El “pulardo” de Revilla

El pasado miércoles, el aventajado Señor Revilla, Presidente de Cantabria, dio una lección de cafrada en el programa de Bertín Osborne.
Lógico si estás a todas horas en los espacios televisivos y por partida doble, que tengas más probabilidad de errar.
El paisano cántabro como se autodenomina, guardián de tierras ya no santanderinas gracias a él, sino cántabras. Nos mostró como ser Presidente de una comunidad autónoma y ser un cazurrón virtuoso, orgulloso él.
“Lo que no puede ser…” como suele decir, es mofarse del término Pularda desconociendo que no es una gallina sin más, sino que tiene todo su fundamento, al igual que no es lo mismo comer cordero que lechazo.
Esta ignorancia supina de quien se hace valedor a toda hora de la tradición, las costumbres y el buen hacer, es a consecuencia de su arrogante ademán ante el menú de la boda de los hoy Reyes de España, comentando el caso como en tertulia de bar, que pasó hambre porque en Cantabria se come más, apuntillando su mujer, que los ricos comen poco.
La gracia del Señor Revilla apuntó alto, pues se hizo un homenaje de dignidad ante Juan Carlos I, poniendo a éste con su parienta al lado, de bufón más que de monarca.
La galantería fue nula al referirse a la esposa del Ex-Presidente del Gobierno Zapatero, silenciando pero obviando su falta de educación ante la inexistente respuesta de una carta enviada por él mismo de puño y letra.
La ignorancia es muy atrevida, pero la falta de respeto hacia terceros por considerarte el primero, es pobre y grosero.
Como siempre se dijo, las margaritas no están hechas para los puercos.

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