Todo tiene su momento

CUARESMA DE LA FE -24

12.03.13 | 01:31. Archivado en Acerca del autor

CUARTA SEMANA DE CUARESMA

MIÉRCOLES
PRIMERA LECTURA: Isaías 49, 8-15

“Grita de alegría, cielo; alégrate, tierra; prorrumpan en aclamaciones, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados”.

Reflexión bíblica:

La lectura es un fragmento del segundo cántico del Siervo de Yahveh. La identificación de este personaje (¿individual o colectivo?) no es fácil. Pero todo lo que se dice de él es tan sugerente, que Jesús mismo, a la hora de identificar su mesianismo, adoptó la figura del Siervo de Yahveh, del profeta Isaías. El Siervo tiene una relación estrechísima con el Señor: “ya en su vientre me formó siervo suyo” (v. 5).

Después de esa vocación, en el v. 6, comienza a describirse su misión: no será solamente restablecer las tribus de Israel. La misión que se le confía es mucho más amplia: “te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra”. El Siervo es “despreciado, aborrecido de las naciones”. Es una manifestación de la fidelidad de Dios con su pueblo: “porque el Señor es fiel, te ha elegido”. Su misión es liberadora: da a los cautivos la libertad, a los cielos la vista.

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CUARESMA DE LA FE -24

11.03.13 | 03:17. Archivado en Acerca del autor

CUARTA SEMANA DE CUARESMA.

MARTES

PRIMERA LECTURA: Ez 47, 1-9.12
“Al desembocar allí estas aguas quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente”.

Reflexión bíblica:

¡El agua! Uno de los “motivos cuaresmales”. Un signo de purificación, de sanación y de fecundidad. La escenificación del agua que brota del santuario y la constatación de sus efectos beneficiosos es enormemente evocadora en la pluma de Ezequiel.

Elementos destacados: el manantial es el templo, como lugar de “morada de Dios”. Dios es el origen de esta agua. La abundancia: la va descubriendo el profeta, de la mano de Dios. Una torrentada tan grande que no la pudo cruzar. La fructificación: “una arboleda en los dos márgenes”. El beneficio: se podrán hacer redadas de peces.

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CUARESMA DE LA FE -23

09.03.13 | 17:20. Archivado en Acerca del autor

4ª SEMANA DE CUARESMA: LUNES

PRIMERA LECTURA: Isaías 65, 17-21

“Voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; de lo pasado no quedará recuerdo ni se lo traerá a la memoria”

Reflexión bíblica:

El Señor que creó puede re-crear. Dios creó el mundo y “creó” también al pueblo. Él lo formó. La infidelidad del Pueblo de Dios se parece a un volver de nuevo al “caos”, a ser “no-pueblo”. Fue una experiencia frecuente en Israel: la dura experiencia de la infidelidad.

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CUARESMA DE LA FE -22

08.03.13 | 01:04. Archivado en Acerca del autor

TERCERA SEMANA DE CUARESMA

SÁBADO

PRIMERA LECTURA: Oseas 6, 1b-6

“Porque quiero amor, no sacrificios;
conocimiento de Dios, no holocaustos”
.

Reflexión bíblica:

En la lectura de hoy, Oseas presenta una “conversión a medias”. El pueblo tiene deseos de cambiar. Y se lo propone. La fórmula de conversión es auténtica: “volver al Señor”, confiando en su poder sanante: “él nos hirió, él nos vendará la herida”.

Una conversión que mira hacia el futuro: “al tercer día nos restablecerá y viviremos en su presencia”. Hay una confianza segura, desde el esfuerzo de un conocimiento sincero del Señor: “vendrá a nosotros y empapará nuestra tierra”, igual que la empapa la lluvia abundante. Es la descripción perfecta de la conversión.

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CUARESMA DE LA FE -21

07.03.13 | 01:17. Archivado en Acerca del autor

TERCERA SEMANA DE CUARESMA

VIERNES

PRIMERA LECTURA: Oseas 14,2-10
“Sanaré su infidelidad. Los querré, aunque no lo merezcan

Reflexión bíblica:

Es el texto de la conversión del pueblo, con el que Oseas cierra su libro.

Comienza con una invitación al cambio: “conviértete”. Y el profeta propone al pueblo la oración de conversión: “perdona del todo nuestra culpa”.

Sigue un propósito de enmienda por parte del pueblo, que ha adorado a los ídolos (la idolatría es una de las cuestiones fundamentales en Oseas): “no volveremos a llamar dios nuestro a las obras de nuestras manos” (los ídolos). La idolatría ha producido en el pueblo una sensación de orfandad: han vivido sin Padre. De ahí la convicción: “En Ti encuentra compasión el huérfano”.

Termina con una larga respuesta de Dios. De ella resaltamos: “sanaré su infidelidad. Los querré, aunque no lo merezcan” (acentuación del carácter gratuito del perdón). Y se suceden hermosas imágenes de la naturaleza: Dios será rocío; el que hace que Israel florezca como azucena y arraigue como álamo, que eche brotes, que dé sombra… Dios es abeto frondoso del que proceden los frutos de Israel. ¡Hermosas imágenes de restauración del Israel convertido de nuevo al Señor!

Y una conclusión: “los caminos del Señor son rectos”: para los justos se convierten en sendero; para los pecadores son ocasión de tropiezos.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

La fe en el Dios único pide dar la espalda a la adoración de otros dioses. La idolatría ha sido siempre una tentación con distintos rostros. Hoy, se nos puede hacer presente en el poder, la riqueza, la fama… Todo aquello que adoramos en lugar de adorar a Dios.

• Es preciso mantener el propósito anti-idolátrico: “no volveremos a llamar Dios nuestro a las obras de nuestras manos”. Buen propósito para tiempo de conversión. El absoluto de Dios es liberador. Salva a la persona de toda esclavitud humana. No hay otros señores o amos.

• La fe en el Dios único es el mejor camino para no divinizar nada de lo que en la vida nos encandila. Para la fe monoteísta, nada es divino. Sólo Dios es Dios. La fe en Él no es anti-humana; es condición para el ejercicio real le la libertad creada.

• La vuelta a Dios supone, así, la recuperación de la propia identidad: identidad de personas libres. Al igual que le ocurrió al Israel convertido.

EVANGELIO: Marcos 12, 28b-34

“Amar a Dios con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios”.

Reflexión bíblica:

En tiempos de Jesús, era habitual la discusión acerca del principal mandamiento de la Ley. Un escriba se lo pregunta a Jesús. Y Jesús responde con el llamado “Shemá” (palabra hebrea, que significa: “escucha”, porque así comienza el texto sobre el precepto del amor a Dios).

Antes del precepto, la “teología”: “El Señor, nuestro Dios, es solo uno”. Una afirmación de un monoteísmo sin fisuras, en la línea del monoteísmo de Oseas (primera lectura). El monoteísmo no es sólo “confesión”, es también acto de amor.

El precepto es un amor total a Dios. Entran en juego las dimensiones más íntimas de la persona: corazón, alma, mente, fuerzas… Interesante: Jesús ha sido preguntado por “un” precepto y responde con dos: “el segundo es: amarás al prójimo como a ti mismo”.

La respuesta del escriba reafirma el monoteísmo: “es verdad lo que dices: “el Señor es uno solo” Y añade, para que quede claro: “y no hay otro fuera de él”… Y al precepto del amor le añade: “y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios”.

La respuesta es completa. Recoge las enseñanzas bíblicas sobre la superioridad del amor al prójimo comparado con los holocaustos y sacrificios. Es tan correcta que Jesús le dice al escriba: “no estás lejos del Reino de Dios”.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

Fe y amor a Dios con inseparables: el Dios en quien creemos (confesión) es el mismo Amor a quien queremos (vida).

Fe y amor al prójimo son también inseparables. En en el prójimo se hace presente el mismo Jesús. Además, “si uno dice que ama a Dios a quien no ve y no ama al hermano a quien ve, es un mentiroso” (1Jn 4,20).

