
31.12.07 @ 15:02:23. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(La Alberca. Acuarela de Rafael García Bonillo, en http://bonilloquegranacuarelista.blogspot.com/)
Me refiero al llamado “sentido de la vida”, y parafraseo, claro, aquello de “año nuevo, vida nueva” que tiene poco sentido, si no es en el sentido que titulo (vaya lío). Quiero decir que el cambio de año no es motivo para cambiar de vida si no procede de una serena reflexión y luces nuevas que, desde luego, pueden llegar a final de año, pero también en cualquier otro momento, más bien normalmente esto último. Sin embargo es cierto que estos días navideños son motivo especial para la reflexión, por lo que no tendría nada de extrañar que durante ellos se produzcan, si no cambios radicales, sí luces nuevas y decisiones importantes. A mi concretamente, el artículo de Txón Pomés que colgué el pasado viernes, aunque ya digo que lo conocía hace casi un año y lo colgué también en Hispacuarela, me ha hecho pensar bastante ahora, al colgarlo aquí, y me ha impulsado a tratar de darle la oportuna réplica, preguntándome si a mí, y en qué manera, también “la acuarela ha hecho que me supere”. Asimismo los dos artículos anteriores en que les felicitaba a ustedes las fiestas, especialmente la Navidad, cuando los escribía y colgaba, me hacían recordar que hay a quienes, por diversos motivos, estas fiestas les producen tristeza en vez de alegría.
Justo me comentaba esto último un compañero acuarelista en el encuentro de Cazorla, del que hice la crónica aquí el pasado mes de Octubre, que me explicaba cómo a él le resultan muy tristes las Navidades porque perdió en ellas, cuando era muy joven, a su padre, y revivía el dolor de toda la familia, especialmente de su madre. Por aquello de ser positivos, me sentí obligado a animarle, y le contesté, impertinente de mí, que debíamos ser más consecuentes con el tema de la muerte, que es la culminación de nuestra vida, y aprovechar su recuerdo para valorar más a las personas que queremos, alegrándonos de haberlas tenido tan cerca y, por así decirlo, de haber “chupado” de ellas. Me parece que me pasé, en cuestión tan subjetiva y de creencias, o mejor de sentido de la vida, pero mi compañero no me quitó la razón, al revés, y compartimos en ese momento aquella intimidad, entendiéndonos, yo su dolor, él mi sinceridad. La verdad es que yo tengo un recuerdo maravilloso de mis padres, que me lleva a alegrarme más por lo que me dieron, que entristecerme por lo que les necesito. Si a ello se suma que creo les tengo ya en el cielo, riéndose de lo que escribo ahora, y yo riéndome con ellos, pues muchísimo mejor; pero esta fe, ya digo, no es necesaria para alegrarnos de su ausencia, basta tener un sentido positivo de la vida. Aunque si encima se cree en la comunión de los santos, y que Dios es Padre y se te lleva cuando conviene a todos y en el mejor momento también de tu vida, pues no te digo. Pero, insisto no hace falta para disfrutar estas fechas.
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30.12.07 @ 08:08:33. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Copia parcial de “La Virgen con Santa Inés y Santa Tecla” de El Greco, hacia 1597. Acuarela de José Mª Arévalo, para la felicitación de Navidad 2004. 32x24)
Estas fechas de Navidad parecen apropiadas para hacer un resumen o valoración de nuestros personajes y especialmente hoy, día de la Sagrada Familia, y gran celebración del mismo en Madrid, como todos sabemos -pero no todos estamos en condiciones de asistir, sintiéndolo mucho-; que no otra cosa que la vida de una familia, y familia cristiana, la de los Boanerges, hemos narrado hasta ahora. Las fechas de fin de año, son asimismo apropiadas para dar el salto en el tiempo y para, superada esta época juvenil, empezar a escribir sobre la de más adultos de Rodrigo y Drito, en la que formarán sus propias familias.
Terminados con bien los cinco años de estudios académicos, y recibidos ambos los despachos de teniente, Drito pidió destino a Marruecos, donde fue destinado. Allí, en los territorios del por entonces Protectorado Español, comenzó la nueva etapa de vida militar. Estas crónicas ya no pueden ser, pues, "Desde la orilla", sino desde el otro lado del charco: la mar. Así que, tras cuatro o cinco capítulos más, veremos lo que ocurre "Desde otra orilla", el tiempo que haga falta, pues no son pocos los sucedidos hasta que Drito regresó a la Península. Entonces, y si Dios es servido, ya podré continuar el relato, referido a Rodrigo y Drito, con " De nuevo en casa". En todo caso, y a medida que vamos avanzando y como nos conocemos todos, creo no tendrán inconveniente en que de, vez en cuando, dé marcha atrás, e incluya otro capítulo del título "Desde la orilla", lo que querrá decir, sin necesidad de más explicaciones, que vuelvo a sucedidos en la primera época juvenil; la época que vivieron en la Dehesa. Dicho lo cual, vamos a la valoración –siquiera somera- de lo referido a ésta.
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28.12.07 @ 16:06:04. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Acuarela de Txon Pomés en http://www.geocities.com/txonpomes/)
Aunque también yo podría decir algo así –algún día bucearé en ello-, no es mía la frase, es de Txon Pomés, enferma incurable, como incluí en el título con el que publiqué este mismo tema en Hispacuarela, unos meses antes de inciar este blog. Y hoy, buscando un tema navideño, por la época en que estamos, y a la vez acuarelero, por mi compromiso de escribir sobre la acuarela, o al menos sobre arte, los fines de semana, me he acordado de este extraordinario relato que escribió Txon Pomés, acualerista, en http://www.opusdei.es/art.php?p=21447. He vuelto a pegar este link, y allí sigue, que es lo bueno de internete, que no se pierde nada. Dice la web ( que recoge su retrato y varias de sus acuarelas) que es numeraria del Opus Dei y desde hace 24 años sufre una enfermedad crónica e incurable. Sus limitaciones físicas no le han impedido presentar su obra en galerías de diferentes ciudades. Cuando conecté con ella estaba exponiendo en Madrid, y desde entonces nos hemos mantenido informados de nuestra respectiva actividad pictórica por correo electrónico. Ahora mismo expone una de sus acuarelas en una expo colectiva de los Acuarelistas Vascos, en el Gran Casino de Bilbao. Muchos éxitos, Txon –muchos más, porque ya me dicen los compañeros de tu tierra que los estás tioendo-, y perdona que vuelva a hablar de ti en público, tu tienes la culpa por escribir esas cosas tan bonitas. Dice Txon:
”Nací en Pamplona en el año 1956. Estudié en ISSA (San Sebastián) donde me diplomé en 1978. En 1982 se me diagnosticó una enfermedad crónica e incurable. Todo iba a cambiar. Luchaba por mantener mi vida profesional, pero no fue posible. De creer ser “dueña” de mi vida pasé a abrirme a una dimensión desconocida: encontrar el sentido a mi dolor, a mi limitación, a mi desconcierto y a mis lágrimas. Dejé de confundir el valor con la utilidad. Y fui aprendiendo el camino de lo esencial.
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27.12.07 @ 07:38:52. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Copia de "La Pequeña Virgen de Cowper” de Rafael, 1505. Acuarela de José Mª Arévalo, para la felicitación de Navidad 2006. 46x36)
Como respuesta a los grandes aldabonazos del “Sábanas”, el cachicán, en el portón “del ama”, bajaron en tromba todos los hermanos, para abrir la puerta. Con voz de castellano recio dijo a los chicos: “Que digáis al ama que venimos a por los cajones que nos dijon tenía preparados pa nusotros”. “Ésos que están en el zaguán, Santiago; llévelos por favor –dijo dª Eugenia desde lo alto de la amplia escalera- a la capilla, que enseguida bajo para indicarles qué hacer con ellos”.
‘Estorbados’ por “los chicos”, introdujeron los cajones misteriosos en el recinto sagrado. Como a diario no estaba el Santísimo, los porteadores sólo se quitaron el nacional cubrecabezas e hicieron un garabato (como de santiguarse) ante la Virgen del Carmen, parte arriba del retablo. Luego esperaron; digo los porteadores y el cachicán, porque los chicos abrieron ansiosos los cajones y comenzaron a sacar el contenido: figuras de barro en abundancia de las que las más grandes representaban el “Misterio”. Otras, yuntas de bueyes arando, lavanderas restregando la ropa sucia (¿) sobre tablas rugosas, gallinas, pastores con sus ovejas, personajes –reyes- a caballo… y por fin, un Niño Jesús precioso, aunque desproporcionado por el tamaño a las otras figuras, más pequeñas, aunque no todas.
Bajó el “ama” y le preguntó al Sábanas si podía prescindir de los que habían sido porteadores, para ayudar a poner el Nacimiento.
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24.12.07 @ 14:20:43. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Copia de "La adoración de los Pastores” de Giorgione, hacia 1505. Acuarela de José Mª Arévalo, para la felicitación de Navidad 2007. 65x46)
Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, vamos a cantar villancicos y a todos felicitar. Me ha tocado a mí publicar en tan grandísima fecha, así que he dejado a Carlos con la palabra en la boca, hasta el jueves, en que puede acabar su relato desde la orilla del Duero, donde recuerda una de las muchas Navidades vividas en la Dehesa de Peñalba, o quizá una síntesis de todas ellas. Y para que el recuerdo, en torno al Belén, donde nace el hijo de Dios nada menos, nos anime a todos, vamos a comentar algunos villacincos, que son un género imponente, sabiduría popular, la mejor forma de decirle algo sin hacer el ridículo, al Niño Dios, que es reconociendo que nosotros somos también niños, mucho más pequeños e indefensos que Él, mucho más necesitados de lo que nos creemos. En esta noche lo tenemos más fácil, eso de hacernos niños (porque si no, no veremos el Reino de los cielos), cantando villancicos. Por ejemplo aquel tan atrevido de “Soy una mula mi Niño, pero te quiero; tírame de las orejas, dame un beso y otro beso; que yo no quiero besarte, que tendrás miedo”.
De la época de los discos de vinilo teníamos en casa uno de Cantes Andaluces de Navidad, que recogía los grandes villancicos de la tradición andaluza y algunos más de otras regiones, y llevaba un libretillo con las letras de cada uno y una explicación del “palo” al que pertenecían los propios del cante hondo. El libreto se perdió pero quedó el disco, y hace un año conseguí pasar los vinilos a digital, un trabajo de chinos, pero me resistía a perder tanta versión buena con la que contaba en aquel antiguo sistema, y que apenas oía por no poner en marcha el antiguo sistema de plato y aguja, que conservaba como oro en paño y ocupando un sitio enorme. Uno de mis hijos arbitró el sistema para copiarlos, aprovechando el potente transformador de su guitarra eléctrica, y un programilla que “se bajó” no me digáis de donde. Y estuve varios meses copiando música clásica, muchísima, unos doscientos discos, y canciones de nuestra juventud y madurez, desde Nuestro Pequeño Mundo o Simon y Garfunkel, a los Fronterizos y la Pradera. Y entre ellos este maravilloso de cante hondo, que por cierto os puedo enviar por “emilio” si alguno tenéis interés, porque no tiene muchos “kas”, que se dice. Estoy oyendolo ahora, pura poesía: “Arre caballo, viva ese Niño, Rosa de mayo, arre; trota camello, viva la Virgen, de rostro bello, arre. Que Belén ya se divisa, anda caravana aprisa, corre, corre, galopa, vuela, pisando espuelas a tu corcel.”.
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23.12.07 @ 08:32:09. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Velilla del río Carrión. Acuarela de José Mª Arévalo. 45x36)
La ventaja de ser solamente relator, es, que puedo interrumpir, intercalar, variar o manejar los hilos de mi relato según los tiempos, mi antojo o estado de ánimo. De igual forma que recién iniciado el otoño, intercalé en DESDE LA ORILLA al menos dos artículos relativos a la vendimia (“tiempos de vendimia” y “lagarejos”, si no recuerdo mal), con los mismos protagonistas Rodrigo, Drito y familia, envío éste –intercalado- porque, si nos es ya Navidad, está al llegar, a la vuelta del fin de semana. No me lo dicen las luces en la calle –que son siempre bienvenidas por alegrar el ambiente, porque es Navidad-, ni las ofertas en grandes almacenes ni pequeños comercios, también adornados, porque es Navidad; ni los insistentes anuncios en televisión, porque es Navidad. Nada desprecio, que todo es bueno para celebración cristiana tan señalada. Me lo dice sobre todo, el calendario de tiempos litúrgicos cristianos y la Fe; la que, concedida gratuitamente, siempre intenté vivir de manera consecuente. Como consecuente es asistir a los cultos derivados de ella, sabemos los cristianos que estamos, o pronto estaremos, en Navidad. Y con estos tiempos, surge fácil el recuerdo de lo que, vivido muy cerca, ahora puedo relatarles:
Bien sabía Dª Eugenia (la madre de nuestros “Boanerges”), que pese al sacrificio por el traslado, nada haría tan felices a sus hijos como pasar las Navidades en la Dehesa (la Dehesa de Peñalba). La que hubo de ser padre y madre, trasladó familia y no pocos enseres con los únicos medios de transporte de la época: el “tren de Ariza”, para las personas; y un carro tirado por mulas, para la impedimenta pesada. En la familia numerosa, todos colaboraron gustosos, felices, a trasladar el muy abundante equipaje de mano, imprescindible para las vacaciones en la Dehesa y en invierno.
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21.12.07 @ 15:33:49. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Copia de "La Virgen y el Niño", de Fra Filippo Lippi, hacia 1440. Acuarela de José Mª Arévalo, para la felicitación de Navidad 2005. 46x38)
Hace años mandábamos en casa un promedio de veinte o treinta “cristmas”, que así se llamaban las postales o felicitaciones navideñas, cada uno, por las fiestas de Navidad de cada año. Tantos envíos se les acumulaban a los de Correos, que ya se sabía que en esas fechas el reparto podía tener una demora de incluso hasta una semana, alguna vez ocurrió. Ahora yo mando un par de “cristmas” por correo ordinario a amigos o familiares que me han mandado a mí, y cuyo correo electrónico desconozco. Mi mujer, que no usa e-mail, sigue enviando, pero seis o siete nada más, porque algunos no la contestan o lo hacen a mi correo electrónico. Vamos que los “cristmas” tradicionales están casi en desuso. La gente prefiere felicitarse en vivo y en directo, con comida o cena profesional o de amigos, que es más natural, por lo menos a los españoles, a lo que nada nos gusta más que una celebración.
Los de la asociación de artistas mutilados, que pintan con el pié o con la boca, con gran mérito, siguen mandando sus postales de felicitaciones navideñas, pero yo creo que cada vez con menos éxito. Porque, además de bajar la demanda como digo, cada vez somos más selectivos, los de tema religioso no gustan a algunos, y los no religiosos no gustan a otros, se decanta mucho el personal. Hay quienes ya lo venían haciendo desde siempre: La Renault, que yo recuerde, siempre puso un tema profano en su “cristma” navideño, incluso un automóvil, lo que quedaba verdaderamente hortera; en cambio Michelin hasta hace poco ponía temas tradicionales de los grandes pintores de la Navidad, pero últimamente creo que ya no; quizá porque siempre ha gastado “cristmas” de Unicef, cada vez menos religiosos, ya se sabe. La comida o cena de amigos es menos comprometida. Esta noche tenemos precisamente la de nuestra Asociación de Acuarelistas de Castilla y León, y en ella practicamos lo del “amigo invisible” llevando una acuarela cada uno; pero eso, más que felicitación, va como el regalo de Reyes, así que ya os contaré para esas fechas.
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20.12.07 @ 07:56:39. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Callejón a la P. Mayor. Acuarela de José Mª Arévalo. 46x34)
Sé de buena tinta, que tanto Rodrigo como Drito sin dejar del todo su modo anterior de vida -faltaría más-, se iniciaron en otros “menesteres” propios de la edad y de los que, como ellos, iniciaban una carrera superior que les marcaría el resto de sus vidas si es que no estaban ya suficientemente marcadas. Entre exámenes, preparativos de ropas (uniformes) y para Drito seguir estudiando para terminar el bachillerato interrumpido, ese verano “las aguas bajaban turbias”. O sea, que como “las uvas que no estaban maduras”, como creo que ya dije, ese verano no les fue posible ir a la Dehesa. Eran los mismos Hijos del Trueno, pero con “algo” que cambió en su interior. Veamos…
Desde el mirador de la habitación donde Drito se peleaba con algo más que números primos, cada día veía pasar dos colegialas que ¡cosa rara, ¿o no!? le distrajeron inmediatamente la atención. Llamó a Rodrigo. Acto seguido, claro, bajaron. También de buena tinta sé, que Drito durmió mal aquella noche. Los ojos de una de ellas eran verdes como los de Celina, la hermana de los vaqueros a la que salvó del temible Romero, el toro caporal de la vacada. ¿Por qué entonces, niña como fue la otra, estaba tan inquieto? Pensó que tal vez ésta sí había tenido los cuidados de un buen, buenísimo, jardinero, porque, de verdad, era una monada. O sea, que con una sensación nueva, desconocida, le había hecho “tilín”. Para nada se acordó de la también extraña, pero molesta, sensación con la niña de la mano pringosa en el teatro Pradera; tampoco de las amigas vecinas de la Dehesa con las que pasó ratos tan agradables junto al Duero, pese a ser bien guapas. No, esto era algo diferente, nuevo, desconocido, pero de lo más agradable. ¿Sería un nuevo y singular amor…? Sí, Drito se enamoró perdidamente, como un colegial, con su colegiala. Rodrigo, ¿experimentado?, le “instruyó” en la nueva sensación.
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18.12.07 @ 07:50:35. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Mirador de Peñaflor de Hornija. Acuarela de José Mª Arévalo. 36x48)
Parece que este año habrá menos arbolitos de Navidad a la puerta de los comercios, que entorpecían la vía pública, y también menos Papá Noel en los balcones, donde ya han aparecido algunos Reyes Magos, atendiendo a la campaña de defensa de nuestras tradiciones. Recuerdo, creo que fue en los años sesenta, que las tradiciones navideñas angloamericanas estuvieron a punto de acabar con las nuestras, no se encontraban en nuestros comercios figuritas para hacer un “belén”, ni siquiera el “misterio”. Solo arbolitos y bolas de Navidad. Ciertamente ya desde finales de los cincuenta habían sido sustituidas las clásicas figurillas de barro cocido por otras de terracota y pastaflora más modernas, algunas incluso de colores fluorescentes, como figurillas de chiste, que decíamos nosotros, o de TBO, que se decía en otros sitios, sin duda con muy buena intención pero dudoso gusto. Y no digamos las de plasticorro. Había que irse a Madrid, a la calle Mayor, para encontrar figuritas de barro tradicionales. No sé si fue esa moda tan cursi o la presión del arbol, lo que estuvo a punto de acabar con tan larga tradición. Pero en los ochenta empezaron a aparecer de nuevo las figuras de barro cocido tradicionales, algunas copia exacta de las de los años cincuenta, y otras, bastante más caras, de artistas extraordinarios, y pudimos recuperar la tradición, que había quedado reducida a las familias que contaban con piezas antiguas, y que se unieron en torno a las Asociaciones belenistas, como la Castellana y la de Valladolid para mantener la tradición, lo que felizmente, y no sin grandes dificultades consiguieron.
Hubo dos belenes que resistieron también a esta presión en nuestra ciudad, el del colegio de La Salle, y el de la Iglesia de san Benito. Sobre todo el primero, con sus figuras en movimiento y agua, más que corriente, corriendo por entre casas y calles, inspiraron tantos belenes familiares, primero en los años cincuenta y después en la recuperación de los ochenta. Yo recordaba el que ponían mis padres, con un camino de montaña sobre libros de la biblioteca paterna, lo que para mí le daba mucho más valor, y una cajita, que quedaba justo a la altura de mi nariz, para echar monedas de cinco o diez céntimos con las que ir reponiendo figurillas. Así que cuando tuve hijos empecé adaptándome a aquella tradición, del portal y el camino, pero después hice un laguito de agua natural con peces de colores, e intenté poner movimiento a las figurillas, con los motores de los juguetes, coches, aviones, etc., destrozados por mis hijos, y el transformador de un tren o del escalectric, que me permitía bajar las revoluciones, porque si no, los molinos hubieran salido volando. Finalmente se me ocurrió un mecanismo general, una rueda giratoria con un pestillo que empujaba los varios hilos de pescar que coloqué desde el eje hasta diversas figuras. Y así un leñador, seccionado por la cintura, levantaba todo el torax y con él un hacha pegada a las manos, y la dejaba caer sobre la leña en miniatura; una lavandera solo las manos sobre la colada; un pescador sacaba un pez del agua, y un carro era tirado, atrás y adelante – esto último gracias a un muelle oportunamente colocado-, por dos bueyes. Algunas de estas figuras eran de plástico, en vez de barro, por funcionalidad, pero su gran movilidad restaba importancia a la fealdad.
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16.12.07 @ 07:57:01. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(La Catedral de Salamanca sobre el Tormes. Acuarela de José Mª Arévalo. 36x48)
Los veranos en la Dehesa para todos los hermanos eran de lo más breve. Para nada echaban de menos la capital, “sus pompas y sus obras”. Sólo acudían con alguna frecuencia al pueblo vecino, para ver a sus amigas y amigos, como creo haber relatado no sé cuándo; bueno, y Rodrigo y Drito en septiembre a la capital, para los habituales exámenes de las asignaturas suspendidas. Alonso, no. Mucho más consciente y reposado que los Boanerges, ingresó en la Academia General Militar, única carrera que les atraía –por vocación y tradición secular- a casi todos los componentes de la familia.
Pero a pesar de la insistencia de la que desde muy niños hizo de padre y madre, hubieron de pasar años y acontecimientos (el de las garzas para Drito), para que, lentamente, muy lentamente, y aunque cueste creerlo, les fuera entrando el juicio. ¡Hombre, del todo, del todo, no, que tampoco es bueno pasarse, vamos, digo yo…! Por ejemplo, ya no “asaltaron” más el cajón de la abuela que algún día estuvo lleno de cartuchos, sino porque optaron por el modo más honrado de tener munición, que ya vendían en las armerías: Vidaurreta, Castro y Cia…, como era ¡vender la caza!
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14.12.07 @ 15:03:19. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Cencellada en el Pisuerga. Acuarela de José Mª Arévalo. 23x36)
Hace solo una semanas hablábamos de la dificultad de reflejar en nuestras acuarelas los colores del otoño, quizá la estación con colorido más maravilloso de todo el año. Tanta dificultad que, viendo la escasa presencia del otoño en la pintura de todos los tiempos, diríase que le tenemos miedo. También a los colores de la primavera. Ojo con los verdes, nos dice el profe nada más empezar las clases. Cuidado con los amarillos, el color de la locura. El paisaje en la pintura universal es predominantemente invernal. Y entonces, ¿cuales son los colores del invierno?. ¿No es la estación de las lluvias y por tanto de los verdes?. Resumo lo que me contestaba un compañero en Hispacuarela, sobre los colores de las estaciones: Invierno: azul, violáceo, gama de grises, frío. Verano: azul, verdes, rojos, luz, claridad. Primavera: verdes, amarillos, frondosidad, alegría. Otoño: rojo, naranja, amarillo y algo de verde, calidez.
En el invierno permanecen todos los colores posibles, pero en tonos más apagados, sombríos. La clave está en la luz invernal, no solo más suave, menos vibrante, sino fría, misteriosa. Entonces, ¿son más fáciles los grises que los verdes o los amarillos?. Yo no me atrevería a decir tanto. La gama de grises es extraordinaria, efectivamente mucho mayor que la del resto de los colores, precisamente porque el gris es el resultado de mezclarlos. Por eso no se aconseja mezclar más de dos o tres colores en la paleta, para evitar que se agrisen; pero si buscas grises, mezcla, mezcla que algo queda, seguro. El invierno es generosísimo en grises extraordinarios; solo tienes que mirar el cielo nublado: no es solo gris, es en parte azulado, en otra pardo o marronáceo, o ligeramente violeta o incluso suavemente rojizo en algún momento, sobre todo al atardecer, donde pueden encontrarse también amarillos y naranjas. Y en la tierra, no digamos. Una acuarela refleja bien el invierno cuando tiene algo de todos esos colores en sus grises, y ello armónicamente. En fin, nada fácil. La teoría es que los grises más vibrantes son los resultantes de mezclar los colores complementarios – el rojo y el verde, el amarillo y el morado, el azul y el naranja-. Pero quizá nos interese usar un gris rojizo, para lo que nos conviene usar el azul ultramar con el tierra siena tostado; o un gris más tirando a violeta, para lo que podemos mezclar el azul índigo con rojo. Todo un arte, el uso de los grises.
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13.12.07 @ 07:31:17. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante.

(Puente Viejo de Simancas. Acuarela de José Mª Arévalo. 36x48)
Aunque no quisiera, sobre todo después de lo tenebroso referido días atrás, el río sigue como protagonista de un relato que lleva por título general: Desde la orilla. Pero no se me alarmen, que ni a Drito le quedaron ganas de repetir acontecimientos como los pasados, ni al relator ganas para narrarlos.
El curso medio del Duero, transcurre por tierras castellanas viejas en cauce más bien menguado pero cargado si no de agua, desde luego de historia: frontera de moros y cristianos durante años (casi siglos) y barrera de foramontanos que, desde la Malacoria, hoy Mazcuerras cántabra, descendían de la Montaña a la Meseta. A duras penas discurre en amplios meandros por el valle profundo que imprime carácter a las tierras que lo delimitan. En ocasiones, el páramo se desploma hacia las aguas en repentinos tajos -Derroñadas- casi inaccesibles, o se desliza somero riendo junto a importantes labranzas. Otras, sobre todo cuando el tramo es extenso como es el caso de la Dehesa de Peñalba, se dan las dos circunstancias: Derroñadas y huertas feraces.
Fue así durante siglos, hasta que, descubierta la electricidad, alguien construyó una presa -“las aceñas”- para, detenidas las aguas, darles salida por un canal estrecho por donde se precipitaban raudas y con tal fuerza, que movían máquinas infernales (las turbinas, creo) productoras del bien inmenso. Pero tuvo su contrapartida: la presa retuvo el caudal que, ahora más alto en un largo tramo, dio a las aguas la profundidad que nunca tuvieron a costa de inundar extensos terrenos de ribera. Con tanto y continuo riego, así era de abundante la vegetación de la denominada, por ello, Dehesa de Peñalba “la Verde”.
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11.12.07 @ 07:54:45. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(April in Paris. Acuarela de John Salminen, en http://www.johnsalminen.com/.22x30)
Seguimos aprovechando el envío anónimo, difundido bajo el título “Principios científicos aplicables a la vida real”, para estos comentarios de temas clásicos de orientación familiar, como hemos hecho el mes pasado, días 2 y 22, en los artículos “Los hombres sois todos iguales” y “Tópicos machistas”. El siguiente cuadro o ficha es el único que se sale del tema familiar, para incidir en el laboral, pero quizá podamos también sacarle partido. Dice así:
ARITMÉTICA DE OFICINA
Jefe inteligente + Empleado inteligente = BENEFICIO
Jefe inteligente + Empleado tonto = PRODUCCIÓN
Jefe tonto + Empleado inteligente = ASCENSO
Jefe tonto + Empleado tonto= HORAS EXTRA
De entrada, la única formulación que veo clara es la de las horas extras, las demás no pasan de ser lugares comunes con poco fundamento, graciosillos, eso sí. Pero lo de las horas extras es bueno, y no suele reconocerse. De mi trabajo en la empresa recuerdo que se hacían horas extras a patadas hasta que un Director dijo que en su Factoría ni una más, si se trabajaba bien, lo que complementó ateniéndose él mismo al horario ordinario; y efectivamente desaparecieron prácticamente, porque dejaron de considerarse como señal de adhesión y responsabilidad. Yo estaba en el área social, y mi jefe se mofaba de la cara de velocidad que ponían los de la industrial, dándose una palmetada en la cabeza al tiempo que decía, imitándoles: “Es que no paro”.
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09.12.07 @ 07:30:14. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante.

