Totalitarismo y terrorismo islámico

Palestina, cultura de la violencia y exaltación del terrorismo

31.10.06 | 16:49. Archivado en terrorismo islámico
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Los islamistas cuando hablan de Israel, o del sionismo o de los judíos, se refieren a un tumor canceroso –al que hay que extirpar-, también consideran que Israel es un demonio, un Satán.
Abdallah 'Awad, redactor del diario de la Autoridad Palestina Al-Ayyam, ambos publicaron editoriales en ese diario-Al-Ayyam- expresando severas críticas a la situación en la sociedad palestina.

El portavoz de Hamas del gobierno palestino Dr. Ghazi Hamad, escribió en el diario Al-Ayyam, diario oficial de la Autoridad Palestina, a mediados de octubre del 2006, que “Ningún lugar está seguro de la violencia dentro de la sociedad palestina”

"Somos nosotros realmente una sociedad violenta? ¿Hemos contraído una enfermedad crónica de violencia que nos ha hecho perder nuestra inmunidad, [y] se ha infiltrado en nuestros hogares y nos ha robado nuestra tranquilidad y seguridad? ¿Nos hemos encerrado en una prisión de violencia, condenados a llevar [esta carga] en nuestras espaldas en contra de nuestra voluntad? Creemos nosotros que todos nuestros problemas no pueden resolverse sino por la violencia: por las balas, los morteros, los panfletos llamando por ayuda, y por un lenguaje amargo? Se ha convertido la violencia en una cultura implantada en nuestros cuerpos, en nuestra carne, y en nuestros huesos, al punto que se aferra a nosotros en nuestro sueño y en nuestro despertar? Yo me temo que nos hemos rendido ante esto, y esto se ha convertido en el amo que obedecemos en todas partes - en el hogar, en el barrio, en la familia, en la tribu, [y] en las organizaciones o en la universidad - y ningún lugar permanece seguro de esto.
"La violencia juega con nosotros, nos lleva, y nos arrastra hacia el abismo!! Incluso nuestros hijos han perdido [su] inocencia y se han llenado de miedo y violencia. Esto se ha convertido en una pesadilla espantosa que nos persigue con un hacha de muerte, goteando sangre. Nos hemos convertido en cautivos a manos de la violencia que nos ha quitado lo mejor de nuestros niños y de nuestros hijos...
"Nuestras celebraciones no tienen razón o significando, a menos que durante estas disparemos una descarga de balas que hace eco junto a los chillidos de alegría de las mujeres. Bajo tristes circunstancias y en los entierros, nuestros héroes se ofrecen a 'perforar' el aire con centenares de disparos de sus rifles. Es inconcebible que nuestras marchas - cualquiera que sean sus metas y su color político - de no tener docenas de rifles y de bandas armadas montados en automóviles y apuntando sus rifles, y jóvenes apoyándose por las ventanas del automóvil ondeando los Kalashnikovs rugiendo de alegría".
Incluso los problemas familiares han sido afectados por la enfermedad crónica de la violencia!! Si existe una disputa sobre un pedazo de tierra, el disparar viene antes que las palabras. Si hay una disputa por palabras, la [solución que viene a la mente es siempre] una bomba, y si hay un divorcio o un problema marital, la solución es el Kalashnikov, en lugar de [apelar a] alguien calificado para ocuparse del contrato matrimonial y del divorcio. Las celebraciones se han convertido en un hogar de lamentos.
"La violencia ha entrado en nuestros desacuerdos políticos, para robarnos nuestra hermandad y amor y darnos a cambio odio, disgusto, y lágrimas. Nos ha robado el lenguaje de hermandad, y nos ha equipado furtivamente con armas. Nos ha robado del amor que nos ha reunido bajo el techo de la patria... nos ha robado nuestra unidad, y nos ha separado en dos bandos - inclusive en tres o en 10. Esta ha hecho peor la catástrofe insufrible entre nosotros!!
"Cuando estamos enfadados con la compañía eléctrica, no tenemos ninguna otra solución sino la de destruir sus [equipos] y romper su mobiliario. Cuando estamos enfadados con la municipalidad o con el gobernador, llamamos un grupo de pistoleros enmascarados - los héroes de nuestra edad - a que se suban a la azotea y saquen sus armas delante de los [reporteros] de canales de televisión por satélite. Con el más pequeño lamento de una batalla, las marchas no-violentas se convierten en marchas de piedras, tiroteos, y enfrentamientos. En lugar de huelgas que tienen una naturaleza civilizada y legal, estas se han convertido a veces en violencia que daña a escuelas, instituciones públicas, y caminos.
"Cuando un hombre está enfadado con su esposa, viene con un grupo de pistoleros listos para bloquearle la vía a los viajeros. Una referencia al tratamiento médico en el exterior es obtenido por la fuerza de las armas y de tácticas de armas más poderosas, y uno puede mantener su lugar en línea en el cruce de Rafah con un grupo de pistoleros. El hospital se ha vuelto presa fácil, y a los doctores se les obliga que trabajen con las armas puestas en sus rostros. Hemos destruido las escuelas con nuestra violencia, hemos atacado el Concejo Legislativo con nuestras armas, incendiado [las oficinas] del gobierno, y apuntado con armas a miembros del parlamento, ministros, y otros antiguos oficiales. Qué queda de la patria?..."


