(Michael Gerson).- Es un extraordinario ejemplo de banalidad política que dos populares gobernadores Demócratas de estados de electorado Republicano – ambos en estados electorales clave – dediquen tiempo como misioneros católicos en países en vías de desarrollo.
El Gobernador de Virginia Tim Kaine enseñaba en una escuela jesuita de Honduras a principios de los 80, una experiencia que reconoce su entrega al servicio público. "Vivir entre los más pobres de los pobres fue trascendental," ha dicho.
El Gobernador de Colorado Bill Ritter llevó a su joven familia a Zambia durante tres años a finales de los 80 para dirigir un centro de nutrición – extendiendo el uso de tecnologías agrícolas, atendiendo al enfermo y excavando fosas para las víctimas del SIDA. La experiencia, ha explicado, le hizo sacar tiempo para los necesitados y los indeseables: "Esto podría ser a lo que se refería Jesús cuando dijo que tenemos que dedicar nuestras vidas al prójimo."
Pero este contexto compartido no es ni extraordinario ni trivial. Ambos gobernadores han prosperado en ambientes ideológicos difíciles precisamente porque representan una alternativa de influencia católica al progresismo secular. Su visión de justicia social, especialmente con la pobreza y los derechos civiles, está formada por la fe. Y en los asuntos del derecho a la vida, al menos luchan por equilibrar la autonomía individual con los derechos de los débiles.
Todo esto hace a Kaine un candidato serio a vicepresidente. Su catolicismo de justicia social encaja como un guante con el evangelio social protestante de Barack Obama. Kaine tiene una fuerte presencia en el movimiento de los derechos civiles -- como abogado de un bufete pequeño, representaba a clientes de casos de discriminación inmobiliaria y pena de muerte. Solamente ha sido un gobernador de éxito modesto, pero ha demostrado ser capaz de estar a la altura tras el tiroteo del politécnico de Virginia. Aunque carente de experiencia en política exterior, los Demócratas nacionales ven a Kaine (como Obama) como alguien capaz de soluciones rápidas y eficaces.
Pero el papel de Kaine en asuntos relativos a la vida humana es como ver a un equilibrista en la cuerda floja. Habla de “la aceptación de la vida y la protección de la vida,” pero dice que, como funcionario del gobierno, tiene que implementar la ley vigente. Que no es poco. Pero también ha afirmado que, si el Tribunal Supremo revoca Roe vs. Wade y vuelve al asunto de los estados, él vetará la legislación nueva que ilegalice el aborto. Lo que significa que sus opiniones morales acerca del valor de la vida nonata son tan privadas que anularía la voluntad de la legislatura para asegurarse de que no prevalecen. Esto no es “antiabortista” en ningún sentido significativo.
Kaine es agradable, religiosamente abierto, y relativamente popular en un estado de importancia capital en elecciones. Según todos estos criterios, su colega misionero Bill Ritter también debería estar en la lista vicepresidencial de candidatos.
Ritter tiene una de las trayectorias más atractivas de la política americana. Uno de 12 hermanos abandonados por un padre alcohólico, comenzó a trabajar en la construcción a los 14 años de edad para alimentar a su familia. Ayudó a cuidar de un hermano discapacitado que falleció a los seis años – una experiencia que, dice, le enseñó “el valor intrínseco de la vida." Trabajó durante años por reconciliarse con su distanciado padre, jugando a veces a las cartas con él y sus amigos del Ejército de Salvación. Como fiscal, trabajó por meter a los delincuentes no violentos de la droga en tratamiento en lugar de en prisión. Como gobernador, ha sido un ecologista firme pero responsable. Recientemente se ha encontrado en medio de una guerra sucia entre sindicatos y empresas, pero ha intentado arbitrar una paz.
Hay un problema político con Ritter: Es más auténticamente contrario al aborto que Kaine. “Es algo que me surge como una cuestión de conciencia a propósito del principio de la vida humana,” ha dicho. "Simplemente no puedo asumir el derecho a elegir." Al presentarse a gobernador, aseguró a los votantes que no tenía ningún plan de impulsar cambios legales en el aborto. Pero una vez afirmó que si Roe vs. Wade fuera revocado, introduciría restricciones al aborto que incluirían excepciones en caso de violación, incesto o riesgo para la vida de la madre. En el Partido Demócrata, no hay motivo para asumir una postura tan arriesgada excepto la conciencia.
Muchos Demócratas nacionales consideran a Ritter un enigma, con poca reputación fuera de Colorado. Pero la historia de superación personal de Ritter, las misiones en Zambia y la iniciativa medioambiental atraerían ampliamente. Y la elección de un compañero de lista genuinamente contrario al aborto sería una decisión revolucionaria por parte de Obama – ayudar a eliminar el mayor obstáculo para el realineamiento Demócrata general.
Si Obama quiere elegir a un defensor de la justicia social católica como vicepresidente, quizá debería considerar a uno que fuera consistente.
© 2008, The Washington Post Writers Group
Sábado, 2 de junio
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera| Junio 2012 | ||||||
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| << < | > >> | |||||
| 1 | 2 | 3 | ||||
| 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 |
| 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 |
| 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 |
| 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | |