El secreto del armamento que nos dará la victoria en nuestra guerra
20.07.07 @ 09:55:00. Archivado en Cabalah, Estos días que vivimos, Torah cada semana
Devarím (Devarím -Deuteronomio- 1:1 a 3:22)
"... y os Icé sobre alas de águilas, y os traje hacia Mí..."
"Estas son las palabras que habló Moshéh a todo Israel"
(cuando todos nos hallamos en el campo de batalla)
Atención: hace justo un año escribimos este artículo; cuando el Hezbollah nos mantenía lejos de nuestro hogar bajo bombardeo. Hoy, acaso valga más lúcidamente que entonces. Con vosotros.
Javerím, queridos amigos, Shalóm:
El Nó'am Elimélej elige -para alumbrar a nuestros días- preceder su análisis de parashát Devarím con la explicación del verso (Tehilím -Salmos- 68:35) "Dad vigor a E-lokím (...)".
¿Qué se propone decirnos con ello? Sabemos que "E-lokím" es el nombre sagrado que refiere a las cualidades del rigor, el juicio y el vigor de Hashém -a la cualidad que se revela para salvar y redimir a Israel-, y a forjar la victoria sobre quienes detentan el mal, a partir de Su acción exclusiva; tal como está escrito (Shemót -Exodo- 14:4): "Hashém batallará para vosotros, y vosotros callaréis". Siendo así, ¿qué sentido tiene la advertencia del Rey David -autor de los Salmos-, acerca de que debemos "dar fuerza" al Creador, que todo lo puede?
El mundo se sostiene por medio del "shefa", el fluido espiritual sagrado con que el Creador bendito Es renueva cada día, siempre, la acción de Bereshít -el Génesis-: hemos estudiado ya que la "historia" no es en realidad una única continuidad causal, sino que adquiere dicha imagen ilusoria a partir de la creación constante de que es objeto cuanto existe, igual que al inicio del tiempo. Dicho fluido sagrado vivificante, por su propia naturaleza, desciende al mundo en proporción al tamaño y la calidad de los recipientes humanos a que está destinado; ésto es: de acuerdo a la capacidad del recipiente, será la cantidad y la calidad de lo que se verterá en él desde los Mundos Superiores; de acuerdo al mérito del hombre -del pueblo, del mundo-, la porción de vitalidad luminosa que se le destinará desde lo Alto.
La actividad humana capaz de ampliar y elevar la "capacidad del recipiente" para atraer mayor y más luminosa vitalidad al mundo (el estudio de la Toráh, la ética decente, la realización de mitsvót), es presentada por los sabios de la Cabaláh con el nombre de "aguas femeninas", que se elevan desde la Tierra rumbo al Cielo para despertar el deseo de las "aguas masculinas", que descenderán entonces a nuestro mundo para alimentar a toda la Creación (estamos simplificando este concepto al servicio del contexto; la profundidad de este tema es fascinante, y se halla lejos y apartada de lo que aquí apenas esbozamos). Siendo que todo el objetivo de la actividad que desarrollamos en nuestra vida no es sino re-unir a la creación con su Creador (inflexión que fundamenta la Redención por que oramos cada día), podemos figurar el proceso como el del elemento masculino que siembra, y el femenino que desarrolla la esencia vertida en su interior, para extraer de su potencia una realidad evidente. A partir de la labor completa (coherente y consistente) del tsadík -el hombre justo y sagrado-, surge la realidad de "luz reforzada/germinal para el tsadík" (Tehilím -Salmos- 97:11) al tiempo de "se humillarán todos quienes rinden culto a estatuas, quienes se regodean en el culto de los ídolos" (allí, verso 7).
Siendo así, precisamente la imagen del tsadík se nos presenta a la hora de buscar los méritos necesarios para obtener victoria en las guerras de Israel. El enemigo es extremadamente cruel, y revela a cada paso su intención de exterminarnos (sálvenos Hashém de ello), y la visión de su coraje en pos de la muerte despierta pavor, hasta el punto en que los espías nuestros, cuando componen un cuadro de situación a partir del análisis racional de la información disponible, terminan por resumir que "no podremos sobreponernos a ellos, porque son más fuertes que nosotros" (Bamidbár -Números- 13:31), y sólo la voz del tsadík destaca de entre ellos y dice: "Subiremos, porque podremos con ellos" (allí, verso 30). Como señal que certifica, hallamos que la expresión doble "'alóh na'aléh", cuyo sentido literal hemos traducido por "subiremos", tiene valor numérico 260, ésto es: diez veces el Nombre sagrado que refiere al Jésed, a la Piedad y la magnanimidad del Creador, que es sobre lo que se apoyará todo optimismo verdadero, desde la certeza irrevocable de que "todo es para bien".
