
31.07.08 @ 08:03:49. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Fragua. Acuarela de Trevor Chamberlain en su libro Light and Atmosphere)
Toda la vida, por lo menos la mía, y ya estoy en la tercera edad, hubo colegios de chicos y colegios de chicas, solo los institutos, y algún centro más, sobre todo extranjeros, eran mixtos. Cuando mis hijos entraron en edad escolar, en los años ochenta, y yo en APAS y orientación familiar, pocas familias elegían un centro porque se tratara de enseñanza mixta o diferenciada. La gran mayoría elegía centro por otras circunstancias, por razones económicas, de prestigio docente, de proximidad al domicilio, etc. No sé si por defender la enseñanza pública, que con la zonificación obligatoria cada vez iba peor, o simplemente por fastidiar a la privada, que iba mejor, lo cierto es que empezó a criticarse la que por las mismas fechas empezó a llamarse Enseñanza Diferenciada, chicos y chicas separados. Hasta el punto de que se la tildó de discriminatoria, lo que suena a anticonstitucional. Coincidieron, no sé si casual o causalmente, estas críticas con que bastantes colegios de religiosos tuvieron que pasarse a la enseñanza mixta por falta de alumnos y medios económicos, coincidiendo también, y no sé igualmente si causal o casualmente, con la implantación del sistema de conciertos socialista. Ya a nadie se le ocurren tan burdas calificaciones, máxime cuando en el resto de Europa, donde estaba más extendida la enseñanza mixta, aparecieron diversos estudios sobre la experiencia de ambos sistemas, en los que resultaba favorecida la diferenciada, sobre todo en la adolescencia, y ha vuelto a ponerse de moda.
Lo que a muchos nos parecía discriminatorio y anticonstitucional eran las diversas medidas que sucesivamente tuvimos que soportar, dirigidas a no dejarnos elegir libremente la educación de nuestros hijos. Y de nuevo ahora se vuelve a la carga con la Educación para la Ciudadanía, en la misma línea. Así las cosas, a mediados de junio se publica (la recojo de La Gaceta de los negocios), la noticia de que los colegios de educación diferenciada recurrirán una sentencia del Tribunal Supremo que respalda a la Junta de Extremadura, que ha legislado a favor de negar la subvención a los centros concertados de educación diferenciada. En titulares dice que estos colegios “Se muestran confiados en la Justicia y dicen estar amparados por la jurisprudencia internacional. Las aulas diferenciadas son un modelo contrastado y en auge mundial”. Creo que son muy optimistas estos colegios al confiar en nuestros Tribunales, para muestra la reciente condena del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que ha dictaminado que los jueces que juzgaron a Gómez de Liaño y le apartaron de la carrera judicial, en el caso Sogecable, no fueron independientes, ni imparciales, que hubo daño moral, y que se vulneraron derechos esenciales. Nuestra Justicia por los suelos.
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29.07.08 @ 07:22:25. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Tierra de pan. Acuarela de Luís Labrador)
Tal vez fatigado el lector por el seguimiento de trabajos tan intensos a lo largo de las estaciones, será bueno, digo, continuar con una narración más sosegada. Mi propósito es el de dar una tregua que, junto al necesario descanso, nos acerque al recuerdo de labores más gratas que las referidas.
Nada mejor para ello, creo, que la alusión a un producto nombrado con frecuencia (y perdonen que casi todo, o todo, se haya dicho ya en “Pascuas de Rosquillas”) ; imprescindible en las mesas de pobres y ricos desde el principio de las generaciones. Producto elevado a categoría singular en el gran Misterio de nuestra fe cual es la Transustanciación. Es obligado hablar de él con respeto e incluso veneración, como el que le profesaron nuestros mayores –no sé, no sé, si también hoy- y no menos las gentes nobles y sencillas del campo, que antes de comer, o cuando accidentalmente caía un trozo de pan al suelo, lo besaban con reverencia al recogerlo.
Mariano Fogato carga el costal de harina sobre sus hombros fuertes, y camina con él desde la panera hasta el horno; local situado al fondo de la casa de Valeriano, el pastor. Recorre un pasillo muy largo cuyo piso de cemento está coloreado de “almazarrón” y deja el costal –lienzo blanco con banda azul- en el interior de la habitación, que es el horno.
