morales denunció. En “aceprensa.com”, bajo el título “El escritor que reveló al mundo el interior del terror soviético”, hay un buen elenco de artículos sobre su enorme figura y reseñas de sus libros. “El primer círculo”, que escribió entre 1955 y 1957, explica en Aceprensa Miguel Castellví , recrea el ambiente de una prisión especial adonde iba a parar la élite intelectual de la extensa red penitenciaria soviética. Las sharashkas constituían el llamado primer círculo, que otorgaba a los condenados una serie de privilegios de los que se carecía en otros lugares.
“Todas las historias personales –reales y conocidas por el autor– reflejan el horror del individuo frente al Estado policial. Por la novela –continúa Castelví- transitan las vidas dramáticas de un buen puñado de personas encarceladas a finales de los años 40. Con gran minuciosidad, Solzhenitsin reconstruye un rompecabezas sobre la miseria y la dignidad humanas. Cada pieza es un ser humano, complejo, creíble, perfectamente representado. Seres que lo han perdido todo, que no esperan nada de la vida.”
>> Sigue...
|
12.08.08 @ 07:41:36. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante Alonso

(Canal de Castilla, en el barrio de La Victoria. Acuarela de Manuel Prieto Hernández.52,5x32)
El silencio durante el largo relato al amor de la lumbre, fue absoluto. Cada cual tiene ahora en las mientes lo que cree parte de su historia; aunque remota en el tiempo, viva y actual por el relato de don Nuño al que, sin serlo, consideran allegado al conde valeroso de nuestra historia.
El agua que cae incesante, golpea el cristal mugriento de la ventana en la habitación de los castellanos. Silviano saca con disimulo el que llama “moquero” y abre con él un “bujero” de limpieza; mira después hacia las laderas, y sin saber por qué, ve su “obrada” de tierra en Villabáñez y la modesta casa, recibidas ambas de sus padres y de los padres de sus padres, desde qué sé yo (“quisió”) las generaciones. Una “presura” modesta de la que el hombre se siente orgulloso. También se asoma por el mismo agujero alguno más de los presentes y en la expresión de los ojos se nota que corren por la imaginación escenas guerreras traídas por la vista de las Derroñadas, en las que el agua abre ahora numerosas cárcavas y torrenteras.
Cerca del mediodía, los pastores, el cuadrero, el cachicán, el tío de Drito (don Nuño) –todos vecinos del caserío-, se reúnen con los castellanos en el cuarto y deciden comer juntos. Cada uno de los de Traspinedo aportará la “merienda” que trajo en las alforjas; y los que viven en el caserío, su propia comida más alguna cosa que afanaron en la “razzia” por la despensa. Comienza el señor Rufo por colocar sobre la mesa algunos panes recién sacados del horno, tiernos, olorosos; antes de comenzar, se santigua en breve pero significativa (¿por qué hoy no?) bendición. De las alforjas salen gran variedad –que no cantidad- de viandas, ni con mucho tan exquisitas como para figurar siquiera en un modesto menú, pero con la ventaja considerable de ser lo mejor -y lo único- que cada uno trae “pal gasto”. Excelente comida por tanto, puesta a disposición de cuantos comparten ¡alegres! estrecheces, trabajos y descansos, en la mejor de las camaraderías.
>> Sigue...
|
10.08.08 @ 08:00:26. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Acuarela de Manel Plana, en “manelplana.blogspot.com”)
Me dice un compañero que aclare lo que indiqué en el artículo anterior ( “Teorías del arte clásico. Criterios canónicos.V”) sobre los modelos RYB y RGB. Escribía que en 2004 se reconoció que el primero es incorrecto, y ya en televisores y proyectores se usa el modelo de color RGB, rojo, verde y azul, llamados colores luz porque cuando ninguno está presente, se percibe el negro, y todos a la vez, el blanco; pero que en pintura se sigue usando el RYB de colores primarios (amarillo, magenta o púrpura y azul cyan), por más práctico. Y no solo por eso, dice mi compañero, con razón: el modelo tradicional, RYB, es el que corresponde al sistema sustractivo (sustrae luz; el uso superpuesto de los primarios da negro), que es el caso de adición de pigmentos sobre una superficie; mientras que el modelo RGB es aditivo (la suma de los primarios da blanco), pero solo aplicable a la luz misma, por eso se usa en pantallas de tv y cámaras digitales. Al final, con tanto buscar la teoría del color de los griegos y sucesivos, he entrado de lleno en ella. Bueno, bastante, porque es muy compleja, he necesitado la ayuda de uno de mis hijos que es físico. Hasta ahora me había preocupado más la forma, el estilo y el dominio del medio, especialmente difícil en el caso de la acuarela, y conscientemente dejaba el trabajo del color para más adelante. Creo que ha llegado la hora de luchar con el color.
Me cuenta este compañero también que Henri Matisse, maestro del color, recortaba pliegos de distintos colores e iba colocando unos papelitos junto a otros hasta encontrar la combinación que le gustaba. Así funcionamos, por intuición, cuando decimos que esta acuarela o la otra está muy “entonada” o no lo está nada. Me encantaría encontrar una teoría concreta sobre cómo entonan los colores, cuando lo consiga la explicaré aquí. Entre tanto, valga una breve descripción de los principios básicos a usar en la pintura, como recordatorio para los iniciados y sugerencia de que hay que meterse en ellos, para los principiantes. Vamos a ver aquellos colores primarios - los sustractivos, ya que estamos trabajando con pigmentos; de todas formas puede ser definitivo tratar de conseguir el amarillo mezclando verde y rojo, lo que sí ocurre en la tv -; los complementarios y los secundarios; y finalmente los terciaros y colores quebrados que con ellos se pueden conseguir. Diremos algo de la transparencia de los pigmentos, y poco más que sea útil. Son estas materias básicas que hay que tener cogidas para utilizar cuando sea necesario, aunque normalmente uno funcione por intuición, y consiga entonar a pesar de todo (por ejemplo usando pocos colores, cuantos menos mejor).
>> Sigue...
|
08.08.08 @ 15:35:59. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Pinar y cerros. Acuarela de José Mª Arévalo. 34 x 43)
Aunque don Nuño hace una pausa en el relato (a veces no muy bien comprendido, que doy fe como testigo de ello), no sucede lo mismo con los elementos desatados; pues, como si no hubiera llovido nunca, el agua cae sin parar de forma torrencial. Imposible que los castellanos vuelvan por el momento a la saca de remolachas, tan bruscamente interrumpida por el descomunal aguacero. Ni ganas tienen –la verdad sea dicha- ansiosos de saber en qué acabará la historia. Es tan intrigante, que el tiempo pasa sin sentir tan ricamente en el cuarto, de lo más agradable por el calorcillo que brota de la chimenea. Después de que todos le dieran un tiento a la bota, escuchan atentos la narración que continúa :
“Don Nuño Núñez, fue uno de los capitanes valerosos que, como el conde don Pero González, prosigue victorioso la reconquista iniciada en Covadonga. Foramontano también, aunque por diferente itinerario, avanza desde los riscos de Cantabria”.
Sonríen los castellanos por la coincidencia del nombre, y don Nuño, el de la Dehesa claro, reanuda el relato: tras rebasar el Arlanza y el Arlanzón, su ejército se aproxima al Duero, siguiendo el curso de otros afluentes como Esla y Órbigo. El poderío musulmán se conmueve, y de nuevo otro ejército no menos importante procedente de Andalucía, progresa a marchas forzadas y arrasa cuanto se le opone hasta alcanzar el Duero en las proximidades de Peñalba.
Calla don Nuño en lo que refresca con un trago; los hombres se remueven inquietos, no muy seguros de que, mentado el propio terreno, incluso pudieran salir a escena...
>> Sigue...
|
07.08.08 @ 07:31:39. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Canal de Castilla, en el barrio de La Victoria. Acuarela de José Mª Arévalo. 34 x 39)
Ahora que algunos se abrasan por el calor –no todos, este año en Castilla y León no estamos sufriendo mucho-, otros se queman por no poder irse de vacaciones, y la mayoría temblamos ante la que se nos viene encima con la economía socialista y más cosas, es el momento de echarse unas risas, por aquello de que al mal tiempo buena cara. Es la forma de afrontar positivamente las cosas, de buscar posibles soluciones en vez de amilanarnos y amargarnos. Ahí están, para darnos ejemplo de tenacidad, las campañas a favor del castellano, la sentencia de Tribunal Europeo de Derechos Humanos a favor Gómez de Liaño, las iniciativas populares “Red Madre” del Foro de la Familia y tantos otros ejemplos de resistencia frente a la injusticia.
Pues eso, vamos a echarnos unas risas con algunas noticias que van llegando. Recibo un mensaje titulado “Un consejo” del siguiente tenor: “Cuando tu trabajo te tenga harto, estés a punto de coger una depresión de caballo y en tu empresa creas que nada funciona como te gustaría, haz lo siguiente: Párate en la primera farmacia que encuentres y compra un termómetro rectal "J & J" (evito la propaganda). Ábrelo y
lee detenidamente las instrucciones. Encontrarás esta frase: "Cada termómetro rectal J & J ha sido probado personalmente en nuestra fábrica". Entonces cierra los ojos y repite en voz alta cinco veces seguidas:¡¡¡¡ Estoy contento/a de no trabajar en el Dpto. de Calidad de J & J¡¡¡¡. Después ríete!, venga. Recuerda: siempre que hay trabajos mucho más duros que el tuyo”. Este mensaje va de perlas para los funcionarios sobre los que no hace mucho leí la siguiente noticia: “Un estudio de UGT revela que uno de cada tres funcionarios padece el 'síndrome del quemado' en el trabajo”.
>> Sigue...
|
05.08.08 @ 07:24:42. Archivado en Artículos
Carlos de Bustamante Alonso

(Acuarela de Trevor Chamberlain en su libro Light and Atmosphere)
Por aquellas calendas nunca se oyó hablar de gotas frías; pero si las hubo, aquélla fue en verdad temerosa. Don Nuño (como siempre, el tío de Drito y que, presente entonces, anotó en sus “Recuerdos”) entra empapado en la habitación donde los obreros (los “castellanos”) se secan junto al fuego. Nadie conserva prenda alguna seca después del aguacero que les cayó encima durante el camino del “corte” al caserío. En seguida le aborda Silviano, el cazador de Villabáñez.
-Se “alcordará” usted, que cuando hicimos la “sanja” en el cacho del Camposanto y salieron “quisió” las fosas, algo nos dijo usted de que eran de moros. Y digo ó que mientras escampa... –insinúa el cazador, en tanto que los demás sonríen recordando, sin duda, la broma de Santiaguillo Cagaris con el “esqueleto fresco”.
-No es mal día, no, para recordar la historia de tu bisabuelo... –dijo don Nuño con una miaja de guasa, pero complaciente. -¡A ver...! –da Silviano la rotunda conformidad. Se hace un profundo silencio y don Nuño comienza un largo relato:
“Hace ya más de mil años, la sangre derramada por nuestros antepasados, hizo posible reconquistar estas tierras a los moros, que por entonces dominaban gran parte de España. Fue una guerra sin cuartel, que tuvo en el conde don Pero González a uno de sus mejores capitanes.
>> Sigue...
|
03.08.08 @ 07:31:06. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Templo de Niké. Hacia el 420 a. C.)
