Todo tiene su momento

PAPA FRANCISCO: UNA CARTA "SIN DESPERDICIO"

21.04.13 | 05:44. Archivado en Acerca del autor

No sé si la habrán leído. Pero, a mí me ha encantado la carta que el Papa Francisco envió a los Obispos de Argentina, con motivo de su Asamblea Plenaria. La he encontrado esta tarde de sábado. Y la he gozado. Una confesión: La he buscado en dos o tres lugares, para saber que era cierta.

El tono del Papa Francisco, ya lo conocemos: sencillo, cercano y directo. Y hasta con ironías. Empieza con un “queridos hermanos”, ¡como si nada! Y la excusa por no asistir a la Asamblea Episcopal Argentina no se puede decir con más gracejo: “excusarme por no poder asistir, debido a compromisos asumidos hace poco” y él mismo les pregunta: “¿suena bien?”. Suena, pero que muy bien, Santidad.

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CUARESMA DE LA FE - FINAL

22.03.13 | 16:29. Archivado en Acerca del autor

5ª SEMANA DE CUARESMA: SÁBADO

PRIMERA LECTURA: Ez 37, 21-28

“Haré con ellos una alianza de paz, alianza eterna pactaré con ellos”.

Reflexión bíblica:

La lectura de Ezequiel es una apuesta por la esperanza de un Israel unido. Ha precedido (vv. 15 al 20) una de las acciones simbólicas proféticas: dos varas (los dispersos de Israel y de Judá) que se juntan en una: “una sola vara y queden, así, unidas en mi mano”.

Mostrando esas varas que van a ser unidas, Ezequiel proclama el oráculo de la reunificación: “un solo pueblo…; no volverán a ser dos naciones ni dos monarquías”. Israel (monarquía del norte); Judá (monarquía del sur) no es el ideal del Israel reunificado.

La vuelta a la unidad activa en el “trabajo de Dios”, ante todo, la conversión: quedará atrás la idolatría: ni ídolos ni fetiches. Pero, quedarán atrás también los pecados, con una actitud ética nueva: “caminarán según mis mandatos y cumplirán mis preceptos”. En definitiva, quedará restablecida la alianza: “yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”. La alianza no es sólo renovada, sino ahondada: “alianza de paz, alianza eterna”. Y, como signo de su presencia, el templo, recuerdo permanente de “su morada” en medio del pueblo. Símbolo de una consagración más profunda: la consagración del mismo pueblo al Señor.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

La fe implica siempre relación: de Dios con el hombre y del hombre con Dios. La fe se da siempre en el contexto de una alianza: dos dimensiones (en nuestro caso, dos personas) se “re-ligan”; se ligan la una a la otra.

• Pero, quiso Dios salvarnos no individualmente, sino formando un Pueblo (Lumen Gentium). Nos salvamos “en racimo”. La dimensión comunitaria es esencial a nuestra fe.

La adhesión personal de la fe la hacemos siempre en el seno del Pueblo de Dios. No podemos separar nunca estas dos laderas: la persona y la comunidad.

• El nuevo Templo, morada de Dios, es Cristo. Él es quien nos consagra por el bautismo. Y de él somos piedras vivas. Tenemos el nuevo signo de la morada de Dios (Jesús) y somos signo de esa morada (piedras vivas del templo que es su Iglesia).

EVANGELIO: 11, 45-57

Jesús moriría por la nación. Y no sólo por la nación, sino para reunir en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos”.

Reflexión bíblica:

La “profecía” del sumo sacerdote, Caifás, une el Evangelio de hoy con la primera lectura de Ezequiel: “la unidad de los hijos de Dios que estaban dispersos”.

San Pablo atribuye a la muerte de Cristo la unidad, no ya de los dos pueblos judíos, las dos varas de Ezequiel, sino del pueblo judío y de los gentiles: “Porque Cristo es nuestra paz, el que de dos pueblos hizo uno solo, derribando con su cuerpo el muro divisorio, la hostilidad” (ver Ef 2,14).

