Aplíquese la misma regla a Castella y Manzanares, jóvenes que pronto han aprendido los errores de sus mayores: presentarse en la Maestranza con engañabobos que suponen un flagrante fraude.
Pues así está el toreo: figuritas de postín ante gatitos de Juan Pedro Domecq, que es el mismo dueño de los gatitos de anteayer. Con estos amigos de la fiesta, ¿para qué queremos enemigos?
La tarde fue de perros, ésa es la verdad, porque un vendaval dificultó gravemente la labor de los toreros. A pesar de ello, imaginable es que lo de Ponce fue de sopor ante dos sardinas lisiadas. Y, encima, tuvo la osadía de salir a saludar tras la muerte de su primero. Castella brindó la raspa más indecorosa de la tarde, el quinto, y su faena fue de entrega ante un novillote encastado.
Y Manzanares, en pleno diluvio, dibujó en el sexto preciosos muletazos, especialmente por la mano derecha, y toda su labor estuvo preñada de estética ante una noble sardina. Y le dieron las dos orejas. Pues, muy bien.
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Martes, 24 de noviembre
Juan Fernandez Krohn
Javier Orrico
Ángel Sáez García
Marie-José Martin Delic Karavelic
Juan Luis Recio
Carlos Ferrer
Antonio García Fuentes
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Alicia Antolín de la Hoz
Luis Antonio González Pérez