Dado que en los cuatro capítulos anteriores, sobre el arte griego, hay muchas ideas, pero pocas de ellas inmediatamente útiles para la práctica artística, en el último, sobre el famoso “canon”, me comprometí a concretar los términos de tan importante aportación de forma que puedan servirnos de experiencia a los aficionados a la pintura, o mejor, a pintar. Casi todo lo que he encontrado, que nos pueda ser útil, se refiere al dibujo. Es cierto que sobre colores ya dijeron algo los griegos, pero no siempre acertaron. Para Demócrito de Abdera los colores básicos eran cuatro, como los elementos: blanco, negro, rojo y amarillo. Lo relevante de esta teoría, dice el profesor Piñero, no es el resultado que consigue, sino su afán sintetizador y su talante científico. Gracias a Newton sabemos que la luz blanca, al descomponerse, origina los siete colores del espectro visible: rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul cian, azul y violeta. Desde entonces, gracias al análisis de la descomposición de la luz, como en el arco iris, la pintura ha venido utilizando los colores llamados primarios, mezclando los cuales se producen todos los demás: amarillo, magenta o púrpura y azul cyan. Es el modelo RYB. Sin embargo en 2004 se reconoció que este modelo es incorrecto, y ya en televisores y proyectores se usa el modelo de color RGB, rojo, verde y azul, llamados colores luz porque cuando ninguno está presente, se percibe el negro. En pintura se sigue usando el RYB, por más práctico.
La valoración del color, es muy tardía, frente a la de líneas y contornos, en los que los avances en Grecia fueron impresionantes gracias a los de las matemáticas. Para los griegos, la Naturaleza construye sobre formas geométricas. Es famoso el módulo de 7 cabezas (cuerpo = 7 veces la cabeza) de Policleto (s.V), en el Dorífero, atleta desnudo, quizá Aquiles, con una lanza. De éste se pasa al de 9 cabezas, de Lisipo, gran broncista y también retratista oficial de Alejandro Magno. Este segundo módulo, a mediados del s.IV, implica un alargamiento de la figura. Vamos a ceñirnos a dos materias en las que siguen siendo válidos y utilizados los hallazgos griegos: el “canon de proporciones” en la figura humana, y la llamada “sección dorada”. Ambas se basan en las explicaciones sobre proporciones de Leonardo da Vinci, que inmortalizó en el famoso “Hombre de Vitrubio". Vitrubio Polio fue un extraordinario arquitecto griego de la época de Augusto del que se conservan diez libros sobre Arquitectura, y que recogió la experiencia de siglos de arte, sin que sea fácil saber qué se debe solo a Grecia, qué a Egipto, etc. .
>> Sigue...
|
01.08.08 @ 16:00:26. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Acuarela de Edward Wesson, en el libro sobre su obra The Master´s Choice, de S.Hall y B. Miles)
Playa Blanca (Lanzarote), era un pueblecito de pescadores. Y como todas las gentes que a lo largo de los siglos han vivido del, con y para la mar, al tiempo de ser su medio de vida, como lo puede ser el campo para los de tierra adentro, fue la mar su mejor ayuda; medio de vida, aliado, y a veces enemigo. En definitiva, el medio donde desarrollar el trabajo diario.
No debo ni quiero pedirles perdón porque desarrolle el título “pío” con el que encabezo mi artículo de hoy desde este privilegiado lugar donde, si Dios es servido, pasaré “el largo y cálido – cuasi tropical- verano”. Precisamente hoy es el día de la Virgen del Carmen, Patrona de Playa Blanca, porque lo es de los marineros; y ya dije, que, desde hace siglos, éste es –era- pueblo de pescadores, marineros.
Desde la Creación del mundo: tierras, ríos, fuentes, aguas y mares…, el Señor entregó al ser por él también creado este Paraíso –nuestro Planeta Azul- (que a veces los propios hombres transformamos con maltrato en infierno), “para que lo custodiara y trabajase”. No fue, pues y desde el principio, un castigo el trabajo, sino por la desobediencia, el orgullo, el pecado del hombre en definitiva, lo que mereció: “ganarás el pan (y el pescado…) con el sudor de tu frente”.
>> Sigue...
|
|