Y así generación tras generación, guerra tras guerra, nada nuevo ha sido anunciado bajo el Sol, sino que siempre parece racionalmente que Israel no tiene opción alguna de vencer; y vez tras vez, en Su inmensa Misericordia, resulta ser que el carácter del tsadík amerita -ya de modo visible u oculto- la victoria, por cuanto "todo lo que él hace, Hashém pone el éxito en sus manos" (Bereshít -Génesis- 39:3). Y así dirá Moshéh, el más alto tsadík: "Levántate Hashém, y se dispersarán Tus enemigos, y huirán Tus aborrecedores de ante Tus faces" (Bamidbár -Números- 10:35); y los enemigos que refiere no son otros que los de Israel; porque todo tiempo que Israel se conduce como "pueblo sagrado para Hashém", no hay diferencia alguna entre el conjunto de enemigos de Hashém y el de los enemigos de Israel (tal como explicamos en parashát Matót la traducción de Onkelus de "venganza de Hashém" por "rigor del pueblo de Hashém"); y entonces, se yergue y se revela el tsadík (Shemót -Exodo- 19:19): "Moshéh hablará, y el E-lokím le Responderá en voz".
Antes de comenzar con ayuda de Hashém a explicar de qué modo produce el tsadík la victoria en la guerra, "contra lo que indican el raciocinio y la naturaleza", debemos adelantar que el "tsadík" representa la cúspide del camino a recorrer: la realización más completa de la potencia espiritual que constituye a todo integrante del Pacto de la Toráh. Mas todas las maravillas sublimes que atribuimos al tsadík se hallan, de algún modo, al alcance de cada uno, de acuerdo a la naturaleza de cada alma y al esfuerzo comprometido en el aprendizaje y la práctica de la Toráh. Porque hacia el fin de las oportunidades indica la profecía (Isha'iáh -Isaías- 60:21) que "tu pueblo son todos sagrados y justos, por todo el tiempo del mundo heredarán la tierra"; y la inclusión de todos y cada uno radica en nuestro compartir, por definición, un mismo Pacto, y en que no sea nuestra finalidad y responsabilidad trascendental otra que apegarnos a las palabras "que habló Moshéh a todo Israel" (Devarím -Deuteronomio- 1:1). Y justo en el instante previo a comenzar la reconquista de la Tierra para morar en ella con seguridad y Shalóm -en aquél entonces... igual que hoy-, "Y fue Moshéh, y habló estas palabras a todo Israel" (Devarím -Deuteronomio- 31:1), otra -o la misma- vez.
Así, tal como la enseñanza (Tratado de Avót 1:6) que indica "Hazte un Rav" insinúa -más allá de compelernos inmediatamente a apegarnos a un Maestro verdadero- que cada uno debe convertirse a sí mismo en un sabio que merezca el tratamiento de "Rav", también cuanto hallamos relacionado con el tsadík, con sus cualidades y sus atributos, tiene por objeto iluminar hacia el final del camino de la enmienda espiritual de cada individuo, al tiempo que extiende sus rayos de luz en dirección a todo lo largo del camino -a todo punto en que cada uno de nosotros se halla-, para instruirnos, de acuerdo al esfuerzo y la posición de cada quien, acerca de cómo realizar el mejor trabajo sagrado a nuestro alcance y continuar adelante rumbo a la perfección luminosa del tsadík..
Munidos de este conocimiento, podemos preguntarnos ya cómo es que actúa el tsadík -de qué modo se activará el punto interior "tsadík" que guarda el Pacto en todos y cada uno-, para que desde su acción se frene la acción del mal, y obtenga Israel -individualmente y en conjunto- victoria completa en las guerras que es empujado a luchar. La gestión del tsadík opone sus méritos ante el Tribunal Superior que exige rigor; y con ello, "endulza" la acción del Rigor que -engendro de nuestros actos- pesa sobre todo. Se pregunta sobre este punto el Nó'am Elimélej: "¿Y cómo es que endulza el tsadík el Rigor superior?". Y responde: "Es a través de los rigores que el tsadík se aplica a sí mismo"; o sea que el rigor y el enorme celo que el tsadík se aplica a sí mismo en el cumplimiento de las mitsvót, en vencer las tentaciones con que busca derribarlo el instinto, es el instrumento perfecto para enfrentar a los rigores de lo Alto y "doblarlos" o endulzarlos, disminuirlos, "negociarlos". Porque todo debe ser simétrico para ser justo; una contienda válida se compone de partes de similar categoría (ésto es: ejército contra ejército, valiente contra valiente, etc.). Y si así no fuera, tal campaña no debe ser llamada con el nombre de "guerra" (sino que será, por ejemplo, la acción policial de un ejército contra una mafia, etc.). Y se desprenden de estos conceptos implicancias de enorme alcance para la comprensión y prognosis de los días que vivimos.
Resulta ser que "dad vigor a E-lokím" ordena a cada quien suscribe el Pacto de la Toráh -de la Verdad-, a cada individuo de Israel, fortalecerse en el estudio de la sagrada Toráh y enmendarse a sí mismo mediante la práctica de sus preceptos; y promete que cada paso que avances en el camino de la Toráh, tras las huellas paradigmáticas del tsadík, te aproxima al rol de "fundamento del mundo", y produce mayor fuerza para la revelación de E-lokím batallando nuestras guerras (y produciendo que, por ejemplo, cerca de 2.500 misiles de enorme potencia mortífera, no produzcan más que unas pocas decenas de víctimas... aún cuando llore nuestra alma por cada una). Porque cada mitsváh que agregues a tus días -por pequeña que parezca-, y cada letra y palabra que estudies en la sagrada Toráh con intención de elevar tu vida, aportarán al Tikún HaKlalí, a la "enmienda global", y serán presentadas en lo Alto ante la raíz del rigor imperante -de los "diním"- para endulzarlo.
Aún podrías resistirte a aceptar estas palabras en nombre de la aseveración del rey Shlomóh -Salomón-, en que sostiene que (Kohélet -Eclesiastés- 7:20) "hombre tsadík completo no hay en la tierra, que haga sólo el Bien y no peque"; no obstante, inmediatamente advertirás que no ha lugar a darse por vencido en absoluto, porque aún siendo ello cierto, cada acción y palabra y pensamiento sagrados que tomes para tí, se elevará para producir el fortalecimiento de Israel en cada batalla a que se vea empujado; porque con cada mitsváh que conviertas en realidad, te juntarás y te unirás más y más con la cualidad de "Klal Israel", del cuerpo completo que combina a todas las individualidades de Israel, que de la suma de todos resulta ser plena y completa y sin mancha, y es sobre ella que está escrito "y tu pueblo todos son tsadikím" -sagrados justos- como dijimos; y entonces, aún cuando no haya quien no falle en alguna mitsváh, Israel converge en su generalidad, en la acción combinada de todos sus individuos, hacia la completa sacralidad que se viste de Shalóm; y entonces, no hay iniciativa de mal, provenga de lo Alto u de lo bajo, que pueda hacer mella en ellos, con ayuda de Hashém.
Hurguemos en pos de alguna señal concreta para estos días de dolor y de desvelo, en que los enemigos de Israel han abierto su lucha descarada y sin disfraz, y el pavor de la guerra arde a lo largo y ancho de nuestra tierra; entrando con el néctar íntimo de la fe al mes de Av de 5766; cuando el pueblo de Israel se pregunta con rectitud y franqueza qué modo de actuar reflejará al Bien en esta guerra que lastima cada día, penetrando y profanando con sus desgracias el shalóm de cada familia de Israel. Acude en nuestro auxilio el Midrásh Tanjúma (Devarím, 3), indicándonos que cuando se dirigió IoAv -Joab- a luchar en guerra defensiva contra Arám (ShmuEl -Samuel- 2, cap. 10, todo el cual sirve de guía estratégica para la guerra en dos frentes que vivimos hoy), al ver la potencia de su ejército, salieron a su encuentro delegados aramitas, y le dijeron: "Tú eres descendiente de Ia'akóv -Jacob-, y nosotros somos descendientes de Laván; y el pacto que ellos realizaron -que te prohibe atacarnos- está vigente" (tal como está escrito en Bereshít -Génesis- 31:48: "Esta onda -o piedra- es testigo entre tú y yo"). Volvió sobre sus pasos IoAv, a llamar la atención del rey David sobre el juramento de Ia'akóv, y consultarle si el mismo era o no el obstáculo insalvable que parecía, para salir en guerra que "cambiara las relaciones" entre Arám e Israel de modo definitivo. Le respondió el Sanhedrín (la Asamblea de 71 sabios de Israel): "Ciertamente, dicho juramento en un principio nos impide salir a hacer la guerra contra ellos; mas ellos tuvieron la iniciativa de violarlo, ellos profanaron el pacto (y lo profanaron por duplicado y hace tiempo, siempre con intención de aniquilarnos)". Hasta aquí la pista que nos brinda el Midrásh Tanjúma -recomiendo ampliar en la fuente- en nuestra parasháh: que ellos se hayan lanzado a exterminarnos, nos da derecho en términos de la Verdad a caer sobre ellos y masacrarlos hasta que no quede rastro de su proceder maldito, sin darles oportunidad alguna a segar una sóla vida más entre nosotros. Reforcemos aún el concepto con el dicho de nuestros sabios: "Todo quien se apiada de los crueles, al final es cruel con los piadosos".
La expresión "Hashém Ejád" -cuyo significado literal es "El Nombre es Uno"- tiene valor numérico en hebreo 358. Pero "HaShém"="el nombre" no es un nombre sagrado en sí mismo, sino que sustituye, en el contexto del estudio y la enseñanza, al Nombre Sagrado de la "Maljút" -la Realeza del Creador-, que denomina a su vez a la Shejináh, a la revelación sensible de Su "presencia activa" en todos los órdenes de la existencia. Cuando nos abocamos al estudio de la sagrada Toráh y a su enseñanza, nuestros ojos leen exactamente las mismas cuatro letras que nos presenta el texto de la tefiláh -plegaria-, mas nuestros labios se abstienen de pronunciar el Nombre sagrado que invoca lo que sólo en la plegaria invocamos, y lo cambian por la palabra "Hashém" que le refiere, que alude a Su unicidad inaprensible, y a Su completa supervisión de la historia hasta sus más aparentemente ínfimos detalles. Cuando decimos "Hashém", estamos aludiendo al "nombre", en tanto nos abstenemos de pronunciarlo "en vano": Cuando decimos "Hashém Ejád", estamos ya reforzando íntimamente un concepto cuya comprensión básica requiere de profundísimas meditaciones, o enseñándolo a quien nos ha tocado el privilegio de educar.
La referencia "Hashém Ejád", así, en cada contexto que le toca, modifica nuestra naturaleza -y a través de ello, nuestras actitudes- a partir del entendimiento profundo del sentido verdadero de la vida. Por ello, nos maravilla sin sorprendernos que la expresión "Hashém Ejád" comparta su valor numérico 358 con la palabra "mashíaj", el ungido Rey desde lo Alto por cuya mano se nos ha prometido que advendrá la Redención. Porque precisamente la reflexión profunda acerca de que "Hashém Ejád", raíz y fundamento de la inevitabilidad histórica del Mashíaj, tiene la excelsa capacidad de atraer al hombre hacia la Teshuváh -el Retorno a la verdadera Respuesta-, la Tefiláh -la plegaria, en que nos entregamos al Bien del Creador, y la Tsedakáh, la acción caritativa de justicia que nos convierte en hombres dignos de la impronta del Creador: los tres ingredientes de la experiencia espiritual de estos días que se avecinan, capaces -desde la acción de cada uno- de disolver la sentencia que atrae sufrimiento sobre todos, y rectificar la realidad rumbo a la GueUláh.
Sea Voluntad del Creador que el mérito del estudio que compartimos para crecer juntos en Toráh, y el mérito de cada mitsváh con que nos esmeramos en el tikún -enmienda- de nuestras almas, sea instrumento hábil para endulzar el Rigor; y que la potencia del "Hashém Ejád" en que nos instruye el camino deleitable de la Teshuváh, atraiga hacia nosotros la Luz de la GueUláh, comenzando por una victoria cuyo carácter milagroso sea evidente para todos en esta guerra cruel que nos oprime, y que nos despierte a un nuevo tiempo la realidad del Mashíaj, que nos conducirá desde esta oscuridad hacia la Luz, desde lo hondo del pozo hacia las alturas de la montaña, muy pronto, ya, en estos días que vivimos, Amén.
Mis brajót para todos, desde un refugio generoso, orando por volver pronto a nuestra hermosa y bendita Carmiel,
daniEl I. Ginerman
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


