
Mojtaba Abbassi 29 años y Roshan Samim 25 han sido trasladados desde sus celdas en la cárcel Gohardasht Karaj a la cárcel de Evin en Teherán para ser ahorcados. Según algunos rumores, otros presos también fueron trasladados con el mismo fin. Será un ahorcamiento colectivo.
En este grupo de personas que serán colgadas de la horca se encuentra el joven de 20 años de edad Behnoud Shodjaï, que hace 3 años mató accidentalmente a un hombre en una reyerta en la calle al socorrer a un amigo.
El Tribunal Supremo de la Republica Islámica de Irán confirmó el martes 23.12.08 la sentencia.
Según la ley islámica vigente en Irán, el condenado puede escapar a la muerte si paga una indemnización a la familia de la víctima. Esto se llama "precio de sangre".
En el caso de Behnoud, la familia de la víctima exigió 1.420.000 de euros, el equivalente a 14 siglos de salario mensual de un trabajador en Irán, una cantidad imposible de satisfacer a los familiares.
Por lo que se le denegó el perdón. Sin embargo, su caso fue conocido en Occidente, y bajo la presión de los medios de comunicación y de las ONG, el poder judicial acordó otro precio, el de 425.000 euros, 500 años de salario.
Esta vez al momento de leer este artículo, es probable que haya sido ejecutado.
Behnoud se suma a otros condenados menores ejecutados este año. Este ahorcamiento llevará por lo menos a 7 el número de ex-convictos ahorcados menores de edad en Irán desde el comienzo de 2008.
Hay más de 77 jóvenes esperando su turno en los corredores de la muerte de las cárceles del régimen de los mulás.
El precio de sangre se basa en el Corán 4:92-93:
Un creyente no puede matar a otro creyente, a menos que sea por error.
Y quien mate a un creyente por error deberá manumitir a un esclavo creyente y pagar el precio de sangre a la familia de la víctima, a menos que ella renuncie al mismo como limosna. Y si la víctima era creyente y pertenecía a gente enemiga vuestra, deberá manumitir a un esclavo creyente.
Pero, si pertenecía a gente con la que os une un pacto, el precio de sangre debe pagarse a la familia de la víctima, aparte de la manumisión de un esclavo creyente. Y quien no disponga de medios, ayunará dos meses consecutivos, como expiación impuesta por Alá. Alá es omnisciente, sabio.
Y quien mate a un creyente premeditadamente, tendrá la gehena como retribución, eternamente. Alá se irritará con él, le maldecirá y le preparará un castigo terrible.
El que tiene dinero puede pagar el “precio de sangre” y quedar libre. El que no, al hoyo, con el silencio de los izquierdistas, que presumen de solidarios en sus tertulias de cafetería.
Sábado, 2 de junio
Doctor Shelanu
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera