(PD).- Como sabrán muchos de los que leen mis columnas, soy un ávido lector de Science News, la revista de la Society for Science and the Public radicada en Washington - explica Tibor R. Machan en su blog -. Han pasado ya unas cuantas décadas durante las que me ha mantenido al día en un amplio abanico de ciencias, naturales y sociales, leer esta publicación. Recientemente los editores realizaban algunos cambios, algunos de ellos bastante deseables pero otros cuestionables. Por ejemplo, el tamaño y el formato han cambiado. La revista ahora ya no es un pequeño "libro" delgado sino que, al igual que tantas otras, tiene un tamaño formidable y la redacción es más desarrollada de lo que lo ha sido en el pasado. También se han añadido algunos apartados nuevos pero uno de ellos no es bien recibido, al menos no por parte de cualquiera que insista en mantener gobierno y ciencia separados aparte de allí donde el ejército lo requiera. El apartado al que me refiero se llama "Comentario", en donde diversos lumbreras opinan sobre ciencias y asuntos públicos.
En el número que tengo delante, por ejemplo, Steven Hyman, preboste de la Universidad de Harvard y antiguo director del Instituto Nacional de Salud Mental, ofrece su opinión acerca de cómo son las posturas hacia el apoyo gubernamental a la educación científica en América en comparación con el resto del mundo. Hyman, por supuesto, está haciendo lo que hacen los defensores de los grupos de intereses especiales, es decir, pedir más dinero para lo que les preocupa a ellos, el crecimiento de la investigación, el desarrollo y la educación científica en este caso. Al igual que los representantes de cualquier otro grupo de intereses especiales, Hyman deja claro que quiere un cambio de régimen en Washington: "Hay mucho que esperar de que el próximo presidente de los Estados Unidos reconozca los beneficios de la empresa científica sanitaria. Idealmente, la nueva administración redactará políticas que produzcan un crecimiento constante en los presupuestos federales de investigación, políticas de inmigración más aperturistas a los científicos extranjeros y respeto a la ciencia..." En realidad, idealmente, si bien no es un término demasiado técnico a utilizar en este contexto, el gobierno federal -- cualquier gobierno, en la práctica -- de una sociedad libre tendrá que abstenerse de respaldar cualquier ciencia que no conlleve directamente una relación con su labor de garantizar los derechos de los ciudadanos. Para eso es para lo que está el gobierno en los países libres y cualquier otro tipo de apoyo a la ciencia no es diferente a apoyar a grupos de intereses de ciudadanos en lugar de a la ciudadanía en conjunto.
En una sociedad libre, el apoyo al público en conjunto consiste en proporcionar a todo el mundo la libertad para seguir sus propios fines en cooperación voluntaria con conciudadanos dispuestos de mentalidad similar. Está mal -- prácticas políticas cuestionables -- quitar fondos a algunos y transferirlos, sin su consentimiento, a los demás por cualquier propósito al margen de lo valioso que sea. Si otros países violan o no este principio del gobierno libre es irrelevante.
Igual que en Estados Unidos la libertad de prensa y de religión están protegidas y la separación adecuada entre el gobierno y estos elementos de la sociedad está sustentada legalmente hasta un punto considerable, tampoco debería haber implicación en la financiación de la ciencia. Un ejemplo que pone Hyman del que piensa necesita más apoyo del que recibe es la investigación en células madre, y es bueno porque ilustra con precisión lo parecida que es la financiación pública o la implicación en ciencias a la financiación pública o la implicación del gobierno en la religión. Muchos ciudadanos piensan que está mal realizar investigaciones con células madre, en su mayor parte por motivos religiosos.
Al margen de lo que pueda pensar uno de los méritos de esta creencia, en un país libre los ciudadanos tienen derecho a vivir según sus convicciones suponiendo que respeten los derechos igualitarios del resto. Pero coger dinero a unos para sustentar el trabajo que piensan que es inmoral viola este principio. Y la investigación en células madre no es el único tipo que implica una violación así.
Mis ideas en esta materia son, por supuesto, radicales, y no recibirán la más remota atención en los medios de referencia (que, siendo tan defensores de la Primera Enmienda, tendrían que coincidir conmigo en esto). Sin embargo, es necesario establecer la idea, especialmente cuando alguien tan prominente como Steven Hyman se esfuerza por alinearse con el bando contrario. Mi preocupación más inmediata, no obstante, es que Science News se esté alejando de su misión de dar buena cobertura a la labor científica en aras de convertirse en una plataforma con una agenda política claramente insidiosa. Supongo que la tentación de robar a fulanito para financiar a menganito si el trabajo de menganito te gusta mucho es demasiado difícil de resistir.
Sábado, 2 de junio
Paco Sande
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Juan Fernandez Krohn
Manuel Molares do Val
Julio César Izquierdo
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Antonio Cabrera| Junio 2012 | ||||||
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