El régimen de los mulás es el mayor traficante mundial de drogas
La vieja táctica colonialista de drogar a la juventud, que el Imperio Británico empleó en India y China, y Francia en Argelia, es retomada por el totalitarismo islamista.
Los mismos descendientes de ambos imperios han reconocido este crimen.
Las organizaciones terroristas encuentran sustento y financiamiento con el tráfico de drogas. Hamás, Hizbulá, ETA y otras organizaciones terroristas trafican con drogas.
Irán, cuyo dirigencia política-militar-religiosa aspira a islamizar todo el orbe, intenta inundar de droga el mundo de los infieles para acelerar su decadencia espiritual, física y economía.
La droga es importada de Afganistán y desde Irán es exportada al resto del mundo.
El dinero que le proporciona la venta de droga le sirve para financiar a sus brazos armados Hamás y Hisbulá.
Los servicios de inteligencia norteamericanos han detectado también que terroristas iraníes han contraído matrimonio con mexicanas y así facilitan su ingreso a EEUU.
Los narcotraficantes reciben entrenamiento y armas por parte del régimen de los mulás, los criminales viajan de México a Venezuela o Siria y desde allí hasta Teherán. [1]
El adiestramiento bélico es impartido por integrantes de la Guardias Revolucionaria iraní e incluye formación en el manejo de lanzacohetes, entre otras armas de alto calibre, y explosivos, junto a simpatizantes de Al-Qaeda.
Mientras en Irán los pequeños traficantes de droga son ahorcados, de vez en cuando, el régimen islamista intenta detentar el monopolio sobre las drogas.
El régimen islámico sabe que las drogas debilitan al mundo de los infieles, que el coste de la lucha antinarcótica es una sangría económica y potencia las mafias en las tierras no-musulmanas, a la vez que le proporciona dinero para financiarse y mantener sus brazos armados Hamás y Hisbulá.
Irán también sabe que España es el lugar de paso de la mayor cuantía de droga que entra en Europa.
Pero los izquierdistas, los multiculturalistas y relativistas éticos siguen el juego a los islamistas, y no tienen capacidad de crítica para rechazar las actitudes narcoterroristas de Irán.
Muchos de los hijos de estos izquierdistas, multiculturalistas y relativistas éticos desgraciadamente devendrán clientes de los narcoterroristas, entonces puede que aquellos lloren, si es que aún les queda sentimientos. [2]
Muchos de estos izquierdistas, con toda razón críticos con la guerra del opio británico y el tráfico de drogas de los colonialistas, enmudecen cuando quien mercadea con la salud y trafica con vidas humanas es el régimen “aliado” de Zapatero, el de la tiranía islámica de Irán.
Recientemente un canadiense retomado de una noticia iraní, se refería a "las alabanzas de los esfuerzos del ejército iraní contra los traficantes de opio y heroína a lo largo de la frontera afgana" y en la que afirmaba que "castigar a este país podría interrumpir esta lucha admirable que impide que Europa quede sumergida por un tsunami de la heroína".
Esto significa simple y llanamente: “Atención queridos europeos, si nos molestáis, abriremos las compuertas de las drogas”, Teherán dixit.
El cuerpo paramilitar de los Pasdarán es el “ejército iraní” que controla las fronteras, controla a la policía, la información el mercado negro de mercancías y de drogas.
Sin embargo, a pesar de su “admirable lucha”, según un informe de las Naciones Unidas, en 25 años, el 50% de los toxicómanos del mundo serán iraníes.
La razón de esto se encuentra en que en Irán el precio de una dosis de heroína cuesta menos de 20 céntimos de euro y el mercado está controlado por el Pasdarán.
Como resultado de ello, los Pasdaranes son muy eficientes en confiscar el opio y la heroína que procede del exterior (Afganistán), que posteriormente la venden en el mercado interno iraní y eliminan a su vez a los competidores en su distribución.
El régimen iraní amenaza a Europa diciendo implícitamente: “si me molestáis, os inundaré con opio y heroína”. [3]
Los mulás llenan de drogas las cárceles donde hay presos políticos para poderlos debilitar espiritual, mental y físicamente. Cuando están sumidos en la más brutal drogodependencia son ejecutados por aquellos que han sido sus proveedores.
El clérigo Massih Mottalebi, líder de la congregación de la prisión de Gohardash en Karaj, al oeste de Teherán, es el responsable de la entrada de estupefacientes en la cárcel.
La amplitud de la entrada de estupefacientes en la cárcel es tal que el olor de opio inunda el aire en la mayoría de los pasillos y áreas comunes durante todo el día. Muchos de los prisioneros se han convertido en adictos.
Los internos que se oponen al consumo de drogas son transferidos a otras prisiones. [4]
Los relativistas éticos, multiculturalistas y extrema izquierdistas europeos son incapaces de elevar el más mínimo reproche contra los mulás, los clérigos islámicos.
Aquellos sólo tienen energía para reprochar a los clérigos cristianos.
La República Islámica de Irán está sometida a la tiranía islamista de los mulás que son el mayor cártel traficante de drogas a nivel mundial, y todo ello bendecido islámicamente.
NOTAS
[1] Los narcotraficantes de Méjico están recibiendo entrenamiento por parte de las autoridades terroristas de Irán.
[2] http://blogs.periodistadigital.com/totalitarismo.php/2008/07/18/iran-y-el-narcoterrorismo-
[3] http://www.iran-resist.org/article4579
http://blogs.periodistadigital.com/totalitarismo.php/2008/06/27/iran-chantajea-a-europa-con-la-heroina-
Sábado, 2 de junio
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