Importante, por tanto, que la unidad sea presentada por Juan con alusiones a la muerte de Jesús. La sangre de Cristo será, en efecto, la sangre de la “nueva alianza”. La nueva alianza universal que creará el nuevo Pueblo de Dios. La reflexión de Pablo sobre la realidad de la nueva alianza va en esa línea: “Ya no se distinguen judío y griego, esclavo y libre, hombre y mujer, porque todos ustedes son uno con Cristo Jesús” (Gal 3,28; ver también Col 3,13).

En el texto del IV Evangelio se entrecruzan así los planes de Dios y los planes de los judíos. En el fondo, llevaba razón Caifás: Jesús murió por el pueblo. Lo que Caifás no se imaginaba era que esa muerte iniciaba un Pueblo nuevo, una Alianza nueva, un Templo nuevo.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• La muerte de Jesús es una muerte solidaria: “por nosotros los hombres y por nuestra salvación”.

• Por la fe en Cristo Jesús, nos unimos al Pueblo de la Nueva Alianza. La que Jesús selló con su sangre, derramada por nosotros.

• Jesús reúne en su pueblo a hombres y mujeres de toda raza, lengua o nación. Es un pueblo universal. Nuestra fe no puede ser nunca “provinciana”.

La “pertenencia” no se nos puede convertir nunca en “clausura”. La fe no se nos puede cerrar ni puede cerrarnos a nosotros. Una fe cerrada es una fe frustrada.

• Por la fe, somos signo de una Alianza que Dios quiere hacer con todos los hombres y mujeres del mundo. La quiere hacer en Cristo Jesús. Y nos quiere a nosotros como pregoneros del camino que conduce hacia Él. Con palabras y con testimonio.


CUARESMA DE LA FE - 34

21.03.13 | 02:08. Archivado en Acerca del autor

5ª SEMANA DE CUARESMA: VIERNES

PRIMERA LECTURA: Jeremías 20, 10-13

"Canten al Señor, alaben al Señor, que libró al pobre del poder de los malvados”.

Reflexión bíblica:
El contexto es una estremecedora y hermosa “confesión de Jeremías”. El momento es de crisis: “no hablaré más en tu nombre”. ¿Razón? Sentía por dentro no sólo la falta de respuesta por parte de Dios; también le frustraba la ridiculización de que era objeto: “yo era motivo de risa todo el día, todos se burlaban de mí. Pero es, también, momento de fidelidad: “hacía esfuerzos para contener la Palabra, pero no podía”.

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CUARESMA DE LA FE -33

20.03.13 | 05:13. Archivado en Acerca del autor

EFECTIVAMENTE, LO DE LOS NÚMEROS ES UN LÍO: ME SALTÉ DEL 30 AL 32..., Y NO ME HA PARECIDO BIEN VOLVER AL 31, PARA NO DESPISTAR. Lo importante es que están todos los días..., y ya casi estamos terminando. Ha sido un esfuecillo, pero a mí me ha merecido la pena.

5ª SEMANA DE CUARESMA: JUEVES

PRIMERA LECTURA Génesis 17,3-9

Mantendré mi alianza contigo y con tu descendencia en futuras generaciones, como alianza perpetua

Reflexión bíblica:

El relato se centra en la alianza de Dios con Abraham. Comienza con un significativo cambio de nombre (en la Biblia, el cambio de nombre equivale a cambio o encomienda de misión). Un Abrán será en adelante Ahraham, que significa: padre de muchos pueblos.

La promesa/alianza se centra en dos dimensiones: la descendencia y la tierra. Y será una alianza perpetua. Estos dos aspectos de la promesa/alianza de Dios con Abraham se constituyen en un eje fundamental para la comprensión de todo el Antiguo Testamento. Y entran al Nuevo Testamento, sobre todo de la mano de Pablo. En la carta a los Romanos, juega un papel importante en sus enseñanzas sobre la gratuidad de la fe, al igual que gratuita fue la alianza.

A Abraham (representando a todo el pueblo) se le pide que “guarde la alianza”. Dios la guardará para siempre. En Jesús, dirá el SÍ definitivo a sus promesas. La actitud de “su” pueblo será otra. Sembrará su historia de infidelidades. La alianza va a quedar muchas veces rota.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• Importancia de la figura de Abraham para la comprensión de la gratuidad de la fe. De hecho, es presentado como “el padre de todos los creyentes”.

