ANALIZANDO EL PROYECTO DE LA UE
Hace unas semanas, un artículo de The Economist abordaba precisamente esta cuestión: ¿Por qué la Unión Europea tiene tan pocas mujeres liderando puestos de responsabilidad? El artículo parte de la figura de Margot Wallström, vicepresidenta de la Comisión Europea y una de esas voces para quien la UE, en el fondo, es un proyecto femenino, de acuerdo a sus principios fundacionales y valores solidarios.
El problema, a su juicio, es que los hombres eligen a hombres para los puestos de responsabilidad, lo que daña a la Unión, añade. La fórmula ideal pasa por una complementariedad de activos: por ejemplo, la cuestión de la seguridad es vista por los líderes masculinos en términos de inversión militar, en tanto que para ellas la seguridad pasa por el acceso al agua potable, a la educación, y por el mantenimiento a salvo de mujeres y niños; esta visión, continúa, no es sólo una perspectiva femenina: es el camino de Europa.
The Economist, sin discutir la postura de Wallström, sí la considera algo ingenua, por cuanto que el día a día de los 27 muestra otra realidad: los países miembros de la UE ni están tan consensuados ni son tan pacíficos; muestra de ello es la elección de presidentes duros como Tony Blair, Silvio Berlusconi o Nicolás Sarkozy.
A su vez, los países del este de Europa se muestran cada vez más proteccionistas con sus intereses nacionales.
Esta falta de consenso se percibe claramente en el Consejo europeo, una suerte de agrupación que alcanza acuerdos no por unanimidad sino tras duras reuniones donde no falta la intimidación.
La Comisión, por su parte, cuenta con un número destacado de mujeres en sus puestos de mando, pero debido sobre todo a las medidas implementadas por su presidente, José Manuel Durao Barroso. Con todo, no llega a la decena el número de mujeres liderando la institución.
Son precisamente estas instituciones, mayoritariamente masculinas en su composición, las que sufren la crisis de credibilidad entre la ciudadanía. Mi tesis se encuentra a mitad camino entre la postura de Wallström y la réplica de The Economist: una UE liderada por mujeres no sería necesariamente garantía de buen funcionamiento… pero sí me atrevo a decir que funcionaría mejor.
Para ello, tanto la Unión como los gobiernos nacionales deben implementar políticas que impliquen a las mujeres en la toma de decisiones, y ello necesariamente requiere que los hombres se impliquen en terrenos mal considerados femeninos: el familiar y el doméstico.
Lunes, 23 de noviembre
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Francisco Rubiales
Manuel Molares do Val
Antonio Gázquez
Vicente Torres
Rufino Soriano Tena
JUAN JULIO ALFAYA
Jesús Montesinos
Pedro Fernández Barbadillo