Mientras los EEUU son percibidos por los europeos como un estado agresivo ante los islamistas, y de una intransigencia cristiana anti-musulmana mucho mayor que la actitud de dhimmitud que presentan los gobiernos y sociedades europeas, la Organización de la Conferencia Islámica, que agrupa a los 57 países musulmanes miembros y 3 países musulmanes observadores, ha informado que “los musulmanes en Europa enfrentan una mayor discriminación en la vida civil y política, en comparación a los musulmanes americanos”
El viernes 13.06.08, la Agencia de Noticias Coránicas de Irán, IQNA, ha reportado que según el estudio realizado por la Organización de la Conferencia Islámica “los musulmanes en Europa enfrentan más discriminación que los musulmanes americanos y que las actividades islamofóbicas son más visibles y más graves en Europa”.
De acuerdo al informe la mayoría de países europeos ven como negativa una mayor interacción entre Occidente y el Mundo Musulmán, percibiendo al Islam como una amenaza para sus identidades culturales.
La actitud servil y de docilidad extrema de los europeos ante las exigencias islamistas no sirve aplacar a los fieles más devotos del Islam.
Los izquierdistas, los relativistas morales y los multiculturales europeos presumen de que Europa es más tolerante con los musulmanes que la “fanática cristiana” sociedad americana.
Los mismos musulmanes tienen otra percepción.
No todos los musulmanes son terroristas, pero si que todos los terroristas islamistas son musulmanes.
La actitud de rechazo al terrorismo islamista no significa rechazo al musulmán. Significa sencillamente rechazo al terrorismo.
La actitud de firmeza ante las pretensiones de los islamistas no implica intolerancia hacia los fieles del Islam que no participen ni colaboren con el islamoterrorismo.
Los islamistas son prepotentes en las sociedades que han perdido músculo democrático, como las de Eurabia, y cualquier mínima contrariedad contra sus expectativas son consideradas como islamofobia.
La religiosidad de los americanos, en su mayoría cristiana, y con una minoría judía de gran peso fuerza científica, intelectual y cultural, -que ya no existe en Europa, por las matanzas cometidas por los nazis con la connivencia de la mayoría de europeos- no es motivo de rechazo para los musulmanes, a pesar de que el rechazo por “lo musulmán” ha crecido en la sociedad norteamericana a partir del ataque terrorista islamista en Nueva York el 11-S.
La política europea es errática y pendular, bascula desde la intransigencia de los partidos xenófobos, (que alcanzan elevadas cuotas de poder en diversos países, como Suiza, Austria, Italia, y que han llegado a amenazar la estabilidad democrática, como Le Pen en Francia), al “buenísmo” de Zapatero y sus fans izquierdistas, (que no es capaz de poner límites a los intransigentes y a los totalitarios, y rinde pleitesía al yihadismo)
La actitud dhimmi y complaciente de los Zapateros de Eurabia sólo sirve para alimentar el espíritu invicto yihadista a la vez que simultáneamente retroalimenta el crecimiento de la xenofobia de grandes capas de la población autóctona.
El “buenísmo” es producto del miedo ante el islamoterrorismo y del paternalismo racista de los que creen que los nacidos musulmanes son incapaces de respetar los valores de la democracia y la libertad, por lo que se les complace en sus exigencias.
La historia de Europa ha basculado entre estas dos posiciones a partir de la 1º Guerra Mundial.
Los pacifistas y filonazis británicos no querían un enfrentamiento –obviamente por diferentes motivos- con el Tercer Reich.
Hoy Europa no es capaz de ver que el yihadismo es el totalitarismo que quiere dominar el mundo, y los europeos en general en su europeocentrismo no pueden concebir que otros (los yihadistas) puedan querer la guerra para dominar el mundo. Los europeos están hartos de guerra y creen que aquello que ellos no desean no es posible que otros lo deseen.
El espíritu “churchilliano” es el que consiguió ganar la guerra contra el totalitarismo pardo. Hoy en Europa planea el espíritu chamberlaino del apaciguamiento ante el totalitarismo verde, a la vez que alimenta el miedo y xenofobia del futuro europeo.
El estudio realizado por la Organización de la Conferencia Islámica muestra que los mismos musulmanes se sienten mejor en los EEUU que en Eurabia, a pesar de su política chamberlaina, que Zapatero representa en su aspecto más cómico y rídiculo.
Ni Chamberlain propuso a los nazis una Alianza de Civilizaciones.
La intransigencia contra cualquier totalitarismo, hoy toca el yihadista, el islamista, no significa rechazo al musulmán, significa hacerse respetar y respetar al musulmán.
Los mismos musulmanes no yihadistas, no islamistas, lo agradecerán.
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Sábado, 2 de junio
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