(Otoño en el callejón. Acuarela de Conchita Jiménez en http://www.recrearte.net/indexfull.html. 48x33)
En el asiento de atrás de la barca, Drito, junto al señor Benito, tiritaba de frío y miedo, navegando ahora sobre las pozas que, aún de sobra conocidas, le parecieron realmente tenebrosas. Aunque la claridad del nuevo día era muy tenue, la plata del agua reverberaba en las retina del hombre-niño con irisaciones de espanto. Miraba, sin ver, al rastrillo, cuando de pronto el río devolvió lo que no era suyo: el cuerpo de Dona surgió, en pompa siniestra, junto a la mano que, sin querer, acariciaba el agua. Una descarga de impresión paralizó a los navegantes. Reaccionó el cachicán: “¡Vamos, cogerla y a la orilla!” El señor Benito la asió del pelo y despacio, despacio, la barca se dirigió a tierra.
Drito, dicen que no intervino más. Cuando aún faltaban varios metros para tocar la orilla, de un salto portentoso salió como un resorte de la barca y, sin parar, corrió hasta el caserío. Se encerró en el dormitorio sin dejar de llorar, desconsolado; allí permaneció sin que le avisaran ni para la comida. Como Dona trabajaba como empleada de hogar en casa de los abuelos, las tías se encargaron de colocarla en una habitación situada en lo más profundo de la enorme casa. Era, como todo aquel nefasto día, tétrica; a la sola luz de dos velas, la pobre niña -apenas tenía quince años- parecía dormida.
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07.12.07 @ 15:27:04. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Resultado de la demostración de Alvaro Castagnet en la exposición uruguaya “La acuarela, arte mayor”. Noviembre 2007)
Tenía que haber titulado “Más de cien acuarelistas en una exposición uruguaya”, que es la verdadera noticia, más de cien y de diez paises de habla hispana. Pero doy este otro título tan complicado, para explicar algo tan sencillo como que hemos cruzado el charco, que estamos exponiendo en Uruguay, porque, de pura casualidad, me he dado cuenta que ni Hispacuarela, ni este blog, salimos al buscar la palabra “acuarelas” en Google, por lo menos en las primeras páginas, y eso es un fallo a subsanar. Se me ocurrió buscar “Hispacuarela”, y sí estaba, y además los dos o tres artículos que en Tres Foramontanos he escrito sobre el portal de los acuarelistas hispanohablantes, ya más de seiscientos registrados. Pero que no salgamos en “acuarela”, en singular o plural, me parece un fallo. Al principio pensé que tenía yo baza en Google gracias al Periodista Digital, pero me dijeron mis hijos que no, que es cuestión de las entradas que tengas, y del adecuado título de los artículos o el blog o web. Así que vamos a seguir hablando de acuarelas como siempre, los fines de semana, pero con la palabra “acuarela” por delante, a ver que pasa. Sí que he visto a varios colegas de Hispa en esas primeras páginas, y son de lo mejor que tenemos, se merecen el puesto preferente que les da Google; por ejemplo, por qué no decirlo si es verdad que sale, Isabel Civit, que ha estado presente, creo, en nuestras exposiciones de Uruguay, aunque ella es argentina. La exposiciones han sido una aventura de Ambar Labruna, que por cierto va a exponer en estas fiestas navideñas –suerte y éxito, Ambar- que inició tan extraordinbaria aventura como quien no quiere la cosa y ha conseguido una enorme proyección, con la ayuda de otros compañeros uruguayos como Carlos Fandiño y varios más. Me explico.
El pasado verano puso Ambar ,“no más”, un aviso en foro Café, que es nuestra tertulia en Hispa, de que podía conseguir una sala de exposiciones en Montevideo, y preguntaba si nos animábamos a mandar obra no solo los hispanoamericanos sino también algunos españoles. La cuestión era algo complicada, pues había que remitir las acuarelas por correo, enmarcar allí, y después devolverlas. Vamos, una aventura. Teníamos experiencia de nuestras exposiciones en Gijón y Lérida, y a éstas había llegado alguna colaboración desde el otro lado del charco, pero excepcional. Pues bien, en pocos días nos apuntamos más de treinta y tantos, de manera que “quórum” había. Seguía siendo un “sueñito”, exponer al otro lado de la mar océano, ser internacionales de verdad, no solo virtualmente, pero en unos días Ambar respondió pidiendo que mandáramos ya las obras: estaba conseguido exponer del 19 al 31 de octubre en pleno centro del Parque Rodo de Montevideo, en el Museo Castillo Pittamiglio. Y además se iba a llamar “Muestra Itinerante de Acuarelistas Internacionales. De lo virtual a lo real”, porque se esperaba contar con alguna otra sala donde exponer en fechas sucesivas. Y efectivamente, tras el éxito de esta exposición, la siguiente, del 16 al 30 de Noviembre, ha sido ya la apoteosis: además de los cincuenta y un acuarelistas no uruguayos, se recogen otras cuarenta y tantas obras de esa nacionalidad, entre ellos las cinco figuras uruguayas de este arte con proyección universal: los ya fallecidos Dante Picarrelli, Garino y Kliche, y los que sí están entre nosotros, Wilmar López y Álvaro Castagnet. De Castagnet ya hemos hablado en estas páginas, como uno de los mejores acuarelistas del momento.
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06.12.07 @ 07:33:23. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Otoño en la carretera de Madrid. Acuarela de José Mª Arévalo. 36x48)
Después del último artículo, en parte algo “troncoso”, vuelvo a los acontecimientos que, hoy más que nunca, tienen como protagonista al padre Duero y sus orillas. Todos los hermanos de los que repetidamente hago mención en estos escritos, conocían a la perfección todo el cauce del río en los 6 kilómetros que limitaba la Dehesa. No obstante, lo normal y a diario en verano era que se bañasen, en unión de toda la familia, en el lugar denominado “La Playa”, porque efectivamente lo era: una considerable extensión de ribera con arena blanca, muy fina, que para sí la quisieran muchas de nuestras costas. La mayor profundidad del río estaba en la orilla de Peñalba. La de la Dehesa en este lugar, se adentraba suavemente con lecho también de arena hasta llegar a tenebrosas profundidades con numerosas “pozas” de gran profundidad y peligro, según la temerosa opinión de las personas mayores. A los tres hermanos Alonso, Rodrigo y Drito, por supuesto les gustaba mucho más nadar en las temibles profundidades, que “hacer el tonto” en las aburridas arenas.
Cruzado el río, a diario trepaban por la movediza arcilla del lado de Peñalba y, una vez arriba, se dejaban deslizar por las cárcavas de las Derroñadas que formaban impresionantes toboganes. O sea, lo que ellos en su particular jerga lingüística, llamaban “arrastraculos”, porque lo eran. Como bólidos se deslizaban desde la altura sobre las sufridas posaderas, hasta aterrizar blandamente, aunque con estrépito al caer y enorme jolgorio de camino, en las aguas profundas de esa orilla. Desde ella, remontaban el río no sin gritos de angustia de su santa madre, habitualmente sobresaltada por la intrepidez temeraria de sus hijos; atrevidos en exceso y despreciando el riesgo, más les apetecía nadar por encima de las terribles pozas, cuanto, ¿insensatos?, más oían lo del terrible peligro.
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04.12.07 @ 07:28:54. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(La Seca. Acuarela de Manuel Prieto Hernández. 19x28)
Esta semana ha sido riquísima en noticias positivas sobre la “cultura de la vida”, concepto tan expresivo y acertado que puso de moda Juan Pablo II. Por cierto, acabo de leer una frase suya que viene al pelo para ese otro tema de la Educación para la ciudadanía, tan de moda: los padres “deben ser quienes elijan para sus hijos el método pedagógico y ético, así como el contenido cívico, y la inspiración religiosa que les hará capaces de recibir una educación integral”. Lo dijo nada menos que en Santa Clara, Cuba, en enero del 98. Pero volvamos a la cultura de la vida. Cuando yo era joven, el aborto, la eutanasia y la manipulación de la vida humana con fines eugenésicos o experimentales no se consideraban cuestiones católicas, sino propias de la civilización. Esta semana pasada, con la prensa delante, volvía a tener de nuevo esa sensación. Incluso en las noticias locales, con la presentación de la primera iniciativa legislativa popular, en 20 años de Cortes regionales, que consigue las firmas necesarias, mejor dicho más, 40.623 firmas, en apoyo de la mujer embarazada, para discutir en las Cortes de Castilla y León la iniciativa Red Madre, planteada por el Foro Español de la Familia para apoyar a la mujer que se encuentra con un embarazo no deseado y desea obtener opciones distintas a la del aborto, que tan duras consecuencias psicológicas para las madres genera.
Simultáneamente saltaba a titulares nacionales algo que ya sabíamos pero costaba mucho reconocerlo: que la investigación sobre células madre avanza sobre las células adultas, no sobre las embrionarias, donde no se están consiguiendo aplicaciones útiles a pesar del mucho dinero que en estas se invierten. Hasta el ministro correspondiente, el mismo que puso en marcha la investigación oficial sobre embriones, ha celebrado la noticia diciendo que así deja ahora de haber conflicto moral. Él, que lo empezó. Y esos mismos días se conoce otra investigación, ésta penal, sobre varias clínicas abortivas en Barcelona, a la que llegan por lo visto cientos de embarazadas europeas, sobre todo francesas, para abortar porque como en Barcelona en ningún sitio se puede transgredir la normativa legal. Y ya para colmo, el jueves pasado la 4, que no es sospechosa como la Popular o Telemadrid, saca el famoso capítulo del doctor Haus, en que a punto están de matar al niño para salvar a la madre, pero triunfa la defensa de la vida y se salvan ambos. Tan fuerte que en USA hubo debate sobre si esta serie era demasiado católica, porque el famoso doctor defiende el aborto en ese caso, pero ya se sabe que dice siempre lo contrario de lo que piensa, para fastidiar, y se le nota en los ojillos de complicidad, en ese episodio con la madre y la dire del hospital, que salen favorecidas.
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02.12.07 @ 08:49:22. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Otoño desde el Puente de Simancas. Acuarela de José Mª Arévalo. 34x46)
Un gran escritor muy santo y de nuestros días, escribió: “Pórtate bien “ahora”, sin acordarte de “ayer”, que ya pasó y sin preocuparte de “mañana”, que no sabes si llegará para ti”. Por eso mis narraciones de Rodrigo y Drito en DESDE LA ORILLA, quieren recalcar cómo los curiosos personajes vivieron si no bien, que a veces se pasaban muchos pueblos…, sí lo hacían con intensidad el, para ellos, momento presente. El “amor”, del que repetidamente hemos hablado, que ponían en sus obras, les llevó –que a lo mejor no lo he dicho- a vivir muy felices. Estaban en lo que hacían con tal intensidad cada jornada, que eliminaban, por las buenas, preocupaciones inútiles por lo que ocurrió ayer y por lo que podría suceder mañana. Alguien dijo también, y Éste desde luego no se equivoca, que “a cada día le basta su afán”. Junto a ese afán, pusieron mucho amor por la naturaleza en que vivían; por la flora y fauna que tan bien llegaron a conocer. También por algo tan sencillo, y que ahora se lleva tan poco, como la sencilla pero recia formación humana y religiosa, con el sello inconfundible de una familia profundamente cristiana.
“Hoy”, seguro que saben bien, porque con sólo narrarlo a mi se me ha quedado muy grabado, que cada momento de la vida es “el ahora”: el tiempo de “edificar”. Que cuanto ha de hacerse, no podemos engañarnos con que lo haremos en un futuro próximo. O sea, y para terminar el troncoso preámbulo, que aún en lo humano, trabajos, ocupaciones, preocupaciones... no hemos de cargar con pesos innecesarios y ¡tantas veces! mucho más duros de llevar. Vivieron el momento decididamente y sin tal vez saberlo, debido a la formación que recibieron en casa, el río, la barca, la Misa, las oraciones cantadas en la capilla que les enseñó su madre; fueron momentos gratos no sólo desde el punto de vista humano sino, hoy lo sabrán, mucho más trascendentes. Creo que virtudes humanas -que ojalá todos tuviéramos muchas más- como laboriosidad, optimismo, cordialidad… en ellos pudieron estar más cerca de las que ahora tampoco se llevan mucho: caridad, fortaleza, fe… y vale. Por si lo dicho fuera difícil de entender o farragoso por la manera de expresarlo, les relataré un sucedido.
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30.11.07 @ 08:06:22. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Cremallera. Oleo de Antonio Acevedo, primer premio del concurso Acor 2007)
Después del último concurso de pintura rápida del año, que creo es el de Peñafiel, en el que este año quedó segundo Luis Labrador, de quien les hablé en el artículo anterior y que en el 2004 ya ganó el primero (hombre Luis, no vas a copar todos los años), el tiempo se pone ya un tanto delicado y los concursos pasan a consistir en exposiciones bajo techado. Es una pena que no se pueda concursar pintando otoño, pero el riesgo es evidente; tanto que uno de los mayores aciertos de nuestro Alcalde ha sido adelantar a la de la Virgen las fiestas de septiembre, desde San Mateo, en que se celebraba tradicionalmente. Las salas de exposiciones acaban éstas todos los años en junio, algunas tradicionalmente también con muestras de la labor de los alumnos en algunos conocidos talleres vallisoletanos, como el de óleo de mis amigos Jorrín y Kuka: y abren a finales de septiembre, ya que se supone que en vacaciones la gente no visita las exposiciones ni compra. Efectivamente, expusimos hace unos años en Segovia varios acuarelistas, justo en las de Semana Santa, y nos decían que eran buenas fechas porque en la ciudad del Acueducto y del románico hay mucho turismo en ellas; pues nada, no entró un turista, y eso que nuestros cuadros eran figurativos y casi todos de la ciudad.
La temporada, vamos, el curso, comienza en nuestra ciudad con las dos exposiciones concurso de la Unión Artística Vallisoletana (el Salón de Otoño en la Sala municipal de exposiciones del teatro Calderón, y, al acabar éste, el Taller de Otoño en la sala de la Cofradía de Las Angustias), y a continuación el concurso exposición de Acor, que este año ha ganado mi amigo Antonio Acevedo, a los que vamos a dedicar este artículo, como reza su título. Digo primero exposición en la de la Unión, y concurso en la de Acor, porque es lo que predomina en cada una de ellas. El concurso de la primera no cuenta con premios importantes, pues se trata, más que de premiar, de dar a conocer a nuestros artistas vallisoletanos. Así nació en 1975 la Unión Artística Vallisoletana, a impulsos de también amigos nuestros como Miguel Frechilla, cuya compañía disfrutamos en la AMU -¡como echamos en falta a ambos¡-, Manolo Prieto, compañero de aquella y de salidas a pintar al campo, y Manolo Merino, colega laboralista, y otros que no conocimos pero sus nombres están ya en la historia vallisoletana, como José David Redondo, maestro de maestros que fue, y hoy da nombre a una de las asociaciones de pintores de nuestra ciudad; y tantas otras personas vinculadas a la cultura local. La idea fue abarcar todo el campo de las bellas artes, tanto pintura como escultura, teatro, poesía, zarzuela y el más largo etcétera posible, y dar una oportunidad para que se conozcan las obras de nuestros artistas, el mayor número posible de ellos. Su primer presidente fue Alfredo Silva, al que sucedió Jesús García Alario y hoy nos dirige muy eficazmente Godofredo Garabito, que además de poeta ilustre y asiduo conferenciante – acaba de hablar en Caja España sobre “Carlos V, la forja de un imperio”, sobre su libro que, publicado en Magisterio Casals, va por la tercera edición - tiene en La Mudarra una antigua casa castellana en la que es un placer contemplar algo de nuestros mejores pintores, de Castilviejo, de Meneses, de Vela Zaneti, que en su día le dedicaron.
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28.11.07 @ 08:00:25. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Pajarera del Campo Grande. Acuarela de José Mª Arévalo.45x34)
Los quince y diez y siete años a los que, más o menos, han llegado los protagonistas de mi relato, dan pie para sin salirme, creo, del hilo conductor que ha sido por el que transcurrieron sus aventuras y desventuras (“desde la orilla”) decir algo –imposible todo- de esos amores tan propios de la edad y temperamento de Rodrigo, Drito y compañía.
Los ojos verdes de Celina (tal vez recuerden el episodio con la hermana de los vaqueros y “el Romero”, caporal en la manada de reses moruchas en la Dehesa) fueron el primer chispazo de amor en Drito, distinto al innato por la naturaleza y que estoy bien seguro de que le acompañó de por vida. Otra vez los ojos de una niña, referidos últimamente en “de amigos y amigas”, le hicieron “tilín”; a éstos, habrá que añadir otros, no forzosamente sentidos en la Dehesa sino en la capital, donde, aunque de no muy buen grado, vivían la mayor parte del año. Además, por aquello de que “el Pisuerga pasa por Valladolid”, también en lo que de amores ahora les relate hay orillas; si no tan bellas, que “quisió”, desde luego enormes, pues es bien sabido, que “el Pisuerga lleva el agua y el Duero lleva la fama”. Sea como fuere, que tanto da, hablaremos de amores. Leticia (con “c” no con “z”), era colegiala del centro por el que ambos hermanos habían de pasar forzosos para llegar a su colegio. Del grupo de niñas que les miraban ¿curiosas…? al pasar, Rodrigo se fijó en una (muy morena ella) y Drito en otra, ¡menos mal!, más rubia que el oro.
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26.11.07 @ 08:03:52. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Desde el Puente de Simancas. Acuarela de Luís Labrador)
Me acaba de llegar la citación para la cena que tendremos estas Navidades, para celebrarlas, en la Asociación de Acuarelistas de Castilla y León, y me recuerdan que lleve una acuarela para el regalo del Amigo Invisible, que hace ya tres años practicamos en esta ocasión. Es como los Reyes de los acuarelistas, de forma que cada uno recibimos nuestro regalo, una acuarela de un compañero, invisible solo porque no sabemos quien nos va a hacer el regalo cada año, pero claro, las acuarelas van firmadas. Antes de esta convocatoria, hemos celebrado, el pasado sábado día 10, el Día del Agua, que fue la primera fiesta que instituimos en la asociación. Ya en el momento fundacional nos planteamos qué día sería nuestra fiesta y si había algún santo patrono de los acuarelistas. Salieron a relucir Santa Teresita de Lisieux, doctora de la Iglesia, que algo pintaba, y el hermano Rafael, ya beato, pero de la primera no teníamos certeza, y el trapense, tan cercano a nosotros y de tan alta inspiración como nos hubiera podido proporcionar (sobre todo por el silencio, que algunos no paran de cantar y hablar cuando pintamos juntos, y así no hay quien se inspire, je,je), solo pintaba óleo, y sabido es el pique entre amantes del óleo y la acuarela, del que algún día también hablaremos aquí.
Finalmente a alguien se le ocurrió que podía ser nuestra patrona la Verónica, por lo del velo en que quedó reflejada la Santa Faz, pero entonces parecía que poníamos en cuestión el milagro, como que había sido pintado por ella o por otro a la acuarela. Total que, para no discutir más, decidimos poner fiesta civil, y ya buscaríamos patrono, que siempre hace falta. Y así nació el Día del Agua, a celebrar en las primeras semanas de Noviembre, justo en vísperas de que empiece la estación de las lluvias por estos pagos. Antes justo de las lluvias, lógicamente, para poder celebrarla pintando al aire libre, y mejor al final del otoño, para poder reflejar esos maravillosos colores de la estación pictóricamente más bonita del año, al menos en Castilla y León, aunque tan breve que dicen que, con ella y con la primavera, aquí no se puede contar. Bueno, este año hemos podido pintar otoño un mes aproximadamente, calculo por las fechas de mis acuarelas, desde el puente de la Hispanidad, -si bien tuvimos que bajarnos al cauce del Cega, en Viana, para encontrar amarillos potentes-, y hasta el Día del Agua, que gozamos en Simancas.
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24.11.07 @ 08:06:20. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Acuarela de Cao Bei An en http://www.caobeian.com/aquarelle.php)
Drito imberbe, no tenía más conocimientos del otro sexo, que los de los animales, sin perdón, por ser “parada” la Dehesa de novillos, vacas, caballos y yeguas. Pero de amores humanos: ¡nada de nada! Mucho antes de los doce años, se enteró de forma tan natural como la vida misma, aunque ordenada y limpia, no exenta de la también natural curiosidad, de cómo se reproducían las especies y en qué consistía “eso”. La dirección de su madre, madre y padre a la vez, fue fundamental, para el orden y la limpieza mentadas.
Como creo que me he puesto un poco solemne y antes de que “mi corrector” -ahí es nada, Josemari- me eche el chorreo, paso a llenar el hueco que se les abrió a los Boanerges en la Dehesa de Peñalba, tras la carestía de todo –cartuchos, principalmente para ellos, incluido- en los ya referidos “años del hambre”. Las yeguas parían, claro, potros. ¡Pues no tan claro hombre!, porque cruzadas con burro, parían mulas o mulos…Y los potros, que se dedicarían luego a los trabajos, por entonces, propios en el campo, había que domarlos previamente. Qué mejor ocupación para los Boanerges que desbravar animales de bellísima estampa, pero con gran riesgo para meterles en cintura. Si se hacían bien las cosas, como aconsejaba el hermano mayor, Alonso, más experimentado por ser cadete en la Academia General Militar, lo primero era someter los potros a intenso picadero. Atados con una maroma a la cabezada, vueltas y más vueltas en la explanada para tales menesteres. Con breves períodos de descanso para devolver el resuello, continuaba el picadero con un saco encima medio lleno de tierra, para que se amoldase al corpachón de las caballerías.
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22.11.07 @ 08:03:46. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Kansas City Produce. Acuarela de John Salminen, en http://www.johnsalminen.com/)
El pasado día 2 anuncié, en el artículo “Los hombres sois todos iguales”, que aprovecharía el envío FW, anónimo, difundido bajo el título “Principios científicos aplicables a la vida real”, para posteriores comentarios de estos temas clásicos de orientación familiar. Así como era realmente acertada la frase con la que abrí ese correo (“Para ser feliz con un hombre tienes que entenderle mucho y quererle un poquito; para ser feliz con una mujer tienes que quererla una barbaridad y no intentar entenderla.”), esta segunda, que en realidad es la primera del envío, titulada Matemáticas de la pareja, es el clásico ejemplo de los tópicos en la materia, como analizaremos a continuación, pero no por ello tiene menos interés.
Esta cuestión de los tópicos de la relación entre personas de uno y otro sexo recuerdo fue perfectamente desmontada, en la conferencia que dio en el colegio vallisoletano Pinoalbar, cuando aún no tenía yo hijos, el profesor de Ciencias de la Educación de la Universidad de Navarra, David Isaac, un inglés absolutamente flemático que no sabías si hablaba en serio o se estaba quedando contigo. Uno de sus libros, sobre educación de los hijos en las virtudes humanas, sería después para mí libro de cabecera, cuando tuve los trillizos y me tomé en serio el tema. Decía el profesor Isaac que es frecuente oír que las mujeres son menos racionales; hacía una pausa mirando al auditorio y soltaba sin mover una ceja: “La mía no”. Así repitió unos cuantos de estos tópicos sobre las mujeres, mientras el público iba elevando, hasta llegar a franca carcajada, el primer murmullo de sorpresa ante el segundo “La mía no”. Tan efectivo fue, que nos duró el tema toda la velada al grupo de matrimonios que realizábamos juntos el curso de orientación familiar. Sostenía yo que el profesor Isaac no quiso negar que haya elementos propios de ser hombre o mujer, sino que son más las diferencias por ser “éste” hombre o “ésta” mujer, que por ser hombre o mujer. Pero vamos a analizar la propuesta nueva, tras pinchar en “Sigue”.
MATEMÁTICAS DE LA PAREJA
hombre inteligente + mujer inteligente
= romance
hombre inteligente + mujer tonta
= aventura
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20.11.07 @ 08:00:51. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Tordesillas. Acuarela de Luis Labrador. Vid. http://ljlabradorclase. blogspot.com)
Perdón. A mi me enseñaron que primero ellas siempre. O sea, que rectifico: “de amigas y amigos”. La “culpa” fue de Alonso, el mayor de los hermanos: como era cadete en la Academia General Militar , en plena edad del pavo, y dicen que de muy buen ver, tenía varias amigas que, ¡mira hombre qué casualidad…!, pasaban los veranos en una finca casi enfrente, por el río, de la Dehesa. Nos propuso que dejáramos por unas horas tanta cazata y le acompañáramos de visita a la “Granja” vecina. O sea, para visitar a sus amigas que, como dije e igual que ellos, pasaban los veranos en el campo: también explotación, aunque mayor, agraria familiar.
Aunque a Drito, por ser el más pequeño de los mayores le costó un poco, al fin accedió; luego, encantado, no se arrepintió. No fueron los cascabeles de las dos yeguas del coche de caballos, que no tenían, sino de las risas y saludos de bienvenida de un ramillete de niñas preciosas. Después de las presentaciones de rigor a los padres (los besos a ellas entonces no se llevaban), “descabalgaron del coche de caballos y cabalgarons en la jardinera”. La Alhambra de la poesía, a la que fueron a continuación, se llamaba, y se llama, monte Requejo. Primorosas ellas, extendieron manteles en la hierba, muy cerca de la orilla (otra vez…) del río; y en cuanto a Drito (fue él quien me lo dijo) se le pasaron los sofocos de niño, comenzó una velada campera inolvidable. Imposible el silencio que hubiera resultado incluso romántico en el bellísimo paraje, porque las voces cantarinas de las niñas y las más recias de los chicos, daban al lugar un ambiente de singular alegría.
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18.11.07 @ 07:55:13. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Surrey. Watercolour de Edward Wesson. Publicada en el conocido libro de Steve Hall y Barry Miles sobre sus acuarelas).
Lo que vemos en la prensa de ordinario, en cuanto a críticas de exposiciones, no son propiamente críticas, sino reseñas. La crítica, para ser tal, debe incluir al menos alguna sugerencia de lo que se podía hacer mejor. Lo normal es que las críticas consistan en una tarea artística en si misma, como los famosos “Cuadros de una exposición” de Modesto Moussorgsky, para lucimiento del crítico y eterno agradecimiento del criticado, que resulta más bien loado. Este arte que se lleva ahora, tan poco figurativo, con frecuencia no lo entiende ni el autor que lo parió, de forma que el crítico se las ve y desea para decir algo, y se ha convertido así, hoy, la crítica, en verdadero arte de no decir nada pero con muchas palabras. Los críticos más afamados a lo más que se atreven es a realizar una difícil investigación histórica, bien abordando la difícil tarea de encajar al autor en alguno de los movimientos artísticos vigentes al efecto (normalmente reuniones de autores sin relación objetiva ninguna más allá de la común amistad o interés), o bien tratando de descubrir su evolución artística.
Para encontrar una crítica de verdad hay que irse a las publicaciones de historia del arte, respecto, claro, de los autores ya consagrados (que ya han pasado a los libros, se dice por ello, o a la Historia), por lo que en ellas se encuentran más los datos objetivos sobre autor y obra que comentarios críticos. Por eso tiene más valor, creo yo, el comentario crítico que se hace en los varios portales digitales existentes que recogen obras y comentarios recíprocos de los pintores que en ellos participan. Suelen ser comentarios rápidos e incisivos, pero de vez en cuando se ve un trabajo más amplio, excelente labor de verdad crítica. Es el caso de la que recientemente he recibido en Hispacuarela, el portal de los acuarelistas hispanohablantes, de un compañero que no menciono porque aun no he podido pedirle permiso (pero que si me autoriza corregiré este post para incluirlo), la mejor crítica que he visto en mi vida, amplia, nada complaciente, muy técnica y además fina, delicada, o sea que aunque sea francamente dura, la agradezco muchísimo por el interés que supone hacia una obra mía, que me temo no es tan importante como para recibir tal atención. Supone mucha ciencia y más experiencia, reflexión y, como diríamos en el terreno pictórico, “mucha mano”. Que vale la pena podéis comprobarlo por vosotros mismos, pinchando en “Sigue”, pues la reproduzco a continuación, junto con la acuarela comentada, aunque se publicó en este blog el pasado día 6 en el tema “Los colores del otoño”. La de Wesson que ilustra el presente viene al caso de la contestación que dí a esta crítica, y que también incluyo pero resumida.
