La trampa del celo excesivo: el "fuego ajeno"
07.04.07 @ 23:22:04. Archivado en Sefarad, Estos días que vivimos, Torah cada semana
La Toráh de cada día
un estudio diario de HaRav HaGaón IeOshiáhu Pinto shlit"a, 5766
producido en hebreo por el Instituto Shuva-Israel de Ashdod, traducido por daniEl I. Ginerman
Parashát Sheminí (día 5)
"Y aproximaron (ofrendaron) ante Hashém un fuego ajeno, que no les había Ordenado" (Vaikrá -Levítico- 10:1). Nuestros sabios, en el Midrásh (Vaikrá Raba 20:10) hicieron el recuento de las otras razones por las que Nadáv y Avihú, hijos de Aharón, fueron sentenciados a muerte (por Hashém); a más de haber ofrendado un fuego ajeno en el Mikdásh (el Templo), fueron castigados también por haberse abstenido del matrimonio y por no haber engendrado hijos. Y también -aclaran nuestros Sabios, para mayor sorpresa- fueron castigados porque iban detrás de Moshéh (Moisés) y Aharón, y decían: "cuándo morirán estos ancianos, y heredaremos sus puestos, y dirigiremos al pueblo".
El episodio de la muerte de Nadáv y Avihú hijos de Aharón, en apariencia incomprensible, llama a inquirir por qué quisieron Nadáv y Avihú ofrecer un fuego ajeno sobre el altar: qué se puede pensar que faltaba para la perfección en los preparativos que Moshéh Rabeinu llevó a cabo, y enseño a Aharón y sus hijos acerca del trabajo del altar; y qué motivo hallaron para exceder el marco establecido por Moshéh, y actuar desviándose de la instrucción recibida. Aún más: las palabras de nuestros sabios citadas más arriba requieren de meditación y comprensión profunda: ¿cómo es posible que Nadáv y Avihú se preguntaran cuándo morirían su padre Aharón y su tío Moshéh Rabeinu, para poder tomar ellos sus puestos? Ni aún del más bajo de los hombres esperaríamos tales pensamientos... ¡seguro que no de ellos, que eran hombres sagrados! Y también debemos comprender las palabras de nuestros sabios, acerca de que Nadáv y Avihú no tomaron esposas, y entender por qué se abstuvieron de la mitsváh (precepto) de procrear, que es nada menos que la primer mitsváh de toda la Toráh, cuyo objetivo es poblar el mundo y erigirlo de acuerdo a su norma (de acuerdo al Plan de Hashém -la expresión hebrea "Hashém" es traducible al español por "el nombre", y reemplaza al Nombre Sagrado del Creador que no ha de ser pronunciado en vano-).
En nuestra búsqueda de comprensión, observaremos que las tres razones alegadas para la sentencia sobre los hijos de Aharón están ligadas entre sí, y responden todas a los mismos fundamento y raíz. Nadáv y Avihú tenían una visión y un punto de vista diferentes, una concepción distinta de la de Moshéh y Aharón respecto de la conducción del pueblo de Israel. Nadáv y Avihú opinaban que el pueblo de Israel debe conducirse con mucho más apego al trabajo sagrado, al culto a Hashém; que es necesario esmerarse en la abstinencia y la contención, y reducir al mínimo posible todo lo relacionado con los temas "de este mundo". Por consiguiente, desde su intenso deseo de dedicarse al culto de Hashém en plenitud, y desde la meditación sagrada que ardía en sus corazones, trajeron y ofrecieron un fuego ajeno, que no les había sido ordenado por Moshéh Rabeinu; y dado que discrepaban con Moshéh y Aharón en cuanto al modo en que se debía organizar el culto a Hashém, se condujeron de acuerdo a su doctrina, que indicaba la necesidad de ofrecer fuego sobre el altar; no cualquier fuego, sino ese: el fuego de la devoción y el anhelo de rendir culto a Hashém, que ardía en sus corazones. Mas la sagrada Toráh nos enseña que dicho fuego, aún cuando proviene de una voluntad perfecta, aún así, es un fuego "ajeno", que no ha sido ordenado por Hashém (y que, por consiguiente, no es recibido para bendición en lo Alto).