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27.07.08 @ 07:25:42. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo Riera

(Denia. Acuarela de Antonio,“Anteazul3”, en Hispacuarela)
Uno de mis sobrinos, que, como el resto de la familia y algunos amigos, ha recibido mis experiencias de viudo reciente con esto del arte culinario – arte menor, pero arte al fin y al cabo, y que como la acuarela, que es arte mayor, requiere mucha mano, por lo que publico este artículo en domingo, día que reservo últimamente para los temas artísticos- en un envío que por correo electrónico les he mandado, proponiendo intercambio de recetas, me dice que voy a hacerme famoso con la explicación, más que receta, que incluía sobre la paella valencia. Hace una semana la hice en su casa y parece que quedó bien impresionado. Pero creo que más bien se refería ahora a lo prolijo y farragoso de las explicaciones. Y eso que las escribí sin ánimo de ser exhaustivo. Sea como fuera, me ha animado a que lo cuelgue en este blog, para general conocimiento, y eso hago. La titulaba como este artículo, y en el texto decía:
Como mis orígenes son valencianos (mi abuelo era de Denia, y mi abuela de Ondara), y llevo treinta años haciendo la paella todos los domingos, me permito redactar estas experiencias sobre el arte de la paella, mucho más fácil que el de la acuarela pero tan delicado como éste. Casi todo es discutible, yo sigo el sistema de la abuela Antonia y su hermana la tía Cachón, que me completó mi madre, mejorado con la mano de mi tío político José María, que es de Castellón, con el que también hice varias en el campo, hace años.
- Para dar más sabor, freir; para dar menos (si se tiene mucho material), cocer. No es, pues, necesario sofreir el arroz pero si se hace, el agua que se eche sobre él debe estar hirviendo. El calamar se pone, al freírlo, un poco duro, hay que cocerlo más de los 20 minutos de la paella.
- Lo que más sabor da es la gamba arrocera, pero como suelen ser pequeñas, para evitar demasiados tropezones en la paella, es preferible cocerlas después de freírlas y ponerlas de aperitivo. Los langostinos o cigalas se fríen y se reservan para colocarlos adornando en los tres últimos minutos de la paella.
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25.07.08 @ 16:00:23. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Nieve en los cerros. Acuarela de Enrique Ochotorena)
Bien pudiera haber sucedido lo que a continuación sigue cualquier día de los muchos que pasó Drito en la Dehesa, durante larguísimos inviernos. Aquéllos que hicieron bueno el proverbio referido a estas tierras: “nueve meses de invierno, y tres de infierno” (que existe, y no el de nuestros veranos sino el verdadero infierno. El que ¡¡vaya si existe, “man que nos pese”!!). Continuamos, pues, -ya por poco tiempo del original, luego intercalado-, con “Recuerdos”.
“Si fue hermosa la noche en que Nuño contó las estrellas ante la perplejidad de Rufo, otro tanto cabe decir de la mañana, diáfana pero heladora. La brisa baja del páramo en rachas de acero, cuchillos que se clavan en las tierras del valle.
Recién llegados al caserío, los obreros se calientan, como de costumbre, junto al fuego de la chimenea; llamaradas con el olor de los sarmientos, que caldean en segundos la amplia habitación (“el cuarto de los obreros”). Cuando don Nuño entra en ella, trae blanco el cuello de la zamarra en el lugar que, por servir de tapabocas, recibe el vaho de la respiración.
-¡Buenos días nos dé Dios! –saluda en cuanto está dentro. -También digo, que nos les dé buenos; porque éste, pa mí que de bueno no “tié” ¡nada! –contesta el señor Rufo con palabras que piensan todos los presentes.
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24.07.08 @ 08:09:33. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Paisaje urbano. Acuarela de Juan Carlos Lanz. Tercer premio del concurso celebrado en el XIII Simposio Nacional de Acuarelistas, Bilbao octubre de 2006)
La Administración, o sea los políticos que gobiernan, suele darte una de cal y otra de arena. Te dan los puntos para que seas prudente al volante pero te los quitan al menor descuido. Lo digo en general, a mí todavía no me han quitado ninguno, afortunadamente. Esta semana me he llevado, al respecto, dos sorpresas, una grata y otra muy negativa. La grata ha sido en cuestión baladí: he sido capaz de concertar una cita con el médico de cabecera mediante el nuevo sistema de citación automática, por teléfono. Menos mal que me había avisado un amigo, si no, me da un infarto. He conseguido cita para mí y dos de mis hijos, de una sola llamada, y a la primera, que antes siempre comunicaba el teléfono de citaciones. La mala ha sido la Sentencia del 11 M.; seguimos sin saber qué pasó, por qué se destruyeron las pruebas de los trenes, por qué a Rubalcaba no se le han pedido cuentas por haber transgredido el día de reflexión previo a las elecciones, y tantas cuestiones gravísimas más.
Tengo otra de cal desde hace más tiempo aún. Vengo diciendo a quienes me piden ayuda para recurrir una multa de tráfico, que no se molesten. Salvo las urbanas, que son competencia de los ayuntamientos, y habrá de todo, la Administración general no se molesta siquiera en leer los recursos. El señor Aznar, que tuvo muchos aciertos en otras cosas - por ejemplo en suprimir el servicio militar, que otros habían dejado morir, no lo cumplían ya ni la mitad de los “quintos” -, puso de moda, y se mantiene tras el cambio de Gobierno, la desestimación automática de todos los recursos frente a las multas de tráfico. Como sale más caro recurrir ante los Tribunales que pagar la multa, ya no vale la pena, ni para desfogarse. Es cierto que al mismo tiempo consiguió que se notificaran las resoluciones iniciales en plazo, con lo que desapareció prácticamente el motivo más frecuente de impugnación. Pero el mal estaba hecho, porque la Dirección General de Tráfico inventó la solución a sus quebraderos de cabeza y falta de funcionarios: un modelo de contestación a los recursos en el que aparecen, en párrafos sucesivos, argumentos frente a todos los posibles motivos de impugnación, desde una eventual prescripción, a la fiabilidad de los aparatos de medida de la velocidad, pasando por la presunción de veracidad de los agentes de tráfico, etc. etc. Como en este modelo está todo contestado, ¿para qué va molestarse el funcionario de turno en leer tanto recurso?. A estas alturas supongo que ya apenas habrá recursos, dados los resultados, y a pesar de la proliferación de agencias dedicadas a recurrir a precio razonable, y que deben sobrevivir con las multas municipales. Ya he visto que ha cerrado más de una.
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22.07.08 @ 07:25:36. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Entra el Invierno. Acuarela de Txon Pomés)
Como será ya costumbre, relato primero “Recuerdos” de Drito, para, después, desgranar, con su permiso (de Drito), claro, los extraordinarias innovaciones, que hizo, o se vio obligado a llevar a cabo, y que acabarían… bueno, como acaben; y que, si Dios es servido, ya lo leerán si sé recordarlo.
“Aunque no coincida con la fecha oficial del calendario, pude decirse que “a partir de los Santos”, el invierno entró en el valle. Sin nevar aún, terreno y vegetación están cada amanecer del todo blancos. En las cortas horas de insolación, entrada ya la mañana, llorarán añoranzas de cercanas suavidades otoñales y los días del verano ya lejanos.
Al mismo ritmo –siempre rápido- con que pasan las estaciones, se suceden con intensidad los trabajos en los castellanos lugares. Si por méritos propios son de por sí duros, más aún por el incremento correspondiente al rigor de cada época. Sea por el calor extremo en verano, viento, lluvia, nieve o frío en el largo invierno, el clima estepario curte y endurece a las gentes de estas tierras, que pese al trabajo diario en medio tan hostil, o tal vez por él, adquieren un temple singular; duro aunque sereno como las noches rasas, transparentes, preludio de la seca helada mañanera.
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20.07.08 @ 07:49:08. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Fidias, relieve)
La descripción de los avances de la época clásica en Grecia nos llevó en el artículo anterior, siguiendo al profesor Piñero, al “canon” estético griego, que servirá, decíamos, indefinidamente de ejemplo para toda la teoría del arte posterior. La forma escultórica griega del período clásico es una forma eminentemente simbólica en la que tiene lugar todo un proceso de idealización y de armonización. Hay en esta forma una evolución que pasa de lo real sobrehumanizado a lo humano armonizado, es decir, a lo clásico puro. La tendencia apolínea va configurando y cristalizando un ideal de vida que se extenderá en buena parte de la cultura griega hasta convertirse en uno de sus conceptos culturales más representativos. Valores como la estilización, la simetría, la proporción, la armonía, la relación entre las partes, se convertirán en los pilares estéticos del mundo griego y configurarán el famoso canon estético. Y concluíamos diciendo que don Ricardo Piñero destaca que tanto el propio concepto de canon como los valores estéticos clásicos configuran un intelectualismo que tiende a lo universal y que servirá como elemento definidor del período clásico en su conjunto.
E.H. Gombrich, en “Arte e Ilusión. Estudio sobre la psicología de la representación pictórica” (Ed. Debate, Madrid 1997), que dedica un capítulo entero, el IV, a “La revolución griega”, profundizando en el por qué de su naturalismo frente al hieratismo egipcio, explica cómo Grecia cambió la función y las formas del arte. No la lógica de la elaboración de imágenes, porque sin un medio y sin un esquema que pueden moldearse y modificarse, ningún artista puede imitar la realidad, conseguir la mimesis. “Sabemos a qué llamaban los antiguos sus esquemas; se referían a ellos como al `canon´, a las relaciones geométricas básicas que un artista tiene que conocer para la construcción de una figura plausible. Pero en el arte griego el problema del canon quedó recubierto por la búsqueda de la belleza y de proporción”. Me parece interesante la cita que incluye de F.C. Ayer: “Muchos dibujantes deficientes en su surtido de esquemas pueden dibujar bien copiando otro dibujo, pero son incapaces de dibujar del natural”.