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16.11.07 @ 08:06:56. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Canal de Castilla. Esclusa. Acuarela de Manuel Prieto Hernández)
La estampa era fantasmagórica: un atardecer otoñal, brisa que hacía mover las hojas verde y plata de los álamos gigantes y una juventud, una vez más repito, absolutamente sana, como adoradora del más vivo de los fuegos: el oloroso a madera vieja y noble de los sarmientos. Arrimadas las piedras blancas cuando la lumbre se hizo ascuas y éstas un tanto (lo justo) amortiguadas, fueron colocando las barras sobre ellas perfectamente niveladas. Ahora sí que el “fato” era verdaderamente intenso. Los cazadores, para matar el gusanillo del hambre, que desde hacía horas les atormentaba, fueron tomando “una aceituna” del “papelón” que las contenía. Y a continuación o al mismo tiempo, la jarra de vino a la temperatura justa de la fuente y ligero sabor aún a bodega, no paraba de dar vueltas en el corro, para alegría en el corazón de los que enseguida serían comensales.
Constituidos los hermanos en cocineros asadores y, a la vez, maestros de ceremonias, fueron girando las barras de cuarto en cuarto de vuelta, según tomaban el más hermoso color dorado. El olor, ya no se podía aguantar. Era tan exquisito, que recorría la ribera de alto en bajo previa estación mortificante en los cazadores. Digo, que hasta visible en una tenue nubecilla de aromas a ras de hierba. El aroma, merecería un capítulo aparte, para intentar describirlo; como no haya, tal vez, ni tiempo ni lugar, diré sólo que al propio de una carne privilegiada, habían de añadirse los misteriosamente exquisitos de la madera de los sarmientos consumidos por el fuego más los que ensartaban el manjar.
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14.11.07 @ 08:02:17. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Valladolid. El Salvador. Acuarela de José Mª Arévalo. 43x32)
Me escribe una amiga, en relación con estos temas de arte y política que estamos tratando últimamente, que “también me enseñaron a defenderme de este tipo de personas que andan por la vida creyendo que su forma de ver las cosas es la única válida.... aceptemos la pluralidad de pensamientos, aseguro que no es tan malo aceptar a los que piensan diferente...” (los puntos suspensivos son suyos) . Me sorprendió el tono tan agresivo, y a la defensiva, para luego propugnar el pluralismo, así que no entendía a qué o quien se podía referir, pero fui deduciéndolo. ¿Quién puede tener tal seguridad en lo que piensa?. El científico no, porque trabaja con datos de hecho, que no se discuten, se comprueban y nunca se sabe si se contradirán en el futuro, como las hipótesis de trabajo, que ni él mismo sabe cuanto tiempo se podrán mantener. El político menos. Parece que solo puede ser el que tiene convicciones, esto es el creyente. Efectivamente, el que tiene fe piensa que es la suya es la única fe verdadera, claro. O sea que mi amiga, que rechaza y se defiende de los que tienen fe, propone aceptar a los que piensan diferente, la pluralidad de pensamientos. A los que tenemos fe no nos incluye entre los que pensamos diferente, será que a su juicio no pensamos, digo yo.
Y cuando digo que tenemos fe, no me refiero solo a la religiosa, sino también a la ideológica. En definitiva, mi amiga tiene también una convicción, la neutralista, que dice: nadie tiene razón excepto yo, que no creo en nada. Traigo esta tan contradictoria opinión porque algo de ello habló el jueves pasado Benigno Blanco en conferencia que dio en la Universidad de Valladolid invitado por la asociación juvenil Trechel, sobre la situación actual de la educación. Decía el Presidente del Foro Español de la Familia, explicando que éste propugna se ejercite cuanto antes la objeción de conciencia frente a la famosa asignatura de la Educación para la Ciudadanía, que en ésta no aparecen, ni siquiera mencionados, el bien ni el mal, sino una nueva moral que defiende como norma moral el pluralismo y la tolerancia no generadores de conflictos. Di un salto en mi asiento al oír lo de la tolerancia, porque acababa de escribir defendiéndola en mi artículo de la semana pasada, sobre arte y política. Pero no, no era la tolerancia que yo defiendo, sino precisamente la de mi amiga, la ideología del neutralismo, que niega el pan y la sal, la vida en suma, a todas las demás convicciones.
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12.11.07 @ 08:05:50. Archivado en Artículos
Carlos de Bustamante Alonso

(Montealegre. Acuarela de José Mª Arévalo. 46x34)
Del grupo cansino tras más de ocho horas de caza que se dirigía al caserío, se adelantaron, más corriendo que a paso vivo, Rodrigo y Drito. Aunque contaban con la ayuda del cachicán Santiago “el Sábanas” y del pastor Alejandro “Bobarras”, querían rematar la jornada de su pandilla en la Dehesa con una comida extraordinaria. Los Boanerges serían los maestros asadores. Si tantas veces en la sencillez está lo bueno, en esta ocasión querían que se cumpliera a la letra.
En un atardecer cuasi otoñal por la fecha, pero espléndido por la temperatura, revisaron y completaron los preparativos: en la fuente de la Teja, cuyo importante caudal de agua caía en algo más que murmullo sobre el padre Duero, tenían puestos a “enfrescar” abundantes tomates, pimientos, pepinos y lechugas, todo recién cogido de la inmediata huerta. Ingredientes más que sobrados para hacer una ensalada de lo más apetitosa para también “enfrescar” los cuerpos rebosantes de salud, pero casi deshidratados, de toda la cuadrilla. Por si no fueran suficientes componentes para reparar tanta pérdida de líquido, también recibía el frescor del agua de la fuente un garrafón de vino clarete del país, de cántara, que el Sábanas trajo ese mismo día de la bodega. Revisaron, en fin, los manojos de sarmientos que estaban amontonados junto a piedras muy blancas perfectamente alineadas en un espacio sin hierba, que en múltiples ocasiones sirvió para lo que hoy estaban destinadas: asar sobre las ascuas de los sarmientos el extraordinario lechazo de estos pagos, ensartado, una vez partido en trozos, en barras de la misma madera debidamente arreglada; es decir, aguzada en un extremo, el de pinchar las tajadas de carne y quitados los nudos que entorpecerían la operación.
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10.11.07 @ 08:08:31. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Arreando al burro. Acuarela de Oslui en Hispacuarela-Versión antigua)
“He dejado de escribirte debido a unas cosas que te he leído, y lo siento, pienso que he estado poco tolerante”. Es lo que, más o menos, me decía hace un par de días el “emilio” de uno de los compañeros acuarelistas, cuyo correo efectivamente, echaba yo en falta desde hacía unas semanas. Naturalmente le he agradecido la sinceridad y hemos vuelto a la habitual correspondencia del correo electrónico, que es un gran invento, aunque acabo de buscar el que he citado y ni en “papelera” me aparece; ya está dando guerra el duende de los “bits”, que ha sustituido al de la linotipia. El arte de la acuarela, que comentamos en estos correos, es difícil arte, pero no lo es menos el del “internete”, y no digamos el de la política, con lo que pueden hacerse ustedes idea de lo difícil que es “cohonestar”, que diría un culterano, los tres (en lenguaje llano, entendernos en tales materias y digitalmente). Les aseguro que, por ejemplo, tiene mucho mérito la comunicación en Hispacuarela, el portal de los acuarelistas hispanohablantes del que ya les he hablado, donde debatimos sin vernos las caras, en principio solo de arte, pero alguna vez se cruza también la faceta ideológica (aunque sin hablarlo expresamente), porque las convicciones no se quitan como se quita uno la chaqueta. La sinceridad de mi compañero me ha animado a abordar esta cuestión de las relaciones arte y política, pero a nivel práctico, en nuestras habituales comunicaciones, en la asociación de acuarelistas, en Hispacuarela, en el correo electrónico y en este blog.
Así como en el gremio de los abogados y el de gestión en la empresa privada, he encontrado más compañeros conservadores, liberales, en fin, moderados en general, en el del periodismo y el artístico he convivido con más gente progre, más radical. Pero me he llevado con todos muy bien, sin problema ninguno, siempre discutiendo con unos y otros, porque en ambos hay muchas variantes y el debate es la sal de la vida. Por mi parte he presumido de liberal todo lo que he podido, o me permitían mis convicciones religiosas, que como es sabido ponen no pocos límites a tales planteamientos; lo cierto es que ya nadie defiende el individualismo sistemático, como tampoco el colectivismo, por lo que nos movemos en terrenos cada vez más próximos, donde la diferencia es solo la inclinación más a un lado o a otro, pero sin grandes diferencias. O eso creía yo hasta ahora, y que era buena la alternancia en el poder. Últimamente encuentro el debate más radicalizado, lo que no tiene ninguna gracia.
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08.11.07 @ 08:00:06. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Palomar en Trigueros -Valladolid-. Acuarela de José Mª Arévalo. 47x 38)
La gran moneda de mucho más de dos euros (el gran disco rojo del sol)comenzaba a surgir lentamente de la panza del páramo, cuando los componentes de la cuadrilla de cazadores, cansada de tanto brincar, para matar el relente de la mañana, reír y esperar que se secase la ropa, acabaron vistiéndose con ella completamente empapada. Pero todos sentían la llamada del páramo y las laderas (llamada a la caza) e impacientes, ahora mataron el frío trepando raudos ladera arriba por el camino (¿) que moría en “cá” la “señá” Felicitas y el señor Santiago (los marraneros), única que permanecía en pie del pueblo; el que tuvo relativa importancia: Peñalba de Duero castellana, Acontia vaccea (celta), o Peñalba a secas romana.
Para “abrir boca”, todos quedaron advertidos de que cargaran las escopetas, pues estaban próximos a las casi derruidas bodegas, refugio, como al menos una vez les he comentado, de numerosas palomas zuritas que anidaban en la torre de la iglesia y allí buscaban reposo y frescura. Rodrigo y Drito distribuyeron al personal: en línea como medida de seguridad, y frente a las múltiples posibles salidas de las infelices. La enorme piedra que Rodrigo arrojó por el “bujero” de una lucerna fue el comienzo de la gran traca que se preparó a continuación. La primera paloma que salió a enorme velocidad y tremendamente alborotada en su vuelo por la propia lucerna, cayó dando “pingoletas” por el certero disparo de Rodrigo. O porque no cayeron más o porque yo no pude verlas, atolondrado como estaba de tanto disparo, cuando al fin se hizo el silencio, sólo de la percha del Boanerges mayor colgaba una zurita. Drito, que yo sepa, ni disparó siquiera, entretenido en vigilar que nadie se adelantara a la línea de tiro. O sea, que sin por supuesto serlo, fue un mandado del Ángel de la Guarda impetrado por doña Eugenia.
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06.11.07 @ 08:08:06. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Peñaflor de Hornija en otoño. Acuarela de José Mª Arévalo. 50x46)
La víspera de Todos los Santos –ayer en el momento en que escribo estas líneas- nos fuimos a pintar todo el día a Peñaflor de Hornija, para aprovechar el otoño, que se nos va inexorablemente. Y en efecto, ya teníamos la mitad de amarillos que el sábado anterior, en que pintamos allí también; y los que aún quedaban, la mitad de fuertes o luminosos. El otoño tiene una gama de colores espléndida, quizá la más bonita del año. Y en Peñaflor de Hornija, especialmente extraordinaria, vale la pena visitarlo en esta fechas, a pesar de que han aumentado, ¡que vergüenza¡, el número de molinos de viento que afean su maravilloso mirador, desde que lo denuncié en estas páginas, en artículo con el que precisamente iniciamos este blog, en la primavera pasada. Como ésta, también repleta de color, tiene sus dificultades para los pintores, el otoño tiene los suyos. Para mi gusto tiene dos problemas, para resolver los cuales agradecería la colaboración de los expertos.
El primer problema es que el otoño se va enseguida, casi no da tiempo a pintarlo. Puede que en unos sitios dure más que en otros; desde luego en Castilla, un par de semanas si llega. Me he fijado en que los árboles junto a ríos y canales se ponen amarillos y naranjas antes, y si duran igual que los demás, podíamos empezar por aquellos y acabar por el resto. Pero no lo tengo nada claro: el Pisuerga, a la altura del Parque Rivera de Castilla, está ahora mismo que explota de reflejar los amarillos y ocres de los árboles que lo flanquean, y sin embargo por Arturo Eyríes sigue verde con muy pocas excepciones. Por eso pienso sería interesante saber qué árboles y donde, se ponen amarillos antes y cuales después, y cuales amarillos ocres y qué otros naranjas, y cuales duran más y qué otros duran menos, en función de tipo de árbol o zona climática, proximidad de agua, etc. Si alguien tiene experiencia o conoce algún experto, sería muy de agradecer que nos lo contara.
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04.11.07 @ 07:37:14. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Cerros en primavera. Óleo sobre tabla con aparejo, de José Mª Arévalo. 35 x 49)
Las abluciones matutinas (casi nocturnas por la hora) con el agua helada del pozo por las que pasaron todos, surgieron, además del efecto higiénico de medio cuerpo para arriba, el de disipar por completo la modorra de una noche, aunque en la semioscuridad del pajar, realmente en blanco. Doña Eugenia, tenía preparado un puchero enorme de leche caliente, recién ordeñada, mezclada con achicoria (el café de entonces) que tomaron por turno en el zaguán de la casa. Según les llenaba el tazón y entregaba magdalenas y rosquillas de palo, cocidas en la hornada del día anterior a la llegada de los forasteros, daba gracias al Ángel de la Guarda de cada uno, al tiempo que pedía similar protección a la otorgada durante la noche, para la cacería del día presente que comenzaba. A fe que fue escuchada, porque, antes de que les relate un día intenso vivido por una juventud sana, fuerte, pero una “miaja”… inconsciente, les anticipo que, aún movidito, transcurrió sin novedad. Es decir, sin ocurrir ninguna desgracia; porque lo que se dice novedades, las hubo ¡todas! Si continúan, comprobarán que no miento. O sea, que me quedo muy corto. ¡Digo yo!
Confortados con el desayuno, recogieron del pajar los archiperres de caza, y, sin apenas separarse de los Boanerges para no perderse, tomaron el sendero que conduce al embarcadero de esta orilla. Aún no había cantado el gallo, el “marido” tal vez de la gallina del pajar, cuando, después de haber perseguido a la gata a “cantazos” al salir bufando… llegaron a la ribera, sumida en sombras de mal agüero. “La garza”, levantó asustada (¿por qué tanto susto de los animales con su presencia…?) el vuelo, suave, con batir de alas como de terciopelo al aire, al tiempo que cimbreaba la rama seca sobre el río –ésta sonora- donde, muy cerca del agua y con toda la paz del mundo hasta el momento presente, había pasado la noche.
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02.11.07 @ 07:29:12. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Mi esposa, Concha Mª. Óleo de José Mª Arévalo. 64 x 54)
Todos los días recibo por correo electrónico varios mensajes “Re:” o “FW:”, que quiere decir que son reenviados por alguien que a su vez lo ha recibido de otro, con los asuntos más peregrinos, desde la advertencia de un virus que está a punto de llegar (pero nunca llegan; otro de estos FW dijo que se hacían para recoger listas de correos a los que mandar publicidad) hasta chistes o parodias más o menos políticos y más o menos divertidos, o presentaciones de algunos cuadros de Van Gogh u otro impresionista (que se ve que es lo que le gusta a la gente, porque no llegan más que de estos). Yo no soy partidario de tal sistema porque te ocupa demasiado tiempo, y no los reenvío casi nunca. Hay una amiga de mi mujer que es del PP, que todos los días me manda un FW político; al cuarto que recibí le pedí que dejara de hacerlo y me mandara solo los buenos de verdad, pero como no me hizo caso la he pasado a “Spam”, donde mi servidor (Gmail, lo menciono agradecido) guarda ya directamente los de publicidad ( muchísimos en inglés) y los borra a los treinta días, lo que es muy cómodo. Pero tengo que reconocer que algunos de estos FW son gloriosos, divertidísimos, con lo que no me atrevo a pasar todos los FW o Re a la papelera especial, los abro y más o menos una vez al mes los reenvío a mi familia y amigos.
Pues bien, hace poco he recibido uno de los mejores que recuerdo, que es tan bueno que además de reenviarlo (y ya algunos de mis interlocutores habituales me lo han agradecido), me va a servir para una serie de artículos sobre la diferencia hombres/mujeres, que es sobre lo que trata el “emilio” en cuestión, aunque se titula “Principìos científicos aplicables a la vida real”. Tema este eterno y típico de toda conversación de sobremesa entre varias parejas, pero también tradicional de los cursos de orientación familiar o escuelas de padres, actividad ésta que no me cansaré nunca de recomendar a los matrimonios jóvenes (o menos jóvenes pero que no la hayan realizado), por muchas razones, pero fundamentalmente dos: porque el matrimonio exige una negociación continua, y eso desgasta mucho y obliga a reponer fuerzas y encontrar ideas nuevas para la lucha diaria; y además porque es la forma de meternos a los hombres en la educación de los hijos.
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31.10.07 @ 08:03:58. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Acuarela de Frutos Casado de Lucas en http://casadodelucas.blogspot.com/)
Por cantidad y calidad de cazadero y caza, los pagos ahora hollados por los Hijos del Trueno, hubieran sido escenario espectacular para cacerías organizadas en toda regla. Para dos solos, eran precisos conocimientos del medio, pulmones y corazones potentes, para desarrollar la táctica y estrategias mentadas en el anterior capítulo. Como relator, puedo asegurar, que esas cualidades las poseían ambos “cazadores” en sumo grado. Una y mil veces subían desde la orilla del río a la media ladera y desde ella, al páramo.
Hecha la referencia, me parece obligado una somera descripción de lugares que ni considero vulgares, ni demasiado conocidos. Imprescindible para admirarlos. No descubro ningún nuevo mediterráneo, si digo, que toda la obra del Creador, es impresionante. Pero tal vez abra una nueva ruta hacia El si afirmo que no escatimó cariño, para hacer de la sobriedad, austeridad y monotonía una, claro, verdadera obra maestra. Si caminar ladera arriba en Peñalba entraña enorme dificultad, no es menos cierto que el humano, imagen y semejanza de su Hacedor, disfruta a tope al vencer las dificultades del bellísimo obstáculo: rampas como toboganes gigantes; pendientes movedizas al caminar sobre ellas, por acumulación de arcilla roja o verde desmenuzada; terreno en el que, como espejos, brillan al sol potente castellano infinitos cristales de yeso. Y, en desordenado tresbolillo, carrascas, que sólo la sabiduría de lo milagroso hace que se desarrollen en el secarral de las laderas. Algún pino solitario, refugio para pernoctar las “torcazas”, es la atalaya que pregona tierra de pinares, abajo, en el valle.
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28.10.07 @ 15:58:07. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Acuarela de Carol Carter, en http://www.carol-carter.com)
Estamos tratando en Hispacuarela este tema de los pigmentos, y la transparencia que producen según los que se usen y cómo se usen, y no he podido resistir la tentación de dar aquí unas pinceladas sobre el tema, ya que la transparencia, que es decir limpieza , aunque no sea exactamente lo mismo, es una de las características más apreciadas de esta difícil técnica. Para no complicarnos vamos a partir de que limpio o transparente en acuarela es que se vea el papel, la trama del papel o el dibujo a lápiz con el que se ha iniciado, detrás del pigmento o color aplicado; cuanto menos tape éste, más limpia y transparente es una acuarela. Como explicaba Gerardo Bellas en Hispa, los colores de la acuarela no son transparentes, sino opacos, cubrientes; los menos cubrientes son los que nos venden como transparentes. Y unos colores son más cubrientes que otros, simplemente porque usan pigmentos en grandes cantidades mientras que los poco cubrientes son pigmentos que tienen un gran croma o saturación con pocas cantidades de pigmento. Lo bueno de la acuarela es que el medio para fijar el pigmento en el papel, el agua y la goma arábiga, son transparentes. Precisamente por eso en la acuarela tiene más importancia el tipo de pigmento utilizado.
Hay colores o pigmentos en principio más limpios o transparentes que otros, pero también influye mucho la forma con que se han conseguido, en definitiva la marca que compramos. Por ejemplo, los azules son en principio más limpios que los rojos y tierras, pero el azul cerúleo, el azul índigo y el azul oftalo son más sucios que un naranja y sobre todo que el laka, que es un color tan limpio como el azul ultramar. Y después viene el problema de las marcas: Rembrandt y Van Gogh son de la misma casa, y sin embargo el 411, tierra siena tostada, es en la primera, como suele ser en casi todas las marcas, terroso y marranón, y en cambio el de Van Gogh es muy, muy limpio, a pesar de que esta es la marca barata de la casa y aquella la cara. Cada marca tiene una carta de transparencias de los colores que ofrece (normalmente se señala con un circulito, en blanco para los limpios, en negro para los sucios y como luna menguante para los intermedios).
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27.10.07 @ 07:32:33. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Dos espuertas llenas de uvas. Acuarela de José Ato en Hispacuarela. 38x56)
No parece sino que el cachicán hubiera dado la voz (la que dio el Sábanas, como les decía en el relato anterior), para almorzar, hombres, mujeres, chicos y caballerías. Colocadas a toda prisa las cebaderas en la cabeza de las mulas enganchadas a los carros, éstas comenzaron de inmediato su almuerzo. El personal, se dispuso a hacerlo, aparentemente sin prisas y sin dejar, misteriosamente, de sonreír, formando corrillos, según edad, género y condición, al agrego de los carros, dentro del majuelo. En el corro de las mozas, la franca sonrisa, más que misteriosa, era jubilosa. La Lucía, cogió el “hato”, sacó de las alforjas la navaja y un melón y… al clavarla por uno de sus extremos, el sonido al “arparse” ruidoso, se confundió con el grito muy agudo: “¡¡Chicas… a por Mariano…!!”
Del corrillo de los mozos, salió Mariano como disparado. Emprendió, veloz y con el rostro desencajado una impresionante carrera a través de las cepas, seguido por el enjambre –con perdón- de mozas que, cuanto más gritaban alborozadas, más corría Mariano sin dejar de mirar atrás viendo, espantado, cómo se reducía la distancia. De tanto no mirar al frente, se le enredaron los pies en los brazos largos de los sarmientos y cayó de bruces sobre la arena. Más que él, cayó sobre él, el enjambre completo de las regocijadas mozas castellanas. Se debatió cuanto pudo, y pudo tanto, que, no sin repartir algún mandoble, consiguió desasirse del “abrazo” colectivo. Pescó nuevamente a correr, pero, no escarmentado, miraba insistentemente atrás al tiempo que, al caer nuevamente, gritaba: “¡¡ No me comprometáis, no me comprometáis!!”. De nada le valió, porque acto seguido, recibió el más descomunal lagarejo que se recuerda en estos pagos; fue con racimos de uvas blancas “hábilmente” manejados por las mozas. Cuando bien embadurnado salió de nuevo corriendo, tal era su espanto que perdía parte de la ropa entre las cepas del majuelo, mientras sin dejar de mirar a las mozas muertas de risa, daba saltos muy particulares… en nueva carrera, ésta más sosegada.
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25.10.07 @ 07:35:08. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Autorretrato. Oleo de José Mª Arévalo.1962. 64 x 48)
Me refiero, naturalmente al tabaco. Casi puedo decir que lo he dejado definitivamente, después de ver entre las noticias que los vallisoletanos fumamos un millón de cigarros más que en el 2006, pese a la famosa ley de Zapatero. El año pasado decidí no dejar de fumar, a lo que estaba casi decidido, por culpa de la ley “Z”: cuando el Congreso desestimó la propuesta del Senado de financiación pública de los tratamientos para dejar de fumar. Tamaña injusticia me animó a hacer campaña contra “Z”, como contra tantas otras iniciativas de nuestro impresentable gobierno socialista. Pasado casi un año de oposición, he vuelto a intentarlo, y ya llevo un mes sin fumar, y encima no he perdido el humor, a pesar del autorretrato con el que ilustro este tema. El motivo de incluir ese cuadro de mi juventud, el cuarto o quinto que pinté al óleo, no es reflejar la situación anímica de quien deja de fumar, sino más bien al contrario, ilustrar una de las razones por las que fumamos, cuyo descubrimiento me ha hecho volver a intentarlo.
Cuando pinté ese autorretrato estaba yo empezando la carrera, en Salamanca, lleno de inquietudes y deseos de hacer algo grande con mi vida, lo que era muy positivo. Sin embargo, recuerdo bien que hablaba también entonces – alguna onda de moda me había llegado - de la angustia existencial del cristiano, lo que era poco menos que una contradicción; lo cierto es que en el retrato de marras traté de reflejar exactamente, no aquellas expectativas, sino esa angustia. Nunca después me ha parecido injustificada esa manifestación pictórica casi monstruosa, porque aparte el radicalismo propio de los años de juventud - divino tesoro -, la vida es ciertamente dura, en general, y de vez en cuando se pone más difícil, por más que sepamos que Dios aprieta pero no ahoga ( en todo caso, como dicen las malas lenguas, deja marca). Con los años quita uno importancia a tantas cosas y deja de llamar cruces a lo que antes creía que lo eran, y se hace la vida menos angustiosa. Ese es el mejor momento para dejar de fumar, porque ya no necesita uno darse un gusto para tirar para adelante, que en eso consiste, creo yo, el motivo de fumar. No hay mayor gusto que el de satisfacer una necesidad, y esa es precisamente la única bondad del tabaco, ya que por lo demás ni huele ni sabe bien, ni alimenta, ni es útil para otra cosa más que para darse aquel gusto, satisfacer la necesidad que artificialmente se ha creado uno. Una necesidad o angustia como la de mi autorretrato, puramente “existencialista”.
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23.10.07 @ 07:40:57. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Vendimiador. Óleo de Pedro Alonso. Primer premio de Otoño 2003, de la Unión Artística Vallisoletana).
Antes de continuar con el “Mundo nuevo” que se abrió para Drito, un amable lector me pide si, puesto que estamos en tiempo de vendimia, no les ocurriría “algo” a los dos hermanos o personal “adjunto” relativo al tema. Porque me lo pide y porque, por supuesto sucedió, intercalo el presente antes de continuar el curso “normal” de los acontecimientos en lo que a lo mejor un día será novela con el tantas veces repetido título “DESDE LA ORILLA”.
Traspinedo: La trompetilla del alguacil, rompe, desagradable, el silencio en el pueblo castellano próximo a la orilla del Duero. Las notas desgarradas, largas, penetran por las puertas divididas en dos de las casas molineras, para oír sin remedio el pregón: ¡¡Mañana, a las siete, comienza, en Peñalbaa, la vendimiaa…; un respiro, toma fuerza y el alguacil prosigue: el jornal seraa, de dos pesetaas a los hombrees, y una cincuentaa a las mujeres y chicos…!! Terminado tan “injusto” bando, toca nuevamente la trompetilla y, tan “oreado”, se dirige a la placilla, al abrevadero, al atrio de la iglesia donde con la misma música y tono de voz invariable, como un quejido demasiado lastimero, vuelve a repetirlo insistente. En el pueblo, que huele a mosto, a madera noble y uvas recién vendimiadas, se abren algunas ventanas por donde asoman rostros curtidos y caras, de ellas, muy blancas. Son de castellanos y castellanas (perdón por la innecesaria repetición) que al alba del siguiente día, marcharán alegres a la vendimia en la Dehesa de Peñalba. Han terminado “lo suyo”, muy escaso, y les viene “superior” el no muy largo jornal a sus estrechas economías.
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22.10.07 @ 22:08:30. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Caserío castellano. Oleo de Pedro Alonso)
Rodrigo y Drito casi eran mayores: diecisiete y quince años. Los suficientes para, a pocos días de iniciar un nuevo curso escolar, planear una cacería “en toda regla”: o sea, por el cazadero de Peñalba y una cuadrilla de amigos, más novatos que un gorrión en “cañones” o animal en “pelo malo”. Y como todos eran, y g.a D. son, amigos entrañables de ambos, en absoluto les llaman gorriones ni animales: quieren sencillamente decir, que eran muy “nuevatones”; o sea, que de cómo cazar, ¡ni idea! El relator, presente en el evento, tratará de transcribir, fielmente, no lo que supo de “segundas”, sino lo que vivió en un día memorable.
Imposible pasar de largo sin relatar el recibimiento. Para ambos hermanos recoger a sus amigos viajeros en el tren de Ariza, fue un acontecimiento para recordar. Como a cuantos forasteros venían a la Dehesa en el casi único medio de transporte, les fueron a buscar al apeadero de Traspinedo en el coche de caballos. La pinta de furtivos en cuanto bajaron precipitados (sólo paraba el tren dos o tres minutos), les delataba a varias leguas. Como no tenían licencia de armas ni de caza, ni documentación alguna, trataban de disimular, sin conseguirlo en absoluto, el armamento, la munición y cuantos archiperres necesita el equipo de caza. Antes de que se apercibiera la “pareja”, presente en el tren, todos se “instalaron” en el carruaje al que de inmediato llamaron diligencia. Por supuesto que instalarse es un decir; porque menos los asientos del interior, quedó todo ocupado en un verbo: el pescante, el techo, los lomos de las yeguas..., en fin, que si como diligencia que se precie había de sufrir el ataque de los pieles rojas, antes lo sufrió de los que de bandoleros tenían todo menos el rostro: estudiantes imberbes.
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21.10.07 @ 07:29:55. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(El Guadalquivir nace en Cazorla. Acuarela de José Mª Arévalo. 46x34)
Escribí en este mismo espacio, con todo cariño, una crónica del encuentro de Hispacuarela en Cazorla, el pasado puente de la Hispanidad, de la que he recibido algunas críticas razonadas y razonables, sobe todo por haber publicado anécdotas y comentarios de los compañeros y de sus obras sin su autorización, cuando se trataba de una reunión privada, no pública. Pues el que me lo ha dicho tiene razón, y como tiene razón se la doy. Es que, ya lo dice el refrán, donde hay confianza da asco. Así pues, quito todo ello y dejo el relato lo más sobrio de que soy capaz. Es cierto que suelo pecar, en Hispa y en mi blog, de franqueza, y así sin querer, a veces puede uno molestar. La convivencia y la comunicación tienen estos inconvenientes, pero sigo pensando que son superiores las ventajas, siempre que la sangre no llegue al río. En fin, rectifico, ya digo, y que el error sirva para algo.
Decía en el artículo que entre las muchas cosas que he descubierto en este viaje a Cazorla que hemos hecho los acuarelistas de Hispa, para vernos, hay alguna que afecta a este blog. Por ejemplo que mis compañeros de Hispacuarela, el portal de los acuarelistas hispanohablantes, entran en este blog y lo leen; claro que no todos (somos ya más de 600, dato que allí mismo conocimos,), pero en más número de lo que yo pensaba, fijándome solo en los comentarios que aquí se incluyen. Ya se sabe que hay más gente que lee, de la que escribe. Yo me enrollo allí y aquí con facilidad, y a veces digo aquí lo que solo debía decir allí y viceversa. Procuraré hablar menos de Hispa en mi blog y de mi blog en Hispa. ¡Y eso que de los dos días completos del puente, 12 y 13, solo estuve el primero¡ (tuve que venirme por razones familiares).
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19.10.07 @ 15:47:46. Archivado en Artículos
Carlos de Bustamante Alonso

(Casa en ruinas. Finca Zamadueñas.Acuarela de José Mª Arévalo. 34x46)
Rodrigo y Drito casi consumieron la munición que llevaban, sólo en las bodegas de Peñalba. Las palomas zuritas, bravas como todas las cazas en este farragoso terreno, salían en abundancia y por cualquier parte: por las aberturas de entrada a las bodegas, por las lucernas... y por todos los lugares igual de recias; tanto fallaron en continuos disparos a las zuritas y antes a las perdices, que se preguntaban inquietos: “¿Estarán pasados los cartuchos...?” Sí, si, pasados... pasadas, eran las que les daban a ellos las cazas, recias, bravas, como jamás conocieron otras; así abundaban, claro.
El principio, pues, de las cacerías en Peñalba, fue por completo decepcionante. Tan bien conocían todas las costumbres y querencias de todas las especies en la Dehesa, que “hacer allí morral”, era relativamente sencillo. El deporte era bello, pero ante los conocimientos del medio por los aprendices, hacía muy desigual el “enfrentamiento”. No ocurría lo mimo en Peñalba: lo mismo saltaba la rabona de entre el bálago de una cárcava, que del rodapié de la ladera. Inesperado y sorprendente era, asimismo, el vuelo sonoro del bando de perdices al descrestar un cotarro, que al asomarse al páramo traspasado el cerro. Lo mismo les enfervorizaban las bravísimas patirrojas a media ladera, que en lo más pino de la peña alba. Pero la primera vuelta a casa de un domingo, cuando la pequeña campana Santa María tocaba segundas (que jamás perdieron la Misa por la caza), fue, como he dicho, decepcionante: el morral vacío de cartuchos y casi de caza. La percha para aves, ni estrenada.
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18.10.07 @ 07:32:52. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Portillo. Acuarela de José Mª Arévalo. 34x46)
Canturreaba mi jefe, y sin embargo íntimo amigo, Luís Ortiz de Lanzagorta, aquello de “El matrimonio es una gran verdad / y una fuente de felicidad”, que debió tomar de una zarzuela. Yo le hacía mucho caso, porque era un ejemplo para todos nosotros en el difícil arte, no de la acuarela que suele ocuparme en estas páginas, sino en el de lidiar los temas laborales, sindicatos incluidos. Por cierto que cuando se jubiló, los dos sindicatos mayoritarios le hicieron un regalo (una colección de discos clásicos), lo que le llegó al alma, habiendo representado a la empresa, el enemigo para ellos, tantos años. Y cuando yo me iba a casar, tal día como pasado mañana, le pedí consejo, ya que mi padre había fallecido años antes. – José Mary, tu sé un caballero, me dijo. Lo que he procurado hacer toda mi vida de matrimonio, y francamente, con tan buen resultado que no puedo pedir más.
Viene a cuento de que he seguido el hilo del blog de Don Joan Carreras, del que escribí hace unos días, http://familiaenconstruccion.blogspot.com/, y me ha gustado extraordinariamente el capítulo que dedica a La dimensión litúrgico-sacramental (2ª entrega de "Situaciones matrimoniales irregulares"). Dice D. Joan que “desde el punto de vista antropológico, la celebración del matrimonio no es un mero festejo social sino que presenta elementos litúrgicos, es decir, cultuales y religiosos, con los que se pone de manifiesto la dimensión sacra del matrimonio y de la familia. Solamente en las sociedades influidas por la creciente secularización, realizada por la cultura jurídica occidental de corte positivista, se puede llegar a pensar que el casarse sea un acto profano, carente de significados religiosos. Quien sufriera este prejuicio secularista, estaría inclinado a admitir que la sacramentalidad del matrimonio constituiría un coto cerrado y exclusivo de los cristianos. Dicho prejuicio no es incompatible tampoco con actitudes clericales, en virtud de las cuales la sacralidad del matrimonio sería obra de la actividad litúrgica de los sacerdotes, la cual sería necesaria para que aquél pudiese gozar de una dimensión sagrada, sobrenatural.”
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16.10.07 @ 07:54:10. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Canal del Duero, en el polígono de S. Cristobal. Acuarela de José Mª Arévalo con la tutoría de Paco Roldán. 36x 42)
Como a andar se aprende andando, igual a cazar. Rodrigo y Drito cazaron desde la infancia. Primero, de forma primitiva; como a lo largo de siglos y siglos atrás: con “porros” y perros. Recién estrenada la adolescencia del mayor de los dos, niño el más pequeño: con escopeta “del doce”, de caza, y a tiro fijo. A la carrera o al vuelo después por terrenos de la Dehesa de Peñalba (labranza familiar de sus progenitores). Conocida la Dehesa palmo a palmo, sabían todo de la caza en ella: las hoyadas del pinar hacia donde tenían querencia las perdices que poblaban el monte; los pinos más grandes, “dormitorio” de las “torcazas”; los zarzales de la ribera o los pastos en ella donde abundaban los conejos; los bebederos a la orilla del río; las tierras más apetecidas por las liebres, para “encamarse”.... En fin, hasta el espacio que, como un pasillo, era el preferido para volar cada especie de ave, fuera o no pieza de caza. Les aburriría si detallase cuanto puede aprender un adolescente “criado” en un medio tan entrañable como lo es la naturaleza en estado casi puro.
Lo cierto, es que con la imprevista abundancia de munición, los terrenos de la Dehesa, que de pequeños nada, no les fueron suficientes. Querían sentir toda la emoción que depara la caza en terrenos menos conocidos. Desde la propia orilla de la Dehesa (siempre el padre Duero protagonista), no digo miraban, mejor, escrutaban, las “pinas” laderas de enfrente y desfilaba por sus mentes cazadoras la inmensa llanura del páramo; accidente por lo siempre igual y monótono, terriblemente bello; y, por supuesto, ausente en el valle. Estaban seguros de que laderas y páramo, encerraban mil y un secretos que anhelaban descubrir.
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14.10.07 @ 07:36:50. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Canal de Castilla. Acuarela de José Mª Arévalo con la tutoría de Paco Roldán. 36x 42)
Después de plasmar la teoría del “chapapote”, en post antecedente, veo la dificultad de expresar estas experiencias de forma que se entiendan. Quizá por eso no están en los libros. Así como el “chapapote” es propiamente invento mío y de dudosa eficacia, el “puturrú” es la denominación que dimos -quizá por iniciativa mía, no lo recuerdo ya- a la pincelada con colgajo que usaban los clásicos (Meneses, y recuerdo también un zamorano que murió muy joven y pintó escenas de la guerra civil) y que usa también nuestro maestro Paco Roldán. Empezamos a llamarla así porque se aplicaba muy bien con el poutoi (el pìncel del alambrito uniendo los pelos) o petit gris , que es un pincel de ardilla que coge mucho agua.
Se trata de tomar bastante pigmento con mucha agua y dar la pincelada de forma que en su parte inferior se quede una gota con la mayor parte del pigmento, lo que, al secarse da mucha fuerza al, podríamos decir “colgajo”. Si la gota va a caer, se absorbe un poco del agua con la punta del pincel secada. La parte de arriba se puede rebanar, extendiéndola para que no queden en esa parte bordes. Con puturrús se pintan formas graciosas del follaje de los árboles, se hacen muy buenas variaciones de la maleza típica del campo, que tanto cuesta pintar, y plantas graciosas para rellenar un rincón perdido.
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12.10.07 @ 08:26:33. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Ruinas en la Finca Zamadueñas. Acuarela de José Mª Arévalo. 34x46)
El tesoro perdido pero... menos, fue un verdadero revulsivo para los Hijos del Trueno. Porque querían acelerar el curso y volver cuanto antes a las cazatas interrumpidas por la falta de cartuchos. Hasta estudiaron más y más deprisa. Magnífico aliciente para acabar, por fin, el curso sin un solo suspenso. ¿Les estaría entrando el juicio? “¡Quisió...!” Mejor esperar acontecimientos, porque “aunque siempre que ha llovido ha escampado”, también, de improviso, surgen nuevas y más temerosas las tormentas. Tenían una provisión importante de cartuchos, y dada la tregua en que vivía la caza, desde la orilla propia del Duero veían que, tanto en terrenos de la Dehesa como en el de las laderas de Peñalba, proliferaban más que nunca todas las especies cinegéticas.
Durante la tregua (¡ésta sin trampa!), en la margen más arenosa de la Dehesa, se solazaban la perdices y con rápidos movimientos de patas y alas tomaban baños de arena sin que su presencia, desarmados, pareciera alterarlas demasiado. Antaño, se burlaban de los cazadores cruzando el río a la más pequeña alarma, para situarse perfectamente alineadas en las cortaduras de las Derroñadas de Peñalba, hasta que pasase el peligro. Cuando “las tías” veían distanciarse a los causantes de la fundada alarma, en vertiginoso vuelo volvían a la frescura de la Dehesa. Era un “juego” como el de la barca en continuo trasiego de una a otra orilla. Por ello, el nombre de barqueras, era -¡ay- común en el valle del Duero para las patirrojas que lo ejecutaban. Lo que las pobres de estos pagos no sabían, es que el peligro había vuelto: ¡y de qué manera!
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10.10.07 @ 07:14:25. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Mi sobrina Anita. Acuarela de José Mª Arévalo.43x30)
¿Se lo puede usted creer?. Yo he caído recientemente del guindo. Por ejemplo: que diversas series televisivas norteamericanas difunden el siguiente mensaje: la identidad sexual puede "desconstruirse" y la masculinidad y femineidad no son más que "roles de géneros construidos socialmente". Que cada quien tiene que elegir la "opción" u “orientación sexual” que prefiera. Vamos, una terminología completamente nueva. Y es la que aparece en la asignatura de Educación para la ciudadanía, también llamada, como vimos la semana pasada, Educación para la tiranía, o para el relativismo, o Educación política socialista. Nos había sorprendido lo del “género”, que en castellano solo se usaba para las palabras, hasta que nos acostumbramos, al mismo tiempo que al “talante”. Pero resulta que no es suficiente, porque las "feministas de género" tienen todo un bagaje de términos para expresar sus objetivos, como la "desconstrucción" de la familia, para propugnar su destrucción. Y no solo la familia, pretenden “desconstruir” toda la sociedad: desconstruir el lenguaje, las relaciones familiares, la reproducción, la sexualidad, la educación, la religión, la cultura, entre otras cosas. Un botón de muestra: Heidi Hartmann, destacada representante de la ideología de género, escribe ya en 1981 (en Women and Revolution, South End Press, Boston): “La división estricta del trabajo por sexos, un invento social común a toda sociedad conocida, crea dos géneros muy separados y la necesidad de que el hombre y la mujer se junten por razones económicas. Contribuye así a orientar sus exigencias sexuales hacia la realización heterosexual, y a asegurar la reproducción biológica. En sociedades más imaginativas, la reproducción biológica podría asegurarse con otras técnicas."
La ideología de género es un feminismo radical surgido hacia fines de 1960, que rompe con el anterior movimiento feminista de paridad (que creía en la igualdad legal y moral de los sexos), para exigir el derecho a determinar la propia identidad sexual, y así llegar a una sociedad sin clases de sexo; y tuvo una fuerte presencia en la polémica Cumbre de Pekín, la IV Conferencia Mundial de la ONU sobre la Mujer, realizada en septiembre de 1995. Las feministas de género denuncian la urgencia de desconstruir los roles socialmente construidos del hombre y de la mujer, porque esta socialización –dicen– afecta a la mujer negativa e injustamente. Pretenden liberarse, sobre todo, del matrimonio y de la maternidad. Están, por tanto, a favor del aborto y de la promoción de la homosexualidad, el lesbianismo y todas las demás formas de sexualidad fuera del matrimonio. Se trata de una revolución cuyo objetivo es alcanzar una nueva cultura, un mundo nuevo y arbitrario, verdaderamente libre, que excluya el matrimonio, la maternidad, la familia, y acepte todo tipo posible e imaginable de práctica sexual.
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08.10.07 @ 08:27:21. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Rincon de Peñafiel. Acuarela de Labrador, primer premio del Concurso de pintura rápida de Peñafiel, 2004)
Hacía tiempo que en la Dehesa de Peñalba la Verde no se oía el tronar de “caña” alguna que escupiese fuego. Ni en la Dehesa, ni en lugar alguno; sencillamente, no fabricaban cartuchos. Los Hijos del Trueno se habían incorporado al colegio con la nostalgia de los preciosos “Trust-Eibar” y “Orbea -Vitoria”. O sea, de la extraordinaria munición comprada en las armerías de Valladolid (Castro y Compañía, Vidaurreta...) y no menor de los cartuchos artesanales recargados o fabricados tras mil y una peripecias; no tan vistosos, pero de auténtica garantía. Muy a su pesar, el fastidioso “rosa, rosae” o la bobada esa de los “números primos”, les metió en un mundo, aunque seguramente provechoso, desde luego muy distinto. En confianza..: ¡horrible!.
Un domingo del larguísimo invierno, planeaban una de las suyas: hacer una visita de inspección a los sotabancos de su casa en la Plazuela de San Miguel. No al trastero de su madre, que por conocido y propio, no tenía atractivo, sino al de la abuela: prohibido y, además, desconocido. O sea, de lo más apetecible. La puerta, muy antigua y ya no muy fuerte, estaba cerrada con llave. Por turno, miraron por el ojo de la cerradura. Vieron antiguallas de todo tipo diseminadas por el cuarto enorme; y, muy próximo a la puerta, un cajón de lo más parecido al que usaban, en la Dehesa, para guardar la silla de montar a caballo. Intrigados, primero se preguntaban cómo entrar a tan misteriosa habitación; luego, hacían mil conjeturas sobre el contenido del misterioso cajón: ¿otra silla de montar tal vez? Pues nos la podrían dar -se decían-, porque para qué la iba a querer ya la abuela... ¿Un valioso tesoro? Pedir la llave..., susurraba Drito; ¡qué vulgaridad...!, respondió otro susurro de Rodrigo que, al tiempo, dio tan violento empujón a la puerta, que de inmediato se abrió de par en par. Juntos se abalanzaron hacia el cajón. Estaba cerrado, pero sin llave. Lo abrieron.
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06.10.07 @ 08:00:04. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Crucero en la Plaza Mayor de La Alberca. Acuarela de José Mª Arévalo. 34x46)
He incluido este título tan rimbombante – más que técnicas debía haberlo llamado “trucos”- porque en la polémica de la asignatura “para el relativismo” uno de los discrepantes aprovechó para imputarme, además, que pontifico en estos artículos sobre la acuarela. Así, además de celebrar mi cumpleaños -fué ayer- como se debe, cun una serena reflexión, le doy motivos a mi crñitico: para muestra, este tema tan “chungo”, que en su día colgué en Hispacuarela. Se trata de una experiencia personal que me dio muy buen resultado en su día, y sigo utilizando de vez en cuando (por ejemplo en el tema de La Alberca que adjunto). Pero sobre todo de algo que conviene, creo, en mi modesta opinión (je,je), experimentar a los aprendices de este dificilísimo arte de la acuarela. Porque con la obsesión por conseguir cuadros, en vez de experimentar, y cuadros limpios en vez de soltar la mano, ésta se agarrota y es peor el remedio que la enfermedad. Decir que he inventado una técnica daría la razón al colega, pero tampoco pasaría nada: hoy ya no tiene nadie que temer meter la pata públicamente y por escrito, siempre que esté dispuesto a sacarla, ya que, con los blogs en la prensa diaria, esto de la comunicación –que no hay que confundir con el periodismo- se ha democratizado mucho. Bueno, también el periodismo se ha democratizado mucho desde que yo lo ejercía, hace más de treinta años, y ya no se oye aquello de hay que ver cómo somos los periodistas, que escribimos de todo sin saber de nada.
El nombre de “chapapote” surgió hace años en nuestra Asociación de acuarelistas, porque me gustaba pintar con muchos contrastes, y metía para conseguirlo demasiado pigmento, por lo que mis maestros me decían que metía “chapapotes”. Con mi cabezonería habitual seguí buscando soluciones, y un día, casi sin darme cuenta, intuitivamente, pinté el alero de un tejado, primero seco sobre seco (solo el pincel humedecido), con bastante pigmento, en el borde superior y en las rayas que representan las sombras que arrojan las vigas que lo sostienen, a base de sepia y cobalto; y cuando secó, pasé la paletina con mucho agua y solo azul cobalto. Quedó el pigmento más diluido y sin bordes, y las partes claras en un violáceo agradable. Fue de casualidad, porque en temas posteriores volví a hacerlo y las manchas quedaban más opacas.
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04.10.07 @ 07:42:44. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Caserío en la finca Zamadueña. Acuarela de José Mª Arévalo. 34x43)
Porque escribir –decíamos- de los sentimientos de una persona es empresa harto difícil, debo dejar que sea el propio Drito (el menor de los Hijos del Trueno) quien les relate cuanto considere oportuno sobre lo que, en principio, fueron ocho gazapillos, “sus” ocho gazapillos -desde mi punto de vista- y “mis” ocho gazapillos narrado en primera persona; o sea, por el propio Drito: “Nunca me importó demasiado competir con las diferentes especies cinegéticas tan abundantes en la Dehesa. Reconozco, sin embargo, que la competencia era, la mayoría de las veces, desleal. Y no tanto en las primeras y primitivas cacerías con porros y perros sino, como no mucho después, con la terrible ‘caña que diariamente escupía fuego’.
Por supuesto que los “Boanerges” jugábamos con ventaja; ventaja que, reconozco, era cuando menos desleal. ¿Cómo conceder igualdad de oportunidades al oído finísimo de las palomas y tórtolas o a los conejos que sorprendíamos retozando entre la maleza o en los jugosos claros de hierba en la ribera? Burlábamos tal oído, con la astuta maniobra de provocar la huída con ruidos por un lado, para atacar con absoluta superioridad del arma por el contrario. Superábamos el mimetismo de las especies de caza más esquivas, con la superioridad de la inteligencia sobre el solo instinto. Como seres superiores, mejor y más sofisticado mimetismo era el nuestro, para esperar a las cazas en cabañuelos o rastrear, siguiendo incluso las huellas de la liebre, para, despacio, sin romper ni una rama al andar, aproximarnos a la cama, casi confundida con el terreno, pero a distancia apropiada desde donde disparar inexorablemente.
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02.10.07 @ 07:25:12. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Puente de Cabezón. Acuarela de José Mª Arévalo, 36x48)
Vamos a completar hoy el tema “Sobre seco o sobre húmedo” del 23 del pasado septiembre, en el que veíamos la diferencia entre pintar de una u otra forma, una de las peculiaridades más típicas de la técnica de la acuarela. En aquél, tratamos lo más elemental de ésta, y espero que de forma inteligible; ahora vamos a profundizar un poco más. Pues bien, al escribir el otro tema, “Hay que tener mucha mano”, del 16 anterior, no mencioné una de las mayores cualidades de la mano maestra, que es saber aplicar el pigmento al papel en el momento de humedad oportuno. No me refiero a la cuestión de acuarelas en húmedo o acuarelas en seco, sino al uso habitual del húmedo en las acuarelas que utilizan los dos sistemas, sin que predomine ninguno, que es lo más normal. Aunque también cabría distinguir entre pintar en muy húmedo, con mucho pigmento (lo que produce pinceladas blandas), y pintar en poco húmedo con poco pigmento (que da lugar a escurridos); como no quiero perder el hilo con disquisiciones, solo aclarar que no me refiero a los efectos “blandos”, sino más bien al escurrido controlado.
Mi maestro Buendía suele decirme que no me sale el húmedo porque más que sobre papel húmedo pinto sobre papel mojado, con demasiada agua, con lo que me veo obligado a meter bastante pigmento para evitar el escurrido; y antes de que seque esa pincelada, para desmatizar (evitar salga liso lo pintado) vuelvo a insistir con bastante pigmento más oscuro, con lo que acaba mezclándose todo. Y además de blandura, se produce opacidad.
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30.09.07 @ 08:02:20. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Piedrahita. Acuarela de Pedro Barahona en http://blocdenotas2.blogspot.com . 54 x 74)
Estaban los Hijos del Trueno dando un "tiento" a los tomates, pimientos, zanahorias ("acenorias"), etc. en la huerta de las hortalizas, cuando los gritos, tan familiares en la época de cazadores primitivos, se dejaron oír cabe el padre Duero: ¡"Véle ahí va, véle ahí va...! ¡¡Perroo, peerroo...!!. Era Emiliano "Luna", que, trastabilleando entre los surcos del "cachapal" de patatas que regaba, corría tras un conejo (coneja en este caso) que huía aterrorizada por los aullidos, de impotencia, creo, de un pequeño perro ratonero -con perdón ¿solución para los topillos?- compañero inseparable del buen regador. Llegamos, casi nos topamos, con el pobre animal, que, ignorando nosotros el motivo, no huía a excesiva velocidad. Cual impresionante cancerbero, Rodrigo se lanzó en plancha, justo cuando "la pobre" pretendía guarecerse dentro del bardo: el refugio seguro de cuantos en situación "normal" pertenecían a su tribu.
¡Ya está, ya está!, gritaba Luna como un energúmeno, al tiempo que Rodrigo -¡que bárbaro!- levantaba a la infeliz en alto, como un trofeo. No menos bárbaro que su hermano, Drito se unió al jolgorio; pero fue sólo durante breves momentos, porque enseguida acudió donde Luna cavaba desaforadamente. ¡¡Quieto!!, le dijo en cuanto vio lo que hacía el regador: una mezcla de maleza y pelusas de conejo (“a”)tapaba un pequeño orificio: ¡Velaquiestá la madriguera!, gritó al tiempo que se disponía a destrozar el abrigo "calentito" de los gazapillos, que de forma violenta –primitiva- acababan de quedarse sin madre. El azadón quedó suspendido sin que por el grito de Drito se consumara la barbarie.
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28.09.07 @ 07:53:08. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Desembocadura del Esgueva en el Pisuerga. Acuarela de José Mª Arévalo.46x34)
He reenviado a compañeros y amigos un emilio de “hazteoir.org” que ofrece firmas contra la asignatura de Educación para la Tiranía en su web, y alguno se ha molestado por lo que considera un “vómito”. Como el emilio no recoge una argumentación de fondo más profunda, creo vale la pena ofrecerla. Ya había pergeñado antes los argumentos, a raíz de la tertulia de Telemadrid en que se debatió la polémica sobre la bandera española; el “vomitante” de turno, a falta de argumentos, reclamó que se cumplan todas las leyes, aludiendo a la aceptación de la asignatura de marras, a lo que Rosa Díez le recordó que ese era el argumento usual contra las proposiciones de condena de los atentados de ETA, que se condene toda la violencia. Lo bueno de estos debates es que se fijan posiciones, quedando a la luz los principios básicos. En este tema de Educación para la Ciudadanía, la concepción más profunda de la vida. Lo que hace falta es que haya respeto entre los discrepantes, y en ello se ven también los principios de cada uno. Vamos a los principios, empezando por el final de la argumentación, que es lo difícil de exponer. Por cierto, y en esta línea, mi amigo José Ramón Ayllón ha preparado, por encargo de la Fundación de Cultura Andaluza, un resumen de la ética aristotélica, en capítulos que conectan los temas fundamentales de la ética y la asignatura Educación para la ciudadanía, con una selección también de textos breves, muy incisivos, de autores actuales. El libro -de formato pequeño, 90 páginas, 6 euros- ya está en la calle. Lo comercializa fidelvillegasgutierrez@yahoo.es 630 672 565.
A la caída del socialismo del Telón de acero, en sustitución del paraíso perdido, la izquierda europea empezó a hablar de que la política democrática tiene que ser, en cuanto a valores, neutra por definición, y que no es buen demócrata quien no es, políticamente, laicista. No bastaría, pues, con aceptar las decisiones de la mayoría, habría que defender a ésta de tabús, y a ello se opone cualquier tipo de credo. Juan Pablo II, que rebatió ampliamente en “Centesimus annus”, en 1991, esta posición, concluía que la historia del siglo XX ha demostrado que “una democracia sin valores se convierte fácilmente en totalitarismo, encubierto o no”. Que esta cuestión sigue vigente lo demuestra el que, hace pocos meses, el último documento de los obispos españoles sobre la situación política de nuestro país denunciaba las descalificaciones vertidas por socialistas contra los católicos en la política, con aquel argumento. Lo más curioso es que la izquierda en el poder reclame el cumplimiento de las leyes, cuando son especialistas en no cumplirlas más que a su manera. Todavía hablan del “uso alternativo del Derecho”, la interpretación y aplicación de la ley acomodada a las circunstancias sociales cambiantes. Y eso ya no es cuestión solo de creyentes y no creyentes.
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26.09.07 @ 07:42:13. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Alquería y transformador. Acuarela de José Mª Arévalo, bajo la tutela de F.Buendía)
Se acabó la munición, se acabó el plomo, se acabó la cloratita (demasiado fuerte); y se acabaron las ganas de trabajar. La afición no; pero sin cartuchos, ¿de qué nos valía? Nuestra naturaleza seguía viva y a ella acudimos acompañando a los vaqueros en su oficio. La vacada en la Dehesa era considerable: casi una centena de ganado morucho, por lo general manso, que pastaba en prados y riberas (6 kms. a lo largo del Duero) donde por la frescura que a todas las riberas les es propia, la nuestra tenía el añadido de los continuos manantiales que la regaban en tramos nunca superiores a cincuenta metros. Eran las aguas que afloraban en la orilla, procedentes de la panza del páramo o de “quisió” dónde. Tal era la abundancia de bálago y hierba de lo más apetecible para el ganado, que el trabajo de los dos hermanos vaqueros, Miguel y Emilio más los acompañantes “Hijos del Trueno”, era más bien escaso. Esto nos permitía ir con ellos “a nidos”, y preparar luego –¡qué bárbaros!- suculentas meriendas.