• La historia de la fe de Abraham está marcada por una incondicional confianza en la promesa: las condiciones humanas del patriarca no le sirven de apoyo: anciano y con mujer estéril… Con descendencia de la esclava, pero no de la libre (Sara)… Padre por gracia, y ahí el mandato de matar a su hijo (Isaac). Con una posesión de la tierra, reducida a la adquisición de una tumba… ¡Cuántas razones para no esperar! Pero, Abraham fue fiel.

• Pero, Abraham creyó contra toda esperanza que sería padre de una multitud de pueblos.

En el camino de la fe, la figura de Abraham es una referencia obligada.

EVANGELIO: Juan 8, 51-59

Abrahán, el padre de ustedes disfrutaba esperando ver mi día: lo vio y se llenó de alegría.

Reflexión bíblica:

Continúa el debate de Jesús con judíos acerca de su identidad. La pregunta se hace explícita en el texto de hoy: “¿por quién te tienes?”. Viene precedida por una afirmación fuerte de Jesús: él da la vida para siempre a quien crea en él: “no conocerá jamás la muerte”. La reacción de los judíos es violenta: “ahora ya estamos seguros de que estás endemoniado”. Abraham y los profetas representan a todos los grandes personajes del Antiguo Testamento. Todos murieron. ¿Cómo se puede entender la pretensión de Jesús?

Solamente, desde su relación con el Padre. El que es Dios de los judíos. Jesús lo conoce. Lo conoce y cumple lo que el Padre quiere. Le han citado a Abraham. Jesús aprovecha la cita para recordarles: “Abraham, el padre de ustedes… vio mi día y se llenó de alegría”. Ante la extrañeza de los judíos, Jesús les da la clave: “antes de que Abraham existiera, existo yo”. Con razón, al hablar de Abraham, Jesús, judío como ellos, no ha dicho “nuestro padre, sino el padre de ustedes”. Jesús tiene un solo padre: Dios.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

Fe y vida. Sólo quien es la Vida puede ser fuente de vida. La anhelamos, pero se nos va. Parece que la vida juega con nosotros. “Quien cumpla mi palabra no sufrirá jamás la muerte”.

• Esta es la razón por la que San Pablo pone en la resurrección de Jesús y en la resurrección de los que creen en Jesús un eje fundamental de la fe. Sin la fe en la resurrección de la carne” se desarticula la fe se hace añicos.

• La lectura de hoy le da un fuerte “tirón escatológico” (tirón hacia el más allá) a la totalidad de nuestra fe y a la totalidad de nuestra vida cristiana. Sin esa perspectiva, la fe cristiana entraría, según San Pablo, en el ámbito de lo absurdo.


CUARESMA DE LA FE -32

19.03.13 | 15:26. Archivado en Acerca del autor

5ª SEMANA DE CUARESMA: MIÉRCOLES
Dan 3,14-20.91-92.95

El Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido… Y aunque no lo haga… no veneramos a tus dioses

Reflexión bíblica:

Empecemos diciendo que, en la lengua babilónica, Sidrac equivale a Ananías; Misac, a Misael y Abed-Nego, a Azarías.

Es también un relato popular, en el que prima el significado sobre los detalles de la historicidad. El significado no puede ser más estimulante: tres jóvenes judíos, en la cautividad, son capaces de mantener su fe, aun a costa de ser quemados. Nabucodonosor se había levantado una estatua de oro y a ella (a él, en definitiva) y solamente a ella se podía dar culto. Enterado de la desobediencia de los tres jóvenes, los quiere forzar a la adoración con la amenaza del horno ardiendo. La reacción de los muchachos es admirable: “el Dios a quien veneramos puede librarnos… de tus manos. Y, aunque no lo haga… no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has levantado”.

Es un nuevo caso de “idolatría forzada”. En este caso, sin embargo, vence la fidelidad. Una fidelidad que se hace liberadora. Dios interviene, librando de las llamas a los tres jóvenes valientes.

En la reacción de los jóvenes, es interesante subrayar: por un lado, su confianza en la salvación que esperan de Dios; pero, añaden: “y, aunque no lo haga…, no veneraremos a tus dioses”. Hay un acento importante: la actitud de los tres jóvenes no es “interesada”; el “aunque no lo haga…” es importante.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

Fe/fidelidad van de la mano. La fe supone una alianza con Dios: “Yo seré el Dios de ustedes; ustedes serán mi pueblo”. Mantener siempre activa la alianza es el primer compromiso de la fe.

• La fidelidad creyente no está ligada a los “favores” que Dios me pueda conceder. Lleva a un amor gratuito, “a las duras y a las maduras”.

• Una dificultad para la fe, en nuestros días, son todos los “reclamos idolátricos” a los que la vida nos tiene sometidos. Hay muchas “estatuas de Nabucodonosor” que nos piden una adoración incondicional. Cada quien sabemos cuáles son las nuestras y las que nuestra sociedad nos construye y nos mete por los ojos.

EVANGELIO: Juan 8, 31-42

“Si se mantienen fieles a mi palabra, serán realmente discípulos míos, conocerán la verdad y la verdad los hará libres”

Reflexión bíblica:

Jesús se dirige a “los judíos que habían creído en él”. A ellos les pide: “fidelidad a su palabra, para ser discípulos”, y les promete un “conocimiento de la verdad que los hará libres”.

Y, con el tema de la libertad, llega de nuevo la oposición: “no somos esclavos de nadie”. Y la respuesta de Jesús: “quien comete pecado es esclavo”. ¿Esclavos o libres?: “sólo si el Hijo les da la libertad, serán realmente libres”.

Con el tema del Hijo, entra otro punto de contraste: Jesús se declara Hijo y Enviado del Padre… Ellos se declaran “hijos de Abrahán”. Y Jesús les replica: “ni eso siquiera”. Si fueran hijos de Abrahán, obrarían como Abrahán.

¿Quién es su padre? Ciertamente no es Dios. Si fuera Dios, se reconocerían. Pero, en lugar tenerle amor, lo que quieren es matarlo. A él, que es el Hijo, el Enviado, el que les ofrece la libertad, la verdad, la palabra… Todo lo que ha recibido del Padre.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

La verdad de la fe: la que nos lleva a la libertad. El acercamiento a la verdad de la fe no lo hacemos desde el “sometimiento”, sino desde la filiación. No como esclavos, sino como hijos.

El pecado es sometimiento y esclavitud. Todo pecado es querer construir nuestra vida al margen de Dios. Pero, al margen de Dios, no hay fundamento. Se pierde el apoyo. No “los apoyos”, que los necesitamos… y ¡cuántos! Se pierde “el Apoyo”

• En la “obediencia de la fe” nos hacemos discípulos, abiertos a la Palabra de Jesús, como Enviado del Padre.

• Desde la fe, Jesús nos hace entrar en el misterio del Padre. Con tal hondura que nos hace a nosotros también hijos, “hijos en el Hijo”.


CUARESMA DE LA FE -30

18.03.13 | 22:59. Archivado en Acerca del autor

5ª SEMANA DE CUARESMA: MARTES

PRIMERA LECTURA: Números 21, 4-9

“Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo:
—Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti”

Reflexión bíblica:

A veces nos extrañan estos relatos bíblicos que son tan sencillos que hasta nos parecen extraños. En el fondo de la lectura de hoy, hay, sin embargo una lección importante.

Estamos en el paso por el desierto. El camino del desierto es duro. Hay momentos en que ni siquiera la meta: la posesión de la tierra, tiene fuerza para empujar a los caminantes. Son momentos de impotencia y desesperanza. Aquellos hebreos, cansados y hambrientos, los convierten también en momentos de queja. La queja del silencio de Dios.

Tan hondo es el pesar, que la liberación a la que caminan les resulta indiferente. Prefieren volver a la esclavitud de Egipto: “¿por qué nos has sacado de Egipto, para morir en el desierto?”.

