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Los expertos pasan por el diván para analizar el porqué de la crisis económica

10.02.09 | 09:58. Archivado en Civilización
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(DAVID IGNATIUS).- ¿Qué es lo que hizo que algunas personas vieran venir el batacazo financiero mientras que a tantas otra les pasó por alto su notoria fuerza? Formulé esa pregunta recientemente a Nouriel Roubini, que ha ganado el sobrenombre de “Dr. Doom” a causa de sus insistentes advertencias en 2006 de que nos dirigíamos hacia un descalabro global.

Roubini da dos tipos de respuesta.

La primera implica el cómputo estándar que hacen de forma rutinaria los economistas y que Roubini hacía simplemente más preciso y antes.

Es su segunda respuesta la que es más interesante, porque pone el dedo en la llaga de lo que deberíamos descontar de esta crisis: Roubini decidió desechar la premisa de la racionalidad del mercado que es la base de la mayor parte de la economía y suscribir las opiniones psicológicas de lo que se conoce como "la economía del comportamiento.”

Primero, la explicación analítica estándar: Roubini dice que estudió una tabla del libro del economista Robert J. Shiller "Abundancia irracional”. Demostraba que los precios de vivienda en Estados Unidos, ajustados a la inflación, habían permanecido esencialmente estables durante un siglo hasta mediados de los años 90, cuando empezaron a dispararse. Lo que es más, Roubini vio que la corrección del mercado inmobiliario más reciente de finales de los años 80 tuvo un impacto sustancial sobre el sistema financiero conduciendo en última instancia, al colapso de la industria de ahorros y préstamos.

Así que Roubini sabía dos cosas: que el precio de la vivienda no iba a seguir subiendo siempre, y que cuando bajara, se llevaría con él una gran parte del sistema financiero. A partir de ahí, era cuestión de seguir los datos. Hacia mediados del 2006, el crecimiento del precio de la vivienda se desplazaba hacia la consistencia, el número de obras nuevas estaba bajando y era obvio (para Roubini, por lo menos), que nos dirigíamos a un ajuste.

Pero todos los demás disponían de esas mismas cifras. ¿Por qué se pronunció Roubini?.

La respuesta es que decidió confiar en su intuición, que le decía que se avecinaban problemas, en lugar de "la inteligencia del rebaño" de Wall Street que, como plasmaba el mercado de acciones, decía que todo era color de rosa. Concluyó que los mercados no estaban tasando el valor del riesgo realmente presente en el sector de la vivienda.

"La teoría económica del hombre racional no ha funcionado," decía Roubini el mes pasado en una sesión del Foro Económico Mundial. Ese es el motivo de que él y prominentes economistas más estén prestando ahora más atención a la economía del comportamiento, que parte de la premisa de que las decisiones económicas, como otros aspectos del comportamiento humano, están influenciadas por factores psicológicos irracionales.

La refutación más contundente del modelo racional, paradójicamente, la daba el racionalista por excelencia, Alan Greenspan. “Cometí un error al dar por sentado que el interés de las entidades, específicamente los bancos entre otras, era tal que ellas eran las más capaces de proteger a su propio accionariado," decía el pasado octubre el ex presidente de la Reserva ante el Congreso.

Ese es el motivo de que Greenspan no lo viera venir, dice Daniel Kahneman, un profesor de Princeton descrito con frecuencia como el padre de la economía del comportamiento. Su modelo del corredor-racional se lo impidió.

Deje que introduzca un paréntesis en este punto para hablar del padrino de la economía del comportamiento, John Maynard Keynes. Su "Teoría general" de 1936 es interpretada con frecuencia de forma simplista como llamamiento a tratar la recesión impulsando la demanda mediante el gasto público. Pero a un nivel más profundo, Keynes analizaba el papel de factores psicológicos, como el miedo y la codicia, en las decisiones económicas.

Él entendía que los mercados se congelan cuando la gente cae presa del pánico y empieza a hacer acopio de líquido. (“Extrema preferencia por la liquidez," lo llamaba él). A la inversa, las economías empiezan a levantar cabeza en cuanto los inversores sienten la llamada de lo que Keynes llamaba "instintos animales.”
Una de las ideas más atractivas que escuché en Davos fue la idea del análisis “pre-mortem”, propuesta primero por el psicólogo Gary Klein y que ha sido adoptada por Kahneman.

Un análisis pre-mortem puede proporcionar una verdadera "prueba de resistencia" del pensamiento convencional. Digamos que una empresa o una agencia pública ha tomado una decisión en forma de plan de acción. Pero antes de ponerla en práctica, el jefe pide a la gente que se asegure de que dentro de cinco años, el plan haya fracasado, y después redactar una breve explicación del motivo de que no funcionara.

Este enfoque tiene la ventaja de hacer aflorar problemas que los que toman las decisiones han pasado por alto, los "cisnes negros", por utilizar el término del ex corredor Nassim Nicholas Taleb, que la gente asume no tendrán lugar en el futuro próximo porque no han tenido lugar en el pasado reciente.

Otra perla más del foro de Davos de este año fue un proverbio japonés citado por un orador: “Todo está oscuro un paso más adelante.” Reconocer la imprevisibilidad inherente a la actividad económica, la oscuridad que hay delante, debería volvernos cautos. Pero también puede despabilarnos.

© 2009, Washington Post Writers Group

3 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por SO. ANDRÉS CASTELLANO MARTÍ. 12.02.09 | 19:13

    Dos factores han coincidido en la crisis española, pues dos son las alineaciones políticas en España. Por un lado el capital llamado “derecha”, y por otro el proletariado llamado “izquierda”. En España y en los últimos lustros se había logrado un gran equilibrio entre los dos principales protagonistas sociales y políticos. Pero esta armonía se ha roto cuando tanto la derecha como la izquierda toma –cada uno–, el poder por donde puede. Siendo a partir de ese momento cuando aparece la corrupción, el chantaje, el vicio, la miseria humana. Mientras todo esto fue incipiente, los ciudadanos honrados –siendo engañados, en su moral trabajaban y su economía arriesgaban. Capitalistas honrados y trabajadores honrados mantenían su fe en los líderes políticos. Pero la fe, la esperanza, y la caridad, se han esfumado y aquí nadie cree en nadie. Y mientras los lideres de la derecha y la izquierda no demuestren a todos que son honrados nada se pondrá en marcha. So. Andrés Castellano Martí.
    Graci...

  • Comentario por SO. ANDRÉS CASTELLANO MARTÍ. 11.02.09 | 19:14

    En la crisis actual todos los gobiernos se fotocopian, y se equivocan. Como soy persona mayor puedo opinar como opino sin que nadie se moleste, y digo que ayudar a vivir a quien debe morir, es perder el tiempo, pues por ley el destino es fijo. Ayudar a vivir a quien debe vivir es correcto, y en económico provechoso, además de que da progreso y bienestar social. Si aquí no se distingue cuando se dan ayudas y estas se dan a todos, a los que deben desaparecer y a los que deben quedarse, lógicamente nada se soluciona. Si damos ayuda a quien en su especulación ha provocado la crisis, esta en su engaño se mantiene. Si damos la ayuda a quien produce no especula y vive de su trabajo, lógicamente todo se pone en marcha. Se debe seleccionar a quien se da la ayuda, quedando claro que la administración municipal, autonómica, estatal, no producen –consumen, y a poco que te descuides timan y roban. A quienes en su mal hacer han provocado el mal, deben morir. La ayuda se debe dar a quien debe vivir.

  • Comentario por SO. ANDRÉS CASTELLANO MARTÍ. 10.02.09 | 19:13

    No se calienten los sesos pues lo ocurrido es simple y muy fácil de comprender; cuando se gasta más de lo que se produce y gana –quiere decir que se especula, o que se roba. Y eso es lo que ha ocurrido, pues todos gastaban y ganaban más de lo que producían; siendo lo gastado por lo tanto el fruto del engaño y el robo. Lo peor de lo ocurrido es que los economistas adocenados a los gobiernos vendían esto como progreso y logro de determinadas políticas –que a la fin y la postre engañaban a todos–. Y lo peor y más malo es que han sido todos los gobiernos democráticos, más los dictatoriales, los que han vendido la cabra del engaño a sus gobernados. En estos momentos las elites del mundo civilizado van de avestruces y ninguna reconoce que ha engañado. El que los ciudadanos del mundo han sido engañados por sus gobiernos, esto nadie lo menciona, pero así es. So. Andrés Castellano Martí.
    Gracias.

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