
31.01.08 @ 20:42:55. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Cuellar. Acuarela de Frutos Casado en casadodelucas.blogspot.com)
Para el relator, fue maestro de la literatura y más concretamente en la técnica de los diálogos. Sus Episodios Nacionales fueron, inmediatamente después de los Cuentos de Anderssen, mi lectura favorita. O sea, que admirando mucho a Pío Baroja, los episodios a que se refiere el título de mi artículo de hoy, no tienen, claro, ni “comparanza”. Pero como los suyos, son historia de quienes han protagonizado cuanto les he relatado hasta el presente. Éstos, también son historia; todavía “Desde la orilla”, puesto que los protagonistas aún no han pasado el “charco”, pero historia; o de forma menos rimbombante, sencillamente episodios durante su estancia en la Academia General Militar (A.G.M.):
No, todavía no, dos puntos para iniciar, porque a lo mejor les apetece saber algo de antes, o sea, de las fuentes de su afición a la caballería, por ejemplo. No precisamente a las novelas que le trastornaron el juicio a don Quijote, tampoco al Arma de nuestro Ejército, que para muestra, y muy valiosa por cierto, tenían dos hermanos de su padre con la más alta graduación. Su afición a la caballería, a montar a caballo, vamos, les venía de la cantidad de potros que hubieron de domar para que, después, formaran parte de los numerosos “pares” que había en la Dehesa utilizados en labores de labranza. Volga y Estrella, eran dos potrancas preciosas que, paridas mellizas de madre con sangre inglesa, tenían tal vigor y nervio, que pusieron a prueba no sólo a los dos Hijos del Trueno, sino también a Alonso, ya saben, el hermano mayor y ya alumno en la A.G.M., y jinete consumado. Revolcados una y mil veces por las casi media sangre, demoraron luego cuanto pudieron la incorporación al trabajo campero. Concluida la doma, las “estrenaron” en las fiestas de la Virgen de Agosto (la Asunción de Nª Sª) en Tudela de Duero.
>> Sigue...
|
29.01.08 @ 07:12:56. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Paris Street. Acuarela de John Salminen en http://www.johnsalminen.com)
Sigo recibiendo correos geniales, unos con textos ingeniosos, otros de fotografías maravillosas, algunos de obras maestras de la pintura (por cierto, cada tres o cuatro meses aparece el de un impresionista, normalmente Van Gogh, y ya difundido antes). Reenvío los mejores a familiares y amigos, conforme a las aficiones de cada uno. Este que voy a reproducir, que no tiene desperdicio, lo he reenviado solo a quienes pueden disfrutarlo, que creo son los afectados, la buena gente de alguna edad. Me parece esta comunicación, aparentemente baladí, un éxito de los avances tecnológicos. Muchas veces no tienes nada especial que decir a un puñado de gente a la que quieres, o te falta tiempo o imaginación para construir algo, y aprovechas estos envíos para decirles: aquí estoy, no te he olvidado. Y ellos contestan: gracias por el último envío, era precioso. O algo por el estilo. Y hemos conectado amablemente, haciéndonos la vida más agradable. Y con correos como este sobre los despistes propios de la edad avanzada, se añade un plus de solidaridad, comprensión y aceptación de las dificultades. Muy buena cosa esto del correo electrónico; me estoy acordando ahora mismo de que no he contestado a un gran amigo que me envió un crisma estas Navidades, porque no tengo su Emilio y me cuesta usar el correo ordinario.
Vamos al correo de hoy que se titula SADAE. Y dice: “Me han diagnosticado que padezco SADAE: Síndrome de Atención Deficiente Activado por la Edad. Se manifiesta así: Decido lavar el coche. Al ir hacia el garaje, veo que hay correo en la mesita de la entrada. Decido echar un vistazo a las cartas antes de lavar el coche. Dejo las llaves del coche en la mesita, voy a tirar los sobres vacíos y los anuncios en el cubo de la basura, y me doy cuenta de que está lleno. Decido dejar las cartas, entre las que hay una factura, en la mesita, y llevar el cubo a vaciar en el contenedor. Entonces pienso que, ya que voy al contenedor, puedo pagar la factura con un cheque y echarlo en el buzón que está al lado del contenedor. Saco del bolsillo el talonario de cheques y veo que sólo queda uno. Voy al despacho a buscar otro talonario y encuentro sobre la mesa la Coca Cola que me estaba bebiendo y se me había quedado olvidada. Retiro la lata para que no se vierta sobre los papeles y noto que se está calentando, por lo que decido llevarla a la nevera. Al ir hacia la cocina me fijo en que el jarrón de flores de la cómoda de la entrada está sin agua. Dejo la Coca Cola sobre la cómoda y descubro las gafas de cerca que he estado buscando toda la mañana.
>> Sigue...
|
27.01.08 @ 07:45:53. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Otoño. Acuarela de Richard. XIII Simposio Nacional de Acuarelistas. Bilbao, Octubre 2006)
Terminado el primer curso en Toledo, Rodrigo y Drito volvieron a la Dehesa en vacaciones. Como con la presencia en el baile de gala el noviazgo era conocido y consentido, los viajes a Valladolid ya no fueron de incógnito, aunque el “hospedaje” siguiera en la habitación de la portera en los sotabancos. Los seis hijos de los progenitores de esta entrañable familia fueron varones; pese a que Dª Eugenia, el ama, esperó siempre la niña que no tuvo. Dijo Drito, que ése es el motivo por el que Leticia “entró en su casa” tan cordialmente aceptada a edad muy temprana para la pareja de enamorados. Sea como fuere, un día de fiesta, Leticia vino en el coche de caballos desde el apeadero del tren, invitada a la Dehesa.
El revuelo que se organizó en la casa, fue de lo más espectacular. Por primera vez en el domicilio de tantos varones ya referidos, hizo su entrada una niña cuya belleza se vio aumentada con los evidentes arreboles a la vista, y muy vista, de tantos “hombrones”, que ni pestañeaban por la extraordinaria visita. Por más que quiso aparentar normalidad, Drito me dijo que estaba “como un palmino atontado”. Y no era para menos. De ser el tercero y menos importante de los mayores, ganó de pronto en categoría, para constituirse de golpe en el centro de la familia. Aunque si me lo dijo así, dijo mal, porque el centro fue la criatura más bonita que jamás vieron grandes y pequeños. Y también, claro, la alegría de la madre.
>> Sigue...
|
25.01.08 @ 16:00:25. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Libélula; copia de la obra de Mariano Fortuny; acuarela de José Mª Arévalo.38x35)
Pues sí, ya ha empezado, como todos los años, la temporada alta de exposiciones, y en esta edición, con dos muestras de acuarelistas nóveles pero prometedores, en las dos salas de Caja Círculo, y algunas acuarelas más, pero de siglos pasados, del XVII al XX, en la sala de las Francesas, donde, hasta el 17 de febrero, podemos ver una exposición de dibujos pero también de acuarelas, de la colección Gómez-Moreno, sobre todo una de Mariano Fortuny que, como todas las suyas, justifica por sí sola la exposición, al menos para los amantes de la acuarela. Antes de entrar en el contenido de esta colección, no puedo por menos de contar lo mucho que me ha impresionado encontrar en ella, junto a numerosos dibujos acuarelados del gran artista que fue el padre de Gómez-Moreno, don Manuel Gómez-Moreno González, varias acuarelas con más de acuarela que de dibujo, sin duda fruto de salidas suyas al campo, donde se ve la dificultad de la técnica de la acuarela en esas expresiones tan típicas ahora de cuantos participamos en las asociaciones de acuarelistas, de interpretar el paisaje en vivo y en directo. Efectivamente, don Manuel padre, que era un extraordinario dibujante, como lo demuestran las deliciosas escenas familiares que recogió y aparecen entre sus apuntes, en la exposición, y los bocetos del gran pintor que fue, sin embargo no se encuentra cómodo , creo yo, en esas acuarelas de campo a que me refiero y que también ofrece la exposición. Lo que nos puede animar a cuantos nos estrellamos normalmente, y solo de vez en cuando acertamos con una acuarela rica, rica, pintada in situ y en hora y media.
Los dibujos y acuarelas que se exponen en Las Francesas pertenecen al legado de don Manuel Gómez- Moreno Martinez, el gran historiador del Arte, que además de la interesantísima actividad de su padre, recoge también los de otros 22 artistas, más algunos anónimos de gran interés. Explica el autor del catálogo la preocupación de don Manuel por el “enorme desconocimiento de la historia del dibujo español, cuya existencia había sido negada en ocasiones, en nombre de una pretendida incapacidad del español para la abstracción que la línea sobre el papel parece exigir”. Don Manuel aportó generosamente las anotaciones que en sus muchos viajes hacía en los gabinetes de dibujos de los museos, para la preparación del Corpus del dibujo Español que publicó en 1931 Sanchez Cantón, así como originales y fotografías que había ido reuniendo.