Cierto día, la vacada llegó en cansino caminar “careando” cerca de la pequeña isla donde desde la orilla veíamos cómo infinidad de tortolillas alimentaban a sus pichones en los nidos entre espesos zarzales. El silencio absoluto en el bellísimo paraje, se rompió –mejor, se hizo más bello- con la voz cantarina de Celina, la única hermana de los vaqueros, que llamaba alternativamente a ambos, para dejarles el almuerzo. Todos oímos “la melodía”, pero salvo Drito, nadie le prestó atención absortos como estabamos en localizar los nidos.
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23.09.07 @ 16:30:31. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Puente sobre el Pisuerga, en Cabezón. Acuarela de F. Buendía. 33x52)
Ante el comentario de Manuel Francisco, que recordaba la primera vez que oyó lo de “tiene mucha mano”, referido al gran maestro Castilviejo, y que le sonó a chino, he pensado que no está de más, para el lector no experto en acuarela, tratar algunos temas básicos de este difícil arte, para poder entenderlo mejor y familiarizarse con él. A los que disfrutamos con él tampoco nos viene mal aclarar términos y técnicas. Pues bien, quizá el tema más debatido entre los acuarelistas, junto con el de las reservas, sea si es preferible pintar en seco o en húmedo. Las reservas lo dejaremos para más adelante. El del húmedo y el seco lo hemos debatido en Hispacuarela muchas veces, yo diría que sale cada dos por tres – al comentar en Nuevas acuarelas si aquel tema, o simplemente un cielo o una arboleda, hubiera salido mejor en húmedo, si cuesta más dominar una técnica que otra, etc.- .
Vaya por delante que en la acuarela es necesario usar siempre mucha agua, dejarla correr, hacerla trabajar sola y buscar sus maravillosos efectos. Lo que se dice seco, o seco sobre seco (con el pincel escurrido se toma pigmento y se aplica en el papel seco), se utiliza muy poco, para obtener efectos especiales. Lo normal es tomar el pigmento con el pincel con agua (quizá sacudiendo levemente el pincel para que no lleve demasiada), e incluso extenderlo en la paleta para comprobar el color que queremos (mezclando varios colores) y la densidad con que vamos a aplicarlo. Después, trabajar en seco es aplicar el pincel, así cargado, al papel seco. Trabajar en húmedo es aplicarlo igualmente pero al papel humedecido en todo (si se ha dado una aguada previa) o parte (si se ha humedecido o pintado inmediatamente antes la zona sobre la que se aplica). Aplicado al papel húmedo, el pigmento tiende a expandirse y producir distintos efectos, según la cantidad de pigmento que se de, la inclinación del papel (por eso los caballetes para acuarela tienen que permitir bascular el bastidor o tabla sobre el que va el papel), el tipo de pincel que se use, etc.. Si tomas, por ejemplo, poco agua en el pincel y mucho pigmento, y lo aplicas al papel humedecido, en horizontal, obtienes formas “blandas” y opacas, pero si no lleva tanto pigmento, sin perder la blandura, no resultan demasiado opacas, y son apropiadas para pintar nubes o arboledas lejanas (o una primera base para las más próximas). Más difícil es controlar ese efecto expansivo cuando se aplica el pincel con más agua que pigmento, porque además del efecto expansivo se produce lo que podríamos llamar un escurrido irregular, sin el defecto de la blandura, más difícil aún de controlar. La acuarela adjunta, del maestro Buendía, y la que, del mismo figuraba en el post anterior, son buen ejemplo de este último procedimiento. Pero ¿qué ventajas e inconvenientes tienen trabajar sobre seco o hacerlo en húmedo?.
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22.09.07 @ 08:10:44. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante Alonso

(Cerros de Cigüñuela. Acuarela de F. Buendía. 38x51)
La actividad de los Boanerges era frenética. Habían descubierto el sustitutivo de la pólvora (resulta que se llamaría luego por no sé quién, cloratita), que no había en absoluto en las armerías. Poseían la “fórmula propia”, para un explosivo que podrían elaborar sin apenas desembolso en su propia casa. Sonriente, Drito voló a por cartuchos vacíos para comenzar la recarga…
- “¿No te parece, Drito, que antes deberíamos probar la pólvora?”. Como el mayor de los Boanerges, y superior jerárquico, no era partidario de probadillas con la escopeta del doce, nuevamente Drito pescó a correr en dirección a la casa, al tiempo que exclamaba: “¡Déjame!”. Volvió en segundos con la preciosa escopeta sistema l´afouché, que lucía desde “quisió” cuándo, en la panoplia del salón. Sin necesidad de más palabras, ni exclamaciones, la actividad fue febril. Con la ayuda de una sierra para hierro, trocearon una tubería, nueva, para hacer lo que sería el cañón. El sistema de la escopeta del abuelo, adquirió forma similar cuando practicaron una pequeña ranura, cerca de donde iría la culata de un fenomenal trabuco de “avancarga”. El acoplamiento de un taco de madera ¡a martillazos!, no les pareció suficiente. Por si acaso, lo aseguraron con el alambre utilizado para empacar paja o alfalfa. A ambos les pareció que quedaba una “miaja” bastorra, pero, en la misma medida, de lo más segura. “¡Quihacer…!”.
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20.09.07 @ 07:31:13. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Castillejo de Robledo. Acuarela de Manuel Prieto. 32x48)
Tengo el gusto de dedicar este tema, en su 36 aniversario de boda, a mi amigo y compañero de acuarelas Manolo Prieto, habitual comentarista de estos artículos, del que espero pase a ser el Formontano que nos falta, el tercero. Porque me consta que sigue construyendo su familia, título éste del blog de don Joan Carreras, ilustre profesor de Derecho Canónico, que ha decidido ponerse a disposición del pueblo en
http://familiaenconstruccion.blogspot.com/, y de paso me ha incitado a escribir en él. Este blog, además de noticias, a comentar, sobre la familia en la sociedad y en la Iglesia, publica semanalmente capítulos de los francamente importantes libros de D. Joan, "Situaciones matrimoniales irregulares" y el ya listo para ser publicado "Soberanía conyugal", en el que nos invita a participar con nuestras opiniones. Además da cabida a consultas (gratuitas, claro) sobre temas relacionados con el Derecho canónico de familia (excepto temas de nulidad del matrimonio, dada su complejidad); y una encuesta mensual sobre temas de actualidad relativos a la familia. Además de participar en la encuesta, autores y visitantes del blog están invitados a debatir los extremos de la encuesta, defendiendo sus puntos de vista.
El último tema que incluye es “Iniciativa legal popular `Red Madre´”, tema que he tratado días atrás (podéis verlo todavía en estas páginas, en mis post de 23 de Agosto y 29 de Mayo) pero con un enfoque nuevo: da dos noticias sobre este asunto y pregunta qué nos parece. Francamente interesante para que cada uno mida su capacidad de reacción y, como suele decirse, “se moje” en la materia. Plantea D.Joan: “Me parece interesante que comentéis esta noticia aparecida en el Diario de Noticias de Pamplona, con fecha de 11 de setiembre de 2007. ¿Se trata de una noticia positiva o negativa? ¿Cómo darías tú esa misma noticia?”. La Mesa y Junta de Portavoces del Parlamento de Navarra admitieron ayer a tramite sendas mociones promovidas por IU y por el PSN para que el servicio sanitario público de Navarra aplique el aborto en los supuestos contenidos en la Ley. Junto a estas mociones, los órganos rectores de la Cámara dieron luz verde al debate de una proposición de ley que pretende, precisamente lo contrario: evitar interrupciones voluntarias de embarazo en el sistema público sanitario.La proposición de ley, firmada por José Manuel Contreras Naranjo, parte de una iniciativa legislativa popular para regular una "red de apoyo a la mujer embarazada" con el fin de evitar los abortos. Tras esta iniciativa se sitúa el Foro Español de la Familia. Frente a esta proposición se debatirán las mociones de los socialistas y de IU.
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18.09.07 @ 07:58:58. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Alquería y transformador. Acuarela de F.Buendía)
Insisto: en los años cuarenta, mal íbamos a pertenecer ni recibir instrucción de banda alguna, si ni siquiera existían. Tampoco pudieron existir otras razones para nuestros inventos, cuando no teníamos más ansias de independencia que las derivadas de amar apasionadamente la naturaleza que, en nuestro entorno, no era otra que la Dehesa. En todo caso, ahora. Ahora sí que dan ganas de reclamar su independencia, para vivir “lejos del mundanal ruido”, en el que tanto abundan las insensateces, producto de mentes calenturientas y deformadas.
No, no, los Boanerges recibieron sus enseñanzas directamente de su entorno. Y éste era: que no teníamos cartuchos, ni aunque sobrase el dinero, ¡qué cosas…!, dónde comprarlos. De ninguna manera cesaron en su actividad casi frenética a lo largo del día; desempolvaron otra vez los “porros” guardados en el sobrao y siguieron cazando con las antiguallas de porros y perros; el recorrido por la orilla del río era diario, con la actividad que menos se ajustaba al carácter movidito de los hermanos: practicaron todas las modalidades de pesca; con cañas, y, más y mejor sacando barbos enormes tras el registro, buceando, de las cuevas; sí, cuevas, en las que se guarecen los barbos, precisamente en los lugares más profundos. Pescaron, también a mano, cangrejos muy abundantes en las numerosas albercas para el riego; bajo las piedras de la puente hundida; practicaron el tiro con arco fabricado con las varillas de los paraguas viejos ¡o no tanto! Hicieron flautas con la caña de una determinada especie de cardos; cachavas con brotes tiernos de roble u olmo, calentados al fuego de la hoguera. En fin, cuantas actividades son posibles –y son infinitas- en el campo por personas “normales”…
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16.09.07 @ 07:51:49. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Caserío en el Camino Viejo Simancas. Acuarela de José Mª Arévalo. 36x48)
Ahora que me han salido, seguidas, un par de acuarelillas decentes, y estoy crecido (a pesar de que el maestro Buendi me ha indicado varias cosas a corregir, que he incorporado en una de ellas, con la que ilustro este comentario), me han entrado irresistibles deseos de transmitir cómo he encontrado la clave de este difícil arte de la acuarela, dónde está la piedra filosofal para el aprendiz. Ya hemos comentado, en tema anterior, que el equivalente de la piedra filosofal que buscaban los alquimistas en la Edad Media, para los pintores y demás artistas plásticos era la “divina proporción”. No fue tiempo perdido su búsqueda, ya que así se consiguieron algunos criterios como la sección áurea, que también hemos comentado. Pero ésta, aun siendo muy importante, se refiere solo a la composición, y junto a ella hay otras muchas reglas necesarias: en cuanto al color, el uso de los complementarios, la unificación, el difícil uso de los colores quebrados; sobre la pincelada, las distintas formas de conseguir muchos matices, con el trabajo en húmedo o en seco, y el uso de distintos pinceles y papeles; etc., etc.
Para mí la clave en la teoría ni en los materiales, está en la mano. Pero no solo en “soltar la mano”, como suele decirse al acto de dar pinceladas rápidas y seguras. Para tener suelta la mano de verdad, hay primero que “tener mano”. Además, cuando lo que más resalta de una acuarela es “la mano suelta”, como que “está limpita”, mal asunto, porque ello equivale a excesiva simplicidad, falta de matices. Nunca habría dicho del maestro Meneses que tenía la mano muy suelta, ni que sus acuarelas eran limpias, que evidentemente lo eran, pero eso, lo de menos; porque pintaba con infinidad de matices, especialmente en paisajes con árboles frondosos y maleza, como lo hacía en óleo Corot, el maestro de los árboles, y, también en acuarela, mi primer maestro, Paco Roldán, al que tanto echamos en falta en nuestras salidas a pintar en el campo. Cuando los aficionados vemos a un maestro pintar y decimos “jo, tío, que mano tiene”, es que nos ha descubierto la piedra filosofal. Mano es oficio, saber hacer, pero no teórico, sino práctico, saber hacer cómo, resolver los problemas, llevar al papel o al lienzo lo que vemos y queremos decir. Cómo pintar una tapia, un rastrojo, unos matorrales, una sombra, una luz especial, una arboleda próxima y otra lejana, y que todos ellos resulten creíbles. El aficionado que ha encontrado una solución a algunos de estos problemas, es feliz, y la aplicará en lo sucesivo de esa forma, que es la que sabe. Por eso todas sus obras se parecen, inevitablemente, pero piensa: es que ese es mi estilo. No, esa es tu falta de estilo. El maestro sabe esa solución y muchas más, y elige la más conveniente en cada caso, por eso decimos que “tiene mucha mano”. Y su estilo está en la concepción, no en la mano.
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14.09.07 @ 08:10:37. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Ribera y cerros. Acuarela de José Mª Arévalo)
¡Eh, oigan, que ni soy terrorista, ni jamás he tenido contacto con banda armada!...Bueno, sólo con los Boanerges; pero ésos, no eran banda sino dos. Los dos hermanos de los que venimos hablando desde comenzar “Desde la Orilla”. Y decíamos, que tenían afición-obsesión por la caza y que con la carestía de los “años del hambre”, ni tenían cuartos, ni en las armerías cartuchos: los hicieron de artesanía; pero es que menos los pistones, y su desbordada afición, se acabó todo. Sin embargo, la escopeta de un “caño y perrillos por fuera” del señor Silviano, seguía tronando al alba desde la otra orilla; allá por los cabañuelos que construyó en las proximidades del castro celta. Los Boanerges acudieron a él, cuando “picaba” leña en la Dehesa:
-“¡Cuál, me los preparo “ó” divinamente…!” Los ojos como platos de los Boanerges, no se perdieron ripio de cuanto habló la sabiduría del veterano y necesitado (12 hijos) labrador de Villabáñez. Y aprendieron a costa de lo que fuese a fabricar perdigones ¡de artesanía! En cantidad caían de un bote –ya se lo dije- al barreño con agua: redondos como gotas de idem; todos igualitos, ¡pero con rabo! Recargaron una buena porción de cartuchos “¡superiorones!”, pero con el maldito apéndice que destrozaba las cazas de una forma “inhumana”. Heridos en lo más vivo de sus sentimientos, ambos cavilaban la forma de eliminar el susodicho apéndice, que les llevaba horas dedicados a cortarlo ¡uno a uno! con unas tijeras. “Marrotadas” varias con el consiguiente enfado de la paciente madre, no recurrieron como de costumbre a Silviano, sino que mientras comían sabrosos tomates, colorados, turgentes, de la huerta y madurados, claro, en la propia mata, la máquina de montar trapisondas que era el mayor, Rodrigo, le dijo a Drito:
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12.09.07 @ 08:02:16. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Mis trillizos. Oleo de José Mª Arévalo)
La noticia, este verano, de que los responsables del servicio de Pediatría del Clínico consideran lamentable que Valladolid carezca de una UCI pediátrica, me ha recordado viejos tiempos - principios de los ochenta - de carencias y esfuerzos de la Asociación para la Estimulación Precoz que nos vimos obligados a crear un grupo de padres con hijos minusválidos, frente a la resistencia de los nuevos, entonces, responsables políticos: los socialistas. Parece que estoy viendo al profesor Sánchez Villares, al que visitamos y que nos ayudó lo que pudo, no poco en cuanto a asistencia médica, y cómo se quejaba de que no hubiera prosperado su gran ilusión, el Hospital Materno Infantil. Después supe que estuvo a punto de ser una realidad - tanto que las ropitas de los niños estaban ya sobre las camas, me contaron - pero llegaron al poder los socialistas y lo echaron abajo.
Ahora parece que el problema es de los populares, aunque la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades ha dicho que se estudiará si es necesario o no que Valladolid tenga una UCI pediátrica, como Salamanca y Burgos. El doctor Julio Ardura ha dicho que “en Pediatría ya hemos tirado la toalla: no tenemos ninguna esperanza de que este problema, que es crónico, se resuelva algún día”. ¡Cuantas veces estuvimos nosotros a punto, también, de arrojar la toalla¡. Ahora veo -y escribo en estas páginas sobre ello- tantos recursos que se dedican a minorías supuestamente marginadas o asuntos que se van poniendo de moda, desde las parejas homosexuales o los profesores de lengua vasca que no pudieron cotizar, a las viviendas para jóvenes, y pienso en aquellas necesidades básicas que al parecer siguen sin ser cubiertas. Sociedad loca, loca.
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10.09.07 @ 08:03:10. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Alquería y transformador. Acuarela de Manolo Prieto, bajo la tutela de F.Buendía)
Sigue siendo protagonista de mis relatos el valle del Duero. Y hoy, éstos que titulo Boanerges: Los Hijos del Trueno (traducido del arameo) como a veces “el ama” llamaba a dos de sus hijos; me imagino y eso ustedes juzgarán si tienen la suficiente bondad para leerlo, que por motivo más que sobrado, dado lo explosivo del carácter –como el trueno- de ambos.
Les comentaba en mi intervención anterior, la penosa “travesía” por los años del hambre. Si las despensas de los castellanos estaban vacías de hasta lo más elemental, no era sólo por falta de “cuartos” para comprar. “¡A qué ton” iba a ser sólo por eso, si “nian” con ellos (con “cuartos”) nada se podía comprar en la carnicería, donde sólo quedaban “cuatro costillares de oveja revieja” y a precios inasequibles…! ; tampoco estaba de mejor ver la panadería: el horno, apagado; la leña tirada al sol sin utilidad para lo que fue acarreada por “el Engañabaldosas”, el panadero. Un buen hombre, que no debía su mote porque engañase a nadie, sino que herido en la guerra (no importa en qué bando), pisaba tan mal el hombre, que lo hacía como un querer y no poder: con amagos que no concluían en pisar donde parecía dirigir el paso.
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08.09.07 @ 08:46:12. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Procesión de la Virgen de San Lorenzo. Oleo de Matías Blasco expuesto en la Iglesia de San Lorenzo de Valladolid. 1621)
Decíamos hace una semana que Valladolid es manierista porque aquí tenemos lo mejor de los manieristas españoles. En plenas fiestas de nuestra Patrona, la Virgen de San Lorenzo, cuyo día celebramos hoy, insistimos en que es manierista, pero, más aún, Valladolid es mariano, y no solo por las obras de arte dedicadas a la Virgen, con que contamos – para mi gusto muy principalmente las manieristas, ahora vamos a ello -, sino por la devoción que estos días salta a la calle, obras son amores. Me remito al artículo “Valladolid opina” que publicó en estas páginas mi compañero Carlos Bustamante el 21 pasado, en el que colaboré haciendo pequeñas correcciones que me encomendó desde su lejanía por vacaciones. Y me uno al homenaje a Nuestra Señora con estas líneas sobre nuestros manieristas, tan marianos. En fin, espero que el parónimo utilizado no confunda al lector, que bien sabe lo que significa ser mariano, pero quizá no tanto “manierista”, como empezó a llamarse a los artistas italianos que pintaban a su “maniera”, distinta de la clásica renacentista.
Decíamos en “Valladolid es manierista”, siguiendo a Arnold Hauser, que el imperio de lo subjetivo que defendieron los impresionistas, frente a la objetividad de las formas clásicas, y que sigue siendo la clave de los mil y un movimientos artísticos contemporáneos, tuvo un precedente muy significativo en el movimiento manierista del que son figuras destacadas nuestros Alonso Berruguete y Juan de Juni. En esa misma línea, se refería hace unos meses Jesús Urrea a la “abstracción idealista del manierismo”, con motivo de la exposición de un apostolado completo de El Greco en el Museo Nacional de Escultura, de la que fue su comisario. Este apostolado fue asignado al museo vallisoletano por el Ministerio de Cultura, pero permanece en el Museo de Bellas Artes de Oviedo, ya que procede de una deuda tributaria cobrada por el Estado en aquellas tierras. Lo cierto es que se completa, con tan importante atribución, el legado manierista de Valladolid, ya que es el Greco, decíamos, junto a Juni y Alonso Berruguete, lo más brillante del manierismo español. Sería estupendo contar con ese apostolado de El Greco en nuestro museo, una vez concluidas las actuales obras, al menos de vez en cuando –de algo tiene que servir la asignación-.No obstante, siempre contamos en Valladolid con “El Salvador”, también de El Greco, que tienen las Descalzas Reales y que se incluyó en la mencionada exposición.
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06.09.07 @ 08:32:08. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Familia campesina. Oleo de José Mª Castilviejo. 1983. 135x135)
Acabada la guerra civil, España quedó muy herida. Más que por la guerra en sí, por el aislamiento de todos los países (menos Argentina), aunque luego fueran enemigos totales del comunismo marxista, a quien los Nacionales, vencedores aquí, habían derrotado. Fuera como fuese, que por suerte o por desgracia -según se mire ahora, pero fue así- nuestra Patria quedó, insisto, muy herida. En las personas, porque, caídos aparte, también fueron multitud los mutilados. Y el resto, sufrió, por lo general, un largo período de grandes escaseces, incluso de las necesidades más perentorias cual es la comida.
En los que venimos narrando, casi protagonistas en “Desde la orilla”, más fueron escaseces en lo prescindible o físicas, que materiales. “Los hijos del ama”, perdieron a su padre y otros tres de los ¡quince! hermanos de éste. Con la Dehesa de Peñalba, imposible pasar, como tantos otros lo pasaron, necesidad de alimentos; de lo demás: caprichos y holguras, ¡ni uno! Así pues, durante los tristemente famosos “años del hambre”, los hermanos, tantas veces mentados, fueron de verdad privilegiados.
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04.09.07 @ 08:22:08. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Pesqueruela, Valladolid. Acuarela de J.M. Arévalo 38 x 48)
Hemos tenido otro buen debate en familia. Empezó a la salida de “El ultimátum de Bourne”, entretenida película del famoso espía con amnesia, que destaca algunos valores humanos pero más vicios que virtudes, como es costumbre en las pelis de espías, aunque sirva de denuncia de lo incontrolados que siempre han estado y siguen estando, por encima de la ley. Se me ocurrió comentar que habían sido un poco pesadas las escenas de persecuciones y peleas a causa del nuevo -me parece a mí- sistema de planos “a zorrumbulón”. Tuve que explicar que es un término que usamos los colegas acuarelistas, tomado de los chistes de Forges, que significa al tun tun, o sea rápido y a la que salga.
Uno de mis hijos creyó me refería al uso de la cámara al hombro, sin trípode, que puso de moda “Salvar al soldado Ryan”, y exigieron los del estilo Dogma. Pues no, listillo, me refería a la elección de sucesivos planos inconexos, sin hilo conductor, de forma que en la persecución no sabes quien va delante, si se acerca o aleja, o si van por calles paralelas o convergentes; y en la pelea quien es el que para y quien da el golpe, codo va codo viene y zum en medio rostro o en cualquier otro sitio. Y todo a la mayor velocidad posible. Como las tomas con la cámara al hombro, más de cinco segundos marea. Tiene, sin embargo, una ventaja: que no permite recrearse en la sangre, ni en la puñalada, que así ha dejado de ser trapera, y no por ello se pierde la sensación de violencia. Ésta ha pasado a ser una violencia abstracta, y eso no estaría mal, si no se abusara tanto del efecto, con la pérdida de atención consiguiente.
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02.09.07 @ 08:19:13. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Villalba de los Alcores (Valladolid). Acuarela de J.M. Arévalo 45x34)
Nada que ver con los adefesios…Dormíamos la siesta. Cosa rara, porque a esa hora, lo normal no era dormir sino salir a escondidas de casa y hacer las mil y una averías que en algún momento, y al menos las más sonadas, contaré… cuando muy cerca, escuchamos el estrépito del motor de varios aviones. Como por entonces no era cosa normal, abrimos enseguida la ventana, para ver cómo evolucionaban tres cazas en la limpidez del cielo. Tanto, que dañaba la vista al mirar a lo alto. Nos gustaba el espectáculo. Pero, de pronto, uno de los tres dejó de rugir. Comenzó a describir círculos y a la vez que poco a poco perdía altura, se dirigió, silencioso, hacia el páramo próximo. L o perdimos de vista nada más traspasar, rozando, la línea (el cerro) donde comienza la impresionante llanura.
Temiéndonos lo peor, los cuatro salimos de estampida: a velocidad increíble, llegamos al embarcadero; cruzamos el río mucho más deprisa que a nado, y, sin parar, nos plantamos, jadeantes, en el mismo y antiquísimo castro celta (vacceo) en la contrapendiente del más puro paisaje castellano. A unos cientos de nosotros, vimos el asombroso espectáculo: Un avión, el caza averiado, quieto y sin señales exteriores de daño alguno. No muy lejos ¡Francisquillo!, que en sustitución del pastor del señor Santiago “el Marranero”, contribuía con el cuidado de sus ovejas mientras el del Marranero volvía de la capital de “en cá el médico”.
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31.08.07 @ 08:13:35. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Palacio de Fabionelli, Valladolid. Acuarela de J.M. Arévalo 40 x 50)
Valladolid es “manierista” porque aquí tenemos lo mejor de los manieristas españoles: Alonso Berruguete, que esculpió sus últimas obras alargando siluetas, como El Greco, gran pintor manierista, y Juan de Juni. Dejamos el comentario de sus obras para otro post, y dedicamos éste a valorar la importancia del Manierismo, que creo es un tema apasionante: estoy convencido de que no somos conscientes en Valladolid de lo que tenemos. Recuerdo una de mis primeras visitas a nuestro maravilloso, aunque en reformas que se me antojan interminables (sean para bien), Museo de Escultura Policromada (de cuya importancia sí tenemos, en cambio, conciencia). Como llevo treinta y siete años en Valladolid, pues pudo ser hace treinta. En el folletito que en el mismo se facilitaba, se situaba el movimiento manierista como muy secundario en la Historia del Arte. No me encajaba esa explicación con el extraordinario impacto que me causaban Juni y Berruguete, de forma que a punto estuve de pedir un libro de reclamaciones (o algo parecido que hubiera). Y efectivamente poco después vi confirmada mi intuición cuando cayó en mis manos el libro de Arnold Hauser, “Historia Social la Literatura y el Arte”.
Afirma Hauser que el Manierismo es un movimiento tan importante para la evolución del arte como el Impresionismo, cada uno en su época, y que los momentos más importantes de Cervantes y Shakespeare – a estos autores sí los valoramos - fueron manieristas. El imperio de lo subjetivo que defendieron los impresionistas frente a la objetividad de las formas clásicas, y que sigue siendo la clave de los mil y un movimientos artísticos contemporáneos, tuvo un precedente muy significativo en el movimiento manierista del que son figuras destacadas nuestros Alonso Berruguete y Juan de Juni. Efectivamente la crítica, valorando su distanciamiento de los cánones del Renacimiento y su aportación al Barroco, ha puesto de manifiesto no hace mucho la decisiva influencia del Manierismo.
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29.08.07 @ 08:47:42. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Pueblo castellano. Acuarela de J.M. Arévalo 36x48)
Tranquilos: aunque “Peduco” siga agarrado a la maroma de la campana Santamaría, todos los castellanos de una y otra orilla, se encuentran sanos y salvos; todos al fin sonrientes y dispuestos a oír Misa. En lo exterior, nada tiene que ver la capilla de la Dehesa con la vetusta iglesia de Peñalba. Aquí todo, bueno, casi todo, es moderno y exquisitamente cuidado: la nave, no muy amplia, es una construcción por encargo “del ama”, digna, pulcra, pero sin más historia que “siglos enteros” de cariño puestos por Dª Eugenia. El retablo sí, éste es otra cosa: se lo regaló a “el ama” don José Mª Arévalo (Arévalo también de segundo apellido, no se confundan con mi compañero foramontano, que me dice lo conoció pero no compartían línea familiar), sr. cura del Arzobispado y muy amigo de la casa; pertenecía a una vieja parroquia de un pueblo engullido por el pantano. Es del siglo XVI y una verdadera alhaja. Hoy se luce en la parroquia San Vicente de Paúl, en la Huerta del Rey de Valladolid. ¿Lo ven?: les dije que algo podía ser verdad y esto, como mucho de lo narrado, desde luego lo es.
Volvemos: Como para tantos no había sitio en el interior, abiertas de par en par las puertas, todos los castellanos varones se agrupaban en el exterior bajo las acacias de amplia sombra, fijos los ojos de todos en el náufrago. Centrado en lo que ahora era importante, ni recordaba ya (sí, sí…) el incidente. Las mujeres vecinas de la Dehesa, ocupaban el sitio habitual en los reclinatorios de su propiedad; así lo hacían a diario para rezos y novenas que allí se organizaban sin cura. Naturalmente, previo toque por Peduco de la campana: bien a tirones secos de la maroma, más movidos otros, o bien con alegre volteo, encaramado el “Alguacilillo” en el pequeño campanario.
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26.08.07 @ 16:40:25. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Carpas en Ondarreta. Acuarela de Enrique Ochotorena en http://picasaweb.google.es/
eochotorena/MisAcuarelasAlgunas)
En tertulia, después de comer, discutíamos en familia sobre la libertad, y uno de mis hijos, con semiapoyo de otro, llegó a afirmar, en el fragor del debate, que así como los animales tienen cierta memoria, aunque solo sea sensitiva, también pueden tener una cierta libertad, siquiera fuera mínima. De ahí ya no pudimos pasar, porque si algo hay claro es que solo quien está dotado de inteligencia y voluntad puede ser libre. Discusión baldía, pudiera parecer, pero a mí me llevó a valorar, más tarde, la libertad de que gozamos los humanos, quizá la facultad más importante junto a la de elegir objetivos para ejercerla. Porque la libertad es para elegir el bien mayor, dentro de los que tenemos al alcance, lo que nunca es evidente, y por tanto somos capaces de acertar o equivocarnos.
He recordado esta anécdota al abordar, ya por fin, la prometida, en post anteriores, conclusión de que el arte sí tiene reglas. Por más que el artista no esté nunca obligado a seguir las reglas descubiertas por generaciones anteriores, al ejercer su libertad creativa está fijando un objetivo y unos medios para alcanzarlo. Efectivamente, en el debate que tuvimos en Hispacuarela, ya mencionado (pero del que solo he incluido hasta ahora las opiniones contrarias a la vinculación del artista a regla alguna) decía Juan Cubria (entre nosotros Juanín), dando para mi gusto en la clave, que "el creador auténtico lo es también de nuevas reglas ". Esa es la madre del cordero. Sí hay, pues, reglas, pero pueden cambiar. Y ocurre que no todo el que rompe reglas es un artista; luego habrá que juzgar las nuevas reglas, si son tales o se trata de un engaño o un bluf.
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25.08.07 @ 08:04:44. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Un capazo de esparto. Acuarela de José Ato Saorín, en Hispacuarela.24x57)
Ahora que parece mucha gente no ha podido irse de vacaciones por aquello de la subida de las hipotecas, me vienen a la memoria varias anécdotas de los años del hambre, cuando nos apretábamos muchos, la mayoría, el cinturón. De los apuros en la Dehesa de Peñalba hablaré cuando reanude, de vuelta de vacaciones, los artículos de esa saga. Ahora recuerdo otro caso también simpático, posterior en el tiempo, no tan metido en aquellos años, pero de cuando no teníamos hipotecas todavía.
Segundo Batallón de Ametralladoras. Regimiento de Infantería “África 53”de guarnición en Xauen (antiguo Protectorado español). Campamento de A´karrat. No muy lejos de infinidad de tiendas de campaña, capaces para albergar cerca de ¡cuatro mil hombres!, formaba el mentado batallón, al completo de personal, mulos, pertrechos y ametralladoras. La Bernarda, un mulo (mula digo yo) más malo que el veneno, se resistía a que le cargasen sobre el lomo grande, gordo, los bastes y cajas de munición. Cuando los “sirvientes” al fin lo consiguieron, el teniente dio la novedad. O el vozarrón fue demasiado fuerte, o la Bernarda se asustó porque tenía uno más de los días de mala uva. El caso es que salió de estampida tirando continuas “tainas sonoras”. Se comprende que de los gases producidos por tanto chusco como le dieron para que se estuviera quieta mientras le mal apretaban la cincha. Enloquecida por el ruido que producían las cajas que arrastraba tras de sí, penetró en el campamento arrollando tiendas y enseres. Mas no duró mucho la espantada carrera, porque al llegar a la tienda cónica del Páter, rodeada de una zanja profunda que impedía entrar el agua en la persistente estación de las lluvias, metió en ella las manos y el cuerpazo grande, gordo, de la Bernarda dio tal voltereta, que, como si fueran de mala madera, se le quebraron las dos al pobre animal.
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23.08.07 @ 07:54:10. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Despeinada. Acuarela de Dolors Barberán, en Hispacuarela)
El pasado 29 de Mayo, bajo el título INICIATIVA POPULAR: YA ERA HORA comenté en estas páginas lo oportuno de la propuesta presentada ante las Cortes de Castilla y León por el Foro español de la Familia, a través de su asociación autonómica castellano leonesa, para la promulgación de una Ley por la que se establezca y regule una red de apoyo a la mujer embarazada, la “Red Madre”. La recogida de firmas, con autorización de las Cortes de Castilla y León, que empezaba entonces, está prácticamente concluida con éxito, si bien, dadas las fechas del verano, se ha conseguido una prórroga para cerrar en octubre. Comentaba entonces que la experiencia de las ONG’s privadas dedicadas a esta labor de asistencia y apoyo a la embarazada, concretamente en la Comunidad de Madrid, donde ya se ha conseguido esa legislación, es de un alto nivel de éxito en sus trabajos: de cada cuatro mujeres atendidas durante su embarazo, tres no abortan.
Algunos me han preguntado si es que en nuestra comunidad no se había hecho nada todavía. Sí se ha hecho, pero con pocos medios. Hay ONG’s privadas que se dedican a ello, entre otras, por citar la más conocida, PROVIDA, pero no cuenta más que con el voluntariado de varios médicos y, eso sí, bastantes jóvenes, que se dejan la piel con su esfuerzo. Hay también casas de acogida llevadas por religiosas, y las instituciones generales procuran afrontar los problemas que se les plantean en cada momento con los medios generales. Pero no hay un sistema de ayudas y soluciones que permita acudir eficazmente a estas necesidades.
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21.08.07 @ 18:52:31. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Santa Catalina. Acuarela de José Mª Arévalo)
Aunque sea a última hora del día, hay un programa en TV. que me gusta. Enhorabuena a Telemadrid (Madrid opina). Perdón, pues, por usar de su título referido a mi ciudad.
Ahora que han comenzado ya las fiestas de la Virgen, recuerdo lo que se comentó no hace mucho en infinidad de medios (también lo fue en Telemadrid, con correcto tratamiento), y por no menos cantidad de personas y personalidades: me refiero a las blasfemas (diabólicamente blasfemas) imágenes que ¡patrocinado y prologado por la Junta de Extremadura!, insertó en un libro un pobre fotógrafo. Poco más que añadir -aunque podría- a todo lo relacionado con la gravísima ofensa a Dios y a la Virgen. Insultos -diabólicos insisto-, que de ninguna forma hubieran consentido los del Islam, ni yo en mis tiempos de plenitud, referidos, como éstos, a mi padre o mi madre. Además de a quien corresponda y precisamente en días tampoco lejanos, respondió el pueblo entero de Valladolid y los miles de forasteros venidos para celebrar la Semana Santa.
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19.08.07 @ 16:00:52. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Plaza de Santa Cruz, Valladolid.Acuarela de J.M. Arévalo)
La muerte a sus 94 años, de Antonioni, el mismo día que Ingman Bergman, con cinco años menos, directores que en mis años jóvenes seguí bastante de cerca,y los correspondientes homenajes en todos los medios, me obliga a hacer un alto en el tema de si tiene normas la creación artística, antes de concluir que sí las tiene, como había prometido. Más que un alto va a ser un prólogo o preámbulo, porque ambos directores fueron en su día, y de alguna manera lo siguen siendo, muy rompedores. Se dice que eran “directores de culto”, y aparte el significado específico que esta expresión tiene en la crítica cinematográfica, es lo cierto que mi generación los veneró sin probablemente entenderlos mucho entonces. He vuelto a ver “El séptimo sello” y “El Manantial de la doncella”, que el cineforum universitario al que yo pertenecía en Salamanca nos facilitó antes de su salida al público general. Ahora no me han causado el impacto que me produjeron entonces. Antonioni, lo siento, ya entonces me pareció bastante pesado, con aquellos planos larguísimos y tiempos reales de “El eclipse”; si bien entonces ya no estaba yo en Salamanca ni rodeado de fans de la novedad cinematográfica.
No obstante, tanto Bergman como Antonioni, llamado “el cineasta de la incomunicación”, comunicaban bastante (la incomunicación lo era entre sus personajes), aunque no se entendiera todo e hiciera falta debate para apreciar su cine. ¡Quién no recuerda, de aquellos días, la realmente abstracta película “El año pasado en Mariembad”, no así el nombre de su director, que por lo demás ha caído en el olvido fuera del mundillo de los expertos¡. De ella no hubo continuación explicativa, como en “2001 odisea del espacio”, que empezaba con aquellos compases iniciales del gran poema sinfónico “Así hablaba Zarathustra”, de mi admirado Richard Strauss. Bergman y Antonioni han quedado muy atrás en las preferencias actuales. Sin embargo, Richard Strauss no ha perdido, ni creo perderá vigencia. No digo que los cineastas fallecidos no hayan sido maestros, pero en mi modesta opinión de aficionado, su aportación fue más la novedad que la calidad. Los “grandes maestros” perduran, no pasa el tiempo por ellos; la memoria de los simplemente “maestros”, queda en los libros nada más.
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18.08.07 @ 08:10:04. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Campos de Cigales; Valladolid.Acuarela de J.M. Arévalo)
Como el asunto va de la plaga que asola nuestros campos, debo comenzar con una aclaración: topillos, siempre los ha habido en el campo. Son el alimento normal de muchas de nuestras rapaces: lechuzas, mochuelos, aguiluchos y tantas otras, por lo general “menores”, que han mantenido el necesario equilibrio entre roedores (alimento) y rapaces (alimentadas). Lo que pasa es que ahora se ha roto ese equilibrio y nos están haciendo la puñeta por estas tierras de Dios.
Lo que no ha existido siempre, al menos desde que tengo uso de razón, es la “plaga” de ZP,s y secuaces. Muchas, sin embargo, de las rapaces mentadas, son la inmensa mayoría del pueblo más sencillo, que, embaucados por falsas doctrinas corrompen (están corrompiendo) lo más sano de España. Del inefable ZP, brotan a borbotones increíbles cantos de sirena, semejantes a los topillos que, dicen, se echaron en nuestros campos, para alimentar aves en peligro de extinción. Como tal peligro no era cierto, lo que se rompió fue el equilibrio natural de la fauna, sabiamente dispuesta por el Creador.
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16.08.07 @ 08:02:39. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Canal del Duero, junto al Polígono de S. Cristóbal; Valladolid. Acuarela de F.Buendía)
Es este uno de los problemas laborales clásicos, ahora de nuevo de moda al llegar la Sentencia del Tribunal Supremo que condena a Iveco-Pegaso a reconocer el disfrute de las vacaciones coincidentes con baja por enfermedad. El Derecho del Trabajo tiene cientos, por no decir miles, de cuestiones controvertidas, como esta, en las que ni la Ley ni el sentido común dan una solución clara y es necesario buscar la doctrina Jurisprudencial. Incluso cuando la encuentras, tienes que buscar lo último en Sentencias, porque los Tribunales pueden, y lo hacen con más frecuencia de lo deseable, cambiar de opinión, razonando, eso sí, el cambio de criterio. A lo que hay que añadir que cada caso tiene sus circunstancias particulares, con lo que la doctrina general puede no ser aplicable aquí y ahora. Menos mal que en la mayoría de las controversias no llega la sangre al río, ni al mar, como en este caso de quedarte sin bronceado reparador por estar malito.
Tradicionalmente se consideraba que si te coincidían las vacaciones con una ILT (incapacidad laboral transitoria en términos de Seguridad Social, ahora llamada IT solo, Incapacidad Temporal) pues mala suerte, te quedabas sin vacaciones. Solo en algunas empresas grandes, como nuestra Renault, Fasa entonces, el Convenio Colectivo concedía que no se perdieran, lo que daba lugar a algunos, pocos, es cierto, chanchullos de espabilados que cogían unos días de enfermedad para poder disfrutarlos más tarde, en las fiestas de su pueblo. Pero empezaron a llegar reclamaciones a las Magistraturas de Trabajo –ahora Juzgados de los Social-y con un poco de suerte acabó llegando la tan esperada doctrina del Tribunal Supremo, que cortó el niño por la mitad, a lo Salomón: si las vacaciones son colectivas en la empresa, el enfermo las pierde; pero no si son individuales, ya que se entiende pueden cambiarse a otras fechas sin problema. Todo ello salvo que el Convenio disponga otro sistema más favorable al trabajador. Y salvo casos especiales: enfermedad prolongada, vacaciones por turnos, etc. que hay que juzgar en cada caso. .
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14.08.07 @ 07:58:04. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Lanzarote, Playa de las Cucharas. Acuarela de J.M.Arévalo)
Por si no quieren seguir leyendo, les advierto que “la cosa” va de De Juana Chaos. Aunque tras la vuelta a la cárcel es tema medio olvidado, no todo cuanto se refiere al sanguinario etarra está suficientemente claro y las vacaciones veraniegas son buen momento para recordarlo. Las diversas posturas de la gente en la playa me han recordado las insistentes fotografías que, tanto en TV, como en los diversos medios de comunicación, nos incitaban una y otra vez a la pena por el drama ajeno, dada la “muerte inminente” -debida a la “huelga de hambre”- del pobrecito malvado. Porque total, ¡si no ha hecho más que asesinar con premeditación y alevosía a veinticinco inocentes!... Bueno, y la insignificancia de brindar con champán, por cada nuevo asesinato que cometían los de su miserable calaña; y, la sin malicia risa a carcajadas al ver en los funerales el dolor de los familiares de las víctimas. Atrocidades cometidas por un real poseso diabólico, que no por recordarlas descubro un nuevo Mediterráneo.
La gente veraniega tendida en la playa me recuerda la estampa de toda una compañía de reclutas o soldados que parecían famélicos en posición de “tendido supino” (boca arriba): postura frecuente durante la clase de educación física en el campamento o cuartel. Confieso que, como profesor de esta disciplina durante la mayor parte de mi vida militar, muchas veces sentí la preocupación de si, vistos con el vientre tan hundido en tal postura, boca arriba, el capitán inspector de cocina no estaría descuidando estrepitosamente sus obligaciones en “el buen gobierno de las tripas, para el mejor manejo de las armas”. Sentencia de nuestro fantasmagórico –porque según dicen ahora, ni existió- Cervantes; extraordinario, además, soldado de la Infantería española. Preocupación que desaparecía por completo cuando la tropa desfilaba marcial; corrían atléticos en mil y un “pasos ligeros”, o se colocaban en la posición de tendido prono (boca a bajo).
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12.08.07 @ 07:52:47. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Segadores. Acrílico de Carlos Armiñanzas)
He procurado, en estos primeros meses de blog, acercarles a la gran preocupación del artísta, al menos del pintor (más concretamente del acuarelista), que en definitiva es si vale la pena lo que hace, si es arte o pamplinas, tal como este mundillo de lo creativo evoluciona. Por si ustedes están perdidos en esta vorágine, les diré que lo estamos todos. Y por ello, los que creemos estar, en ese teatrillo, haciendo de actores, nos preguntamos continuamente qué es el arte, que obras merecen ese calificativo, y hacia donde va el arte. De todo ello hemos tratado, con ayuda de sus comentarios, una vez a la semana, con artículos como “En favor de la Pintura intencional”, o “Para entender la obra de arte” pero también en los demás sobre cuestiones más concretas, desde el primero, “Nuestros pintores en nuestros museos” pasando por el dedicado a Bonillo, en su fallecimiento, o “Abstractos para niños”. De cómo valorar la obra de arte sería el siguiente capítulo a abordar, pero antes hay que desbrozar esta cuestión que hoy planteo, sobre si hay reglas en el arte. Para profundizar más en el tema me remito a lo publicado y discutido al respecto en Hispacuarela, la web de los acuarelistas hispanoparlantes, a la que ya dediqué un post hace semanas, que todavía podéis encontrar aquí.
En Hispacuarela planteé si la creación pictórica, y dentro de ella la creación con la técnica de la acuarela, tiene reglas. Anteriormente se había hablado en aquel Foro sobre la dificultad de encorsetar el arte, destacando que precisamente la creación artística solo es tal si es innovadora y frecuentemente “rompedora”. De acuerdo, pero admitiendo la necesaria evolución de la creación artística, ¿hay reglas desde las que podamos valorar si una obra es arte o, de nuevo llanamente, es “basura”?.
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10.08.07 @ 08:29:22. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Madrid, Parque del Oeste. Acuarela de Pedro Barahona, en Hispacuarela)
Tengo una familia extraordinaria: hijos, hijas, nietos, nueras, yernos, todos normales. Si alguno no lo fuera, por haber nacido así, o, lo que es mucho más frecuente, se hubiera hecho luego homosexual, por supuesto que le querría; incluso por más necesitado, más que a los otros. Pero si no reprimiera sus instintos y aceptase la facilidad dada por el actual gobierno con una ley absolutamente injusta, con arreglo a mis convicciones y el “añadido político” incluído, jamás formaría parte de mi “tribu”. Las parejas de homosexuales, no pueden constituir verdadera familia; porque, lo diga quien lo diga, no pueden contraer verdadero matrimonio. Digo, que por no ser, tal vez no sean ni pareja. Al menos como se entiende en la fauna de la naturaleza. Desposados serían una cosa tan rara (y perdonen si les ofende que me lo parezcan ), que por no ser macho y hembra, ni posibilidad alguna tienen de procrear. ¿Qué “matrimonio” es, pues, ése?
Desde mi obligada permanencia en Valladolid, apoyo por este medio (más vale tarde que nunca...) a cuantos hace tiempo acudieron a la Capital para manifestar su desacuerdo con la ley injusta. A la multitud que asistió nos unimos millones de españoles, que por diversos motivos no podemos integrarnos en manifestaciones multitudinarias. Escuche Sr. Presidente del gobierno ¡la voz de la calle!; ésa que siendo usted oposición dijo que era preciso atender y que ahora, diabólicamente, no hará ni puñetero caso. Y la más silenciosa, mas no por ello menos contundente, de cuantos nos vimos forzados a permanecer en casa.
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08.08.07 @ 16:00:16. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Salamanca. Acuarela de J.M. Arévalo 38 x 48)
Otra noticia me hace volver sobre el tema de las discriminaciones con que se lucran los nuevos cargos electivos, que traté hace unos días en “Canonjías tras las elecciones” Informa el Ministerio de Trabajo que La Inspección de Trabajo recibió, durante el primer semestre, 108 denuncias por discriminación laboral por razón de sexo, lo que supone un incremento, en media mensual, del 15,4% respecto a las 187 tramitadas a lo largo de todo el año pasado, y que estas denuncias tienen carácter prioritario y se inspeccionan en 24 horas. Desde luego, esto del sexo se está convirtiendo en uno de los mayores motivos de discriminación, positiva, claro, pero uno piensa que yas está bien de discriminar.
Hace una semana, al leer el BOE del viernes 13 de julio pasado me llamaba la atención otra discriminación “positiva”, el reconocimiento de los períodos de dedicación a la enseñanza del euskera como cotizados a la Seguridad Social, cuando las personas que realizaron dicha actividad no pudieron ser incluidas en el sistema de Seguridad Social, “dadas las circunstancias de clandestinidad en que se desarrolló la mencionada actividad”. Se trata del desarrollo de la ley de Presupuestos Generales del Estado para este año, de forma que “el coste de las mejoras se financie mediante una transferencia finalista del Estado al presupuesto de la Seguridad Social”. ¿Y qué pasa con los profesores de otras asignaturas que, sin clandestinidad ninguna, tampoco pudimos beneficiarnos de la Seguridad Social porque en la Universidad no se valoraba nuestra dedicación?. Me refiero concretamente a los Profesores Ayudantes de Clases Prácticas, que hasta los años ochenta ni fueron considerados funcionarios ni trabajadores, vamos que trabajábamos por amor al arte. ¿Y qué decir de cuantos perdimos cotizaciones por realizar la mili, interrumpiendo nuestra dedicación profesional?.
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07.08.07 @ 06:45:04. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(La Alambra,Fuente de los leones. Acuarela de Jose Ato, en Hispacuarela)
Nací en Medina del Campo, pero apenas viví allí. Mis primeros vagidos de niño, los di en Dueñas: labranza de mis abuelos en Villaverde de Medina. Teniente mi padre en el Regimiento de Artillería de mi pueblo, su Unidad fue enviada a Melilla, donde hubo de librar -¿lo sabían?- la tremenda guerra de África. Ascendido a capitán, pidió destino a Valladolid. Seguí sus pasos. O sea, que sin perder mis raíces camperas castellanas, di no pocos tumbos hasta recalar definitivamente en la capital. Viví tres años en Marruecos: antes, en medio, y después de la independencia del que fuera Protectorado español.
Conozco, pues, esta tierra, aceptablemente su idioma, y a sus gentes. Y qué quieren que les diga..., pues que reconociendo el embrujo de nuestros tradicionales amigos..., particularmente no lo soy demasiado de los moros (del latín “maurus”). Algo así le ha debido pasar al también vallisoletano -no leonés-, Rodríguez Zapatero, que, tan amigo, ha conseguido por ellos una sustancial subida, creo, en el precio del gas natural: 20% ¿no? ¡A jorobarse con los tradicionales amigos...! Todo, porque como jugador principiante de mus, al que tan aficionados somos en Pucela, se le calentó la boca y metió la gamba, con perdón, en tres frentes: la susodicha subida; la enemistad con Argelia; y sopapo a los saharauis. ¡Todo un éxito! Vamos que eso, ni Moratinos, que es como decir “el que asó la manteca”.
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05.08.07 @ 16:00:47. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo
(Salamanca, arco de la Plaza Mayor. Acuarela de J.M. Arévalo 38 x 48)
Llega la noticia de que Barceló pintará la bóveda del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, como Sert decoró en 1945con sus frescos la Sala del Consejo de la entonces Sociedad de Naciones. Ya comenté, días atrás, la pintura de Barceló, su evolución hacia lo figurativo, su utilización de la técnica matérica con resultados impresionistas. A Sert no hacía falta esfuerzo alguno ni mayores explicaciones para entenderlo, a Barceló pienso que ahora tampoco. Y ello me recuerda el “manifiesto” que publiqué con mi folleto de la exposición que realicé en Caja Círculo, Valladolid, del 25 de Febrero al 8 de Marzo de 2002, y que titulaba como ahora este post. Decía entonces lo que sigue.
Liberada la pintura, a finales del XIX, de su funcionalidad retratista, en la que es sustituida por la fotografía, adquieren tal relevancia los aspectos creativos que llegan a marginar los puramente técnicos. La originalidad y personalidad en la expresión, la innovación, el impacto visual, la fuerza expresiva, etc., son cualidades mucho más apreciadas a lo largo del pasado siglo que las tradicionales relativas a la perfecta figuración, la proporción y armonía, el equilibrio, en definitiva el concepto clásico de lo bello.
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04.08.07 @ 17:41:00. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Canal del Duero en la Cañada Real. Acuarela de J.M. Arévalo 48 x 32)
Cuando al alba del domingo día de san Juan, recorrían el valle los tañidos, recios aunque melodiosos, de las campanas de la románica iglesia de Peñalba, también se rompió el silencio reparador de los vecinos de la Dehesa: por si no fuera poco despertador el de diana tan floreada, el bostezo fenomenal de la señá Jacinta, que asomó el orondo cuerpazo por la puerta dividida en dos de su casa, puso en movimiento a todos los vecinos cercanos o no de la suya. El señor Santiago “el Sábanas”, cachicán veterano de la Dehesa, voceó recio, como lo es todo lo castellano: “¡Vamos chiquitos, que hoy viene aquí don Ramón y en Peñalba han tocado primeras…!”. “Peduco”, el hijo pequeño del cachicán y de la señá Jacinta, a quien a veces también llamaban (por ser el último de doce hermanos) “el alguacillillo”, corrió en “cá el ama” como alma que lleva el diablo, aunque nada tan impropio como en este caso, pues era para pedir las llaves de la Capilla y tocar también primeras.
Extinguido el eco de la gran campana (que se repetía varias veces por raro efecto del enorme tajo en las laderas cuyo nombre es las Derroñadas), comenzó su andadura de alto en bajo del valle una nueva y singular melodía: la llamada, apremiante por la voz “aguda” de la pequeña Santamaría que como todas las campanas de los templos tenía nombre propio.
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02.08.07 @ 08:17:04. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Plaza Mayor de Salamanca y Ayuntamiento. Acuarela de J.M. Arévalo. 50x 38)
Como la del Ayuntamiento de Leganés, en que han echado al mayoritario PP a base de conceder el PSOE la concejalía de Urbanismo a IU, o la del Ayuntamiento de León, donde ha ocurrido otro tanto pero aceptando el PSOE la defensa del separatismo de UPL, esta coyuntura postelectoral es la ocasión propicia para el reparto de prebendas y canonjías. Otra típica es el incremento de sueldos de los cargos electos, nada más llegar. Parece que no se contentan con haber alcanzado el poder y la gloria, que la compensación moral les sabe a poco. Más curiosa aún es la escalada de beneficios en materia de Seguridad Social y desempleo que los cargos electos vienen consiguiendo año tras año, y que parece no va a acabar nunca: en cada mejora, además de reconocer la deficiencia que padecían en esta materia, el BOE proclama que era de justicia igualar la protección a políticos (y sindicalistas) con los demás trabajadores, pero siempre se queda algo por conceder, para el próximo ejercicio.
La última canonjía casi pasó desapercibida -aún no se ha publicado nada sobre ella- y sin embargo es una de las más notables innovaciones en nuestro ordenamiento jurídico en la materia, ya que concede una retroactividad francamente extraordinaria a los beneficiados. En efecto, el BOE del 8 de diciembre pasado publicaba la LEY 37/2006, de 7 de diciembre, relativa a la inclusión en el Régimen General de la Seguridad Social y a la extensión de la protección por desempleo a determinados cargos públicos y sindicales. El preámbulo razonaba que la Ley General de la Seguridad Social, no incluía, entre los protegidos ante la contingencia de desempleo, a quienes desempeñan cargos públicos, electos o por designación, aunque ya les era de aplicación la L.G.S.S. citada. Tanto cargos electos de las corporaciones locales, como altos cargos de las Administraciones Públicas que no sean funcionarios, y cargos sindicales representativos, éstos últimos sin tener hasta ese momento derecho a ninguna otra prestación de la S.S.; todos ellos siempre que perciban una retribución, claro.
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31.07.07 @ 07:54:25. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Pescadores. Acuarela de Matías Sanso)
Me dijo mi compañero Foramontano, José María, que este verano, si Dios quiere, se iba de bodas de plata a Lanzarote. Que va a Coste Teguise, donde montó su paraíso particular ZP. Como tengo experiencia de Lanzarote, porque voy últimamente allí a veranear con mis nietos, le advertí del serio problema que tuvimos el año pasado. Y no porque la isla haya dejado de ser espectacular, más, si cabe, que ninguna de las españolísimas Canarias, sino por la "monserga” que tuvimos que soportar las pasadas vacaciones. Las últimas noticias son tranquilizadoras, parece que Zapatitos se va este año al coto de Doñana, ¡bendito se Dios, qué veraneo nos dió¡. No quiero ni recordarlo, aunque para ustedes voy a hacer un esfuerzo.
Al igual que yo leía mi periódico, gran número de peninsulares y mayor aún de “guiris”, hacían lo propio o se moreneaban al sol potente de estas tierras de privilegio, siempre mitigado por la brisa tan peculiar como agradable en la isla conejera. De pronto, multitud de tortolillas turcas, desde lo más frondoso de la flora tropical, emprendieron con estrépito el vuelo. Como últimamente ocurren tantas tragedias, todos nos levantamos sobresaltados.
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29.07.07 @ 14:47:02. Archivado en Artículos
Por José María Arévalo

(Mi hijo Paco. Acuarela de J.M.Arévalo. 54x44)
Me da la impresión que buena parte de la actual pintura figurativa analítica (de la que en tema anterior decíamos compleja en cuanto al contenido de temas, frente a la caracterizada por buscar la síntesis) se pinta no del natural, a mano alzada, sino de foto, o incluso proyectando una imagen sobre el lienzo. ¿Resta ello valor a la obra de arte?. Este tema lo hemos tratado con detenimiento en Hispacuarela, y ofrezco ahora una síntesis del mismo. Lo cierto es que cuando vemos en una exposición cuadros con extraordinario dibujo, o más que dibujo, detalle, ya no nos maravillamos como con los clásicos, pensando que no hay en ellos tanto habilidad como copia de foto. La acuarela con la que ilustro el tema, mi tercera obra con ésta técnica, no hubiera sido posible como lo fue entonces sin una buena foto de base.
El tema surgió en Hispacuarela cuando Jose Antonio Atria, en el foro Grandes Maestros, comentando sobre “Hanks Steve (Hiperrealismo Romántico)”me preguntó: “¿Qué tiene de inapropiado utilizar modelos fotográficos para desarrollar de allí temas para acuarela?.La idea no es copiar una foto sino darle una interpretación. Todos los artistas lo hacen, hasta los mas antiguos salían y realizaban un boceto a carboncillo o encuadres particulares con sus manos buscando un ángulo interesante para expresarlo en su taller.” A lo que, con tan buen tino, decía José Antonio, hay que añadir que los “antíguos” incluso usaban aparatos con lentes que proyectaban la imagen real sobre papel o sobre el lienzo, parecido a lo que hoy es el proyector de diapositivas, el cañón para fotos digitales, y otros artilugios por el estilo. Otro compañero me escribió: “Te acosejo que veas ´La joven de la perla´ sobre la vida de Vermeer, veras una gran gama de aparatos ópticos”. Y hace poco me contaba un compa que hay un autor inglés que ha fechado el momento en que se ponen en marcha estos aparatos, creo que en el siglo XVII, estudiando con rayos X los lienzos de la época y comprobando que en un momento determinado desaparece el dibujo por tanteo (cuando se pinta a mano alzada hay que corregir las líneas para aproximarse a la realidad) y los trazos del dibujo base de los cuadros son ya inmediatos, imposible de conseguir a mano alzada.
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28.07.07 @ 08:02:29. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Barcas. Acuarela de Ángel Gutiérrez en Hispacuarela. 17x25)
Perdone el lector, si es que ha tenido la paciencia de seguir la que creo es cuando menos curiosa narración de esta serie, que no diera la palabra a don Ramón “el Bueno” a la salida del Templo. Es necesario que hable, para dar sentido a la “travesía” que digo a continuación.
Dicho el “itae misae est”, que es, más o menos, como decían antes los curas al finalizar la Misa, don Ramón, una vez puesta la sotana ya relimpia por la señá Felicitas, salió a la puerta del impresionante templo (si lo vieras, Josemari, comprobarías –y perdonen el inciso- la maravilla del paisaje…, que en óleo fenomenal ya pintó Castilviejo) donde le esperaban los feligreses de ambas orillas. Como en contra de lo acostumbrado, su rostro denotaba extraña seriedad solemne, el Peñalbero señor Santiago (el barquero) le preguntó: “¿Es que acaso se encuentra mal don Ramón?”. No, no, “¡quihacer!”, contestó rápido; y añadió aún más solemne: “Es que tengo que comunicaros una decisión importante que he tomado durante la acción de gracias de la Misa. “Diga, diga”, contestaron/mos todos volviéndose las tornas en cuanto al rostro de preocupación reflejado en cada uno de los presentes. Rodeado por la ansiedad de los peñalberos de ambas orillas escucharon/mos lo increíble: “Después de ver lo serios peligros -dijo recalcando las palabras acompañadas del rostro semidesencajado- de los vecinos de la Dehesa en la travesía (mira espantado en dirección al río) siendo tantos, creo que es mucho más justo -añadió con cara de resignación ahora- que seamos vosotros ¡y yo!, mucho menores en número, los que pasemos a la Dehesa.
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26.07.07 @ 07:58:02. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Playa al amanecer. Acuarela de Pedro Barahona. en Hispacuarela. 36 x 51)
Ahora que estamos de vacaciones escolares, algunos disfrutando de la playa, es momento de reflexionar. La enseñanza ha sido y sigue siendo arma de choque del Gobierno Zapatero contra el estatu quo establecido en la transición, el régimen democrático de alternancia y respeto mutuo de las dos Españas, de cuya existencia nos habíamos olvidado ya, felizmente. Ni en vacaciones ha cesado la ofensiva. Este Gobierno no para de provocar conflictos entre ambas, y el de la enseñanza no es el menor. Primero fue la nueva ley, después la asignatura de de la educación para el socialismo, y parece que de nuevo se habla de que van a hacer algo con los conciertos educativos. Ante todo ello, la respuesta solo puede ser la que dio la gran manifestación por la libertad de enseñanza, primera de las muchas que luego se producirían contra esta actitud de Zapatero en defensa de la familia y frente al terrorismo. Vamos a recordarla ahora, porque el grito final de aquella manifestación sigue siendo necesario: “libertad, libertad, sin ira libertad”.
Me ofrecí a llevar en coche a uno de mis hijos y a varios compañeros, como él opositores a profes de lengua, que no querían perderse la manifestación, pero tampoco la reunión de los sábados en la academia que los prepara. Contaba con escuchar más que hablar, pues mi experiencia de la análoga manifestación de hace tantos años ya en la Castellana, resultaba más bien amarga en cuanto a resultados, a juzgar por los motivos de la nueva convocatoria. Y no quedé defraudado.
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24.07.07 @ 08:36:27. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(La Mudarra, Valladolid. Acuarela de Javier Minguez en Hispacuarela)
Como ejército en orden de combate, con don Ramón, su capitán a la cabeza, marchan los “peñalberos” con risas unos, alivio otros, hacia la iglesia situada al final de la pina cuesta desde el embarcadero. En piedra historia, la iglesia es una mole de traza románica (lo es), que domina toda una vuelta al horizonte que, excepto el gran río, es del más puro secano. Junto a los enormes portones con clavos artesanos del lejano medioevo, esperan los vecinos del pueblo: la familia que llaman de “Los Marraneros”. Oficio que, probablemente, desempeñaron en su pueblo de origen, allá en tierras burgalesas; mas no por otro motivo, pues la señá Felicitas, su marido el marranero señor Santiago, y cuatro “bienplantaos” hijos, son limpios y pulcros hasta decir basta. ¡Cuánto más el domingo! Tanto, que provocó el comentario de don Ramón, que más adelante diré.
De la faltriquera de la también voluminosa señá Felicitas (palabra llana), colgaba la llave enorme, proporcionada a la idem puerta referida. Sobre ella, se lee, grabado a cincel en la piedra: restaurada en 1.598. Todos curtidos, sonrientes, con la marca noble del trabajo intenso, nobleza característica del pueblo rural castellano, la tropa de la Dehesa se acerca a la explanada, limpia de los altiricones cardos borriqueros que circunvalan la mole; “¡Buenos días nos dé Dios!”, no dicen, ¡vocean al unísono!, los amables peñalberos. ¡Qué tal la travesía!, prosiguen sin apenas dar tiempo a la contestación, porque bien saben ellos, barqueros consumados, de las peripecias sobrevenidas -o provocadas- durante el paso del padre Duero.
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22.07.07 @ 08:39:01. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Acuarela de Alvaro Castagnet (Uruguay) en Hispacuarela)
Se oye con frecuencia que la pintura es “síntesis”, y siempre me ha parecido correcta la afirmación, haciendo la salvedad de la pintura en que expresamente se busca el análisis (como en el hiperrealismo). Se dice en clase a los aprendices: No es bueno que se puedan contar las tejas o los ladrillos de las casas; es en cambio estupendo dejar que el ojo que contempla la obra de arte supla lo que no está dicho: no hay que decirlo todo, sino nada más sugerirlo. Vale.
En ello se ve la influencia rompedora de los impresionistas, y la progresiva tendencia a la abstracción. No cabe duda de que una de las características de la pintura, digamos para entendernos, contemporánea, es la simplificación de la forma (también el abigarramiento, pero con menos frecuencia, o quizá en oposición sucesiva). Sin embargo la realidad histórica nos dice que análisis y síntesis se han ido sucediendo desde siempre. Un especialista muy controvertido, Harnold Hausser, en “Historia social del Arte y la Literatura” describe esta evolución, desde las pinturas realistas del Paleolítico (cuevas de Altamira) a las abstracciones del Neolítico (pinturas rupestres de la costa Mediterránea, con figuras humanas representadas con palotes), para concluir que, como pasa en la pintura etrusca, a un periodo realista sucede otro de abigarramiento o mayor complicación de las formas y después un tercero de abstracción (o síntesis). Ese ciclo se cumple en arte griego-arte romano-románico; y así va analizando cómo al Renacimiento sucede el Barroco, etc.
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20.07.07 @ 08:13:13. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(La puente. Acuarela de J.M. Arévalo)
Se acerca don Ramón “el Bueno” a la orilla hasta pisar el légamo, tiende la mano a la señá Jacinta y sonríe en una acción de gracias sin palabras, pero tan expresiva o más que el sermón que dirá a sus queridos feligreses peñalberos. Serán palabras –que comentaré en otro momento- muy sentidas y aprendidas de memoria durante el trayecto en burra por la Senda de los Aragoneses desde su pueblo -recordarán, Villabáñez- distante varias leguas (once kilómetros) de Peñalba de Duero.
Mientras el barquero pone rumbo a la orilla de la Dehesa (de Peñalba “la Verde”) y atraviesa ráudo las no muy anchurosas aguas, el buen cura interroga a la cachicana (la señá Jacinta) sobre los peligros de la ya pasada aventura. ¡Si no es nada, don Ramón!, contesta sonriente y aunque pringada de barro, contenta; sólo que con mis gorduras, estoy ya una “miaja torparrona”; miente de forma descarada. Mientras habla muy deprisa, nerviosa, el sacerdote, agradecido por el esfuerzo de sus feligreses, limpia con el “moquero” el rostro de la matrona embadurnado hasta el pelo. Luego, también él se limpia el sudor, con lo que ambos quedan como casi todos los navegantes en este domingo en el que nos detuvimos para narrarlo: penosos de arriba abajo.
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18.07.07 @ 01:34:18. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Calle de Santiago.Acuarela de J.M. Arévalo. 48x34)
Nunca pensé que nuestro Valladolid iba a conservar tantas casas antiguas, ahora remozadas. Hace veinte o treinta años la situación de los edificios antiguos era catastrófica. Por aquel entonces describía yo, en lo que podía haber sido una novela futurista, una ciudad cuyo centro estaba plagado de entrantes sin salida, en extraño laberinto, donde antes hubo edificios, algunos con trampantojos que recordaban la ciudad que fue, y en la que ya casi no vivía nadie. En fin, una ciudad fantasma. La rehabilitación de estas casas ya casi inhabitables, aunque sea para dedicarlas a oficinas, y gracias a la iniciativa privada y la ayuda oficial, ha permitido a Valladolid mantener parte de su fisonomía propia. Menos mal que no avancé con la novela. Pena que no empezara antes a escribirla.
Pero en esta labor se dan continuamente paradojas (que como decía una amigo son para-hodas), como edificios que no tienen interés alguno y se reconstruyen, y otros señeros que se destruyen, sabe Dios qué intereses de por medio. El colmo es el nuevo edificio del VIVA, el organismo municipal dedicado a la rehabilitación del casco viejo, la Sociedad municipal de suelo y vivienda, la que da los cuartos, o sea subvenciones, para la restauración. Pues mire usted por donde, esta sociedad se ha construido para sí misma una mole increíblemente maciza, llamativamente cubista o minimalista, como se diga ahora, en definitiva “horripendamente modelna”, donde antes se encontraba la antigua casa de los Rivero (no sé si es denominación oficial, pero sí que allí vivía esta familia de amigos míos), sencilla pero clásica, como las colindantes. Y todo ello nada menos que en uno de los rincones en que Valladolid ha podido conservar su estilo antiguo, y que más “remembranzas” (que ya suena a Edades del Hombre) históricas produce: entre la Plaza de la Rinconada y el conjunto San Benito y Mercado del Val. Prácticamente no hay pared o muro próximos al VIVA que no se haya reconstruido o rehabilitado. ¿Quién ha podido autorizar tamaño desaguisado?. Naturalmente, he renunciado a buscar siquiera una acuarelilla de esa zona, para ilustrar el tema.
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16.07.07 @ 07:52:33. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Apunte de barca. Acuarela de J.M. Arévalo)
Una vez repuesto de su aventura con el halcón, las perdices … y la burra, don Ramón “El Bueno”, se dirigió a la orilla del terrible (para él) Padre Duero: hombre del más puro secano, Villavaquerín, páramo castellano adentro, no conocía más aguas abundantes que las del chorro de la fuente de su pueblo junto a “el rollo”, donde el alguacil, tras destemplado toque de trompetilla, voceaba los pregones que le ordenaba “el Colorao”, el señor alcalde.
Dirigirse a la orilla era una de las importantes misiones del cura Bueno: confortar con su presencia a los “intrépidos navegantes” (son palabras textuales), que desde la Dehesa de Peñalba se dirigían a Peñalba de Duero para oír Misa, no sin antes salvar el terrorífico obstáculo (son sentimientos verídicos que don Ramón tenía) cual era el impresionante caudal de agua, que para más terror, y como a él, le daban el nombre de Padre.
Pese a tener el rostro curtido por lo aires del páramo, no precisamente suaves brisas marinas, palidecía el color cetrino de su cara en “cuantis” que se acercaba a las temerosas aguas. Con sonrisa forzada en un rictus de horror, ora miraba el lento discurrir del agua., ora a la otra orilla donde con singular jolgorio festivo, llegaban los vecinos de la Dehesa, para cumplir el precepto cada Domingo; ya fuera verano, invierno, lloviera, nevase o cayeran chuzos de punta.
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14.07.07 @ 08:21:21. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Calle de La Alberca.Acrílico de J.M. Arévalo. 48x34)
En mi artículo de la semana pasada, “Para entender la obra de arte” colgaba un magnífico cuadro, “Fresh Sushi”, de Nicholas Simmons. Varios compañeros me han preguntado por qué lo denominé “watercolor” en vez de acuarela, que suelo utilizar, si ha sido porque se trata de un autor no hispano. Efectivamente, tomé la foto de esta obra, con su permiso, de Hispacuarela, el portal de los acuarelistas hispanoparlantes, al que también he dedicado un post hace poco, y en el que Nicholas escribe en inglés, pero como es muy bueno, no nos importa. Sin embargo, calificar su obra de “watercolor” obedeció a distinto motivo, del que hemos comentado en ese portal con él mismo: Nicholas utiliza indistintamente acrílico y acuarela, lo que ha justificado señalando que, en inglés, “watercolor” incluye toda la pintura al agua, y por tanto no es equivalente a “acuarela”. Todo ello, que es anecdótico, me da pié para ponderar las virtudes de la acuarela y compararlas con el acrílico, tema interesante donde los haya para los amantes de la acuarela, que somos muchos. Nadie se preocupa, en los óleos, si se incluyen tierras u otros productos. En cambio es sabido que los puristas ingleses rechazan como acuarelas las obras en que se use cualquier otro pigmento distinto, a las que incluyen entre las “técnicas mixtas” sin la menor vacilación; y sin embargo no tienen una palabra exacta para denominar al arte tan particular de la acuarela.
A Jesús Meneses, el gran acuarelista palentino, fallecido hace un par de años, quien mejor expresó las labores en el campo castellano, al que tuve la fortuna, si no de conocer bien, sí de saludar en una de sus exposiciones en Valladolid, le hubieran reprochado, aquellos ingleses, que utilizaba a veces guaches, en el cielo o para destacar un color más, pero con efectos extraordinarios, por lo que no desdicen de su maestría. Como, en una pintura completamente distinta, muy de ahora pero de gran calidad, le ocurre a Nicholas con los acrílicos.
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12.07.07 @ 08:28:47. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Canal del Duero.Acuarela de Fructusoso Buendía. 30x38)
No tendría más de doce años, porque ésa fue la edad en que, precozmente, se me permitió usar para mis tremendas ansias de caza, una preciosa escopeta “del doce”; la que hasta entonces descansaba en el “sobrao” de nuestra casa en la Dehesa de Peñalba.
Como el eterno problema era que apenas si tenía cartuchos, ni por supuesto propina suficiente para comprarlos, no tuve más remedio que aprender a construir “cabañuelos”; los que son necesarios para cazar a la espera: modalidad cruel y primitiva de caza, en la que el hombre, mimetizado con el entorno, espera que las cazas salgan de sus huras si son de pelo, o se posen en los árboles próximos, si son de pluma. Y se gasta, claro, poca munición.
Así estaba yo un día de verano, domingo para más señas, agazapado y quietecito, cuando las campanas de la iglesia de Peñalba de Duero, lanzaron al aire una melodía como no he vuelto a escuchar otra. Como las cazas, muy listas ellas, desaparecieron o no se acercaron, comencé a recoger, para asistir a la misa que anunciaban los enormes instrumentos de bronce, tocando “primeras”.
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10.07.07 @ 08:05:31. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Paisaje detrás de la empresa Meconsa. Acuarela de J.M. Arévalo. 38 x 48)
El tema de la jornada laboral ocupa de nuevo los titulares en nuestro Valladolid. Los trabajadores de Michelín se concentran los jueves a las puertas de la fábrica y dicen los sindicatos que es porque la empresa quiere aumentar la jornada. Me imagino que será la jornada industrial, a base de más turnos o soluciones análogas, porque si hay algo inamovible en lo laboral es la jornada anual consolidada. Michelín fue la primera que consiguió las 35 horas (quién las viera, dirán muchos), a cambio de rotar en cuatro turnos y cubrir producción sábados y domingos (no mantenimiento, que hace mucho, y por necesidad, se hace cuando sea necesario, y mejor a fábrica parada)
Es sabido que muchos “se quejan de vicio”, como afirma el dicho popular. Si hay que trabajar los sábados, mal, porque nos están sacando los hígados, y si no hay que trabajar ni los viernes, peor, porque las cosas van mal. Me lo decía un viejo sindicalista, un poco de vuelta ya de todo y de todos.
- Mire usted, cuando yo entré en FASA, trabajábamos las 48 horas, es decir, todos los sábados. A finales de los setenta ya descansábamos todos los sábados del verano, y a finales de los ochenta habíamos conseguido disfrutar todos los sábados del año. Eso sin reducir el mes de vacaciones. Pues ya ve usted, para algunos eso no ha servido más que a la empresa, que ha cambiado los descansos por la flexibilidad, y ahora nos puede hacer trabajar los sábados que necesite. Y si le sobran coches, como ahora, pues a descansar más días, que ya habrá sábados para trabajar.
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08.07.07 @ 07:56:57. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Primavera en Wamba. Acuarela de José Mª Arévalo. 42x48)
El columnista de un importante medio de comunicación, no entendía, puesto que ridiculizaba que el Papa hubiera recomendado la castidad para la juventud. Dicho de otra manera, consideraba el Papa ante miles de jóvenes, lo moralmente ilícito que es el uso del preservativo (siento no acordarme del nombre brasileño, que sonaba mejor). Lo que realmente me llamó la atención, es que por la fotografía adjunta a la columna, el articulista era un hombre mayor. ¡Qué pena! A esas alturas de la vida, y sin enterarse en qué consiste el verdadero amor.
La verdad es que no me extraña y les diré por qué: Excepto Popular Televisión, no hay cadena que se prive de bombardear sistemáticamente con la expresión “hacer el amor”, referida, sin pudor alguno, a la relación carnal de un hombre y una mujer; cuando no entre personas del mismo sexo. En concursos, anuncios, revistas y ¡no digamos en programas del corazón!, las relaciones aun de adolescentes, sólo se refieren a ése hacer el amor sin mentar para nada el amor verdadero ordenado y limpio.
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06.07.07 @ 07:45:47. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(“Fresh Sushi”. Watercolor de Nicholas Simmons, en Hispacuarela y en su blog www.nicholassimmons.com; 104cm x 104cm.)
Con el tema tratado hace una semana, “Abstractos para niños”, quedó de manifiesto (tuvo nada menos que doce comentarios) la dificultad, para el público en general, de entender las obras de arte no estrictamente figurativas, con la pregunta de Carlos Bustamente sobre la extraordinaria acuarela de Yulia que ilustraba el tema, titulada “La migración de las aves”. Decía Carlos: “Como de aves y migraciones sí entiendo, ¿alguien me podría decir dónde esta eso en la pintura que no dudo será magnífica?”. La migración, Carlos, había que intuirla. Vamos a ver si puedo ayudarte un poco.
Hay obras que no significan nada, porque son puro color, por ejemplo, y otras que sugieren, que excitan la imaginación, provocan reacciones o sentimientos, etc.. El cuadro de Yulia, y ahora el de Nicholas, no tienen un significado evidente, pero son un estallido de formas . Eso me parece evidente en “La migración”, miles de alas estallando en torno a una cabe de ave, que sí se ve. El estallido de color, maravilloso, en
“Fresh Sushi” , que parece un cartel anunciador de congelados, es también evidente. Aparte la dificultad técnica de ambas obras, extraordinariamente realizadas, cualquiera puede apreciar estos otros valores, y que se trata de obras verdaderamente inspiradas. En Hispacuarela hemos debatido estos temas ampliamente. En “Donde está la inspiración” decíamos que “inspiración” es ese algo que te obliga a crear, a hacer algo bueno, o bello, o nuevo, o único. Llegábamos a qué es el arte; en ese tema de la “inspiración”, cuándo y cómo es el arte, para poder juzgar si las obras concretas que se nos presentan lo son o no llegan a ese “desiderandum”.
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04.07.07 @ 08:01:57. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Canal del Duero. Acuarela de Fructuoso Buendía.38x57)
Digo yo, que es habitualmente el campo el que viene a resolver los problemas de la nación. Y los de nuestra España, allá por los años cincuenta, eran de verdad acuciantes. Se trataba de incrementar la producción de remolacha. Como incentivo se estableció la modalidad llamada de reserva. El campo, como siempre, respondió con largueza.
Don Julio se propuso que ni una cuarta de terreno en la Dehesa de Peñalba quedase sin recibir los efectos beneficiosos del agua para aumentar con ella la producción de remolachas en tierras nuevas. La cuadrilla de castellanos (hoy poceros improvisados), pica, palea la tierra o descansa por turnos bajo la inmediata dirección del señor Rufo, el cachicán.
- ¡De un trago me bebo ó el agua que salga de esta tierra que velaquiestá más seca que chistos! - dijo Pablo convencido. Al tiempo hinca con toda la reciura el pico en un suelo endurecido por la sequía y la calor que, a poco de comenzar la primavera, ya se deja sentir por estos pagos. Pero contra el mediodía, ya no son precisos los picos; con un golpe poderoso de riñón de los castellanos, recios como la tierra que voltearon fuera, salen paladas de arena amorosa.
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02.07.07 @ 08:02:00. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Zamora desde la salida a Carrascal. Acuarela de Manuel Prieto Hernández)
Nuestros compañeros de blog en El Reportero Digital castellano leonés (o castellano y leonés, como prefieren los leoneses), concretamente en El Reportero de León, Mario Pérez Rodríguez (Al norte del sur ) y Ricardo Chao Prieto (El León Pasante), están defendiendo la opción autonómica para León, con más fuerza el primero que el segundo. Los Foramontanos, Carlos Bustamante y yo, no compartimos esa opinión, todo lo contrario, y ya es hora de que nos pronunciemos al respecto. Empiezo yo.
Con el título de este artículo, “Separatismo leonés”, ya queda casi todo dicho. A Mario no le ha gustado que se compare el regionalismo leonés con el nacionalismo separatista. De acuerdo que suena fuerte, pero es lo que a todos se nos viene a la cabeza en las actuales circunstancias. Porque el separatismo leonés no será, espero, independentista respecto de España, pero sí separatista de la realidad autonómica consolidada. Y desde luego nacionalista, por ir de la mano de la UPL. Para redondear la comparativa con las autonomías más nacionalistas e independentistas, procede de los acuerdos a los que han llegado PSOE y UPL, partido en el Gobierno español y minoría radical regional, para gobernar el Ayuntamiento de León. Queda claro que se trata de un pacto municipal, o sea, para defender a León capital, lo que excluye no solo a salmantinos y zamoranos, sino propiamente al resto de municipios leoneses, al menos en la intención, porque sin duda han aplicado aquello de “el que no llora no mama”. Vamos, la “mamandurria municipal” a que estamos acostumbrados. En León capital, en lugar de concederse a la minoría colaboradora la concejalía de Urbanismo, que es la que da canonjías, como en tantos otros municipios, se concede la concejalía de “Separatismo”. Medalla al PSOE del leonesista Zapatero (aunque nacido en Valladolid, parece cumple el refrán de que no se es de donde se nace sino de donde se pace). Separatista y pactista con la extrema izquierda nacionalista.
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30.06.07 @ 08:21:34. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(“Homenaje a Jesús Meneses”. Acuarela de J.M.Arévalo, sobre un tema de Meneses)
Hace algún tiempo recibí una carta muy cariñosa del Presidente de la Asociación “Aperos de Ayer”. Se me invitaba a una fiesta que se celebraría el día de San Isidro en el Real Monasterio de Santa María de la Espina con motivo de la inauguración del Museo provisional que la Asociación tiene allí establecido. Asistí encantado.
Fui de sorpresa en sorpresa: el apretado abrazo primero del entonces Hermano Director del Centro de Capacitación Agraria más antiguo de España ¡compañero mío de estudios en el colegio! La asistencia luego a la Santa Misa, con el recibimiento a la entrada del impresionante Templo por un grupo de danzas, que alegraban la espléndida mañana con airosas jotas castellanas al son de la “charambita” y la dulzáina. La visita al conjunto monumental, después de los actos religiosos, fue demasiado rápida para lo mucho que el viajero puede contemplar al abrigo del profundo valle de los vallisoletanos Montes Torozos. La voz grave del Hermano Hermógenes, invitaba a escuchar en silencio para no romper el embrujo de marcado sabor monacal. Sus palabras con las que explicaba tanta belleza, parecían provenir de interiores recónditos y misteriosos. Lugares todos de diversos estilos y épocas con el denominador común de proporciones admirables y notoria grandiosidad. Capillas, Sala Capitular, Biblioteca Claustral, Calefactorium... componen un conjunto suntuoso y esbelto. Don José Luis, único sacerdote del Monasterio, nos bajó la custodia de la Reliquia. Al contemplarla de cerca, larga, punzante, acerada, resonó en las bóvedas, como un eco, la voz asombrada de un veterano labrador: ¡Qué burrada, Señor! Resumo a continuación lo que escuchamos del Hermano:
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28.06.07 @ 18:20:43. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo
(Las acuarelas de Bonillo que incluyo, y otras, pueden verse en http://bonilloquegranacuarelista.blogspot.com/)

Nos ha llegado la noticia del fallecimiento, hace ya más de un mes, del grandísimo maestro de la acuarela Rafael García Bonillo. Para mí uno de los mejores, especialmente desde el punto de vista de la técnica de la acuarela. En uno de los hoteles de La Alberca, el comúnmente conocido como El Parador, pero realmente llamado RESTAURANTE LAS BATUECAS, hay seis o siete acuarelas suyas sobre temas de La Alberca, que le dejan a cualquiera boquiabierto. De ellas incluyo fotos que tomé hace un par de años. En Valladolid tenemos la suerte de contar con otras dos acuarelas suyas, una propiedad de Segis Fernández, ganador del premio de pintura rápida este año, como hemos comentado ya en este blog, y que conoció al maestro. La otra se encuentra en la galería del piso superior de Caja España, de la Plaza de España, por tanto accesible. Muy interesantes los fondos de esta entidad.