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18.07.08 @ 16:00:19. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Acuarela de M. Gloria Giraldo, “Yoyo”. 76x56. Exposición de Hispacuarela en el Puerto de Santa María, Cadiz, Junio 2008)
Amigos míos: es un “salto” increíble. Hace sólo unas horas, no más de tres, respiraba aire castellano. Aire seco, contaminado en la ciudad con pretensiones de gran metrópoli. Aire puro, en la soledad inmensa de parameras y valles que huelen a esencias de pino, romero y tomillo. La técnica hizo el milagro. El monstruo que ruge en alturas, morada de astros y constelaciones, nos trajo a la tierra de los volcanes. La que un caballero genovés, marino del medioevo Lanceloto Monacello, diera nombre a la “Titerogakat” Mahosiana, bereber tuareg de Argelia central: Lanzarote de nuestros días.
Como por magia o mejor, encantado por la impresión, desde aquí les comento: He atravesado llanuras imponentes; valles “alconados” de altísimas montañas, de montañas de fuego a punto (o eso creo yo) de reventar; de parajes inhóspitos, sobrecogedores por la continua y áspera monotonía. De lugares tórridos que no lo son por obra y gracia de los continuos vientos alisios y la corriente fría de Canarias.
Y otro pequeño monstruo, que se adentró luego por entre la senda (carretera) que salva pequeños pero continuos montículos de lava y cenizas rocosas, nos ha traído a un paraje de ensueño: la morada continuamente remozada, que fuera de ¿alienígenas? (¿mahosianos?) cuyo medio de locomoción, vida y trabajo fue el dromedario. Lava continua por doquier, interrumpida bruscamente por la mar océana; lava que vomitó no hace muchos años el imponente Timanfaya.
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17.07.08 @ 08:13:40. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Maternidad urbana. Acuarela de Pedro Barahona.46 x 61.Exposición de Hispacuarela en el Puerto de Santa María, Cadiz, Junio 2008)
Hace unos días leí la reseña de la conferencia que pronunció la profesora Nuria Chinchilla, en presencia de la Princesa de Asturias a la que acompañaba la ministra titular de Igualdad, Bibiana Aído, en el Instituto de Estudios Superiores de la Empresa, de la Universidad de Navarra. La redactora de ABC, Almudena Martínez-Fornés, comentaba que la ministra escuchó otro concepto de política familiar, con planteamientos que nada tienen que ver con los del Gobierno de Zapatero,
así que me detuve a comprobarlo. Tan interesante me resultó que no resisto la tentación de glosar las líneas básicas de este efectivamente distinto planteamiento sobre conciliación de la vida familiar y profesional, y derechos de la mujer. La cronista también señala que la Princesa animó a crear sociedades que reconozcan «idénticas posibilidades profesionales y las mismas oportunidades para elegir a hombres y mujeres»; y que la ministra reconoció que sólo el 7% de las empresas son familiarmente responsables.
La profesora Chinchilla -decía el artículo- “afirmó que las medidas de conciliación reducen el absentismo un 30%, y defendió iniciativas que incentiven a las empresas, «más que sancionar a las que no lo hacen». El cambio debe ser «por convencimiento», porque la fuerza exterior genera «rechazo», y propuso que la Administración otorgue más puntos en concurso público a las empresas conciliadoras.” Pues sí, los que hemos vivido el mundo de la Empresa, por dentro, nos partimos de risa cuando el anterior Gobierno Zapatero reglamentaba la participación de mujeres en los consejos de administración de las empresas. Ya era habitual contar con miembros de papel en estos consejos, para contentar a unos u otros, incluido el gobierno nacional, regional o local, pero que encima tengan que ser mujeres ya es el colmo. Recuerdo la lección de la japonesa teoría Z, el “kai zen” en la gestión empresarial, sobre la conveniencia de que los proyectos pasen a informe del mayor número posible de responsables de su aplicación antes de ser implantados: se pierde tiempo en el proceso pero se obtiene aceptación. Claro que esta teoría Z nada tiene que ver con las de Zapatero.
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15.07.08 @ 08:01:29. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Ciguñuela. Acuarela de Manuel Prieto Hernández. 32x50,5)
Me lo contaron, que yo no lo vi. Eran las fiestas –Santa Catalina- de Santiago del Arroyo. Un pueblo pequeño, austero y recio, de esta Castilla nuestra, que, a poco que observemos, no deja de sorprendernos. Cánticos por “el coro del pueblo”; función de teatro por “la compañía del pueblo”. Y por supuesto, Misa solemne por “el Sr. cura párroco del pueblo”, que lo es de otros cinco o seis más. Acudieron todos: niños, que, aun no siendo muchos, en Santiago algunos sí hay; bastantes jóvenes; y en mayor proporción, mayores y ancianos. Naturalmente y sin necesidad de poner la fastidiosa barra (os/as), también ellas.
