(Anne Bayefsky).- El discurso en El Cairo del Presidente Obama fue el equivalente a un terremoto - una distorsión de la historia, un insulto al pueblo judío, y el abandono de los mismos derechos humanos de las víctimas en los mundos árabe y musulmán. No es de extrañar que los árabes y musulmanes en posición de pronunciarse se mostraran entusiasmados. Más sorprendente es que los críticos estadounidenses elogien el discurso por su destreza política, en lugar de condenar su traición de proporciones históricas.

(PD).- No se muerde la lengua, ni se corta un pelo. Nicolás Sarkozy, con voz profunda, sin pestañear, organizó la escena y reafirmó los principios de una «sociedad de libertades»:«El burka no es un signo religioso, sino una señal de esclavitud. El uso del burka no será bienvenido en la república francesa. El Parlamento deberá pronunciarse sobre la oportunidad de una nueva ley».

(PD).- Irán hierve por los costados, y los progres del mundo enmudecen. ¿Dónde están ahora los pañuelitos, las webs histéricas, las manifestaciones con politiquillos incluidos? En ningún lugar. Esta revuelta les rompe los esquemas, alejada de los dogmas de fe que configuran su pensamiento político.
Sábado, 2 de junio
Pedro Fernández Barbadillo
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera