
(PD).- El XXVI Pregón Taurino ha tenido, como viene siendo habitual, un cartel de lujo. El acto, organizado por la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y el Ayuntamiento hispalense, comenzó con los sones del pasodoble de Pedro Morales, tras los que tomó la palabra el periodista Carlos Herrera para presentar al pregonero: Arturo Pérez Reverte.
El genial Herrera trazó un paralelismo entre su trayectoria y la de Antonio, el torero sevillano de finales del XIX, y el creador del Capitán Alatrsite.
Al igual que a aquel torero, a «Pérez Reverte no le sirven los mansos» y «es capaz de enfrentarse a cuerpo gentil al conocido hierro de los mediocres», según apuntó Herrera, quien subrayó la «independencia personal» de la que es amigo el escritor cartagenero.
Remarcó su faceta de creador, autor de éxito, y el carácter de sus héroes, «independientes y valerosos», para concluir anunciando que el pregonero viene «a cortar orejas en esta ciudad» con «la verdad de su palabra. Asómbrenos».
Carlos Herrera daba paso así a la «faena» de Arturo Pérez Reverte, a la que precedió los sones del pasodoble «Amparito Roca».
Y llegó la hora de la verdad para el académico y escritor, quien reconoció que podía haber eludido la responsabilidad de este pregón «pero se trata de Sevilla, y por ahí me enganchó el pitón. De una Sevilla de la que estoy loca, perdidamente enamorado».
Confesó Pérez Reverte que de toros sabe muy poco: "O lo justo".
" Yo de lo único que sé es de lo que sabe cualquiera que se fije. De animales bravos, de temple y de hombres valientes».
Sobre eso también habló pero antes rememoró momentos de su infancia; tardes de domingo en Cartagena, cuando «los psicoterapeutas, psicopedagogos y psicodemagogos todavía no se habían hecho amos de la educación infantil» y de la mano de su abuelo aquel niño «aprendió en las plazas de toros algunas cosas útiles sobre la vida y la muerte... aprendí a valorar, o empecé a hacerlo, las cosas que hoy valoro».
Cuando se habla de la fiesta de los toros en España, el pregonero asume que es «aficionado, sí. Lo soy. Pero ojo, según y cómo».
En este punto, rechazó las «charlotadas» así como los toros de la Vega de Tordesillas y otras fiestas populares «en las que un animal indefenso es torturado hasta la muerte por la chusma que se ceba en él. Los toros no nacen para morir así».
Un toro, dijo, «nace para pelear con la fuerza de su casta y su bravura... Para vérselas cara a cara con alguien que le sobrevive, lo vence, sólo con talento, intuición, arte, experiencia, valor y temple».
Si en este cara a cara «la muerte no jugase la partida de modo equitativo, parejo, el espectáculo taurino sería sólo eso: un espectáculo. No el rito trágico y fascinante que permite asomarse a los grandes misterios de la existencia».
Valor y dignidad fueron algunas de las claves que Pérez Reverte fue desgranando en t>orno a lo que acontece en un ruedo y, cómo no, el necesario silencio, «esa especie de comunión, espesa el vínculo entre la tragedia del albero y los ojos, los sentidos de quienes, desde lejos, asisten al misterio de ese rito impasible. Por eso desprecio tanto a quienes lo quiebran o lo infaman».
La actitud de los toreros
El pregonero se valió de estos argumentos para presentarse como «aficionado, modesto, a los toros, pero no a cualquier clase de toros. No a cualquier clase de lo que llamamos fiesta». A Pérez Reverte le gustan «los toros bravos hasta la muerte y los toreros tranquilos, lentos, callados y valientes que se les arriman».
La emoción que le produjo el indulto de un toro en Burgos, con Enrique Ponce en el ruedo, le dio pie para afirmar su convicción en «la fiesta de los toros que yo amo. La del respeto y el valor premiado. La de la muerte digna, cuando llega para hombre o animal».
La actitud de los toreros, dentro y fuera del ruedo, fue otro de los motivos que centró su intervención. Y aquí recordó que cuando Viggo Mortensen vino a nuestro país para preparar su personaje de Alatriste le dijo que lo único que en la España actual tiene algo que ver con aquel espadachín del siglo XVII «es un torero».
Hasta aquí, el pregonero se había limitado a realizar reflexiones en voz alta y en el tramo final no quiso renunciar a su vocación de contar historias.
Tenía 32 años Juan Antonio Ruiz «Espartaco» cuando Arturo Pérez Reverte le acompañó durante un breve periodo de su vida profesional. «Quería comprender qué pone a un hombre frente a un toro.
Sus reflexiones». Pensamientos sobre el valor, la dignidad y la condición humana que, en realidad, podrían pertenecer a cualquier torero. Su relato, a modo de pequeña historia, recorría las vivencias de un diestro horas antes de la corrida, «esperando el regreso de la cuadrilla, el informe sobre los toros que le han tocado en suerte, el estado de la plaza, el tiempo».
La capilla portátil que cada torero lleva consigo, sus santos y vírgenes, y entre ellos las fotos de su familia.
Los temores del diestro —«hay un miedo general y un miedo físico, concreto (confiesa el torero).
El miedo concreto, muscular, que sientes en la parte del cuerpo donde se te puede clavar el pitón. Y sobre todo el que viene cuando repites lo que ya te costó una cornada...»—, sus deseos y la importancia del respeto.
«Por lo general, la gente cree que, en la plaza, a un torero lo coge un toro por dinero o por afición. Pero la gente se equivoca. A la mayor parte de los toreros los cogen por pundonor; por su reputación. Por respeto».
La emoción y los nervios del padre del torero; el rito de vestir el traje de luces, la reacción del público... momentos acompañados de reflexiones sobre la vida y la muerte a las que el pregonero puso broche final con unas palabras dedicadas a Sevilla, «hermosa e increíble», sacadas de una de sus novelas.
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Tiene el Academico razon.Incluso en el comentario de Viggo es correcto,de aquella España de hombres con atributos como el caballo de Espartero,queda poco,muy poco.Solo hay que ver a esos meapilas que duermen por el suelo,borrachos o drogados a mas no poder.Con gente de esta calaña no es que no se hubiere conquistado America es que no se habia conquistado ni Torrelodones.
Sábado, 2 de junio
Mª Rosario Aldaz Donamaría
Antonio García Fuentes
Chris Gonzalez -Mora
Juan Luis Recio
Julio César Izquierdo
Ángel Sáez García
José Pómez
Julián Moreno Mestre
Manuel María Ventura
Juan Granados
Patricio Peñalver
Carlos Juan Gómez Martín| Junio 2012 | ||||||
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