En el Ofertorio, sorpresa: no se ofrecieron, creo, los productos del campo; o en todo caso, los mayores y ancianos, presentaron, además, las sencillas y nobles herramientas con las que hicieron posible aquéllos; y con ellos, la prosperidad de la juventud actual que, en su mayoría, cursa, o cursaron ya, estudios superiores o de nivel más que aceptable. Al pie del altar, y ante el cura atónito, ofrecieron cribas, “medias”, binaderas, azadones... aperos de ayer en cuya sencillez y rusticidad estaba latente la nobleza y dignidad de quienes, sencillamente (o más bien heroicamente) los manejaron; labores todavía próximas, pero que la increíble celeridad del progreso las ha dejado para el recuerdo. Con ellas en sus manos, los castellanos de estos pagos regaron con el sudor de su frente tierras del valle o páramo.
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13.07.08 @ 08:00:51. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Artemisa cazadora, “Diana de Versalles”. Copia)
El paso de un arte todavía hierático, conceptual, a otro naturalista, que empieza ya a producirse en la época arcaica, junto con la valoración del arte por el arte, sin dejarse influir por los motivos religiosos o bélicos que se describen, como hemos visto en artículos anteriores, se realiza en plenitud en la época griega clásica. Se cumplen así, el griego es uno más, los ciclos naturalismo-compeljidad-abstracción que describe, para mi gusto muy acertadamente, Arnold Hauser en su “Historia social del Arte y la Literatura”, para explicar la evolución artística en la Historia. “El siglo V a. de C. es –dice Hauser- una de esas épocas de la historia del arte en que maduran las más importantes y fecundas conquistas naturalistas. En realidad, no solo el primer clasicismo de las esculturas de Olimpia y el arte de Mirón, sino el siglo entero, si exceptuamos algunas breves pausas, está dominado por un continuo progreso naturalista. El clasicismo griego se distingue de los estilos clásicos de él derivados precisamente en que en él la tendencia a ser fiel a la naturaleza es casi tan fuerte como el afán de medida y orden”. Toda la historia del clasicismo griego, añade más adelante, se desarrolla con un predominio alternativo de las nuevas fuerzas mundanas, naturalistas, y las antiguas conservadoras, apoyadas por la aristocracia que sigue influyendo en el poder, ya popular.
En los frontones del templo de Zeus, de Olimpia, monumento representativo de los comienzos del clasicismo –explica Hauser-, hallamos un viejo con la piel del vientre floja y pendiente. Mirón representa el movimiento, busca retener la fugitividad, el momento que pasa. Pero tras los dinámicos comienzos de siglo viene una tregua con la fórmula de Policleto; en las esculturas del Partenón se llega a una síntesis de las dos tendencias; y hacia finales de siglo, esta síntesis cede de nuevo a una tendencia expansiva del naturalismo. “A excepción de los sofistas y de Eurípides, los influyentes de los siglos V y IV están del lado de la aristocracia y de la reacción: Píndaro, Esquilo, Heráclito, Parménides, Empédocles, Herodoto, Tucídides, son aristócratas; y vástagos de la burguesía como Sófocles y Platón, se sienten solidarios con la nobleza. Pero no pueden contener los progresos del naturalismo”.
Tanto Hauser como el profesor Piñero recogen la cita de Aristóteles según la cual ya Sófocles dijo que él representaba a los hombres como debían ser; Eurípides, por el contrario, como realmente son.
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11.07.08 @ 16:00:37. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Linde del pinar. Acuarela de Luís Labrador. Sede de la Asociación de Acuarelistas de Castilla y León)
Una de las primeras experiencias que vivió Drito en la Dehesa, fue la que, acto seguido, casi transcribo de sus “Recuerdos”. Las que sin duda influyeron para concretar sus planes de introducir el progreso en la labranza familiar:
Muleros y vaqueros preparan con similar actividad todo cuanto precisa el ganado para el último día de arada. Cuando ya están a punto de salir, aparece un artefacto monstruoso por la trasera inmediata. Es un camión, que alborota a los ya de por sí inquietos pares y a cuantos animales se mueven por el corral. Sorpresa también y expectación en los castellanos. En cuanto se detiene entre extraños resoplidos de animal cansado, baja el conductor de la cabina con aire impertinente: -¡A ver!, ¿está por casualidad el “jefe”? –interroga con aires de superioridad. -Si pregunta usted por el amo –contesta Daniel con más “tratación” que los otros, y no “por un casual, véle aquí viene”.
El camionero saca entonces una carpeta muy sobada con algunos papeles dentro, y se la entrega a don Pedro. -Son dos vagones de mineral: uno de super, medio de amoniaco y medio de potasa –se explica sin perder el aire de suficiencia.
-Espere, por favor, a que salgan los pares –le indica don Pedro. Arrime luego el camión al almacén, y enseguida lo descargamos. El camionero asiente. Masculla el cachicán entre dientes frases no tan amables y se dirige hacia donde esperan los castellanos; con ellos cambia por completo el gesto y designa acto seguido los que considera necesarios para la descarga del monstruo.
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10.07.08 @ 07:58:30. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Panera en El Tobar. Santolalla. Acuarela de José Mª Arévalo. 32x43)
Dos horas estuve el pasado sábado, de pié, en el fondo de la basílica, ante el retablo mayor de la catedral de Oviedo. Asistí a la solemnísima Misa que el Prelado del Opus Dei, monseñor Javier Echevarría, concelebró con el arzobispo de Oviedo, don Carlos Osoro, con motivo del Año Jubilar de las Cruces. Todo lo que pueda decir de la celebración y del retablo, será poco, pero fue una ocasión extraordinaria y voy a intentar narrarla. Me ofrecieron unos amigos de mis hijos, en un lateral, una silla de las que había que haber estado una hora antes para encontrar, en la que era ya una catedral totalmente abarrotada de público, y felizmente no acepté. Así pude disfrutar del bellísimo retablo, como hago siempre que puedo, más frecuentemente, claro, ante el tan distinto pero igualmente maravilloso de Juan de Juni, en la de Valladolid. El de Oviedo tiene además sabor a antiquísimo, en un templo que sustituyó al iniciado en el siglo IX por el rey asturiano Fruela I, y en el que se guarda la Cruz de los Ángeles cuyo centenario se celebra ahora; del 808 nada menos. Es el retablo una joya también, repleto de doseletes calados, que cobijan magníficos relieves y pinturas que relatan la vida de Cristo, en estilo gótico e influencia flamenca. En 1516 Giralte de Bruselas daba por terminada la obra en la que se utilizaron partes de un retablo anterior, por lo que es difícil la atribución de cada conjunto a unos u otros autores (Gómez Moreno asigna a Giralte las mejores, sobre todo la Virgen de la Asunción, escultura central que es magnífica, a la que tienen gran devoción los ovetenses, aunque no tanta, ya es sabido, como la Santina, a la que acudimos en romería en la mañana del mismo lluvioso día).
La Nueva España titulaba el acontecimiento: “El obispo prelado del Opus Dei alienta a los fieles a una «santa rebeldía» por la libertad”, y en subtítulo, que presidió la misa del jubileo ante unos 2.500 fieles. Yo creo que éramos por lo menos el doble, pero acierta al destacar que había “numerosas familias, niños y jóvenes”. Como dirían mis hijos, la catedral estaba “petada”. En el texto añade que esta expresión, santa rebeldía, era “muy querida por el fundador de la Obra, San Josemaría Escrivá”. Una rebeldía basada en «la fe, la esperanza y el amor» y que procede de que «los cristianos somos grandes defensores de la libertad, contra toda clase de esclavitudes y totalitarismos». “En su homilía, el prelado del Opus Dei agradeció la invitación de Osoro -«¿cómo pagar tanta bondad y tanto afecto?»- y pidió a sus seguidores: «Corresponded al celo pastoral del arzobispo Osoro». Tras reflexionar acerca de que «lo común entre el presente y la época de las cruces de la Victoria y de los Ángeles es el deber de defender la fe cristiana», Javier Echevarría citó a Benedicto XVI para lamentar «la tentación del relativismo: el Evangelio como una doctrina entre otras; Jesucristo como un personaje más de la historia». El prelado se refirió de nuevo al Papa para asegurar que Jesús «no fue ni siquiera un gran revolucionario, y el cristianismo no traía un mensaje socio-revolucionario, sino el encuentro con el Señor». Tras destacar la dimensión vertical de la fe, Echevarría incidió, no obstante, en la horizontal, «en el espíritu solidario y en la preocupación por los demás», mediante una «gran esperanza que sólo puede ser Dios».