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CUARESMA DE LA FE -29

17.03.13 | 18:51. Archivado en Acerca del autor

He echado cuentas y, sin fallar ningún día, éste hace ya el número 29. Algún número debí repetir número (no contenido),y no salía la cuenta. En la recta final de la cuaresma, ya se ve más claro lo que queda... El esfuerzo está valiendo la pena, según me dicen muchos que lo están siguiendo. Otros muchos lo siguen, pero no dicen... Pero, ya se sabe: "el que calla, otorga". Que conste que a todos/as los que me han escrito algo, les he respondido. Es linda la inter-actividad.

5ª SEMANA DE CUARESMA: LUNES

PRIMERA LECTURA: Dn 13, 1-9.15-17.19-30.33-62
“Aquel día se salvó una vida inocente”

Reflexión bíblica:

Estamos ante un bello y aleccionador relato edificante. Frente a él, no nos preguntamos tanto por su historia cuanto por su enseñanza.

La narración es muy viva, sencilla y detallada. Entresacamos aquellos aspectos, que, en el camino cuaresmal, debemos tener más presentes:
+ En la vida, hay gente con corazón perverso. De los dos ancianos se dice: “pervirtieron su corazón y desviaron los ojos para no mirar a Dios ni acordarse de sus justas leyes”. La perversión tiene dos lados: falta de fe/falta de conducta ( falta de Dios y falta de vida).

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POSTDATA A MI CARTA ABIERTA AL PAPA FRANCISCO

16.03.13 | 17:24. Archivado en Acerca del autor

Muchos han leído la Carta Abierta. Algunos hasta han dicho: “qué lástima que no la pudiera leer el Papa mismo”. Y otros me han preguntado por la homilía del entonces Cardenal Bergoglio, en la Clausura del Encuentro de Pastoral Urbana, en Buenos Aires, el 2 de septiembre de 2012 (hace justamente medio año).

Han pasado tan sólo tres días de su Pontificado. El Papa Francisco ya nos ha cautivado. Él mismo ha contado, en la audiencia con los periodistas que, en el Cónclave, cuando ya su nombre iba “en directa”, el cardenal Hummes, brasileño, y franciscano para más señas, lo abrazó y le dijo “no te olvides de los más pobres”.

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CUARESMA DE LA FE -26

15.03.13 | 13:54. Archivado en Acerca del autor

CUARTA SEMANA DE CUARESMA

SÁBADO

PRIMERA LECTURA: Jeremías 11,18-20

Yo, como cordero manso llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que tramaban contra mí”.

Reflexión bíblica:

La breve lectura de Jeremías nos sitúa en la consecuencia lógica de la verdadera profecía: la muerte del profeta. La verdadera profecía se distingue de la falsa, por la sinceridad con que transmite la palabra de Dios. Frente a los falsos profetas, los profetas a sueldo, que solamente profetizaban lo que sus destinatarios gustaban escuchar.

El verdadero profeta, a pesar de lo que le puede venir encima, es fiel a la Palabra. Nunca profetiza en provecho propio ni por intereses particulares. Guste o no guste, él es el transmisor fiel de una palabra que no es suya; de una palabra de Dios a la que no puede poner resistencias.

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CARTA ABIERTA AL PAPA, FRANCISCO I

14.03.13 | 06:02. Archivado en Acerca del autor

El día de la renuncia de Benedicto XVI le escribí una Carta Abierta que llegó a ser leída por mucha gente. Esa misma gente que, hoy, me ha dicho: “por favor, escríbele otra carta abierta a Francisco I”. Después de las hondas emociones de este día, en el que se han juntado tantos números “3” (aquí, en Guatemala, han sido aún más : el 13-3-13, a las 13 horas), aquí van mis mejores sentimientos para nuestro nuevo Papa.

CARTA ABIERTA AL PAPA, FRANCISCO I

Santidad!

Déjeme que le diga que me resulta extraño llamar a un Papa “Francisco”. Estábamos acostumbrados a otros nombres papales. Pero, por algo es usted el primero en la historia: El primero en llamarse Francisco, el primer papa latinoamericano, el primer jesuita, elegido Sucesor de Pedro…

Le escribo, Santidad, desde América Latina. Un día, va a hacer ya ocho años, me vine a acompañar y a ser acompañado por esta Iglesia latinoamericana, en uno de sus lugares más bellos: Guatemala. Por mi tierra de origen, La Mancha, algunos pensaron que hacía una “quijotada”. Pero le digo que no encontré aquí los fantasiosos molinos de viento para luchar contra ellos, como lo hiciera aquel mi ilustre paisano. Encontré a gentes cercanas, ansiosas de una vida distinta, esperanzadas en que “otro mundo es posible”, aunque no atinen a formular ni el cómo ni el cuándo esto sucederá. Me encontré inmerso en una, muchas veces, no expresada esperanza.

Una esperanza que, hoy, ha recibido un nombre, cuando un Jorge Mario se ha convertido en un Francisco primero. El nombre que usted ha elegido, Santidad, es todo un signo. Es verdad que, en su itinerario espiritual, lo han acompañado dos grandes Franciscos: Francisco Javier y Francisco de Borja. Pero, no sé por qué, pero todos pensamos que su mente se ha ido tras el Francisco de Asís. Quizás usted mismo algún día nos lo diga. O, también sin decirlo, podamos leer en sus palabras y gestos, en todo su estilo de vida, que su nombre no es un simple sonido, que tiene un sentido, que es programa y es camino. Su primera llamada a la fraternidad entre todos, tiene ya un sabor “franciscano”. Arranca de Cristo, que derribó los “muros” que aíslan y nos encierran. Pero, tuvo en Francisco un insigne pregonero. Tan total y tan fuerte que hermanó no sólo a los hombres; también lo creado lo acogió y lo acercó con una dulzura de hermano.

Desde hoy, el Continente de la Esperanza ha encontrado un asidero nuevo. Es usted, Santidad. El Espíritu ha cruzado finalmente el Océano. Y vino a posarse en estas tierras benditas que acogen a tantos creyentes en Cristo. Entre bromas, en su saludo, usted mismo decía que los cardenales habían ido a fijarse hasta el confín de la tierra. Pero nunca mejor hemos entendido nosotros que es el Espíritu el que donde quiere sopla. Es verdad, sin embargo, que esta vez ha soplado a su gusto. Como en la historia todos lo han sido, usted, Santidad, será el Papa de todos y para todos. Pero, también lo sabemos: la forja de nuestras personales historias echa raíces en nuestras tierras concretas. Y configura miradas al mundo, teñidas de experiencias muy cercanas. ¿Podrá su mirada enseñarnos a ver nuestro mundo y nuestra Iglesia, a sentir nuestra historia y a vivirla por todos desde los pobres masivos, desde las víctimas de la violencia? ¿Seremos todos capaces, a través de su mirada, de reparar en la injusticia invasiva, con deterioros tan grandes que borran la imagen misma de Dios en los rostros concretos de las mayorías empobrecidas en éste, su Continente de origen?

Como, hoy, han hecho muchos, también yo he procurado acercarme a alguno de sus escritos. Y ha caído en mis manos una hermosa homilía que usted pro-nunciaba en Buenos Aires en un Encuentro de Pastoral urbana, en el último septiembre ¡Cómo me ha ilusionado su idea del Dios cercano, del Dios que se aproxima, del Dios que se hace uno del pueblo… Y hablaba usted, Santidad, no de una cercanía metafísica, sino de una cercanía concreta, como la de Jesús, que usted mismo describía de una manera castiza: “Jesús estaba en la cosa”. Jesús, decía usted, no hizo proselitismo, acompañó. Usted sabe, Santidad, cuánto necesitamos que esa experiencia de Dios tome cuerpo en nuestra América Latina: “el Dios del encuentro y el Dios que pone al pueblo en el camino del encuentro”. Y afirmaba usted la necesidad que tenemos de una “cultura del encuentro que nos hace hermanos e hijos y no socios de una ONG o prosélitos de una multinacional”. Y terminaba usted exclamando: “¡Cercanía: ésa es la propuesta”! ¡Cómo me resonaba, hoy, esa propuesta, en la llamada a la fraternidad universal que nos hacía en su primer saludo como Francisco I!

Como buen transmisor de la fe, Su Santidad ha sabido enseñarnos, ya desde su primer encuentro, no sólo con las palabras, sino también con los gestos. Le digo de corazón: he sentido una profunda emoción cuando, antes de bendecirnos, ha pedido usted que fuera su ya pueblo universal el que pidiera, primero, al Señor, la bendición para usted. Que, siempre, Dios diga-bien de usted, Santidad y que, siempre, pueda decir-bien de nosotros. Que lo bendiga y que nos bendiga.

Viéndolo en el balcón de la Basílica, sencillo, emocionado, acogedor, cercano, orante… Guatemala se ha sentido bendecida. He podido percibir en los rostros de la gente un real asomo de esperanza ¡Claro que expresaban la alegría de que usted, Santidad, sea latinoamericano! Pero, créame que no se gozaban por una especie de malentendido orgullo. Más bien nos ha invadido a todos el gozo de la cordial cercanía. “Sabemos que el Papa es de todos y lo será para todos –me decían - , pero estamos muy contentos de que Dios haya escogido el regalo para todos de uno de nuestras tierras. En él, todos nos percibimos un poco más entregados al mundo”.

Santidad, sabemos que no le va a ser tan fácil. Pero, a imitación de Jesús, con sus propias palabras en aquella misma homilía, como arzobispo de Buenos Aires, le queremos recordar que “Jesús estaba en la cosa”. Hoy, mucha gente también me ha dicho: “yo le quisiera decir al Papa que jamás se sienta solo. Que todos rezamos por él”. Y pensaba yo en los Hechos de los Apóstoles, cuando Pedro habla de Jesús: “…la cosa empezó en Galilea”… y me decía: “Para Francisco I, la cosa ha comenzado en Roma” Hago mía la súplica final de aquella su homilía del último septiembre: “Que Dios nos conceda esta gracia de la cercanía, que nos salva de toda actitud empresarial, mundana, proselitista, clericalista… y nos aproxima al camino de Él: caminar con el santo pueblo fiel de Dios” De corazón: ¡Buen camino, Santidad!


CUARESMA DE LA FE -25

14.03.13 | 00:33. Archivado en Acerca del autor

CUARTA SEMANA DE CUARESMA.

VIERNES

PRIMERA LECTURA: Sabiduría 2, 1ª.12-22

“lo condenaremos a muerte deshonrosa,
pues dice que hay alguien que cuida de él”
.

Reflexión bíblica:

Recoge el libro de la Sabiduría la postura “sapiencial” de los fieles y piadosos judíos frente al pensamiento descreído de grupos, compuestos, quizás, por judíos renegados y por algunas escuelas filosóficas griegas. Frente a sus “razonamientos equivocados”.

El mundo de “la impiedad” se siente atacado por lo que el justo piensa y, sobre todo, por el que el justo hace. No les parece que el justo se declare a sí mismo “hijo de Dios” y que diga conocerlo. No les parece que se gloríe de “tener por padre a Dios”. No están convencidos de que “alguien cuide del justo”, “que vaya a ser dichoso su final”.

Pero, los impíos se sienten, sobre todo, atacados por el estilo de vida del justo. Por ahí van sus razonamientos: “su sola presencia nos molesta”, “nos resulta incómodo”, “se ha vuelto el acusador de nuestras convicciones”, “nos reprende”, “nos acusa”, “va por un camino aparte”, “lleva una vida distinta”.

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CUARESMA DE LA FE -25

13.03.13 | 04:33. Archivado en Acerca del autor

CUARTA SEMANA DE CUARESMA.

JUEVES

PRIMERA LECTURA: Ex 32, 7-14

Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo”.

Reflexión bíblica:

Un texto sobre la infidelidad del Pueblo de Dios. Leída la historia de Israel desde una perspectiva posterior, se subraya un hecho que va a ser una constante en la vida del pueblo: la infidelidad. El Éxodo nos cuenta que fue una situación bien temprana. En ausencia de Moisés (había pasado cuarenta días con sus cuarenta noches en el Monte), el pueblo, con Aarón, se olvida de quien los ha sacado de Egipto y se hacen su propio Dios, un becerro de oro. Con la historia del Pueblo, comienza ya la historia de la idolatría, la mayor infidelidad a Dios. Es la mayor y más radical negación de Dios. Se le suplanta por otros que no son Dios.

La salvación, la salida de Egipto... la ha realizado el Señor y no puede ser atribuida a otros dioses. En la lectura de hoy aparece Dios como distante del pueblo infiel: no lo llama “mi” pueblo, sino que dice a Moisés: “tu pueblo”. No se presenta como “el que te sacó de Egipto”, sino que dice a Moisés: “el que sacaste de Egipto”. En “opinión” de Dios es un “pueblo testarudo”, un pueblo terco. Y, por eso, decide acabar con él.

En esa situación, entra la intercesión de Moisés. Se trata de una intercesión “atrevida”. Casi, es un reproche: “no fui yo quien lo sacó de Egipto, fuiste tú”, le viene a decir… Y, ahora, “¿vas a quedar mal frente a las naciones?”. Y se dirige a Dios de una manera que nos puede parecer insolente: “”Arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo”. Le recuerda la promesa a los patriarcas, con la que él mismo se “ligó” en fidelidad con el pueblo. El resultado es “el arrepentimiento”

Hay que recordar que este modo de hablar, describiendo a Dios con rasgos muy humanos (antropomorfismos, se llaman) no hay que tomarlo al pie de la letra. Cuando no lo tenemos en cuenta, es un lenguaje que nos choca.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• ¿Sufrimos una falta de fe o asistimos a una “emigración” de la fe? La confianza, el apoyo, la “seguridad” antes buscada en Dios…,¿son actitudes que han desaparecido? ¿No será que han cambiado de registro?

• ¿Asistimos a una ausencia de Dios o a un cambio de dioses? ¿Qué pasa con el poder, con la riqueza, con el hedonismo, con “las estrellas”…? ¿No se convierten muchas veces en sustituciones de lo divino?

Nuevos dioses y nuevos cultos… ¿Podremos salir de esta situación o está Dios condenado a morir? La mediación para el cambio pasa, hoy, por el testimonio de la fe. Una fe adulta y comprometida. Una fe profundamente religiosa, pero profundamente encarnada. Una fe que atraiga desde su fuerza y belleza.

EVANGELIO: Juan 5, 31-37

Las obras que mi Padre me encargó hacer y que yo hago
atestiguan de mí que el Padre me ha enviado”
.

Reflexión bíblica:

“Dar testimonio” en este contexto significa “avalar”. Tener testimonios que avalen la propia palabra y la tarea era una manera de darle validez ante los oyentes. El testimonio acerca de Jesús lo da “otro”: en la primera afirmación ese “otro” ya se refiere al Padre.

Testimonio de Jesús lo dio también Juan: lo señaló como el que había de venir. Era un testimonio humano. En él no se apoya Jesús, pero a sus oyentes les puede ayudar para la salvación.

El testimonio del Padre se concreta en “las obras” de Jesús. Son obras realizadas en comunión con el Padre. Y atestiguan que Jesús es enviado por el Padre.

El “gran testimonio” se concentra todo él en el Padre. Es el Padre quien ha enviado a Jesús.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

La confesión de fe en Jesucristo, lleva siempre unida la referencia al Padre. Jesús nos remite a él, que es el que lo envía.

El origen de la salvación es el Padre que “tanto amó al mundo que envió a su único Hijo, para que lo salvara”.

• El testimonio acerca de Jesús, de sus palabras y obras, nos lo da el Padre a través del Espíritu Santo.

• Las frecuentes referencias de Jesús a su condición de “Enviado” son referencias trinitarias.

* En el nivel humano del testimonio de Juan acerca de Jesús, va también el testimonio nuestro personal y de la comunidad eclesial. Lo damos, cuando hacemos creíble la fe que profesamos.


Sábado, 24 de junio

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