La educación islámica y nihilista de los palestinos les lleva al terrorismo.
Si los líderes religiosos o políticos que predican el suicidio-asesinato – los shahids- creyesen realmente lo que dicen a sus acólitos, harían lo que predican o convencerían a sus hijos a hacerlo. ¿No les interesa ascender a los cielos prometidos? Todo lo contrario, envían a psicópatas, retardados mentales, jóvenes incitados al paroxismo y enfermos mentales a los que se les prometen delicias sexuales en el otro mundo, adolescentes ingenuos y niños a los que se les ha lavado el cerebro, que se recompensan a sus familias cuando han cometido el asesinato-suicida-terrorista.
Esto fue iniciado en el Irán del Gran Líder Supremo, por el patológicamente terrorista Ayatollah Jomeini y continuado por sus sucesores Ali Jamenei, el Presidente Mahmoud Ahmadinyjad, y los miembros ministeriales iraníes declaran a menudo que son miembros del Basij y hablan calurosamente de su cultura. El propio Ahmadineyad sirvió en el Basij, así como también en las unidades Qods (Jerusalén) de la Guardia Revolucionaria, durante la guerra Irán-Irak.
En una reunión del 28 de noviembre, 2005 con un grupo de miembros del Basij, el líder iraní Ali Jamenei dijo: "Mientras más fuerte se convierta el Basij, más seguro estará nuestro país en el futuro... Nuestro presidente y los miembros del Majlis están orgullosos de su historia Basij. La razón de este éxito del Basij es la fe de sus miembros y la confianza en Dios, y su fuerte esperanza e inteligencia, las cuales son los componentes de su cultura".
Para ver como los dirigentes palestinos organizan festivales de la muerte, clicar aquí .
La captura de dos niños palestinos de 8 y 14 años de edad en la población de Netzarim, el 11 de enero de 2003, nuevamente trajo a primera plana el uso cínico que las organizaciones terroristas hacen de los jóvenes, a los que enrolan en sus filas para que cometan atentados terroristas, y porqué no, atentados suicidas. Los mismos, que portaban un cuchillo, intentaron acuchillar indistintamente a habitantes de la población.
La participación de jóvenes palestinos en dicho tipo de atentado arrojó un grave saldo de ciudadanos israelíes asesinados y heridos.
Gran parte de los jóvenes y niños fueron sorprendidos por fuerzas de Seguridad antes de que lograran ejecutar el atentado terrorista. Las organizaciones terroristas hacen uso de la inocente apariencia de los mismos, que no despierta sospecha. Los mismos consiguen introducirse en lugares muy concurridos, pasando desapercibidos. En el mismo orden de cosas, niños en la edad de la pre-pubertad resultan una presa fácil de convencer e influir, representando para las organizaciones terroristas una dirección inmediata para el enrolamiento de suicidas.
Dichas organizaciones con las manos ensangrentadas, que se ocupan de convencer a niños y jóvenes que con actos suicidas ganarán la felicidad eterna en el más allá, arrancan a los mismos de sus hogares y de sus familias, les inculcan doctrinas religiosas y les lavan el cerebro, incitándolos a cometer atentados.
Salah Shehadeh, uno de los dirigentes del Hamas en la Franja de Gaza, asesinado recientemente, ofreció una entrevista en el sitio de Internet "Islam on-line". La misma, del 26 de mayo de 2002, ensalzaba la explotación de los niños en los atentados, señalando la necesidad de ofrecerles entrenamiento y capacitación como corresponde a futuros terroristas. Para perfeccionar el "método", continuaba Shehadeh, había que empezar por enrolarlos a una sección especial del brazo armado del movimiento, con el fin de inculcarles cultura militar yihadista. Estas enseñanzas, según Shehadeh, les enseñarían a discriminar entre el bien y el mal. Este tipo de manifestaciones constituyen uno de los pasos en el convencimiento a padres para que envíen a sus hijos a cometer atentados.
Cuando los niños o jóvenes desequilibrados y fanatizados islamokazes, y de otras edades, han cometido un acto terrorista-suicida matan e hieren a personas, muchos de estos heridos son llevados al hospital Hadassah de Jerusalem, la capital de Eretz Israel, que nació gracias al esfuerzo de una asociación médica de carácter humanitario.
((Breve historia del hospital Hadassah: fue fundado por una judía estadounidense, Henrietta Soldz, que visitó Palestina en 1912 y pudo comprobar las deplorables condiciones sanitarias de la región. De regreso a Nueva York, creó junto a otras 12 profesionales la asociación Hadassah, que es el segundo nombre de la reina Esther. Gracias a su esfuerzo nació la primera infraestructura médica en la zona, y luego los dos hospitales, las cinco escuelas y un gran centro de investigación médica que funcionan en Jerusalem.
En 1947, las Naciones Unidas proponen un Plan de Partición para establecer un estado judío y uno árabe en Palestina. Los judíos aceptan el plan, pero los árabes no y reaccionan violentamente. El hospital Hadassah es atacada. En abril de 1948, un convoy que transportaba a personal médico judío de la organización y a enfermos cae en una emboscada árabe que provoca 77 víctimas mortales. El Centro Médico Hadassah de Monte Scopus, en el este de Jerusalén, que no puede garantizar la seguridad de sus pacientes y personal, estará desocupado durante diecinueve años.
En mayo de 1948, es formado el Estado de Israel. Un mes más tarde, Israel lucha por su independencia. Hadassah amplía sus servicios para poder ayudar en situaciones de emergencia y cuando empiezan a afluir los innumerables refugiados y emigrantes. El jefe del primer gobierno de Israel, David Ben Gurion, pide que Hadassah construya una nueva “colina sanatorio” en Jerusalén occidental. En 1961, el Centro Médico Hadassah-Hebrew University, en Ein Kerem, Jerusalén, abre sus puertas.
Después de la guerra de los Seis Días, en 1967, y la reunificación de Jerusalem que así se obtuvo, Hadassah recobra las llaves de su hospital y se le insta a regresar a él para reconstruirlo.))
El Hospital Hadassah es el más eficiente de Israel. Cada vez que se produce un atentado, más de la mitad de las víctimas pasa por aquí. Pero lo que le caracteriza es la convivencia entre médicos y pacientes, que le ha convertido en una extraña y admirable isla de paz en Jerusalén. ¿Dónde se ha visto a un cirujano palestino operando a una joven israelí víctima de un atentado suicida? ¿O a pacientes judíos y árabes compartiendo habitación sin problemas?
Jalid es uno de los 10 médicos palestinos contratados por el Hospital Hadassah de Jerusalén para trabajar en sus dos centros, el de Ein Kerem, al oeste, y el de Mount Scopus, al este. El 15% del personal es árabe. Un breve paseo por las instalaciones hospitalarias revela que esa misma proporción se da en el caso de los pacientes. Aquí, los judíos ortodoxos conviven sin problemas con los musulmanes practicantes.
“Las cuestiones políticas no nos impiden tener muy en cuenta la salud de nuestros pacientes, independientemente del sitio del que procedan. Yo doy siempre lo mejor de mí mismo, tanto cuando estoy tratando a un judío como a un árabe”, explica el doctor Jalid. Hace seis años, salvó la vida de un israelí procedente de Kiriat Aba, una colonia judía cercana a Hebrón. Aquella acción le granjeó el reconocimiento del Hospital Hadassah, que le ofreció la posibilidad de especializarse en cirugía plástica. Es el único experto palestino en este campo.
“Jalid es uno de los nuestros”, añade Rami Neuman, que no hace distinción alguna ni entre sus colegas ni entre sus pacientes. “Yo he operado a unos 50 terroristas”. El doctor israelí cree que la paz está lejos, pero en cuanto recibe cualquier llamada desde Gaza pidiéndole que opere a una víctima, acepta inmediatamente.
Cinco plantas más abajo, Aron Gozlan se encuentra de visita en el servicio de Ortopedia. Le amputaron las dos piernas. Charla en la sala para fumadores con Ibrahim Abo Znero, su enfermero, quien recuerda perfectamente el día que llegó al hospital. Aron, agente de seguridad de 31 años, estaba esperando el autobús en un barrio al norte de Jerusalem. Se percató de la presencia de un individuo sospechoso y se acercó a él. Sorprendido, el terrorista suicida activó la bomba: 17 muertos y 50 heridos.
Aron se despertó siete días después en el Hospital Hadassah. Después de un año de estancia en el centro y de siete intervenciones, amputar era la única opción que quedaba. E Ibrahim se hizo amigo suyo. “En aquella época nos pasábamos mucho tiempo bromeando y hablando sobre la situación”, dice Aron. Ibrahim es el único empleado árabe del servicio. “Nadie me ha hecho nunca sentirme diferente. Ni mis colegas ni los pacientes. Aquí tratamos a muchas víctimas de las bombas, como es el caso de Aron. Hay una verdadera igualdad entre judíos y árabes. Y si alguno de nosotros expresa alguna vez ideas políticas diferentes a las de otra persona, siempre lo hace desde el máximo respeto”.