• La fe que se traduce en amor al prójimo es de más quilates que la que se queda en holocaustos y sacrificios.

• Vivir esta verdad, aun sin ser todavía creyentes en Jesús, significa haber dado un paso de gigante en el camino de la fe: “no estás lejos del Reino de Dios”.

• Nuestra transmisión de la fe deberá comenzar, muchas veces, reconociendo: “no estás lejos del Reino de Dios”. Son las “semillas del Verbo”. Ahí están no para ser arrancadas. El Evangelio les da la frescura nueva de la gracia.


CUARESMA DE LA FE -20

05.03.13 | 23:25. Archivado en Acerca del autor

TERCERA SEMANA DE CUARESMA

JUEVES

PRIMERA LECTURA: Jeremías 7,23-28

“Pero no escucharon ni prestaron oído, seguían sus planes, la maldad de su corazón endurecido, dándome la espalda y no la cara”.

Reflexión bíblica:

El texto de Jeremías que recoge nuestra lectura viene en contraposición a los dos versículos anteriores, referidos al culto: “cuando saqué a sus padres de Egipto, no les hablé de holocaustos y sacrificios. Ésta es la orden que les di”… (y sigue nuestra lectura)

Les pidió “obediencia”, para mantener la alianza: “yo será su Dios; ustedes serán mi pueblo” (ésta es la fórmula de la alianza). Les pidió caminar por el camino señalado (los mandamientos). El “camino” bíblico equivale siempre a un estilo de vida. La respuesta del pueblo fue: taparse los oídos, endurecer el corazón y dar la espalda a Dios. y "no la cara". (Mirar a Dios cara a cara: ¡qué gran programa de vida!).

Desde la salida de Egipto hasta el tiempo de Jeremías, ésta había sido la historia. Dios no se da por vencido y lo intenta de nuevo. Esta vez, a través de los profetas. Pero, otra vez, oídos sordos y terquedad. Resultado: “fueron peores que sus padres”.

Una historia de pecado, desoladora. El Señor mismo desanima al profeta: no te escucharán y, aunque les grites, no te responderán. La denuncia es una acusación: son “la gente que no obedeció al Señor”. Son peores que sus antepasados. No escarmentaron. Han perdido la sinceridad.

La descripción profética es sombría. Es, sin embargo,una constante en la literatura bíblica. Alguien ha podido resumir la historia de la salvación así: es la historia de la fidelidad de Dios y la historia de la infidelidad del pueblo.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• En la relación Dios/hombre, el hombre suele intentar “religarse” con Dios solamente a través del culto. Le parece que es la única respuesta digna de su Dios.

• Ya desde el Antiguo testamento, la relación se establece, sin embargo, desde la que Pablo llama “la obediencia de la fe”: “Obedézcanme, y yo seré su Dios y ustedes serán mi pueblo”. No hay recíproca alianza, si no hay una fidelidad obediente.

La “obediencia de la fe” es exigente. Y, por ello, causa de muchos alejamientos de Dios. La actitud de cerrazón frente a Dios, descrita por el profeta, nos llega en en la moderna indiferencia: Dios no es una cuestión que interese.

Panorámica desalentadora la que Dios pone ante Jeremías. La percibimos también nosotros en nuestros renovados intentos de nueva evangelización: “ya puedes gritarles, que no te responderán”. Es triste, pero es así. Cada vez nos duele más la actitud calculadamente indiferente: "a palabras necias, oídos sordos" ¡Qué duro para un transmisor de la fe!

¿No hay, pues, espacio para la fe? Sí lo habrá, si sabemos “escarmentar” (¿Cómo nos ha ido o nos va, cuando damos la espalda a Dios?). Y si recobramos la sinceridad (el mirarle a la cara): en medio del desconcierto, arriesgarse a probar si por el camino de Dios nos va mejor. “Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor” (Sal 34,9) ¿Será que aún no lo hemos probado en serio? ¿Estamos rechazando a Dios o damos la espalda a una falsa imagen de Dios? La honestidad nos pide una respuesta.