>> Sigue...
|
24.01.08 @ 08:07:54. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Abuela y nieta. Acuarela de José Mª Arévalo. 50x70)
Así llamaba a la familia, en un reportaje visto días pasados, un sacerdote santo de nuestros días. ¿Quién es “nadie”, nadie, digo yo, para legislar y convertirla con ello en antro de muerte? Permítanme, pues, este lapsus en mis habituales e intrascendentes, algunas, narraciones, para salir al paso de los penúltimos, bochornosos, acontecimientos. Estoy muy de acuerdo con la libertad de expresión; entre otras cosas porque si no la hubiera, tampoco podría yo decir lo que sigue.
Sra. Vice: ¿Cómo que “no toleraré tutelas morales”…? Pero es que su Señoría (se dice así ¿no?) nos va a prohibir los consejos-tutela, por ejemplo, de nuestra madre? Pues sepa su Señoría, que Madre y la mejor Madre (la de los católicos, millones en España) es nuestra Madre Iglesia. ¿O es que su Señoría no se ha enterado? Pues, con todos los respetos, permítame decir a su Señoría, que anda su idem a por uvas... ¿No será que por el “no toleraré” -tan diferente al ¿“por qué no te callas”?-, quiera su Señoría imponer la “dictadura del laicismo”?... Pues mire su Señoría, va a ser que no. Tanto, que nadie pudo ni quiso imponer nada a los casi dos millones de personas cristianas concentradas -¡libremente!- días pasados en Madrid en la tan insoportable para Su Señoría “Celebración de las Familias”. A propósito con mayúsculas.
>> Sigue...
|
22.01.08 @ 08:03:03. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Arbol 3. Acuarela de Manuel Prieto Hernández. 20x30)
No digo “los cantautores” porque no son todos, creo que ya algunos se han desmarcado de esta campaña de la SGAE, la tan denostada ahora Sociedad General de Autores Española, por agujerear, con un nuevo impuesto, los bolsillos de los consumidores de productos que puedan reproducir canciones y películas. La idea inicial era gravar los discos vírgenes, que es donde se copian canciones y películas sin pagar nada
a los autores, pero con ello sacaban cuatro perras y ahora el proyecto de ley de nuevo impuesto ya afecta a todos los aparatos de reproducción y grabación, teles, radios, ordenadores, y hasta máquina de fotos. “Te imaginas que cada vez que entres en un edificio le tengas que pagar al arquitecto?” - dice un mensaje reenviado por esto del ineternete, que he recibido estos días-. Y tiene razón, luego daremos más detalles de sus argumentaciones, que no tiene desperdicio.
Parece que con estas facilidades para bajarse de internete películas y canciones, se están comprando muchos menos discos. Yo sí bajo mucho de “la mula”, que dicen, pero no sustituyo lo que compraba antes, que era casi nada, simplemente ahora veo más películas. Y la música clásica, que es lo que yo oigo, sigo comprándola igual, porque no encuentro en “la mula y otros” lo que me interesa. Pero bueno, eso soy yo, y ¿mis hijos?. Pues casi lo mismo, aunque es verdad que antes compraban más discos, pero tampoco muchos más, porque desde pequeños se grababan las canciones de moda de la radio, que para eso estaban las cintas. Las familias de economía modesta nunca hemos comprado mucho, nos hemos apañado el consumismo con copias.
>> Sigue...
|
21.01.08 @ 09:49:27. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Galope. Acuarela de Joseph Zbukvic en la web de artarmongalleries)
Este título tan raro en los episodios que vengo relatando, es otra “pincelada” que me parece no debo dejar sin que vea la luz, dado el entusiasmo con que me lo comentó el propio Drito. Estaba en el primer curso, ya Caballero Alférez Cadete, de la Academia de Infantería en Toledo. Celebraban allí con toda solemnidad el día de la Inmaculada, Patrona de la infantería española y con mayor motivo, por tanto, de la cuna del Arma cual es la Academia. Andaban los dos hermanos nerviosos, aunque mucho más Drito, por la festividad dicha y, sobre todo, porque Leticia había accedido (bueno, sus padres) a celebrar el acontecimiento en la mismísima Academia. Los actos, sólo para los alumnos, comenzaban con la consabida “diana floreada” y la Misa en honor de la Virgen Inmaculada. Poco atento, es poco; porque Drito, encuadrado en la escuadra de gastadores junto al altar, es que ni se enteró por lo que llegaría después: Leticia en persona, para intervenir primero en la gymkhana ante un público tan particular como era un Centro donde por entonces no era normal ver en su interior ninguna “dama”.
Rodrigo estaba también nervioso, porque mientras Leticia tenía que hacer un curioso recorrido con obstáculos, él lo haría a caballo con otros más difíciles, claro, y amadrinado por Leticia. Como ya lo fuera el “vista a la derecha” durante el desfile de la Victoria en Madrid, la sorpresa que se llevó Drito en éste, no fue menor. En la Tribuna de invitados creyó ver, y resultó cierto, a Leticia ¡con su madre! Pero esta vez sí se dio cuenta de que era debido “saludar” primero a la que por edad, dignidad y gobierno le correspondía y luego, demasiado efusivo, a Leticia.
