ATAJAR LOS SÍNTOMAS
La recién estrenada ministra española de Igualdad, Bibiana Aído, ha dado más de un titular las últimas semanas, por los usos de los géneros masculino y femenino en su vocabulario.
Implementar una política de igualdad no resulta sencillo, por cuanto que se abordan aspectos culturales y sociales demasiado arraigados en el inconsciente colectivo (de hombres y mujeres).
Sin embargo, tal vez las pretensiones del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en materia de igualdad serían más ejecutables y fructíferas si se abordaran desde la transversalidad que permite la implementación de políticas igualitarias a través de los diferentes Ministerios.
Recientemente, Barcelona acogió la conferencia Gender, Science and the Economy: Exploring Women’s Participation in Technology Transfer, Incubation and Entrepreneurship (TIE), donde se debatió el papel de la mujer actual en los ámbitos científicos, empresariales y tecnológicos: de nuevo, la presencia femenina es inversamente proporcional al estatus.
En estos campos, en particular, hay que hablar de ciertas tendencias prejuiciosas en base a supuestas habilidades: son terrenos masculinos, en tanto que otros ámbitos más suaves (desde la enseñanza hasta el cuidado de enfermos), son tradicionalmente femeninos.
La educación es clave en la modificación de esta pauta. Hay que hacer un esfuerzo para inculcar la pasión por ciertas profesiones en los primeros años de la enseñanza, de manera que veamos los frutos en la universidad y posteriormente en las aspiraciones profesionales.
Este factor educativo liga con la necesidad de implementar políticas de conciliación, de forma que las mujeres no se vean obligadas a ponderar sus prioridades cuando el ascenso profesional se topa con la realización personal. Los gobiernos nacionales, en coordinación con Bruselas, deben procurar ayudas sociales y subsidios que permitan la compatibilidad laboral y familiar.
Ello implica medidas como promover jornadas de trabajo que no limiten la vida personal, poner al alcance de los ciudadanos recursos que faciliten esa compatibilidad (por ejemplo, guarderías en las empresas), o luchar contra la discriminación salarial atacando sus causas; en este sentido, es importante recordar que la persistencia de disparidades es síntoma de que el mercado laboral no funciona bien, al no apoyar las aspiraciones y competencias individuales.
Jueves, 26 de noviembre
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