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08.07.08 @ 07:48:37. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Otro puente en el Canal. Tudela de Duero. Acuarela de José MªArévalo. 32 x 44)
Nos quedamos en que el sol se ocultaba ya tras las laderas de Peñalba, sangrando arreboles, y los muleros emprendían el regreso al caserío. El ganado vuelve cansino, sin ganas ya de alegrías ni aspavientos, deseosos de una buena ración de pienso y del descanso en la penumbra de la cuadra. Y los muleros, muy recios, caminan alegres por el atajo hacia Traspinedo. Allí le espera una casa humilde, y el calor de una familia, por lo general numerosa y alegre. Al igual que Mariano con las caballerías, Aurelio es el fornido mayoral entre los vaqueros; llevan pares o “yuntas” que, entre otras labores, también aran. Después de muchos días en libertad con la vacada, no fue tarea fácil someter este ganado al yugo. La mañana del estreno, fue por demás accidentada.
El mayoral sacó primero a la Cordobesa; vaca, que por su edad y mansedumbre, debería inducir al resto del ganado a la docilidad por el ejemplo. Contra todo pronóstico, hizo una salida espectacular al corral; y fue Aurelio el primero en rodar por el suelo; con la intervención urgente –y alborozada- de los compañeros, la redujeron enseguida. Acto seguido y ya repuesto el vaquero, acude a por la pareja de yugo: se trata de la Verdeja; una vaca realmente fogosa. Con la protección de una viga que apuntala el techo, Aurelio la acaricia al mismo tiempo que le habla suavemente. Puede que la vaca, todavía atada al pesebre, barrunte en el aire de la mañana la bravura del campo charro de donde procede, pues, en un descuido del mayoral, le tira una cornada temerosa con la que, menos mal, le prende sólo por la faja. Cabecea la vaca con fuerza arriba y abajo, y, sin soltarse el vaquero de la viga, sube y baja con espanto cuantas veces quiso la fiera cornúpeta. Al aflojarse la faja, Aurelio queda agarrado al madero y cuasi en cueros junto al techo; sin más que dejarse escurrir desde la altura, termina sin daño el incidente, aunque al mayoral le tardase algún tiempo en volver “la color”. Tras subirse de nuevo los pantalones, caídos al soltarse la faja, y con la ayuda del resto de los vaqueros y demás personal que contempla el espectáculo (aunque con riesgo, o incluso por él, siempre atrayente), el par de moruchas camina sumiso a la arada.
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06.07.08 @ 07:30:03. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Nicholas Simmons. Tiburón)
Con más de cien acuarelas de autores procedentes de doce países, Hispacuarela presenta, hasta hoy mismo, y desde el pasado 1 de junio, su quinta exposición (tras las de Valencia, Gijón, Lérida y Uruguay; de las varias ediciones celebradas en este último país, he dedicado aquí un artículo el 7 de Diciembre pasado), esta vez en el gaditano Puerto de Santa María. Todo un acontecimiento en el mundo del arte, con un nivel medio muy bueno y una variedad de estilos, incluidos los rompedores tanto en técnica (la del americano Nicholas, que va en cabecera, por ejemplo) como en estilo (como la abstracción de la uruguaya Ambar Labruna), en la magnífica sala del Centro Cultural Alfonso X el Sabio, en la calle Larga, que es el corazón de el Puerto de Santa María. La ha organizado la Academia de Bellas Artes Santa Cecilia, institución de reconocido prestigio, y ha contado también con el apoyo del Ayuntamiento.

Visitar exposiciones como ésta es indispensable para estar al día, para conocer la marcha de la pintura actual. Creo que con la entidad de las exposiciones de Hispacuarela en Uruguay y Puerto de Santa María, solo tenemos, cada dos años, los encuentros nacionales de acuarelistas, que ya son también internacionales, el último en el otoño de hace dos años en Bilbao. Precisamente allí se quedó en celebrar este año el siguiente en Zaragoza, y he oído que puede ser en el puente de la Inmaculada. En todos ellos se une la exposición con la convivencia de participantes, verdaderos encuentros de artistas de este difícil medio de la acuarela.
(Juan Valdivia. Round Midnigth. 40x30)
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04.07.08 @ 16:00:01. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Puente en el Canal. Tudela de Duero. Acuarela de José MªArévalo. 35 x 46)
Porque todavía no llegó la hora de relatarles las innovaciones que Drito llevó a cabo en la Dehesa, continúo con sus “Recuerdos”, que siéndolo en gran parte también míos, supongo que a más de uno, le hará retroceder a tiempos aún no muy lejanos. La lluvia abundante puso el terreno en sazón para después de unos días de oreo, comenzar la arada. Será Mariano Fogato, el mulero mayor, quien, de modo cuasi ceremonial, abra la marcha en esta labor: sujeta el arado con firmeza, el cuerpo inclinado hacia delante, grave el gesto, fija la vista en un punto lejano, y con toda dignidad en el porte, como el guerrero al empuñar la espada en la cruzada remota contra el infiel. Los restos del moro, yacen, casualmente, bajo esta misma tierra cortada en derechura por la reja del arado: tierra de color pardo-rojizo que, acentuado por la humedad, sale de continuo a la superficie al paso cadencioso de la Colegiala y la Capitana.