“El origen de un paciente nunca es tema de debate. Nosotros tratamos y cuidamos a todos nuestros niños enfermos”, certifica Motti, un joven médico interno que lleva puesta su kippá, el típico gorro judío. “Algunas veces, tengo la impresión de que las familias palestinas se sorprenden un tanto ante la amabilidad que muestro hacia ellas”.
De hecho, “Hadassah no es un simple hospital”, en palabras de su director, el profesor Shlomo Mor-Yossef. El conflicto se vive de una manera muy especial en el centro. “Al menos 30 de las personas que trabajamos aquí”, relata Mor-Yossef, “hemos tenido que enterrar a algún familiar o amigo. Uno de nuestros profesores falleció a consecuencia de una bala perdida que le alcanzó cuando circulaba por una carretera. Y un empleado palestino perdió la vida al estallar una bomba en el autobús en el que viajaba. Muchos días, un atentado convierte la sala de urgencias en un auténtico campo de batalla. Todos los quirófanos deben quedar libres inmediatamente”.
En otro servicio del hospital, el de Oncología Infantil, también se producen encuentros entre personas casi carentes ya de esperanza, generándose entre ellas amistades inimaginables. En la sala principal, decorada con dibujos infantiles, niños procedentes de las colonias judías juegan con otros pequeños palestinos. Un payaso llega hasta allí con la intención de entretenerles. Algunos voluntarios que hablan hebreo y árabe les traducen lo que dice el payaso.
Son dos maneras diferentes, muy diferentes, de enfocar los problemas y buscar sus soluciones.
Como decía Golda Meir “no habrá paz hasta que los árabes y “palestinos” amen más a sus hijos que lo que odian a sus enemigos.”
Y hasta que amen la vida más que a la muerte.
Por ahora se mantiene en amar la muerte, como acaba de recordar el Secretario General de Hizbullah, el Jeque Hassan Nasrallah el cual fue presentado en Al-Manar Tv el 23 de mayo, 2006.
:LA DEBILIDAD DE LA ENTIDAD SIONISTA ES SU FUERTE ADHESIÓN A ESTE MUNDO….NUESTRA FUERZA ES LA VOLUNTAD DE SACRIFICAR NUESTRA SANGRE Y NUESTROS HIJOS….Ellos saldrán de la tierra
Hassan Nasrallah: "Esta entidad [sionista], la cual tiene muchas fuerzas - no tengo tiempo ahora para enumerarlas a todas - tiene debilidades también. Una de sus debilidades más importantes es el hecho de que es una entidad extraña. No está arraigada profundamente.
"Otra de sus debilidades es el hecho de que su sociedad no es homogénea. Algunos etíopes Falasha, algunos de Rusia, y algunos de no se sabe donde... Todos ellos juntos por un mito sin base alguna e infundado.
"Otra debilidad de esta entidad es que su gente vino porque se les prometió seguridad, paz, y una vida en la tierra de leche y miel. Pero si se encuentran con algo más, saldrán de esta tierra.
"OTRA DEBILIDAD (DE LOS JUDÍOS) ES QUE AMBOS COMO INDIVIDUOS Y COMO COLECTIVIDAD, SON DESCRITOS POR ALLÁH COM EL PUEBLO QUE CUIDA MÁS SU VIDA. SU FUERTE ADHESIÓN (DE LOS JUDÍOS) A ESTE MUNDO, CON TODAS SUS VANIDADES Y PLACERES, CONSTITUYE UNA DEBILIDAD.
EN CONTRASTE, NUESTRO PUEBLO (ÁRABE) Y LA VOLUNTAD DE NUESTRA NACIÓN (UMMA) DE SACRIFICAR SU SANGRE, SUS ALMAS, SUS HIJOS, SUS PADRES, Y SUS FAMILIAS POR LA CAUSA DEL HONOR, LA VIDA, Y LA FELICIDAD DE LA NACIÓN, SIEMPRE HA SIDO UNA DE LAS FORTALEZAS DE NUESTRA NACIÓN”
Si desea realizar alguna donación al Hospital Hadassah , clicar aquí.

Domingo, 12 de febrero
Doctor Shelanu
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Francisco Rubiales
Enrique Zubiaga
Raúl González Zorrilla
Graciano Palomo
Miguel Barrachina
Carlos Ruiz Miguel