El Dr. Ghazi Hamad, portavoz de Hamas, prosigue en su artículo y considera que: “Todos los palestinos somos responsables de la violencia”

"Qué nos queda, cuándo usamos la violencia contra nosotros mismos, contra nuestros residentes, contra aquéllos a quienes se supone debemos proteger? ¿No deberíamos estar avergonzados de nosotros mismos, de estas conductas vergonzosas que nos deshonran ante nuestro pueblo y ante el mundo? Luego aparecemos en conferencias de prensa en ropa limpia y elegante, y le decimos a nuestro pueblo palestino; 'La sangre palestina es sagrada'...
"La violencia no es sólo un partido o fenómeno político, sino es cultura, educación, y conducta. No debería ser tratada solo por medio de una oficina gubernamental o de leyes... Cuándo se siembra violencia en el hogar, y cuándo el establishment y las organizaciones siembran violencia, [cuándo] existe violencia en la calle, en bodas, y en entierros, quien es responsable? ¿Cargamos todos con la responsabilidad? Sí! ¿Somos [todos] cómplices de esta grave acusación? Sí! ¿Podemos nosotros eliminar la violencia de nuestro diccionario, e instituir un lenguaje de diálogo y cooperación? Sí, nosotros podemos, si existe un intento honrado, un sentimiento nacional, y un esfuerzo enérgico! Todos nosotros - el gobierno, el pueblo, las facciones, los intelectuales, los pensadores, y los autores - deben actuar en la patria para desarraigar estas groseras cizañas y hacer que las flores florezcan. Luego veremos la luz del sol..."

"Nosotros no queremos ver armas en las calles, excepto [en manos del] personal de seguridad. Todos queremos que nuestras celebraciones, nuestros funerales, y nuestras marchas sean calladas y sin accidentes... nuestras armas que estén limpias y puras, libres de alguna sola gota de sangre palestina. Necesitamos paz, un poquito de tranquilidad, y de pensamiento razonable. La violencia no nos trae nada más que sangre, tristeza, peleas, panfletos [hostiles] y contra panfletos, marchas y contra marchas, [y] un largo desfile de miseria, discusiones, y un dolor interminable. Queremos sanar de este cáncer que ha consumido nuestra mente, paralizado nuestros corazones, y bloqueado las aberturas de nuestros pulmones... Queremos ver un momento de paz, un momento de pureza, un momento en el que los niños no tiemblen por el sonido de los disparos, y los transeúntes no huya de las balas perdidas…

El proceso de identidad de los palestinos, como pueblo, se inicia como oposición a la existencia de Israel, como negación del estado de los judíos, puesto que hasta 1967 los árabes-palestinos se habían considerado como parte integrante de la Gran Siria, y veían la existencia de Palestina, una árabe y otra judía, como un invento británico, que quería dividir a la Umma –nación árabe-
Los árabes no querían permitir la independencia de los judíos y que éstos pudiesen recuperar su territorio y crear su propio estado, Israel.

