Trump, el Willy Loman “triunfador” americano

Arthur Miller el envidiado, quien tuvo a América de novia, la rubia Marilyn Monroe allá por los años cincuenta, escribió una obra teatral genial llamada “Muerte de un viajante”. Fue vista,leida y criticada por la gran mayoría, como un ataque al sueño americano de progresar en la vida. Willy, el actor principal, pensaba que si le gustas a la gente, todo es más fácil y triunfas en la vida.La realidad era otra, la de un fracasado obsesionado por alcanzar el éxito, devoción fanática que impone a sus hijos. Vive de falsas esperanzas e ilusiones; se autoengaña.
Miller entendió desde siempre que todos somos unos fracasados, vivimos en el mundo ajenos a la realidad, embobados con falsas creencias. Su obra, escrita hace más de sesenta años, canaliza fielmente este sentir y pensar acerca de la sociedad estadounidense de ese momento. Realmente podía ser reconocida en cualquier otra sociedad, como así sucedió en China, donde el efecto en el público fue el mismo al ser representada.
Donald Trump al contrario que Willy Loman, representa esa realidad interior de la que no podemos desprendernos.”América first” embauca al egoismo humano. Pone muros como la cerradura que echamos cada noche antes de ir a dormir y apela a la nostalgia de tiempos atrás cuando fuimos mejores representado en un “we make América great again”.
Quizá América estuviera en deuda con Miller, por haberles abierto los ojos ante una realidad muy lejos de la que estaba viviendo. Quizás Trump sea ese diablo que todos necesitamos dentro, que nadie protege y todos necesitan.
Curiosamente Trump ha sido continuista en su discurso tan criticado, el mismo con el que ha derrotado democraticamente a diez republicanos en los diferentes estados a lo largo de dos años. Clinton, sólo se ha enfrentado a dos demócratas. Trump imboca a un nuevo espíritu. Clinton fue primera dama con su marido como presidente durante ocho años y secretaria de estado con Obama cuatro años. Doce años en total.
Es muy probable que lo que esté sucediendo en EE.UU sea lo más demócrata y reformista. Doscientos años de historia democrática avalan a EE.UU y lo de reformista quizá vaya porque realmente EE.UU no quiere ser más Willy Loman.

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