El mulero mayor abrió, derecho, el primer surco –sin mirar atrás- en un trayecto muy largo. En cuanto llega al límite del cacho, voltea la “vertedera” y la sujeta enseguida en la nueva posición, para volver sobre la mano. Después de un breve intervalo, le sigue Lucio con otro par; a continuación Basilio dando espacio y tiempo, pues las yeguas del yugo, poderosas y con más temperamento, darían pronto alcance al ganado más sosegado que llevan delante. Por último, el par de Silviano: uncido junto a la potente Catalana, lleva un macho muy nervioso y de gran alzada. Como es nuevo en estas lides, unido a la mula, se ve forzado a contener los impulsos propios de la juventud, llevando el paso de la compañera ya veterana.
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03.07.08 @ 08:04:18. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Arenal en la ría de Punta Umbría. Acuarela de José Mª Arévalo.35 x 46)
El pasado 15 de Mayo escribía en estas páginas “Camino del Rocío”, con mi experiencia y la de mi mujer, Concha María, acerca de la Virgen del Rocío, la Reina de las Marismas, con esa “carita de niña que unas veces parece que sonríe y otras que llora”, la de verdad. Dicen allí que es la Virgen de verdad, las demás son advocaciones. La semana pasada volví a verla. Me habían invitado nuestros amigos Enrique y Fina a la saca de yeguas que los almonteños celebran todos los años el 26 de Julio, y en la que presentan las yeguadas a la puerta de la ermita, como homenaje a la Virgen, y el cura las bendice. Dicen que se parece a la “rapa das bestas” gallega, y tiene algunos parecidos y bastantes peculiaridades. La primera que se sigue cumpliendo así una ordenanza de 1504, del Duque de Medina Sidonia, que obligaba a sacar a las yeguas para cortarles las crines y la cola y evitar así que los animales murieran al llegar el verano, enganchados en vallas y zarzales, cuando por la sequía se adentran en el Coto de Doñana en busca de mejores pastos.
Ahora se aprovecha para desparasitarlas y marcar a las crías -hacer la “tuza”, lo llaman-, pues cada familia tiene unas cuantas cabezas de este ganado salvaje que anda suelto todo el año por las marismas, y que ahora se entresaca para vender algunas cabezas para carne. Tal es su vida, que se ha convertido en una raza autóctona, especialmente por sus pezuñas, mas anchas de lo habitual, deformadas de pastar en los lucios. Es la estampa típica que te encuentras al llegar al Rocío: veinte o treinta yeguas pastando dentro de la Madre -el lucio mayor, del que se nutren los demás, y que está a la vera de la ermita-. Dicen que hace unos años echaron al Coto sementales de otras razas y que estuvo a punto de perderse la autóctona, pero que se cortó a tiempo. Esas grandes pezuñas, arrugadas por la humedad, casi con cárcavas, yo las he visto, doy fe. Pero lo que más impresiona es que se trata de un ganado muy nervioso, asustado por verse entre multitudes de curiosos. Especialmente los potrillos, con sus largas e inseguras patas, y su peluche sucio pero hermoso, de recién nacido, son un amor. También te cuentan allí que muchos pierden en el recorrido a sus madres y ya no paran hasta volver a encontrarlas.
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01.07.08 @ 07:39:00. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Ermita en Tordesillas. Acuarela de José Mª Arévalo. 32x43)
No deja de ser curioso. Muchos, la mayoría de portadores de grandes o pequeños carteles de Paz en manifestaciones o reuniones “reivindicativas”, casi siempre de carácter ideológico político-marxista, son ciudadanos divorciados o acérrimos defensores del mismo, contrarios por tanto, a la doctrina invariable de la Iglesia católica y de otras muchas iglesias y de la sencilla y comprensible por todos, ley natural.
Cierto, y creo haberlo dicho antes, en el artículo con el título publicado aquí mismo de la sola primera parte, que no hay mayor desorden que la guerra, absolutamente en las antípodas de la paz. Pero, lo más brevemente que pueda –que enseguida me enrollo- les intentaré decir el porqué considero unido el divorcio a la falsa paz del desorden:
Tan “progresista” concepción del fácil acceso a la ruptura del matrimonio por divorcio, tiene sus raíces y consecuencias, tan claras y desastrosas, que todo parecido a la paz que sus partidarios proclaman, no es sólo pura coincidencia, sino, en mi opinión todo lo contrario: un absoluto desorden, y con él, una de las guerras más crueles, por las víctimas y consecuencias que produce.
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