Los árabes quisieron destruir a Israel ya antes de la Independencia del 14 mayo de 1948.

Cuando después de sucesivas guerras emprendidas por los árabes contra Israel, y perdidas sucesivamente por aquellos, Israel podía recuperar parte de su territorio. Los árabes sacaron, de la manga del prestigiador, la existencia de un pueblo, el pueblo “palestino”. El proceso de identificación de las masas árabes que vivían en Tierra Santa, como “palestinos” – surgió como oposición a la existencia de Israel, y como negación a la libertad de los judíos, de esos judíos que se liberaban de la dhimmitud, que habían sufrido en el mundo árabe.
Para el orgullo árabe era un insulto que los débiles y frágiles judíos pudiesen recuperar su identidad Israelí, la tierra de los antepasados judíos.
El embrión de la “nación palestina” nace en 1967. Nunca antes de esa fecha, los árabes-palestinos habían reclamado a Egipto la franja de Gaza, ocupada por el país de los faraones hasta 1967, ni a los jordanos, que ocupaban Judea y Samaria –“Cisjordania”- les habían reclamado nada.

El pueblo judío, a diferencia de otros pueblos, no expulsó a los ocupantes árabes de las tierras recuperadas. Los árabes-palestinos eran utilizados por sus hermanos vecinos árabes como el caballo de Troya contra de los israelíes. La violencia fue la cuna que anidó y abrigó a los árabes-palestinos. La violencia y el terror fue lo que alimentó y alimenta la “nación palestina”. La identidad árabe-palestina se basa en su oposición al judío, en su odio a la existencia de Israel.

Nunca existió una nación árabe-palestina, -los árabes que vivían en Tierra Santa pertenecían al colectivo de los árabes ocupantes, los cuales nunca tuvieron interés por una identidad propia, -lo cual les ara ajeno- , ellos eran árabes de la Gran Siria, que vivían en la provincia sureña –lo que es actualmente Israel completo y pleno-.
Hitler añoraba y lamentaba, en su testamento, no haber mantenido mayores relaciones con sus aliados naturales: los árabes y el Islam.

Para leer el testamento de Hitler, colgado en Internet por Radio Islam, musulmanes admiradores del genocida nazi, pulsar AQUÍ

Pulse AQUÍ para leer lo que el asesino y genocida Hitler declaraba el día 17 de febrero de 1945, en el cuartel general del Führer, y Martin Bormann escribía

Los panarabistas –enormemente influidos por el nazismo, debido a las grandes conexiones y relaciones y afinidad entre nazismo e Islam y mundo árabe- crearon la ficción de la nación palestina.

Ningún estado árabe o palestino independiente existió jamás en Palestina.

Cuando el distinguido historiador arabenorteamericano, el profesor de la Universidad de Princeton Philip Hitti, testificó contra la partición ante el Comité Anglo-Americano en 1946, dijo: «no hay tal cosa como “Palestina” en la historia, absolutamente no».

Antes de la partición -1948-, los árabes palestinos no se veían a sí mismos como poseedores de una identidad separada.
Cuando el Primer Congreso de Asociaciones Musulmano-Cristianas se reunió en Jerusalén en 1919 para elegir representantes de Palestina a la Conferencia de Paz de París, se adoptó la siguiente resolución:

“Consideramos Palestina como parte de la Siria árabe, ya que nunca se ha separado de ella en ninguna época. Estamos conectados con ella por vínculos nacionales, religiosos, lingüísticos, naturales, económicos y geográficos”

En 1937, un líder árabe local, Auni Bey Abdul-Hadi, le dijo a la Comisión Peel, la que finalmente recomendó la partición de Palestina: «¡no existe tal país [como Palestina]! ¡“Palestina” es un término que inventaron los sionistas!
No hay ninguna Palestina en la Biblia. Nuestro país fue durante siglos
parte de Siria».