EVANGELIO: Lucas 11, 14-23

“El que no está conmigo está contra mí. El que no recoge conmigo desparrama”.

Reflexión bíblica:

Una acción decidida de Jesús contra el maligno. La reacción de algunos, la sospecha: “expulsa los demonios con el poder de Belcebú, el príncipe de los demonios”.

Con el género literario de disputas, la postura de Jesús no deja lugar a réplicas: el demonio no puede estar contra el demonio. Jesús expulsa los demonios con el dedo (poder) de Dios. Lo que significa “que ha llegado a ustedes el reino de Dios”. El que es más fuerte (Jesús) ha vencido al fuerte (el demonio).

Así las cosas, el momento de la decisión ha llegado: “el que no está conmigo, está contra mí; el que no recoge conmigo, desparrama”. “Recoger” y “desparramar” son dos hermosas imágenes. O “tenemos” la vida o la vida “nos tiene” y, lo que es peor, nos lleva a donde quiere. Necesitamos una decisión. No podemos andar con “una candela a Dios y otra al diablo”.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

La fe no entiende de “medias tintas”. No es una fe, como se dice ahora, “a la carta”: me quedo con lo que me gusta, y dejo lo que me desagrada.

• La presencia del Reino entre nosotros significa una urgencia: hay que tomar postura. No vale el hoy sí y mañana no.

La tentación de “endemoniar” a Jesús ha sido siempre una justificación para no creer en él y quedarse uno tranquilo.

La fe es un acto libre. Un acto, sin embargo, en el que nos jugamos mucho. En definitiva, nos jugamos el sentido de la vida. O aceptamos a Cristo como camino verdad y vida, recogiendo con él. O la desparramamos, viviendo a nuestro antojo. La oferta está ahí. La decisión es nuestra.


CUARESMA DE LA FE -19

04.03.13 | 18:45. Archivado en Acerca del autor

TERCERA SEMANA DE CUARESMA

MIÉRCOLES

PRIMERA LECTURA: Deuteronomio 4,1.5-9

¿Qué nación grande tiene unos mandatos y decretos tan justos como esta ley que yo hoy promulgo en presencia de ustedes?

Reflexión bíblica:

Una exhortación de Moisés a escuchar los mandatos del Señor, antes de entrar a poseer la tierra. Una exhortación actualizada para el pueblo, en el tiempo en que se escribe el Deuteronomio.

Los mandatos y decretos del Señor son para cumplirlos. No vale quedarse solamente en una escucha pasiva. Una escucha auténtica significa ya obediencia.

Los mandatos de Dios no son “caprichos de Dios”. Lo resalta el autor, al narrar la reacción de las otras naciones ante los mandatos de Dios para Israel. Subrayan, ante todo, la cercanía de Dios con su pueblo: “¿qué nación grande tiene un Dios tan cercano como nuestro Dios?” ¡Hermosa reflexión!: los mandamientos son expresión de la cercanía de Dios, de su interés por el pueblo. Además, se hace una expresa relación a su justeza. Son “mandamientos y decretos justos”.

Termina la lectura con un estímulo para el cumplimiento de los mandamientos: el recuerdo de las acciones que Dios ha realizado a favor de su pueblo. La antítesis: recuerdo/olvido recorre toda la Biblia. El pueblo “olvida” las acciones de Dios. Para cumplir los mandamientos, las debe recordar. El recuerdo agradecido es un buen fundamento para el cumplimiento de la voluntad de quien realizó obras grandes a favor de su pueblo, Israel.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• Desde la fe, es preciso madurar nuestra relación con los mandamientos del Señor. Muchas veces, vemos los mandamientos como cargas insoportables. Como prohibiciones injustificadas. No es raro que mucho alejamiento de la fe proceda de un posicionamiento negativo frente a los mandamientos de Dios. Está en el ambiente cultural: “A mí no me manda…, ni Dios! (perdón por la expresión)

• La comunicación de la propia voluntad (la voluntad de Dios) es, sin embargo, una manifestación de su cercanía a nosotros. Dios no se “inventa” mandamientos para ponernos tropiezos. “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1Tim 2,4). “La gloria de Dios es que el hombre viva” (S. Ireneo).

