Tizas

Las elecciones de Virginia, primer examen para Obama

30.08.09 | 14:14. Archivado en EEUU

(Michael Gerson).- El recepcionista del turno de noche en el hotel de Salem, Virginia, - tras mi largo viaje desde Washington hasta Shenandoah Valley - quería hablar de filosofía política. Tenía intención de apoyar al candidato Republicano a la gobernación Bob McDonnell en noviembre por motivos Madisonianos. "Yo voto a cualquiera de los partidos, siempre que ninguno de los dos tenga todo el control." Obama, en su opinión, debe ser controlado y armonizado.

Esta es la tendencia fiable de la política de Virginia. Desde 1977, el partido político que ha ganado la Presidencia, en todos los casos, pierde la gobernación de Virginia a las próximas elecciones. Este patrón de terquedad se mantiene, por el momento al menos. McDonnell, ex fiscal general de Virginia, va actualmente muy por delante de su oponente Demócrata, Deeds Creigh - en una encuesta le lleva 15 puntos porcentuales de ventaja entre los electores probables.

McDonnell, que viaja en una caravana azul muy ajada de 9 metros de una explotación láctea al campus universitario, me cuenta lo mucho que ha cambiado el panorama político con respecto al de un año atrás. "El círculo de empresarios", dice, "fue el primero en echar el freno ante políticas tales como la sindicalización en bloque o el régimen de intercambio de emisiones. Pero la sanidad supera con creces ya al resto de motivos de preocupación - regalar al gobierno federal el mejor sistema médico del mundo. Nos afecta a todos". Los conservadores, afirma, están más movilizados que en ningún momento desde 1993. Un joven voluntario de la campaña McDonnell me decía: "Tenemos el entusiasmo que tenía la gente de Obama en las últimas elecciones."

Bueno, no exactamente. Unos 50 estudiantes recibían a McDonnell al llegar al comedor de la Universidad James Madison. Hace un año, algunos estudiantes de la James Madison hicieron cola más de cuatro horas para echar un vistazo al candidato Obama. Pero entre la escasa participación de un año de elecciones no presidenciales, cualquier pauta se magnifica, y McDonnell parece tener la ventaja de la intensidad.

Entonces, ¿cómo alcanzan los Republicanos el éxito en las primeras elecciones de una creciente oposición a Obama? No a base de atacar al propio Obama - algo que McDonnell tiene cuidado de evitar. El día de campaña fui testigo de que McDonnell solo mencionó a Obama dos veces: una para elogiar sus puntos de vista en el tema de las escuelas concertadas y la otra para observar que "Tenemos contratada a la misma empresa que se encargó de los mensajes de texto de Obama." Obama movilizó a cientos de miles de electores nuevos en Virginia el noviembre pasado, concentrados en minorías y zonas suburbanas. McDonnell quiere apelar a estos votantes, no alejarlos con ataques directos al presidente. "Se trata de política", dice, "no es personal. Si el presidente tiene razón, estoy dispuesto a trabajar con él."

McDonnell no es un Republicano moderado. Es un conservador fiscal sin paliativos, contrario al aborto y partidario de la Segunda Enmienda. Pero como aspirante a gobernador, se ve obligado a vivir en el mundo real de la administración - a diferencia de algunos congresistas Republicanos que consideran el obstruccionismo como el objetivo más elevado de la política. La campaña McDonnell se compone de un compendio de planes de 10 pasos - en energías, transporte, delincuencia y desarrollo económico. McDonnell cuenta con la experiencia política del becario del Comité Republicano de Legislación Pública de la Cámara. Habla con sentida intensidad de reducción de las pandillas, tribunales de drogas, promoción del comercio, acceso a la universidad, enoturismo y planes de conmemoración del sesquicentenario de la Guerra Civil.

Esto no es sólo cuestión de personalidad, sino de estrategia. Las elecciones de Virginia se ganan en un creciente de zonas acomodadas que discurren del Norte a Richmond pasando por Virginia Beach, en donde residen el 70 por ciento de los electores. Los votantes suburbanos tienden a centrarse más en los temas relativos a la calidad de vida - educación, transporte y delincuencia - que en debates ideológicos. Así, mientras que las extralimitaciones de Obama ofrecen a McDonnell la oportunidad política, utilizar un simple mensaje de lucha contra el gobierno no sería suficiente. "La gente espera del gobierno que sea eficiente - más simple y más fácil de usar", dice McDonnell. En otro punto: "Debemos hacer que la labor del gobierno mejore". La reacción de oposición práctica a Obama eficaz estará encabezada por expertos reformistas, no por pirómanos ideológicos.

Los Republicanos Nacionales también podrían aprender una lección de estilo de los comicios de Virginia. McDonnell es un conservador, pero no es un populista rural del nosotros contra ellos. Sus orígenes familiares son suburbanos. Su porte es militar - preciso, serio, respetuoso y formal. (Vestía de chaqueta y corbata para dar la mano en Famous Anthony's, un local de desayunos de Salem - la primera muestra de sastrería en esa ubicación.) McDonnell se las arregla para hacer una encendida defensa conservadora frente al exceso federal sin emprender una batalla cultural contra las élites sociales y los embaucadores. Lo que podría ser útil entre el voto embaucador de la ciudad.

Las elecciones de Virginia, dentro de menos de 70 días, podrían simbolizar la reacción a Obama, con amplias implicaciones para su agenda. Más importante aún, podrían alumbrar a los Republicanos una manera responsable de ganar en la era Obama.
© 2009, Washington Post Writers Group


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