Tizas

El juicio crítico al liberalismo estadounidense impregna la cumbre de Londres

02.04.09 | 07:44. Archivado en EEUU
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(David Ignatius).- Mientras el Presidente Barack Obama ocupa su lugar en la cumbre del G-20 en Londres el jueves, los líderes del mundo tendrán curiosidad por la filosofía política que representa. ¿Es esta la misma América que celebraba el capitalismo sin obstáculos y se resistía a la regulación de los mercados financieros globales, o es una nación escarmentada? ¿América sigue siendo de Marte, por utilizar el recurso de los años Bush, o se ha mudado a Venus?

Yo mismo tenía curiosidad por la visión que anima la Obamaeconomía, de manera que la semana pasada planteé la pregunta a David Axelrod, consejero de política nacional del presidente. Él enumeró la lista costumbrista de políticas concretas -- sanidad, energía, educación. Cuando indagué en busca de un marco conceptual integral, él describió una iniciativa encaminada a crear "un nuevo equilibrio" dentro del país, y "unos cimientos nuevos" para el crecimiento económico.

"Las cosas no han cuadrado durante la última década," decía Axelrod. “Queremos restaurar esa sensación de equilibrio, de que todos estamos en lo mismo. No estamos haciendo esto si tenemos un pequeño grupo de personas que se benefician mientras la mayoría no lo hace. El presidente quiere crear una prosperidad ampliamente repartida.

“Hablamos de 'nuevos cimientos'," continuó. “Se puede construir una casa encantadora, pero si se levanta sobre malos cimientos, se va a venir abajo. Los cimientos son para nosotros la energía, la sanidad y la educación.”

Ese es el motivo de que Obama se haya mostrado tan reticente a prescindir de estas reformas políticas, hasta cuando los críticos se ensañan con él por intentar hacer demasiado. Los nuevos programas son la recompensa a todo el dolor que está sufriendo el país -- la póliza de seguro de la prosperidad futura.

Axelrod explica la relación de esta forma: "El principal objetivo del presidente es desarrollar una economía que no se base en el ciclo de prosperidad y crisis, que no se base en un mercado inmobiliario encarnizado ni en tarjetas de crédito que echan humo. Entendemos un futuro en el que somos el líder en tecnología energética, donde una vez más tenemos la mano de obra mejor formada del mundo, donde los costes de la sanidad no siguen un rumbo desastroso.”

Lo que describe Axelrod representa un enfoque económico distinto al de los predecesores recientes de Obama. Y debería servir para tranquilizar a un mundo preocupado por el liderazgo estadounidense. Esta Casa Blanca está hablando un lenguaje económico que entienden Asia y Europa -- más regulación, más intervención pública, una red de seguridad más generosa -- sin abandonar el compromiso de América con el libre mercado.

"Entramos en un proceso de prioridades," dice Axelrod. Defiende que gracias a los esfuerzos de Obama durante los frenéticos primeros 60 días, la gente "empieza a creer de nuevo en el país.” Una encuesta del Washington Post realizada esta semana parece confirmar lo que dice más o menos, triplicándose con respecto a diciembre la cifra de estadounidenses que creen que el país se encamina en la dirección adecuada.

Si busca una fórmula más conceptual que "cimientos nuevos," podría describir el enfoque de Obama como "post-globalización," o "post-liberalismo.”

Cuando los estadounidenses hablaban de "globalización," se referían a que las ideas estadounidenses en torno a libres mercados y flujos de capital se estaban universalizando. Pero en Europa y Asia, en ocasiones se escucha una acepción diferente. La gente hablaba del sistema encabezado por Estados Unidos como "liberalismo," y no era un cumplido. Estaba inquieta con un proceso de globalización que estaba dejando obsoletos los valores culturales y las normas tradicionales. En nombre de la eficiencia, este liberalismo parecía destruir progresivamente su estilo de vida en beneficio del mercado.

Estas suspicacias que despierta el liberalismo económico anglosajón superan las fronteras políticas usuales. A los industriales de la derecha no les gustaba, pero tampoco a los sindicalistas de la izquierda. Los comunistas chinos se sentían amenazados, pero también los activistas del Partido Verde en Alemania. Al enfrentar esta voraz maquinaria económica, el resto del mundo era básicamente conservador. A la gente le gustaban las cosas como estaban; no querían cambiar sus vidas de la noche a la mañana por el libre mercado.

El juicio crítico al liberalismo estadounidense impregna la cumbre de Londres. Es compartido por un grupo surtido que incluye al Presidente francés Nicolás Sarkozy, la Canciller alemana Angela Merkel, el Primer Ministro chino Wen Jiabao y el Presidente ruso Dmitry Medvedev. Ninguno de ellos desea que América abdique de su posición de líder global; saben que no hay alternativa. Pero sí quieren que América ponga las cosas en orden -- que deje de impartir doctrina a los demás y solucione los problemas que dieron lugar a la crisis financiera.

Los asistentes a la cumbre del G-20 deberían encontrar motivos de tranquilidad en Obama y su visión de cimientos nuevos. Este presidente sabe de reparaciones. Es inteligente, sólido, práctico -- hasta el punto de resultar aburrido puntualmente. Entiende que América provocó un desastre, y está haciendo lo que puede para solventarlo.

© 2009, Washington Post Writers Group

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por luis 02.04.09 | 15:04

    A ZPedo le han puesto un Micro chic …y trabaja para el servicio secreto FRANCES……reiros ….si,si…pero pensarlo …¿DONDE ESTAN LOS VALIENTES ESPAÑOLES QUE EXPULSARON A LOS FRANCESES HACE 200 AÑOS,...? SE ESTAN REVOLVIENDO EN SUS TUMBAS ...Y AL PRIMERO QUE ECHARIAN SERIA A ZPEDO A PATADAS PIRINEOS ARRIBA....

  • Comentario por España 02.04.09 | 14:58

    España va con la Bandera de Francia, por eso defiende los intereses de Francia no los de aquí.
    Hace 200 años echamos a los franceses y ahora estamos colonizados, ZPedo es un afrancesado. y defendemos los intereses franceses más que los nuestros.
    Si fuera verdad que estamos en el G-20 , se llamaría G-21.
    Viva la masonería...viva ZPedo , vivan nuestros ministros masones...y viva FRANCIA ( de España queda poquísimo

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