• Los mandamientos respiran un profundo humanismo. Del decálogo, sólo tres se refieren directamente a Dios. El resto, tiene que ver con la justa relación con el prójimo. En el prójimo, es también Dios el ofendido.

• En un contexto de fe, el cumplimiento de los mandamientos no será nunca un cumplo-y-miento. Justo porque nos ama, Dios nos señala el camino de nuestra realización personal. Los mandamientos del Señor no son un código anti-humano. Son la expresión de la voluntad de quien sabemos que nos quiere y nos está cercano.

EVANGELIO: Mateo 5, 17-19

“No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas. No vine para abolir, sino a dar cumplimiento”.

Reflexión bíblica:

Un breve trozo de Mateo sobre los mandamientos, en el contexto del Sermón de la Montaña. Jesús declara no haber venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento, en el sentido de darles plenitud. Una plenitud que el mismo Jesús aclara en los versículos siguientes a la lectura de hoy. Ahí utiliza las célebres frases “oyeron que se dijo…”, “pero yo les digo…”. En los seis casos concretos en que se explica este “llevar a cumplimiento”, el dar plenitud, se trata de una “interiorización” de la voluntad de Dios, para situar los mandamientos en su verdadero nivel: el del corazón.

Situados ahí, se entiende mejor la postura tajante del Señor frente a cumplimientos “que se tragan el camello y que cuelan el mosquito”. Los mandamientos del Señor no son “los caprichos de Dios”, sino “las señales de Dios”. De ahí, las consecuencias de la actitud que se tome frente a ellos: insignificancia en el Reino para el incumplidor; grandeza para el que los cumplió.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• Jesús no supone una ruptura con el Antiguo Testamento. Él es el culmen y plenitud de la Revelación. Con Él, el Antiguo Testamento se convierte en promesa, pero no pierde su validez. Eso vale también para los mandamientos.

• La relación de Jesús con los mandamientos de Dios no es de discontinuidad. Cosa diferente es su actitud con las que él mismo llama “tradiciones humanas”. Con éstas, Jesús se muestra severo.

* Pero, los mismos mandamientos de Dios son llevados por Jesús a un cumplimiento de plenitud. Los saca de un nivel puramente exterior, para entrarlos en el corazón. Los saca de un cumplimiento de mínimos, para mostrar las exigencias radicales que plantean.

• Para Jesús, el cumplimiento de los mandamientos no basta. Al joven rico que le ha dicho haber cumplido los mandamientos, le contesta: “una cosa te falta…”: el dejarlo todo, para poder realizar un seguimiento, ligero de equipaje y disponible hasta el extremo.

• Desde la fe, recordamos la pregunta de Juan: “si uno dice que ama a Dios a quien no ve y no ama al hermano a quien ve, ¿cómo va a habitar en él el amor de Dios?” (1Jn 4,20). La “decisión es tuya”… y, mía.


CUARESMA DE LA FE -18

03.03.13 | 19:40. Archivado en Acerca del autor

TERCERA SEMANA DE CUARESMA

MARTES

PRIMERA LECTURA: Daniel 3,25.34-43

“hemos cometido toda clase de pecados, alejándonos de ti, rebelándonos contra ti…; no hemos puesto por obra lo que nos habías mandado para nuestro bien”.

Reflexión bíblica:

El contexto histórico de la oración de Azarías, uno de los tres jóvenes judíos, arrojados al horno por Nabucodonosor, es el tiempo del destierro. Fue un momento duro para Israel: sin tierra, sin ciudad, sin templo, sin sacerdotes, sin gobernantes… ¿Qué quedaba de la promesa? Estamos ante una prueba dura para la fe de los judíos desterrados. Quzás su mayor crisis de fe.