>> Sigue...
|
18.01.08 @ 15:27:19. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Era en Cubillas. Oleo de Castilviejo recogido en el Catálogo de la Exposición antológica del BBV en -Valladolid, 1997)
Es un notición el que me he encontrado esta mañana –cuando escribo el artículo, el domingo anterior a la presente publicación- en esta páginas de Periodista Digital de Castilla y León, que reproduce la información de Terra España: El Museo de Zamora acoge una exposición con 60 grabados de Castilviejo. Pero, además, en el texto –que reproduzco finalmente- ya indica que se acompañan de dibujos y óleos diversos. ¿Y alguna acuarela?. Bueno sería. Pero es obra, la que ahora se presenta en Zamora, de sus últimos años, y sus mejores acuarelas son de los primeros, cuando tenía que poner precios más asequibles a sus trabajos, y era más fácil colocar una acuarela, incluso de 50 por 70, que uno de sus magníficos lienzos, muchísimo mayor. Creo que eso les ha pasado a tantos otros, y gracias a ello tenemos extraordinarias acuarelas de genios del óleo que, como no podía ser de otra forma, también lo eran en cualquier otra técnica gráfica. Y efectivamente Castilviejo también trabajó el grabado en sus últimos años. Yo lo recuerdo, al gran maestro hablando de estas cuestiones del grabado, un día en Artecentro, detrás del Mercado del Campillo, con Segis Fernandez, experto grabador, del que hemos escrito en artículos anteriores, y que también nos enseñó, en otra ocasión, esta técnica a varios compañeros de la Asociación de Acuarelistas (yo no estaba y me lo perdí, ya lo siento, a ver si se repite la práctica, Segis).
Me ha recordado esta noticia la crítica que hicimos en “Nuestros pintores en nuestros museos” –que podéis ver todavía aquí, entre los primeros artículos de este blog- , en la que hablábamos de cómo se echa en falta a Castilviejo (y a Vela Zanetti, y a Meneses y unos cuantos más) en nuestro Museo de Arte Contemporáneo, que no puede llamarse de tal forma sin contar con los grandes maestros contemporáneos castellano-leoneses, y que entre tanto debería llamarse de “Arte abstracto”; pero claro, si ya tiene poca audiencia, con ese título se quedaría tiritando. Me encantaría ver a Castilviejo en nuestro Museo -en fondos permanentes, claro- junto a su discípulo más destacado, el también zamorano Pedrero, del que nuestro amigo Manolo –que conocéis por los incisivos comentarios que hace aquí a mis artículos, de vez en cuando- ha incorporado recientemente un segundo cuadro a su colección particular. A ver si me lo enseña y dedicamos, al alimón, un artículo al, ya también, gran maestro Pedrero.
>> Sigue...
|
17.01.08 @ 07:32:53. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Acuarela de Milind Mulick en http://www.milindmulick.com)
Porque no es una biografía con orden y concierto, salto la cronología de los hechos, para dar solamente “pinceladas” del “nuevo Mediterráneo” recién descubierto por uno de los Hijos del Trueno. Tal vez porque lo seguí más de cerca, se me va el “pincel” hacia Drito, no sin que en algún momento salga Rodrigo a la palestra. Lo que comenzó como un “juego de niños”, continuó luego en algo más serio. Me refiero, a que Drito continuó el “trato” con Leticia. Y se trataron tanto, que en las primeras vacaciones estando en la Academia, aquí se llamaban permiso, se hicieron, todo lo formalmente que se puede a lo diez y siete años, novios formales. “La ventaja” era, que sólo se veían de tarde en tarde y desde la perspectiva que dan los años, me reafirmo en llamarlo ventaja.
Mas ¡ay!, que aun durante los permisos, también tuvieron la misma “ventaja”. Al no saber oficialmente su madre nada (¿) de tal noviazgo, la familia al completo continuaba yendo a la Dehesa por lo menos durante el permiso más largo; o sea, en verano. Como una pincelada de los muchos avatares por los que ambos (los novios) pasaron, les relato cómo el joven enamorado se las arreglaba para viajar a la capital donde residía, claro, su primer y único amor continuado y humano. No tenía que trepar por ladera alguna ni subir por las empinadas Derroñadas al páramo, pero sí salvar la distancia de veinticinco kilómetros dentro del horario vigente en su casa y sin saberlo su madre. Ya estaba dispuesto a recorrer a pie la distancia y durante el tiempo de la siesta, cuando vio pasar al cachicán en bicicleta… Y se la pidió, claro. Era un pesado armatoste “con más mili que Cascorro”, que se decía entonces, y al límite de posibilidades para largos trayectos. De Infantería, como ya era, y sobre todo Boanerges, no conocía obstáculos.
