(PD).- La noticia aherrojó su alma. Nudos en la garganta y golpe en el corazón. Cielo oscuro como el túnel de toriles. Pero por la puerta se coló un rayo de luz.
Escribe Rosario Péres en ABC que el Tato tiró de la valentía con la que conquistó a los públicos y se postró a portagayola, dispuesto a lidiar contra el toro negro del cáncer. Y lo hizo con éxito.
Hubo tempestades, embestidas aviesas, crudas sesiones de quimioterapia, pero aún aguardaba vivir lo mejor: palabras y experiencias que compartir; la eterna sonrisa de las niñas de sus ojos, Pilar y Manuela. Sobraban los motivos por los que luchar.
Poco a poco, el invierno dio paso a la primavera. Y el sol amaneció de nuevo: Raúl Gracia «El Tato» es un hombre feliz, con ilusiones y prioridades renovadas.
Atornillado al albero de la vida, sus metas ya no conocen fronteras... Retirado desde 2001, mañana toreará en el Palacio Vistalegre, en el festival de la Asociación Española Contra el Cáncer, custodiado por la ganadera Silvia Camacho.
Espartaco, Litri, Francisco Rivera Ordóñez, El Fandi, el novillero Gómez del Pilar y el rejoneador Fermín Bohórquez arroparán a El Tato en una muestra de la solidaridad y el compromiso del mundo del toro con una enfermedad que afecta a miles de personas. Su reto: colgar el cartel de «no hay billetes».
Después de sufrir un cáncer, el matador maño se lanza al ruedo para recaudar fondos, con el fin de conseguir un diagnóstico más precoz. Y lo afronta «con la incógnita» de su respuesta en la plaza. En otras lides ya -apodera a Julio Benítez «El Cordobés»-, por su mente no pasaba hacer el paseíllo. «Hasta que di el visto bueno, me lo pensé muchísimo», señala.
Antes lo consultó con sus ángeles de la guarda, el cirujano taurino Val-Carreres y el oncólogo Mateo de las Heras: «Con la debida prudencia, mis «salvadores» no me pusieron problemas. Y aquí estoy, ilusionado».
El Tato ha hablado de tú a tú con la parca y el miedo en la arena, aunque esta «cornada» distaba años luz del resto:
«Tal vez sea duro decirlo, pero quizá haya sido la mejor cornada, porque el cáncer me ha hecho ver todo desde un punto de vista diferente. Me ha ayudado a madurar y apreciar lo realmente importante».
Y lanza un mensaje con moraleja: «A veces nos preocupamos de lo contable y de asuntos más banales que la propia vida. Le damos demasiadas vueltas a las cosas, y aquí lo único que no tiene solución es la muerte».
El valor de este torero coraje, bravo en el ruedo y en la calle, es hoy espejo de otros enfermos. «Muchos se acercan a mí. Y yo les animo a que se pongan las pilas, porque con suerte y ganas se puede dejar atrás esta brutal enfermedad y desarrollar un día a día normal».
Como ejemplo, su cita con la antigua Chata. En el Palacio, convertido mañana en escenario de sueños, El Tato desplegará su muleta para brindar una faena de esperanza a todos los que combaten frente a la macabra mansedumbre del cáncer.
Jueves, 16 de febrero
Juan Luis Recio
Ángel Sáez García
Juan Fernandez Krohn
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
José Pómez
Padre Fortea
Ángel Gutiérrez Sanz
Chris Gonzalez -Mora
Carlos Ferrer
José Donís Català
Paulino Toribio| Febrero 2012 | ||||||
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