Y por cuanto Nadáv y Avihú alegaban que es necesario apegarse y conectarse con HaKadósh Barúj Hu (el "Sagrado Bendito Es", alude al Creador; en Cabalah estudiamos que alude en realidad a las 6 sefirót intermedias agrupadas bajo el nombre de "Za'ír Anpín"), y reducir al mínimo toda inherencia en los asuntos "de este mundo", se abstuvieron de contraer matrimonio; tal como hallamos en Ben-Azái, que se abstuvo de tomar esposa dada la magnitud de su anhelo de dedicarse al estudio de la Toráh, considerando que si pesaran sobre su cuello las penurias inherentes al sostén de una familia, no podría dedicarse a la Toráh cuanto deseaba; y por su inmenso amor a la Toráh renunció a los placeres de este mundo para abocarse por entero a estudiar la sagrada Toráh y apegarse a Hashém. De igual modo, los hijos de Aharón consideraban que la vida de matrimonio obstaría y reduciría sus capacidades para apegarse al culto a Hashém, y por consiguiente se abstuvieron de tomar esposa. Mas este acto también tiene carácter de "fuego ajeno", porque el anhelo que ardía en sus corazones de apegarse a HaKadósh Barúj Hu no era correcto en términos de lo que Hashém instruye en Su Toráh.
Ese mismo camino de pensamiento les llevó a preguntarse "cuándo morirán Moshéh y Aharón, y nosotros ocuparemos sus puestos"; no se trataba en modo alguno de que la envidia o ninguna otra cualidad negativa les llevara a desear la muerte de sus mayores, sino que, desde que discrepaban con ellos en cuanto a cómo se debe ejercer el culto a Hashém, anhelaban la oportunidad de conducir al pueblo de Israel de acuerdo a su propio modo de entender, de cuya corrección y valor de verdad estaban convencidos.
Hallamos entonces que las tres razones mencionadas, y las acciones que se desprendieron de ellas -por las que Nadáv y Avihú fueron castigados-, hallan todas raíz en el fuego sagrado que ardía en sus corazones: un fuego de pasión y anhelo ferviente por rendir culto a Hashém hasta el fin de sus fuerzas, hasta la anulación completa de los deseos físicos. Mas aprendemos que este camino tiene carácter de "fuego ajeno", que no es adecuado para el pueblo en su conjunto sino sólo para seres únicos aislados, como Nadáv, Avihú y Ben-Azai. En su contraparte, Moshéh y Aharón consideraban que el pueblo en su conjunto no puede conducirse por el camino de Nadáv y Avihú, con su severidad y su rigor, y con tan ardiente fuego de Kedusháh (sacralidad); porque impulsar dicho camino sería conceptualmente ordenar algo que el pueblo no puede cumplir. Y los corazones de Moshéh y Aharón abrigaban piedad y misericordia hacia el pueblo de Israel, del mismo modo en que un padre se apiada de sus hijos, y actuaban tal como hallamos en las Halajót (normas) de Iamím HaNoraIm (los "días temibles": Rosh Hashanáh y Iom Kipúr), en el Shulján Arúj 620, donde se establece que en principio el oficiante de la plegaria (en hebreo, "shelíaj tsibúr", delegado del público para dirigir la plegaria) debe ser un padre de familia, porque dicha condición le confiere misericordia, y su plegaria despierta en el corazón y es pronunciada con mayor kavanáh (intención en el sentido de la plegaria).
De igual modo, todo "shelíaj tsibúr" y todo líder, es necesario que abriguen misericordia en su corazón para saber cómo conducirse con sus comunidades; y todo hombre debe buscar el camino para conducirse siempre con gracia y misericordia con todos los miembros de su familia, y hallar mérito en ellos.
Original en Hebreo: http://eduplanet.net/mod/forum/discuss.php?d=2021
Comentarios:
Sus comentarios sobre las Perashiot son excelentes.
Continue así. Voy a pasar su blog a amigos.
Kol Brajot para Vd.
Las razones esgrimidas a favor o en contra son muy razonables y por ello sigue la controversia y no es tema cerrado ni mucho menos. Recordemos que hay curas católicos casados.
Lo que se me escapa es el razonamiento de los hijos de Aarón de hacerse con el poder. ¿Acaso no sabían que su padre y su tío eran los guías por designación divina?
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