(Michael Gerson / PD).-La crisis financiera ha dado lugar a una extraña inversión de la realidad política. Cada una de las campañas presidenciales ha demostrado ser menos creativa, interesante y directa que la administración frente a la que, en sentidos distintos, se están postulando las dos.
Normalmente sucede justamente lo contrario. Un presidente titular normalmente tiene que aceptar los aburridos límites de los derroteros del mundo real. Las campañas pueden morar en la utopía de sus propias ambiciones.
Pero al proponer la compra masiva con dinero público de la deuda basura, son el Presidente Bush y el Secretario de Hacienda Henry Paulson los que se han investido con el manto de Franklin D. Roosevelt. Son John McCain y Barack Obama los que están interpretando el papel de los contrincantes más contenidos y olvidados de Roosevelt, "Martin, Barton y Fish." Habiendo criticado la semana pasada el papel de la Reserva Federal en los rescates económicos – manifestando un mal oído de proporciones de elefante – McCain insta ahora a constituir una junta bipartidista de supervisión destinada a examinar la tentativa de rescate del gobierno.
La humanidad se extingue. El infierno se congela. McCain pide constituir una junta de supervisión. Obama no ha sido mucho mejor, respondiendo con su mezcla usual de cautela y culpas. Habiendo retrasado el anuncio de su propia propuesta para crear expectación ante la acogida política del enfoque de Paulson, Obama ahora añade solícitamente que “no puede ser simplemente un plan para Wall Street, tiene que ser un plan para las empresas” – sumándose a la crisis con su propio plan de urgencia hecho de clichés.
La debilidad de estas reacciones es preocupante en sí misma. También simboliza una realidad genérica. La campaña presidencial de 2008 se ha hecho destacable por su superficialidad, y excepcional en su ausencia de excepcionalidad.
No empezó así. Al comienzo de la campaña, McCain hablaba sobre sus opiniones medioambientales anti-Republicanas y realizó una gira nacional por enclaves de pobreza que le llevó a sitios como Gee’s Bend, Ala., o Inez, Ky. Obama aprobaba las directrices de la agenda de sustento religioso de Bush y afirmaba en un discurso en el día del padre en una iglesia afroamericana: “Necesitamos [que los padres] se den cuenta de que lo que te convierte en un hombre no es la capacidad de tener hijos – es el valor para criar uno.”
Pero esas chispas de originalidad y superación se han sofocado. El plan económico convencionalmente Republicano de McCain apela principalmente a los Republicanos tradicionales. Sus recortes fiscales propuestos parecen improbables en la nueva situación presupuestaria generada por el rescate económico. Y su respuesta general a la crisis ha sido vacilante y huidiza. Mientras tanto, la campaña McCain parece haber determinado que ganar no implica presentar ideas políticas innovadoras, sino sembrar dudas del propio Obama.
Hay motivos de duda. Obama, que prometía superar las divisiones partidistas, está encabezando una de las campañas más progres de la historia norteamericana. Durante una ralentización económica propone una redistribución masiva de la riqueza valiéndose del código fiscal, nuevas imposiciones a las empresas, y un inmenso gasto público nuevo en sanidad, combustibles alternativos e infraestructura pública. ¿En qué se distingue esto de los colegas de Obama más izquierdistas del Congreso? ¿Y cómo es posible siquiera, teniendo en cuenta la nueva coyuntura económica a la que nos enfrentamos?
Algunos pueden despreciar esta prediccionalidad ideológica como la norma política. No lo es. Los dos últimos presidentes de América se postularon y gobernaron en revueltas raciales al menos contrarias al consenso de sus partidos. Bill Clinton apoyó el libre comercio, aceptó con el tiempo la reforma de la ayuda social e instaba a la contención presupuestaria. George Bush hizo campaña a favor de un papel federal más firme en la educación, una prestación médica en las recetas de Medicare y un mayor apoyo a los servicios destinados a los drogadictos y los sin techo.
¿Por qué es importante esta tensión de independencia presidencial? Porque tanto Clinton como Bush – antes de que los sucesos de sus segundos mandatos eclipsaran sus logros – debían mucho de lo logrado a su tirón entre el centro. La reforma social ha sido una de las reformas políticas de mayor éxito de los tiempos modernos. Tras apenas unos cuantos años bajo No Child Left Behind, las notas de los niños pertenecientes a minorías están mejorando de manera constante por primera vez en décadas. Casi 10 millones de ancianos americanos obtienen hoy sus medicaciones con receta de manera gratuita o por poco.
Pero conforme la influencia de Clinton y Bush desaparecía paulatinamente durante sus respectivos mandatos, algunos de los peores elementos de sus partidos se desataban. Los Demócratas post-Clinton se revolvieron contra el libre comercio y volvieron a la filosofía del tributo luego gasto. Los Republicanos post-Bush alienaron activamente a los inmigrantes y adoptaron una retórica simplista anti-gobierno que redujo su atractivo. Un partido político refleja la visión rebajada de su líder presidencial – o bien refleja la rabia reprimida y la polarización de sus fanáticos en el Congreso.
La política innovadora en una campaña presidencial es necesaria porque eventualmente hace posible gobernar. La muerte de la política en estas elecciones dificulta la mucho más gobernar – en economía y en los demás asuntos.
© 2008, The Washington Post Writers Group
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Sigo pensando que el 4-11 los votos tradicionales republicanos del 2004 (59 millones que le dieron a Bush 270 electores y su 2º mandato) pasarán a McCain. Lo que se llama la América profunda no apuesta por los cambios y menos aun cuando el enanito de jardín de Iran apostó ayer en la ONU por el fin de USA y menos aún frente a una incógnita peligorsa como Obama. Ni siquiera esta crisis financiera cambiarán esta idea.
lo que me temia, de economia no entendemos nadie, asi nos la meten dobladas. Y nosotros pidiendole a Zapatero que haga algo, cuando su master en economia solo tiene un cursillo en este tema. Zapatero debe tener conocimientos en este tema mas o menos como nosostros, o sea nada.
Sábado, 2 de junio
Paco Sande
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