Desde esa situación de “indigencia espiritual”, Azarías eleva a Dios una oración ejemplar. Es como para recitarla despacio y en silencio. En la oración hay un primer motivo: el honor del nombre del Señor. Azarías “se atreve” a decirle al Señor: tu nombre, Señor, es el que está en entredicho: rota la alianza, nos tienes abandonados y nos niegas tu misericordia.

Invoca Azarías a tres patriarcas “intercesores”: Abrahán, Isaac y Jacob (Israel). A ellos hiciste la promesa. Y esa promesa ahora no la cumples. La lectura que hace Azarías de la ruptura de la alianza apunta explícitamente a los pecados del pueblo: “por nuestros pecados” nos hemos quedado sin nada de lo que nos prometiste y nos diste.

¿Qué te podemos presentar? “Un corazón quebrantado, un espíritu humillado”. Y expresa una línea muy hermosa de pensamiento y de vivencia en el destierro. Una interiorización del culto. El “espíritu quebrantado y humillado será nuestro sacrificio”. Como expresión de nuestra confianza. Desde una seguridad: “los que confían en ti no quedan defraudados”.

Un propósito de enmienda: “en adelante, te seguiremos de todo corazón”. Y una súplica “atrevida: “no nos defraudes”. No nos defraudarás, si nos tratas con ternura y misericordia. Y, de nuevo, el motivo del inicio: será así, y no castigándonos, como Tú, Dios nuestro, darás gloria a su nombre.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• Muchas veces, nuestra fe es una fe probada. Y, en muchas ocasiones, la fe sale robustecida de las crisis. Son momentos de discernimiento. Necesitamos un discernimiento maduro.

• El reconocimiento del propio pecado es el camino de la conversión. Reconocer el pecado, como ofensa a Dios, es posible sólo desde la fe. La falta de fe debilita la conciencia de pecado.

• La fe ayudó a los desterrados a interiorizar de un modo especial la relación con Dios, expresada hasta entonces en los sacrificios y holocaustos. El corazón “contrito y humillado” es percibido como el mejor sacrificio. Una llamada a la relación personal con Dios, y al “culto nuevo” de la tradición profética: el que está lleno de vida.

• La fe como confianza es capaz de re-hacer la relación con Dios. Sobre todo, cuando la confianza es entendida como espera segura del perdón.

• Desde la fe, es interesante la concepción positiva y humanizadora del precepto: “las obras que nos habías mandado para nuestro bien”

EVANGELIO: Mateo 18, 21-35

Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo suplicaste! ¿No tenías tú que tener compasión de tu compañero como yo la tuve de ti?

Reflexión bíblica:

Nueva exhortación al perdón. La pregunta viene de Pedro. Había entendido lo de perdonar, pero se quedó corto. Sus siete veces son elevadas por Jesús a un número que abiertamente significa: ¡siempre! Hay que perdonar siempre.

La parábola que sigue establece una regla: “perdón con perdón se paga”. Los contrastes son buscados, para ahondar en la “ilógica” del perdonado que no aprende a perdonar.

Somos perdonados por Dios en abundancia. Y, en nuestro perdón a los demás, nos movemos en ruindad. El que es ruin en el perdón a los otros, no podrá ser perdonado por Dios. El perdonado/no perdonador fue entregado a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. En la aplicación de la parábola, el Señor declara: “así los tratará mi Padre del cielo, si no perdonan de corazón al hermano”. No se trata de perdonar a regañadientes. La llamada es a perdonar de corazón y en abundancia. Quizás, algo tenga que ver con el "perdonar y olvidar".

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• De nuevo, la fe y el perdón. El perdón aumenta la fe, porque suscita la confianza. Acoger el perdón de Dios significa reconocer que Dios es “compasivo y misericordioso” y que es capaz de hacernos nuevos.

• La fe en la acción salvadora de Jesús, nos hace mirar a la cruz, para confesar que, en ella, Cristo clavó nuestros pecados.