>> Sigue...
|
15.01.08 @ 08:00:12. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Entrada del Esgueva en Valladolid. Acuarela de José Mª Arévalo. 36x48)
Está claro que de cara a las próxima elecciones el desarme ético o moral, como quieran ustedes, que ha introducido con calzador el gobierno de Zapatero está siendo muy cuestionado. Ha llegado la hora de rendir cuentas, y las cifras de divorcios, abortos, fracaso escolar, etc., etc., cantan muchísimo. Los “zolíticos” se revuelven para defenderse. Y claro, la reciente manifestación de las familias en Madrid, la mayor de las varias que en esta materia o próxima se han producido en estos cuatro años, ha hecho mucha pupa a Z, que se defiende diciendo que él defiende también los valores familiares. Lo que pasa es que para la mayoría de quienes creemos en los valores, eso que dice Z son contravalores, no valores. Y de forma análoga, Z trata de copiar la figura de Sarkozy, que es el político europeo que ahora tiene tirón. Pues bien, veamos que está diciendo este hombre en materia de rearme moral.
En el discurso que pronunció Nicolás Sarkozy al asumir la Presidencia de Francia hubo claras referencias morales en los párrafos que a continuación transcribo, y que a mi me parece estoy oyendo una buenísima crítica a lo que ha hecho Z en esta materia en nuestros país: “Hemos derrotado la frivolidad y la hipocresía de los intelectuales progresistas. El pensamiento único es el del que lo sabe todo, y condena la política mientras la practica.
No vamos a permitir mercantilizar el mundo en el que no quede lugar para la cultura: desde 1968 no se podía hablar de moral. Nos habían impuesto el relativismo. La idea de que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos estudiantes.
>> Sigue...
|
13.01.08 @ 08:07:47. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Trasera. Acuarela de Luís Labrador en www.luislabrador.com)
Continúo el relato del Tío Pichón, para Drito un auténtico Rey Mago en aquel momento, por lo que no es totalmente ajeno a la recién pasada festividad que hemos celebrado. Lo que se dice bajar, bajaron tan felices a la bodega del tremendo maño. Otra cosa –supongo- sería subir las pinas escaleras. Pero, infelices, bajaron. La manaza del tío Pichón, asió una jarra aparente a su tamaño y, de un solo trago pasó el caldo, gordo, negro, dulzón, espeso, a la imponente bodega cual era su panza. Después de un “iruto” como un vendaval, sacó del tino otra que ofreció, ¡qué amable…!, al pobre Vizcaíno atónito. Con los ojos como platos por el asombro de tamaña exhibición, el caído gloriosamente años más tarde en Sidi-Ifni, -dicho sea con el mayor respeto- bebió en pequeños sorbos y no sin considerable dificultad todo el doblemente generoso contenido.
Drito, con sed aunque asombrado, esperó su turno. Le llegó otra jarra con el añadido de una sonrisa exagerada de suficiencia del bodeguero. Sin rechistar ni aparente esfuerzo, Drito se la bebió de un solo trago, como hiciera el susodicho. Sin apenas pausa, el tío Pichón repitió la “invitación”. “Vichy”, que así llamábamos al heroico soldado, titubeó; pero, a pequeños sorbos, y con la amenaza de la sonrisa guasona del oferente, acabó con la segunda e interminable jarra. Con mayor guasa reflejada en el desafiante rostro, invitó a Drito con otra hasta los bordes. Herido en su amor propio, la vació en el acto en su nada despreciable humanidad. Enseguida nueva ronda: al finalizar Vichy, y con no pocos apuros su turno, se la devolvió vacía al energúmeno al tiempo que caía desplomado sobre un banco. Con desagradable rostro de triunfo, repitió similar ofrecimiento al tiempo que decía: ¡”ahora, usted y yo”!
>> Sigue...
|
11.01.08 @ 16:00:00. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Rebaño en Tierra de Campos. Acuarela de José Mª Arévalo. 56 x 76)
Ahora que vienen las elecciones se va a hablar mucho de tener perspectiva, así que me ha parecido un tema, este de conseguir una buena perspectiva, que tenga profundidad, muy apropiado para empezar ya la vida normal tras las vacaciones de Navidad. Para ilustrarlo con una acuarela mía representativa de la profundidad, he tenido que buscar casi media hora (tan poco respeto yo las reglas) y al final he encontrado algo que viene a cuento, creo, este tema de ovejitas que pinté hace ya cuatro años. Reune las notas más generales sobre la materia: Se consigue profundidad con una buena perspectiva, pero también al detallar más los planos próximos, o dando en ellos texturas; y sobre todo la elección de colores, fríos (por ejemplo el azul) para alejar, y cálidos (como el rojo), que dan cercanía. Después hay otros medios más complejos, cono la mayor o menor intensidad, transparencia, brillo, etc.
Para que no digáis que vaya cara la mía, he tirado de libros, y a la primera he encontrado un sabroso comentario en “Arte e ilusión” de E.H. Gombrich (1), que me lo pusieron los Reyes del año anterior, recomendado por un amigo arquitecto, y que todavía no he sido capaz de leer (sí de hojear, claro), porque lo que he visto es muy denso. Cuenta este “joven” una, dice muy conocida, anécdota sobre Constable y su cliente Gerorge Beaumont: éste le reprochó que no diera a un primer plano el requerido pardo saturado, por ejemplo de un viejo violín, y Constable tomó un violín y lo dejó sobre la hierba, para mostrar a su amigo la diferencia entre el verde fresco que vemos y los tonos calientes exigidos por la convención. Y comenta Gombrich que lo que se discutía era cómo reconciliar lo que llamamos “color local”, con el registro de gradaciones tonales que el pintor de paisaje necesita para sugerir la profundidad. Aunque no nos dice de qué color había pintado Constable el violín, no, perdón, el primer plano, queda claro que es una cuestión controvertida desde hace muchos años.
>> Sigue...
|
10.01.08 @ 07:39:58. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Cencellada en el Canal de Castilla. Acuarela de José Mª Arévalo. 36x48)
Por encargo y con la dirección de don Ramón “el Bueno”, doña Eugenia tenía a su cargo un grupo de catequistas (sus hijos mayores entre otros), para preparar a los numerosos niños, vecinos del caserío de la Dehesa, para recibir los Sacramentos. Lo he recordado hace unos días, en que pude ver cómo recibían el sacramento de la Confirmación de manos de nuestro Arzobispo, don Braulio, un numeroso grupo de jóvenes y “jóvenas”. Fue en la Parroquia de san Lorenzo, ya saben, la de nuestra Patrona. Una ceremonia, no por larga, menos extraordinaria. Don Jesús Mateo, el Párroco, lo preparó todo, hasta el último detalle, con la perfección que requiere recibir tan importante Sacramento. La iglesia, limpísima; los ornamentos, impecables; el ambiente, acogedor, calentito, en contraste con las bajas temperaturas exteriores; los paños que recubren el altar, con la blancura que les dio el mejor de los bataneros; los confirmandos, en fin, sobrios, elegantes, como corresponde al Acto y recepción dicha.
Pero es de justicia reconocer la labor callada, oculta (o no tanto) y brillante de los catequistas. Un grupo de voluntarios que, con constancia y entusiasmo, ayudaron al Párroco en la encomiable tarea. Así resultó todo, claro. Me recordaron a Rodrigo y Drito que, haciendo un alto en el intenso quehacer de la Dehesa, también eran voluntarios -¿forzosos?, pero con gusto-, en ayudar a esta importante labor. Así que veía estos días a nuestros catequistas también jóvenes, como entonces, siempre con la sonrisa puesta; con el corazón entregado a la enseñanza de la asignatura -¡tan diferente a la Epc!-, de preparar con cariño tanto a los que recibieron la Confirmación, como a los niños que recibirán, a su tiempo, la Primera Comunión y Confesión. También a los que, ya recibidas, les servirá de ayuda para continuar en el desarrollo de la Fe, en medio de un ambiente tantas veces y por desgracia pagano, cuando no hostil. Cumplido el deber de sincera gratitud, dejo paso al relator de aventuras anteriores, para que les diga el recuerdo que le trajo a la memoria otros similares pero de otras épocas.
>> Sigue...
|
08.01.08 @ 07:36:26. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Navidades. Acuarela de Segis Fernández. 6x15)
Todos los años se plantea esta cuestión de cúando acaban las Navidades. Primero porque habrá que quitar el belén y los adornos con que hemos alegrado la casa, que da pena pero son un incordio tanto para limpiar como para hacer la vida ordinaria. Yo tengo este año un problema añadido: que los Reyes me han traído otro aparato para el montaje audiovisual que tengo – dada su complejidad, y que está de moda, creo que da para otro artículo – y precisamente en parte está tapado con una zona del belén. O sea que o quito el belén o no puedo estrenar el regalo de Reyes. Y además de pena, da pereza también quitar el belén, porque como cada año añadimos algo, más difícil es encontrar sitio para guardarlo hasta el año que viene. Lo mejor es irse simplificando en adornos y ornamentos, para reducir sitio ocupado, pero eso también tiene su arte.