El representante del Supremo Comité Árabe ante las Naciones Unidas presentó una declaración a la Asamblea General en mayo de 1947 que decía que «Palestina era parte de la Provincia de Siria» y que «políticamente, los árabes de Palestina nunca fueron independientes en el sentido de formar una entidad política separada».
Pocos años después, Ahmed el-Shuqeiri, más tarde presidente de la OLP, dijo en el Consejo de Seguridad: «es de general conocimiento que Palestina no es nada más que el sur de Siria».

Inicialmente no fue bien visto por algunos líderes árabes de Siria y Egipto puesto que pretendían ganar las guerras y anexionarse Tierra Santa. Posteriormente al ver que no podían conquistar Israel, instituyeron la existencia de la nación palestina – sobre los años 60 del siglo XX, como quinta columna antiisraelí.

La identidad o el nacionalismo árabe-palestino es un fenómeno posterior a la segunda guerra mundial que no se convirtió en un movimiento político importante hasta después de la Guerra de los Seis Días en 1967 y de que Israel recuperara Judea y Samaria –Cisjordania-


Los panarabistas retomaron la propaganda nazi alemana y la incorporaron a su legado, y aceptaron, como mal menor, la creación de la nación palestina, para poder atacar a Israel desde su propio interior.

Israel, a diferencia de las otras naciones vencedoras, no expulsó al colectivo árabe que apoyaba a los enemigos de su propia existencia.
Pero los árabes si expulsaron a los judíos que vivían desde siglos a más de dos mil años, en el mundo árabe.


Cuando los negociadores árabes-palestinos, antes bajo el mando de Yasser Arafat y ahora Abu Mazen -Mahmud Abbas, el actual presidente de la Autoridad Paslestina, piden la creación de su propio estado, como primer paso para la erradicación de Israel, exigen la expulsión de los judíos de Gaza y de Samaria y Judea,
Los dirigentes de Hamas piden esto y el suicido colectivo de Israel.

La violencia antiisraelí ha sido la “leche que han mamado los infantes árabes-palestinos”, de ahí procede su violencia.
Los árabes-palestino no han forjado ninguna identidad creativa, su identidad colectiva es el ser anti-Israel, el ser antijudíos.

Los dirigentes árabe-palestinos exaltan el suicido-martirio de los islamokazes como medio de liberación “nacional” e individual.


Hay un refrán español que dice:”Quien juega con fuego se quema”

La violencia se ha vuelto en contra de sus propios creadores y enaltecedores.

De esta violencia interna, no de la violencia contra el judío, el sionista o el israelí, se queja el portavoz de Hamas.

Hamas, esa organización terrorista de masas que propugna la destrucción de Israel y la recuperación de Al-Andalus.

2 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por Cecilia Derma 30.04.09 | 03:59

    La seguridad es la máxima expresion de respeto hacia la vida- Benito Juarez

  • Comentario por eli 11.06.07 | 12:59

    israel esta mas que arto de los atentados suicidas que tienen que aguntar ya no solo de un grupo terrorista si no de una poblacion entera que lo unico que hace es odiar y matar a personas inocentes, lo unico que hace israel es defender su tierra y lo haran pase lo que pase .siempre se critica a israel pero nunca a los palestinos que antes de dar de comer a us hijos prefieren comprar armas para matar judios. un padre judio no enseña a su hijo a odiar y matar a los palestino por lo contrario que ellos , cuando un palestino entra en un supermercado y mata a 40 judios es un heroe y a su familia se le da un dinero por que su hijo a agradado a ala, su religion solo trae muerte tanto en israel como en todas las partes del mundo donde se encuentra el islam .asi que hay que estar encontra del terrorismo y si se juzga a israel que tambien miren la conducta de los palestino.

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