Una fe madura se expresa espontáneamente en el perdón concedido con generosidad, de corazón. La fe va haciendo que progresivamente tengamos los mismos sentimientos de Cristo Jesús, también los sentimientos de perdón y reconciliación.

La resistencia al perdón es falta de interés real en ser nosotros perdonados. En el Padrenuestro, ¡se lo decimos tantas veces al Señor!: “perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”.

• Por la fe, sabemos que nuestra falta de perdón a los que nos rodean es una ofensa al Dios perdonador hasta el extremo.


CUARESMA DE LA FE -17

02.03.13 | 02:34. Archivado en Acerca del autor

Escribo y envío la reflexión bíblica y las “señales para el camino de la fe”, el primer día de sede vacante. Con gozo, se la dedico a Benedicto XVI. La idea de compartir con tanta gente estos dos “tiempos favorables”: la cuaresma y el Año de la Fe, debe a él la inspiración. Nos abrió la Puerta de la Fe, no para alimentar “la fe de un año”, sino para dedicar un año a la fe, que siempre está en camino. De ahí, las “señales para el camino de la fe”. El relativismo socio-cultural, en unos contextos; el relativismo religioso, en otros, pueden quitar dinamismo a la fe. Dinamismo y hondura. ¿Peligro?: Una fe estática que “se tiene”, pero no se desarrolla. "Se tiene", pero se arrincona. ¿Desafío?: la obediencia al Espíritu que nos va llevando al conocimiento de la verdad plena. “Nos va llevando”, porque aún no hemos llegado.

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CARESMA DE LA FE -16

28.02.13 | 16:41. Archivado en Acerca del autor

SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA

SÁBADO

PRIMERA LECTURA: Miqueas 7,14-15. 18-20

“Volverá a compadecerse, destruirá nuestras culpas, arrojará al fondo del mar todos nuestros pecados”.

Reflexión bíblica:

Estamos en la parte final del libro de Miqueas. Una apuesta, en las últimas, por la restauración del Pueblo, cuya condena parecía ya decretada. Pero todo “volverá a ser como antiguamente: las ovejas volverán a pastar en los bosques del Carmelo, en Basán y Galaad”. El recuerdo de “lo antiguo” se fija en la acción salvadora por excelencia: la salida de Egipto, y se hace súplica: “muéstranos tus prodigios, como cuando saliste de Egipto”.

La nueva situación es posible, porque “Dios perdona el pecado, absuelve la culpa y ama la misericordia”. ¡Qué imagen más hermosa de Dios! ¡Qué esperanza de nueva vida nos infunde! Y su perdón, Dios se lo toma en serio. Las imágenes son elocuentes: “nuestras culpas”, “arrojará al fondo del mar todos nuestros pecados”. Pecados destruidos ya no existen. Pecados ahogados, ya no tienen vida.

Y ¡qué hermoso final de la lectura! El origen de este “derroche de perdón” es la fidelidad de Dios. Una fidelidad que es eterna. Una fidelidad que está siempre ahí. Convertirse del pecado es “volver” a experimentar la fidelidad de Dios, que nunca dejó de existir.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• Otra lectura bíblica que nos ayuda a tener una imagen cabal de Dios. Entre nosotros, muchos tienen miedo a anunciar el perdón y la misericordia de Dios, porque temen que la gente se relaje. Les va mejor el Dios del castigo, de la ira y de la amenaza. Es un Dios más “rentable”.

La fe no se puede desligar del amor. Y el perdón es una de las manifestaciones más claras del amor. El amor es, así, inseparable de la fe.

Dios nos atrae a la fe mediante su amor. Él lleva la iniciativa y, por eso, el acto de creer, es “responder con amor a quien sabemos que nos ama”.

• Toda conversión de nuestros pecados es volver “al amor primero”. Y, desde esa frescura recobrada, volver a confesar: “el Señor es compasivo y misericordioso”.

EVANGELIO: Lucas 15, 1-3. 11-32

Su padre lo divisó y se enterneció. Corriendo, se le echó al cuello y lo besó”.