Se plantea todos los años cuándo acaban las Navidades, además, porque al concepto religioso va unido el correspondiente laboral: tanto en la normativa legal general como en los convenios colectivos se suelen distribuir las vacaciones entre verano y Navidad, pero así como el verano tiene unas fechas precisas – 21 de Junio a 21 de Septiembre- ¿qué es exactamente Navidad?. La Navidad es una fiesta religiosa cristiana que se celebra el 25 de Diciembre, y en el calendario litúrgico católico el tiempo de Navidad empieza ese día, pero antes hay ya unas fechas con textos específicos navideños, desde el lunes siguiente al tercer domingo de Adviento, 17 de Diciembre este año, hasta el domingo siguiente a Reyes, sobre el 13 de enero – cuando escribo este artículo no me ha llegado aún el misalito de ese mes, por culpa mía, reconozco, el que tenga interés lo puede pedir a arvo@casablan.org - , al menos esas son las fechas que incluye el libro de Meditaciones, en su tomo correspondiente a las Navidades, de Fernández Carvajal, editorial Palabra, que recomiendo vivamente sobre todo para seguir seriamente esas fiestas, sin quedarnos en lo superficial. Es este, lo recuerdo bien de mi época de laboralista, uno de tantos temas como están al aire en el Derecho del Trabajo, donde la costumbre tiene también mucha importancia. En este caso la cuestión no es baladí, porque se juega el descanso de muchos, ya que, por ejemplo para quienes hacen turnos o guardias, no es lo mismo disfrutar, si tienes una semana, la anterior a la Navidad, o la posterior a Reyes, que una en fechas centrales. Y, también en el orden laboral, son éstas fechas de subida de salarios, con actualizaciones por coste de vida, salario mínimo, etc.
>> Sigue...
|
06.01.08 @ 07:41:07. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Epifanía. Oleo de Francisco de Zurbarán. 1629. En www.artehistoria.jcyl)
Poco antes de terminar las vacaciones de Navidad en la Dehesa, Dª Eugenia, allí “el ama”, preparó una despedida digna –y dicho en el pleno sentido de la palabra- de Reyes. De no sé qué baúl secreto, nunca escudriñado por los Hijos del Trueno, sacó las vestimentas más aparentes a una real realeza: grandes túnicas de color azul intenso o rojo vivo; coronas de “oro” y piedras preciosas incrustadas; armiños moteados de pintas negras, como la nieve (sin motas), que hacía del campo la séptima maravilla. Y, en fin, cuanto fue preciso para disfrazar a sus hijos de los más fidedignos Reyes Magos que el relator, invitado, jamás haya visto. Pidió también que aparejasen una mula enganchada a carro nuevo, para que un paje, el penúltimo de sus hijos, llevase a la “Colegiala” (la mula) del ronzal en el recorrido previsto. Luego, con enorme actividad, en la que hubo de hacer de padre y madre, siempre alegre y procurando alegría y formación para sus hijos, se trajo un tejemaneje singular en el envase en grandes cajas de cartón, primorosamente rematadas de vistosos lazos, de innumerables regalos para los niños, hijos de los numerosos vecinos del caserío. También para los mayores.
La comitiva bajó, ceremoniosa, a la capilla. Previo alegre volteo de la pequeña campana Santa María, todos los peñalberos acudieron al Sagrado Recinto. Puede que alguno, si ser pudiera, conserve la boca abierta de la sorpresa preñada de absoluto respeto. Los Tres –Melchor, Gaspar y un negrísimo (Rodrigo, claro) Baltasar- hicieron una profunda reverencia a Nª Sª del Carmen, su Patrona (de los peñalberos, se entiende) y luego, colocados frente al Nacimiento, Gaspar -Drito- entonó, como nunca, un villancico precioso: “Soy una mula mi Niño, pero te quiero;”, que precisamente mencionaba mi compañero foramontano José Mª, hace unos días, cunado escribía sobre villancicos.
>> Sigue...
|
04.01.08 @ 14:00:55. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

Adoración de los Magos. Tabla de Thierri de Haarlem, en el Museo del Prado. 1445. www.artehistoria.jcyl.)