Fue en el primer Encuentro de pintores en La Alberca cuando tomé las fotos. Se corrió la voz entre los acuarelistas –algunos se hospedaban en ese hotel- y nos fuimos a tomar un café y contemplar al maestro. Nuestros comentarios giraron, como no podía ser menos, sobre la increíble técnica de Bonillo, esas transiciones de luces a sombras, suavidad de formas imposible de imitar, y cómo podría haberlas realizado. Es prácticamente el único caso, decíamos, en que los que conocemos este arte, no podemos saber como está realizada la pincelada. Evidentemente, en húmedo, pero con tal profusión de matices y suavidad de contrastes y transiciones que parece casi imposible obtener un resultado siquiera similar. No sé si fue Segis o alguno de los pintores albercanos, que dijo había un lugareño, no entendido, que acompañó a Bonillo mientras realizaba las acuarelas y que decía no había visto que hiciera nada especial: ponía el caballete, el papel, y pintaba, sin demorarse mucho tiempo.
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28.06.07 @ 07:56:45. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(La Antigua. Acuarela de J.M. Arévalo. Colección de Dª Marta Blasco)
No sé que de quién ha sido la idea, si de los munícipes o de los párrocos, pero me parece que no ha resuelto mucho. Por lo que se ve, no hay forma de acabar con la costumbre de regar a los novios a la salida de la ceremonia matrimonial. No sé qué es peor, si el arroz que te echaban hasta hace poco, o el confeti que parece se implanta ahora. Ambos productos, además de poner perdida la vía pública, casi tanto como los botellones en noche de sábado, obligan a un barrido que siempre llega tarde y a medias. Y si coincides en el momento de la salida, como invitado o simple curioso, ya puedes pasarte después bien una peineta, que casi nadie tiene ya, volver los bolsillos de la chaqueta y sacudir hasta la ropa íntima.
Me pareció ejemplar una boda en que tiraron pétalos en vez de arroz. De todas formas lo mejor era lo de antes: tirar monedas, que limpiaba rápidamente la chiquillería. Aunque se haya perdido esta costumbre, porque ya los padrinos no son tan generosos, digo yo, a la gente que pasa por la calle le sigue gustando acercarse a ver a los novios, sobre todo a las mujeres, por aquello de ver los trapitos. En el fondo, también a ellas, nos hace ilusión ver las bodas porque no hay mayor ilusión que la de los recién casados. Inevitablemente nos acordamos de nuestra boda y a continuación nos preguntamos cuánto va a durar esta pareja, tal como están las cosas.
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26.06.07 @ 08:01:38. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(La silla. Acuarela de José Ato en Hispacuarela)
Por ser el título de una virtud y encima de las que no se llevan, y además muy propia de la milicia, que acaso aún se lleve menos, tuve cierto reparo en escribir sobre ella. Los acontecimientos eliminaron mis tal vez fundados respetos humanos, y, al fin, he optado por el tema. Si para la mayoría resulta farragoso, la solución es fácil: una vez leído, echarlo a la papelera… de reciclaje.
Porque nací en el seno de una familia “normal” y gracias a Dios cristiana, la infancia y adolescencia me la pasé obedeciendo. Porque escogí una profesión –la milicia- en la que estuve años infinitos (once) de subalterno, obedecí lo que no está escrito. Porque me educaron en la fe católica, en cuanto tuve uso de razón obedecí, convencido, las normas y costumbres que le son propias. Hay muchos más porqués, pero como muestras, y además importantes, vale con las mentadas. Total, que por un raro efecto rebote, obedecer y mandar ha sido una constante en mi vida. ¿Por qué rebote?: sencillamente porque obedeciendo, aprendí a mandar. Bajo la amorosísima autoridad de mis padres, obedeciendo me eduqué; aprendí a compartir, a comer con buenos modales, a comprender a los demás y a perdonar.
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23.06.07 @ 21:46:45. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(La migración de las aves. Acuarela de Yulia en Hispacuarela)
Hace unos días publicaba El Reportero Digital de Valladolid, con el título “Cada vez hay más visitas culturales”, la noticia de que las salas municipales de exposiciones de Valladolid superaron los 200.000 visitantes en los cinco primeros meses de 2007, lo que supone un aumento de cerca de un seis por ciento respecto al año pasado. Y añadía que , más de 6.000 escolares y colectivos han seguido el programa de visitas guiadas y comentadas que la Fundación Municipal de Cultura ofrece. Es muy buena noticia, pero sería interesante conocer la distribución de edades y salas, porque los autores expuestos, sin discutir en absoluto su calidad, han sido predominantemente abstractos, y como ya comentamos en artículo anterior (“Nuestros pintores en nuestros museos”), el público en general prefiere las exposiciones de autores figurativos. Me gustaría ver la cara que ponen los niños ante la obra de Tapies o Chillida. Aunque también podían ver algún figurativo, como Roy Lichstenstein, cuya obra es tipo comics. Claro que hay figurativos que, si no son abstractos, se aproximan mucho.
Ahora le han dado el premio Gabarrón de las Artes a Markus Lüpertz, y dice la noticia que por su evolución hacia lo figurativo, pero entras en la primera oportunidad que te da Google y te salen traseros a mogollón, pintados a zorrombulón (me ha salido un pareado sin haberlo procurado, que decíamos en la escuela). Yo nunca hubiera dicho que el maestro Markus es ahora figurativo, sino muy, muy conceptual, y también me hubiera gustado ver las caras de los niños ante tanto “culo” (“mierda, cagao, culo” decíamos con fruicción en aquellas edades, y siguen diciendo), que como son poco figurativos, no hay peligro de escándalo.
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22.06.07 @ 08:41:10. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Vaca y ternero. Acuarela de Pedro Barahona en http://acuarelaspbarahona.
blogspot.com)
Me gusta seguir las incidencias de la jornada en el Diario de la Noche de Telemadrid. Extraordinario el del que en su día, ya lejano, hizo su entrada en casa Fernando Sánchez Dragó. En absoluto quedamos defraudados. Tuvo la “culpa” el impresionante entrevistado: José Antonio Ortega Lara.
¿Lo vería el “señor Rodríguez”?; supuesto más que dudoso. ¡Lástima!, pues no tuvo desperdicio. Tampoco creo que lo hicieran aquéllos que más lo necesitan. Más lástima, pues a nadie con sentido común se le ocurriría cacarear de diálogo y negociaciones, tras escuchar a quien ostenta -contra su voluntad, claro- el más macabro de los guiness: ¡trescientos cincuenta y dos días secuestrado en una infernal checa!; tan sobrehumana, que nada tiene de extraño su pensamiento de suicidio. Algo o alguien, no le dejó llevar a cabo lo planeado en un momento de extrema debilidad. Más aún y más verdadera que la del asesino de Juana Chaos, cuando José Antonio, con el aspecto exhausto que todos pudimos ver, vio al fin la luz del día con la libertad que ningún ser humano puede quitar impunemente, y el añadido horrendo del más atroz de los suplicios.
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20.06.07 @ 23:43:40. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Plaza de Santa Ana, desde Zúñiga. Acuarela de J.M. Arévalo. 40 x 52)
Puede estar usted satisfecho, señor Alcalde de Valladolid (León, como he visto en un curioso titular, pero no de León, sino de la Riva), porque nos tiene contentos a los vallisoletanos, como se acaba de ver en las urnas, a mi también. Pero no hay que vanagloriarse, siempre queda mucho por hacer. Pasé -detenidamente- hace unos días por Oviedo y me quedé asombrado de las magníficas fuentes que tiene esa ciudad, por otra parte la más limpia de Europa, he leído en alguna parte. ¡Qué envidia¡. Y no es que sean nada especial, es que tienen gracia, tienen estilo, tienen agua abundante y cae a chorros sin derramarse, como se derrama continuamente el chorrito de nada que tiene la nuestra de la Plaza de Santa Ana, una de las mejores con que contamos, o contábamos antes, de piedra dorada, pero ahora solo a medias, ya que su copa es de granito, pues los vándalos se cargaron la original. Esa fuentecita, que es nuestra Cibeles en las celebraciones futboleras y carnavaleras, vino al mundo con el pié izquierdo, aunque gobernaran los moderados.
Aparte la de Santa Ana, parece que necesitamos que nuestras fuentes alberguen grupos escultóricos para que parezcan algo, pero ni aún así, porque el acierto en ellos tampoco es común: están simpáticos los desnudos de la trasera del Ayuntamiento y el globo terráqueo de la Plaza de España, pero los demás ... incluido el de Fuente Dorada, superbarroco, dejan mucho que desear. En Oviedo las fuentes son monumentales por el agua, sin incluir monumentos, incluso las que están encajonadas, quiero decir, instaladas en espacios no muy abiertos.
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19.06.07 @ 08:57:10. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Retrato de madre e hijo. Acuarela de Dolors, en Hispacuarela)
Que fuera un padre ya veterano, no significó que asistiera al parto de mi séptimo hijo sin emoción, no exenta de preocupante inquietud. Cuando aún no existían los medios que hoy en día dispone la ciencia para seguir todo el proceso de gestación de una nueva criatura, el momento inmediatamente anterior al parto era especialmente intrigante: ¿sería niño o niña?, ¿del todo normal o no?, ¿uno, dos o más?...
Fue una niña preciosa, pero por una de esas cosas que nunca entenderemos del todo, aprisionada por el cordón umbilical, la niña, Mª Aranzazu, no nació con vida. Algún tiempo después y aún desconcertados, acudimos mi mujer y yo a un sacerdote amigo, para preguntarle su parecer sobre el último destino de nuestra hija. Claro que había oído hablar del Limbo de los niños, pero no estábamos ni convencidos, ni en el fondo resignados a que nuestra hija, concebida en el seno de una madre cristiana y engendrada con la ilusión de la fe en una vida futura mucho mejor tras el bautismo, viviera por los siglos en un lugar anodino privada de la visión de Dios, aunque no sufriera en el Purgatorio, ni por supuesto en el Infierno. Nos dijo el buen sacerdote y amigo, que él estaba del todo convencido, y así nos animaba a que lo estuviéramos nosotros, de que el “bautismo de deseo” que nosotros habíamos tenido, era suficiente para asegurar a Mª Aranzazu un cielo muy grande donde disfrutaría de todos los bienes sin sufrir mal alguno.
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17.06.07 @ 10:36:02. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Luz. Acuarela de Rogger Oncoy, 2º premio del XXXIII Concurso Nacional de ICPNA. Perú)
Es la tercera “manifestación de pintores” que tratamos en este blog. Concursos de pintura rápida, encuentros en La Alberca, y ahora Hispacuarela. Pues sí, entra, te lo recomiendo a poco que te guste el arte. Hispacuarela, en http://www.hispacuarela.com, es el portal de los acuarelistas hispanohablantes, un “sitio”, como se dice ahora, magnífico, complejo y lleno de contenidos, tanto imágenes (con la adjunta, de Rogger, está todo dicho) como texto. Tras sufrir un serio ataque informático el pasado verano, se ha renovado completamente (no hay mal que por bien no venga) y para entrar hay que identificarse con la dirección del correo electrónico propio, pero el acceso y participación es gratuito y no obliga más que a respetar las normas de convivencia habituales. Alguno de los más de 400 inscritos que somos, ni siquiera pinta; si tiene afición a la acuarela, comenta, como hace Morgana, una de los muchos vallisoletanos que participamos. Porque Hispacuarela es más que un portal de acuarelistas, es un espacio donde cultivar la amistad, para lo que hay habilitado el foro CAFÉ, donde se habla de todo, además de pintura. Y un par de veces al año se organizan encuentros (para envidia de los hispanoamericanos, que son casi la mitad, pero demasiado dispersos), el último celebrado, el pasado Abril, en el maravilloso enclave de Sedano, Burgos, en la residencia con que allí cuenta la Universidad de Valladolid. Para octubre iremos a Cazorla, a pintar la sierra y a conocernos, a convivir.
En Hispacuarela, en el apartado o foro llamado Nuevas Acuarelas (con 1.334 temas o “post” colgados desde el pasado verano, y 18.654 entradas en ellos), el que quiere somete sus obras al comentario de los demás. Para quienes están empezando a enfrentarse con el difícil arte de la acuarela, hay siempre una palmada en el hombro, e ideas para mejorar, con el fin de que no se desanimen. Pero con los experimentados ya es otra cosa, siempre, desde luego, respetuosamente.
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15.06.07 @ 09:06:25. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Trasera en Cigales.Acuarela de J.M.Arévalo. 40x52).
Un estudio serio sobre nuestra lengua en tiempos pasados, además de largo, sería en extremo prolijo. Dejo los análisis científicos a quienes por su profesión les corresponde. A un ciudadano nacido y criado en el campo, en todo caso puede que sólo sea de su incumbencia, y éste tal vez sea el mío, algunas consideraciones en torno al uso y “giros” varios del castellano (español), sobre todo el de nuestros pueblos de tierra adentro; a mi modesto entender, cuna incuestionable de un idioma que lo habla casi medio mundo. Pero específicos de estas tierras son los «hizon», «quisió», «premiso», «cualisquiera», «conocencias», y otros que paso a incluir en la narración que sigue.
Aunque de ascendencia montañesa (castellano de la Montaña, según el decir hasta no hace mucho tiempo), mis primeros vagidos, se dejaron oír, no obstante, por Tierra Medina. Sin renegar en absoluto de tan tradicionales lugares, creo que alcancé un prematuro uso de razón y también de expresión, en pagos concretos del curso medio-alto del Padre Duero.
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13.06.07 @ 09:19:31. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Cencellada en el Pisuerga. Acuarela de J.M. Arévalo. 14x28)
La que ya todo el mundo llama “ruta del colesterol” empezó cuando se asentó el Parque Ribera de Castilla, en la margen izquierda del Pisuerga, desde la entrada en él del Esgueva y hasta el Puente Mayor. Al principio el Parque no pasaba de ser un buen merendero para las gentes de la Rondilla, pero el enlace con las Moreras, y después con el Puente Colgante y los límites de La Rubia, lo ha hecho apetecible para deportistas de todas las edades.
En cualquier época del año, pero sobre todo en estas fechas, puedes ver grupos de corredores con manager que les toma los tiempos, cronómetro en mano; parejas de novios y pandillas de estudiantes - éstos últimos con botellón como entrenador- que celebran algo; pero sobre todo gente de cuarenta para arriba a los que el médico de familia, con consejo ratificado a veces por el especialista, les ha recomendado una hora diaria de caminata. La teoría es que vayas, sin correr, tan rápido que no puedas hablar.
-Pues nosotros tenemos que hacer dos horas, eso sí, hablando.
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12.06.07 @ 09:12:00. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Ovejas en Montealegre. Acuarela de J.M.Arévalo.38x48)
Desde Guatemala, capital, a Antigua, la antigua capital de Guatemala, el viajero castellano transita entre continuas sorpresas: un cielo más azul que el de su lejana tierra, madre de la que contempla atónito. Y el verde de cuanto terreno abarca la vista, más intenso, si cabe, que el dejado por los foramontanos: los que desde la Malacoria, hoy Mazcuerras cántabra, se adentraron en nuestros páramos, llanuras y montañas. Una vez descubierto, evangelizado, conquistado y colonizado el Nuevo Mundo, tras la sangría que esto supuso para Castilla, quedó yerma en sus campos y desnudas las montañas. Contraste total con esta increíble Guatemala.
Sorpresa para el viajero ante el asombroso paraje, declarado por la UNESCO patrimonio de la humanidad: majestuoso el volcán Agua al fondo; y a los flancos de la carretera, las moles imponentes del Acatenango y el Fuego. Las fumatas que nacen en el cráter de cada uno de ellos, se confunden con las nubes, muy blancas, que por contraste hacen aún más bello y puro el color del cielo.
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09.06.07 @ 09:34:54. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Plaza Mayor de La Alberca. Acuarela de J.M.Arévalo 38 x 48)
Otra manifestación de pintores, es decir, de pintura al aire libre, son los Encuentros de pintores en La Alberca, el maravilloso pueblo de la Sierra de Francia (y sin embargo provincia de Salamanca). Es una manifestación distinta de los tradicionales concursos que convocan anualmente los Ayuntamientos (tema del fin de semana pasado que ha tenido nada menos que doce comentarios, uno de ellos censurado). Desde el inicio de los encuentros albercanos ha participado, en este caso no los miembros, sino la propia Asociación de Acuarelistas de Castilla y León, con siete u ocho de sus miembros, entre ellos el que suscribe.
Tan original iniciativa se realiza, también a impulsos del Ayuntamiento de La Alberca, con la colaboración de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca (cuyo Decano, el profesor Carralero, es alma de los encuentros) subvencionando a las asociaciones y centros universitarios que a ellos concurren, en lugar de convocar los clásicos premios. Así patrocinó, en las dos primaveras pasadas, sendos cursos de acuarela, impartidos por la Asociación Española de Acuarelistas, y a finales de septiembre se celebra el Encuentro Internacional de Pintores, el IV este año, al que acuden más de ochenta paisajistas (de todas las regiones españolas, varios portugueses, algún belga, hispanoamericanos, etc.) y otros tantos alumnos de quince Facultades de Bellas Artes.
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08.06.07 @ 09:13:23. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

(Arroyuelo. Acuarela de J.M.Arévalo)
Durante más de veinte años, fui labrador en una finca preciosa del Valle del Duero. Por decisión familiar, fue precisa la venta en su totalidad a personas de acreditada seriedad y absoluta confianza. Porque viví en ella grandes temporadas durante parte de mi vida, me precio de conocer hasta las piedras del último de los rincones de la que fuera la más “Verde” del valle.
Éste fue el motivo por el que, parcelada, un buen amigo me pidió consejo para comprar una considerable extensión de terreno. Quería construir un chalé en lo que ya era una urbanización aprobada. Chalé, piscina y jardín. -¿Tiene agua en el subsuelo?, me preguntó como requisito esencial para adquirirla. -Por supuesto, le dije. A menos de cinco metros de profundidad, añadí, encontrarás manantiales inagotables de agua. Es el acuífero tal vez más importante de la provincia. Compró la parcela encantado.
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06.06.07 @ 08:50:46. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Acuarela/demostración de Paco Roldán, sobre otra mía frustrada, en el Canal del Duero, a la altura de Tudela de D.)
Dicen que las ciudades crecen río abajo, como en nuestro caso. La llamada “ruta del colesterol”, por las márgenes del Pisuerga, sigue el mismo destino, y no dudo que llegará a Simancas, donde ya ha llegado Valladolid. Aunque nuestro pulmón, el Pinar de Antequera, está también rio abajo, la afición al senderismo es tanta que el paseo ha empezado ya a subir, por el margen del Esgueva, y acabará empalmando con la futura Senda Verde del Esgueva, de Renedo a Villarmentero.
Se ha celebrado hace unos días - todavía se ven por la calle los carteles anunciadores – una marcha ciclista por el nuevo carril para bicis que parte del barrio de las Flores y sigue la senda del Esgueva hasta Renedo. Buena idea la de ampliar los senderismos - como se llama ya a los senderos preparados - en nuestros alrededores.
Hay otro camino importante río arriba, en este caso del Duero, por el que don Fernando vino de incógnito para casarse con la reina Católica, y que por ello desde entonces se ha llamado “La senda de los aragoneses”.
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05.06.07 @ 08:58:39. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante
(Plaza Mayor de Salamanca.Acuarela de J.M.Arévalo)
Rebuscando en mis archivos, encontré este artículo escrito hace ya tiempo (cuando sucedieron los hechos que relato). Retomo ahora lo dicho entonces, para significar con asombro hasta dónde han llegado las cosas: las de Otegui, las de De Juana Chaos y tantas otras, que a lo mejor no merece la pena recordar. ¿Pero en manos de quién estamos…? Todo esto que parece inconcebible, es lo que se ha reflejado el 27-M en las urnas.
“Millones de españoles juramos a Dios y prometimos a España “besando con unción su bandera”, defender el honor e independencia de la Patria...
La actuación personal ya no es posible, ni sería tampoco democrática. Retirado por razón de edad y sin nada que ver con jueces ni fuerzas de seguridad, a la vista de la portada de algún medio de comunicación, me veo impotente para cumplir lo que un día me comprometí con juramento.
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01.06.07 @ 15:40:46. Archivado en Artículos
>Por José Mª Arévalo

(Acuarela de Segis Fernández. 1º Premio de Pintura Rápida 2007)
De aquella aventura que inició Carlos de Haes, desde la Academia de San Fernando, de poner la cátedra en medio del campo y pintar al aire libre, que recordaba en estas páginas hace unos días, son fruto las manifestaciones que se producen ahora, con el buen tiempo de grupos de pintores en la calle. Son los ya típicos concursos de pintura rápida que convocan muchos ayuntamientos.
Por aquí abre la temporada el de Valladolid, en la fiesta de San Pedro Regalado, que acaba de celebrarse, del que la Asociación de acuarelistas de Castilla y León, de la que también comentaba, mejor dicho, sus miembros, cuentan ya con tres primeros premios. Este año lo ha obtenido Segis Fernández, cuya acuarela ilustra este tema. El arte de Mayte Redondo, que lo consiguió hace ya cuatro años, pueden ustedes apreciarlo estos días en Caja Círculo, donde expone. El tercero lo obtuvo quien esto escribe e ilustra con sus acuarelas estos comentarios de los Foramontanos.
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01.06.07 @ 09:05:14. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante
España entera, representada en las decenas de millares de españoles que, en su día, acudieron a Madrid en apoyo de la familia, fue un clamor. España entera, representada en las decenas de millares de españoles que acudieron a Madrid una y otra vez en apoyo de las víctimas del terrorismo y contra la negociación del gobierno con los asesinos, fue un clamor.
España entera, no sólo representada en las decenas de millares de españoles que siguieron un partido de fútbol en la pantalla gigante de Madrid, sino en el propio campo de Alemania (contra la que entonces jugó) o en cada hogar de todos nuestros pueblos y ciudades, fue un fantástico clamor, por demás clamoroso.
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29.05.07 @ 17:03:49. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

(Esperando al autobús. Acuarela de J.M. Arévalo)
En febrero del año pasado vi un debate en la 2 entre abortistas y no abortistas (¡qué fuerte¡) en el que me sorprendió positivamente la conclusión final en la que todos estaban de acuerdo: ninguna mujer aborta por gusto, y lo que hace falta es proporcionarle los medios para que pueda sacar adelante a su hijo. Hay muchos medios para abortar y pocos para que ninguna mujer se vea obligada a abortar (y ¡qué fuerte de nuevo¡).
Pues ha tenido que ser la iniciativa popular la que haya sacado el tema a la palestra, con soluciones concretas. Nuestros políticos, siempre quejándose de que crece demasiado el número de abortos, pero sin hacer nada para evitarlo. El Foro Español de la Familia tomó la iniciativa el año pasado en la Comunidad de Madrid, y consiguió la normativa legal necesaria para empezar. Impresionante experiencia: de cuatro mujeres que se plantean abortar, y pasan por Red Madre, tres desisten.
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28.05.07 @ 22:16:41. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante
Por más que intente seguir sabios consejos de quien puede y debe darlos, les aseguro que, debido sin duda a mi torpeza, conmigo han fracasado.
De natural impetuoso pese a la edad, son tantas y tan graves las noticias que nos llegan a través de los medios, que, llámese como se quiera, de verdad vivo soliviantado, inquieto… Siendo diversos los porqués, hay uno que se lleva la palma: el que según un hombre muy sabio “no hay peligro mayor que el generado por un ignorante muy trabajador”. Comentaré sólo algunas de las muy trabajadas ignorancias de nuestro malhadado Presidente:
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25.05.07 @ 10:04:43. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

Trampantojos y andamios, en nuestra monumental Valladolid, dan a veces tristeza, cuando pierde el paseante la vista de la belleza a la que está acostumbrado, y al tiempo alegría, de pensar lo mucho que se recupera. Últimamente se nos ha ido la fachada de San Pablo, que tantas transformaciones sufrió en los siglos pasados. Tantas, que ahora se van a quitar algunas adiciones inútiles y volver a sus orígenes.
La fachada de San Pablo, dicen los entendidos -y habrá seguro muchos más matices- es con la de “la rana”, de la Universidad de Salamanca, el no va más de aquellas maravillosas fachadas-retablo que propició el llamado estilo de los Reyes Católicos, o también, aunque se usa menos, “isabelino”, de cuando se pensaba que fue la reina Isabel la que trajo este cambio hispano-flamenco que sucedió en nuestras tierras al no menos glorioso gótico, del que también tenemos lo mejor en León y Burgos.
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25.05.07 @ 09:56:23. Archivado en Artículos
Por Carlos de Bustamante

En Castilla y León las sorpresas son inagotables para el viajero. Aunque oriundo por parte de madre de Tierra Medina, conozco mejor las del Valle del Duero. De ello ya dejé constancia en alguno de mis escritos. La misma que pretendo con el presente, ahora en Tierra de Pinares. En épocas de continuos sobresaltos, como la que nos ha tocado vivir, supongo que será bueno unos momentos de relajación. Ojalá sirvan los que, por su amabilidad, dure la lectura de lo que sigue.
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24.05.07 @ 14:29:47. Archivado en Artículos
Por José Mª Arévalo

Hemos ido a pintar, varios acuarelistas, a Peñaflor de Hornija, uno de nuestros paisajes preferidos. Uno de ellos me comenta que probablemente sea la última vez que podamos hacerlo, pues está en marcha un proyecto de parque eólico, que significa llenar la zona de esas enormes aspas que obtienen energía del viento que las mueve. Lamentable en uno de los parajes más bellos de nuestro entorno.
Acabamos nuestra tarea y subimos al maravilloso mirador de Peñaflor de Hornija. Efectivamente hay ya dos molinos justo en el cerro de enfrente. - Cuarenta más van a poner, nos dice un lugareño.
- ¿Qué les parece?. ¿A que no ponen molinos de estos en Urueña? -nos dice otro-. Y este es mucho más bonito que el de Urueña. Allí va mucho el Presidente, ya se sabe.
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21.05.07 @ 03:33:28. Archivado en Artículos
Por Carlos Bustamante
Leocadio, el “tío Pichón”, era un castellano tremendo. Altura y anchuras poco comunes que, en aquellos años del hambre, no eran fáciles de mantener.
El sol membrillero se despegaba lentamente del cerro del páramo, cuando el “tío Pichón” y los suyos terminaban de cargar los cuévanos repletos de uvas blancas y tintas (doradas), recién vendimiadas en el majuelo, cabe de las bodegas del pueblo.
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21.05.07 @ 03:33:12. Archivado en Artículos
>Por José Mª Arévalo

Bullicio inusitado en la calle de la Pasión. Como si, vencido el duro invierno que hemos soportado, se hubiera adelantado la primavera. Pero, realmente, el buen tiempo llegó diez días después. La calle de la Pasión, solo esa calle, había recibido una primavera particular: la exposición de Castilviejo, para la que los vallisoletanos hacían cola. No se recuerda otra afluencia similar desde la de Sorolla, hace ya un par de años por lo menos.
A nuestro más céntrico museo casi se siente uno obligado a entrar cuando por la mañana hace gestiones cartera en mano, va de escaparates con el cónyuge por lo más “in” de nuestros comercios, toma unos vinos (quizá hace “las estaciones”), o pasea al atardecer con la familia, ya sea en laborable o en festivo, que cubre este museo con el más amplio de los horarios. A pesar de ello, y a pesar del estímulo de las visitas guiadas, lo cierto es que las más de las veces no entran muchos porque, a través de sus amplias puertas de cristal, el mejor escaparate posible, no ven apenas concurrencia. Menos esos días.
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Con el título Tres foramontanos en Valladolid, nos reunimos tres articulistas que anteriormente habíamos colaborado en prensa, y más recientemente juntos en la vallisoletana, bajo el seudónimo de “Javier Rincón”. Aunque de raíces castellanas, nuestra formación, como se indica en los resúmenes biográficos que siguen, tiene lugar más allá de las montañas que nos rodean, por lo que escribimos, a nuestro regreso, de los hombres y tierras castellanos (pero también de cuestiones universales), con perspectiva más amplia, pero con la sensibilidad castellana que nunca perdimos.
Tras las primeras experiencias en este blog, durante más de un año quedamos dos de los tres Foramontanos, por renuncia del tercero, y a finales de 2008 hemos conseguido un sustituto de gran nivel, tanto personal como literario, del que incluimos ya una reseña. .
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