Reflexión bíblica:

Quizás ahora comprendamos mejor el porqué muchos entendidos en el Evangelio de Lucas nos piden que a la lectura de hoy no la llamemos la “parábola del hijo pródigo”, sino la “parábola del padre misericordioso”. Así es, en efecto. El centro de la parábola no es el hijo que se perdió, sino el amor del Padre que lo abrazó.

Interesante el contexto en que Lucas sitúa la parábola: la acogida de Jesús a publicanos y pecadores: “éste recibe a pecadores y come con ellos”. Una prueba excelente de acogida es la mesa compartida. Con la parábola del padre misericordioso, Jesús les está dando la respuesta: él acoge a los pecadores, porque el Padre también los acoge. Y Él ha venido para hacer la voluntad del Padre.

La parábola la conocemos tan bien que no es preciso comentar mucho. Solamente algunos apuntes: los hijos de aquel padre son dos. Su situación es diferente: el mayor ha sido siempre cumplidor; el menor es el que se aleja y se pierde. A través de la narración, el mayor se revela como quien ha cumplido de hijo, pero no ha vivido como hijo; el menor, como quien renunció a su condición de hijo, pero la recobró en los brazos del padre.

El deterioro del hijo menor es grave. El alejamiento comienza a dolerle. Y es ahí, donde se da la decisión: “me levantaré e iré”. Mezclada con motivaciones, quizás demasiado utilitaristas, pero en el fondo, desde una convicción: “con mi padre estaba mejor”.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• El perdón rodea a la fe de la atmósfera que le es propia: la gratuidad. La fe es un don de Dios; es una gracia. Y como don y como gracia la tenemos que vivir. No es una conquista que hayamos conseguido a puños.

A más perdón recibido, más conciencia de la gratuidad; y a más conciencia de la gratuidad más apertura a la fe.

• ¡Qué gran verdad la afirmación de Juan Pablo II: “la fe no se impone; la fe se propone”.

• Y, en el ámbito de la gratuidad del perdón, la fe se convierte en una propuesta atrayente. De ahí otra hermosa frase de Benedicto XVI: “nos convertimos por atracción y no por imposición”. El que nos atrae es el Padre. Su amor incondicional.

• Purificar la imagen de Dios desde estas indicaciones bíblicas es absolutamente necesario para tener una fe sencilla, pero madura.


CUARESMA DE LA FE -15

28.02.13 | 06:21. Archivado en Acerca del autor

SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA

VIERNES

PRIMERA LECTURA: Génesis 37,3-4.12-13ª.17b-28

“Vamos a matarlo y a echarlo en un pozo; después diremos que lo ha devorado una fiera, y veremos en qué terminan sus sueños”.

Reflexión bíblica:

La lectura está tomada del ciclo patriarcal, referido a José. Es una mezcla de ternura (por parte de Jacob) y de envidia fratricida (referida a los hermanos).

Tal como se presenta en la lectura de hoy es como una especie de vislumbre de la situación histórica de Jesús: amado y enviado por el Padre: “vino a los suyos que no lo recibieron”, y sacrificado en la cruz por sus hermanos.

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CUARESMA DE LA FE -14

27.02.13 | 04:38. Archivado en Acerca del autor

SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA

JUEVES

PRIMERA LECTURA: Jeremías 17, 5-10

¡Bendito quien confía en el Señor y busca en él su apoyo!”

Reflexión bíblica:

La bendición/maldición es un género literario muy propio de la profecía. Ayuda al profeta a establecer los contrastes. La mal-dición es mal-decir de alguien; la ben-dición, en cambio, es bien-decir.

El tema de la lectura de hoy es la confianza, el apoyo definitivo que se busca para la propia vida. Jeremías “dice mal” (maldice) al hombre que pone su confianza en otro hombre. A quien “apoya” su vida, buscando el fundamento “en la carne” (la carne se refiere al hombre en cuanto débil). No se trata de un anti-humanismo del profeta. Al contrario, lo que Jeremías intenta es que el hombre no se tambalee por falta de un apoyo seguro.

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Miércoles, 20 de junio

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