Por el acento he tratado –no sé si lo he conseguido- de convertir “vienen” en palabra aguda, como se usa en el villancico aquel que empieza “Ya viené la vieja, con el aguinaldo, le parece poco, lo viene cortando”, y luego sigue ya con los Reyes Magos, que este año han estado de moda, por la “Campaña en apoyo a nuestros queridos Reyes Magos, marginados y olvidados gracias a un invasor gordo y seboso producto del consumismo compulsivo”, que así se titula el Rv.Fw que ha funcionado en internete tanto que se hecho eco de ello Sanchez Dragó, en uno de sus telediarios nocturnos en Telemadrid. Al final reproduciremos el texto de la campaña, que tiene su gracia. Este año han sido varias las campañas relacionadas con los balcones, la primera sobre la bandera nacional, para que la pusiéramos el día de la hispanidad; después una parroquia andaluza editó una sábana con el Niño Jesús, y más tarde, con la celebración del Día de la Familia, aparecieron también otras colgaduras con la Sagrada Familia. El caso es que una amiga de Osuna le regaló a mi mujer la colgadura del niño Jesús, y la ha puesto justo encima de un papá Noel trepador que luce en el piso de abajo – tengo que preguntar a mi vecino si es suyo o les han pedido que lo cuelguen el Ayuntamiento o la comisión de comerciantes en festejos; como es cristiano viejo, con familia numerosa y todo, no creo se le haya ocurrido a él solito- .
Vamos que estoy al día. Así que espero que los Reyes Magos sean generosos este año. La verdad es que a cierta edad ya no sabe uno que pedir, que no sea de estricta necesidad -aunque no es mala costumbre y siempre se hizo, por ejemplo, vestirnos en Reyes, o como se diría ahora, renovar el fondo de armario- y hay que buscar recursos para facilitar a los Reyes la labor. Y así, suelo pedir papel de acuarela, que siempre hace falta, pero esta vez me adelanté porque me llegó un chivatazo de que iban a subir los precios del papel,pero muchísimo, lo que luego no se ha cumplido -ojo, todavía- y estoy servido ya para tres años (espero al menos que no bajen). Otro recurso son las nuevas tecnologías, y así vamos renovando el “ajuar” familiar en la materia: primero el ordenador, luego el home (que es lo que antes llamábamos un amplificador, con altavoces), después las cosas esas del mp3 (para oir y grabar música, y sirve de memoria portátil con tanta eficacia que han desaparecido los disquetes), y este año a sustituir el vídeo por la grabadora digital que te deja un fichero en un disco duro, que puedes pasar a dvd, ver en el ordenador además de en la tele, etc. Con tanta modernidad se está perdiendo la costumbre de pedir la clásica corbata, que siempre era otro recurso. Bueno, siempre están los libros, en último término, y uno al menos nunca debe faltar.
>> Sigue...
|
03.01.08 @ 08:05:21. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Uvas y mangos. Watercolor de Chris Krupinski en http://chriskrupinski.com)
Sin duda con el “enchufe” de la intervención divina, que no es cuestión de especificar, los dos Boanerges eran ya Caballeros Cadetes en la Academia General Militar en Zaragoza. Imposible detallar cuanto sé de ellos en esta etapa de su vida, porque entre otras razones (falta de interés para muchos, aburrimiento para otros y excesivo trabajo para el relator por el casi inacabable argumento de sucesos y aconteceres…) sólo prefiero relatar algo de lo más llamativo de lo que vivieron uno, o los dos, en el Centro Castrense. Los dos, pusieron -como creo que dije- la miniatura de los “cordones”, distintivo del comienzo de su profesión, a los pies de la Pilarica. Desde entonces y para los restos, su advocación preferida de la misma Virgen, siempre querida sobre todo por Drito (dicho sea en honor a la verdad), pero ésta, Capitán General, única, de los Ejércitos de España. Desde esta nueva orilla, del Ebro aragonés en este caso, y del nuevo río “famoso” de la inolvidable canción como testigo, añado nuevas pinceladas, a las ya narradas días anteriores.
Nada tan normal como la recepción fácil del recio espíritu que allí se infundía: el que en tantos aspectos había sido el estilo de vida en su casa (el referido a austeridad, sacrificio, amor a la Patria, fidelidad…) y en el adquirido durante toda su niñez y adolescencia en el modo de conducirse en las andanzas, nada vulgares, supongo, en la Dehesa de Peñalba. El tremendo esfuerzo físico, que la nueva profesión requería en sus comienzos, era para los dos hermanos tan agradable y normal como el azucarillo que se disuelve en un vaso de agua y se toma con gusto. Las “marchas”, por ejemplo, que suponían el agotamiento de algunos de sus nuevos compañeros, eran para ellos “paseos militares” en el pleno sentido de la palabra. Los ejercicios de tiro, con que se iniciaban la mayoría, no sin auténtico “respeto”, en el manejo de las armas, suponían para ambos hermanos una auténtica gozada: disparar con toda clase de armas y… ¡gratis!
>> Sigue...
|
|